Guantánamo, oct.- Dialogar con el joven atleta Dayron Robles Planes es percatarse de la sencillez y la humildad que caracterizan al talentoso corredor de los 110 metros con vallas. Luego de participar con éxito en varias competencias internacionales de envergadura, el guantanamero de 20 años confiesa que sueña con la final en Beijing.

Amante de la música cubana y buen bailador, conversador ameno y sincero, Dayron se confiesa un muchacho tranquilo. El atleta proviene de los juegos escolares nacionales en Cuba, una fuente de campeones olímpicos y mundiales, que tantas glorias aportan a la Mayor de las Antillas.

“En qué año y en qué deporte se inicia Dayron Robles”

“Yo comencé los estudios de la enseñanza primaria en la escuela Elena Fuentes, de la ciudad de Guantánamo. En cuarto grado empecé a practicar algunos deportes como el judo, la lucha y el baloncesto, pero solamente como una forma de entretenimiento y de esparcir el tiempo libre.

“Luego de trasladarme para otro centro escolar, la Dos de Diciembre, un día una profesora estaba captando alumnos para el atletismo y como las prácticas eran después de las dos de la tarde, me decidí por ese deporte. Lo mío era salir temprano del aula, par luego irme para la casa. Pero poco a poco le fui cogiendo el gusto a los entrenamientos y todo comenzó por ahí”.

Los 110 metros con vallas son una especialidad que requiere técnica y fortaleza física, ¿por qué te decidiste por esa modalidad?

“Realmente me decidieron. Luego que entrené con Milagros Savigne, me captaron para la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar, de Guantánamo. Allí me captó el entrenador Miguel Martínez Amelo, que fue como un padre para mí. El era especialista en vallas y vio cualidades en mí, me hizo algunas pruebas, y desde ese momento comencé a correr con vallas.

“Un buen corredor de vallas necesita de una técnica depurada que le permita dominar su cuerpo mientras corre por encima de los obstáculos, debe ser alto, fuerte y rápido también para cronometrar buenos registros en ese tipo de carrera”.

Ganaste la final panamericana en Río de Janeiro sin muchas dificultades, aunque la pista estaba mojada, ¿no temiste a un resbalón, a una caída?

“Realmente sí, sentí mucha tensión. La delegación cubana había alcanzado un gran número de medallas y yo quería sumarme a los que aportaron oro. Con el tiempo lluvioso y la pista resbaladiza no se pudo materializar un buen tiempo. Traté de asegurar el primer lugar, y lo pude conseguir”.

En la discusión del oro en Osaka arrancaste bien y a mitad de carrera te quedaste un paso por detrás, ¿qué sucedió realmente?

“Allá en Osaka yo choqué con la séptima valla y perdí el buen ritmo que llevaba. Luego cuando quise poner el extra no pude alcanzar a los que se adelantaron y terminé en el cuarto lugar.

“Sin ánimos de justificación, hacía tiempo no competía a ese nivel, pero son cosas que suceden en el deporte y de las cuales hay que sacar lecciones para en lo adelante no volver a tropezar con la misma piedra. Además hay que saber ganar y perder”.

Se acerca Beijing...

“Ese constituye mi gran reto y mi sueño. Todo el mundo sabe que las olimpiadas serán en casa del campeón olímpico y recordista mundial, el chino Liu Xiang. Ídolo de ese país. Continuaré preparándome bien para estar en forma y estar en la final de los 110 metros con vallas. Veremos qué sucede porque todo deportista anhela ganar una medalla de oro olímpica”.

Por: Oreste Ríos Romero
Fuente: Solvisión

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