Originalmente escrito por
SanchoPanza
Yo quería poner de manifiesto que donde mejor he aprendido a controlar mi condromalacia ha sido en internet y por medio de libros de anatomía y kinesiología. Y es que si uno no se busca soluciones a sus problemas, no se puede esperar que la traumatología española solucione los problemas a los que practican deporte.
De hecho, ningún traumatólogo me ha dado en la vida un buen consejo, y ya son 5 los que he conocido. He oído a más de un entrenador con razón decir que los traumatólogos no tienen ni idea. Al principio creía que exageraban, pero ahora pienso que sólo debe haber unos pocos traumatólogos deportivos competentes que supongo -claro está- que deben estar con los atletas de alto nivel.
También me parece una aberración que los gobiernos emprendan campañas para estimular el deporte y el ejercicio y que luego cuando por una mala práctica de éste se deriva una lesión, esté financiando con presupuesto público a traumatólogos que no saben hacer otra cosa que aconsejar reposo y antiinflamatorios.
Lo dicho, se aprende más en internet, leyendo, formándose en anatomía, posición de los músculos, investigando las causas de las lesiones, leyendo libros diversos, hablando con personas afectadas por lo mismo, todo eso antes que hablar con un traumatólogo. No sólo yerran a menudo en el tratamiento, sino que es que también la cagan en el diagnóstico.
Mi consejo para las condromalacias es, en la medida de lo posible, fortalecer el vasto interno, pero no con cargas razonables que permitan recuperar tono con rapidez. Conviene sentir ese músculo, que haya tensión, para que la rótula quede alineada. En mi caso creo que la condromalacia empezó como tendinitis, es decir, que primero duele al correr y al cojear y apoyar menos todavía, se debilita el vasto interno (de por sí poco trabajado en los apoyos al correr) y al debilitarse ese músculo, la rótula se desalinea, produciendo desgaste en la región condrial del fémur.
Además de tonificar el vasto interno, es muy aconsejable ganar elasticidad en los isquiotibiales. Estas dos sencillas instrucciones, valen más que todos los ultrasonidos, indibas, magnetos y demás tratamientos que se puedan hacer, al menos en mi caso, porque así lo he experimientado.