Danni, el duro camino hacia la élite



Youssef Danni ha llegado a Vizcaya persiguiendo un sueño. Vivir del atletismo. Su caso es similar al de tantos y tantos atletas marroquíes que llegan a España para tratar de conseguir lo que no logran en su país. A Danni, salir de África le ha costado mucho más de lo que él hubiera deseado. El hecho de tratarse de una promesa con buenas marcas en categorías inferiores se ha convertido en un lastre, en una excusa por parte de la Federación de su país para cerrarle las puertas una y otra vez. «'Estás en la selección, no puedes marcharte', me decían siempre, pero claro, en la selección hay un montón de atletas como yo o mejores», explica antes de participar en la Carrera Popular del Parque Tecnológico de Zamudio.

Pero, a sus 23 años, Danni no estaba dispuesto a perder más tiempo para buscar su camino. Él quiere ser atleta, competir fuera de su país y labrarse un nombre, y tras muchos intentos, ya está en España, desde donde espera avanzar en el mundo del atletismo. «Lo intenté muchas veces, pero siempre me decían que no. Tenía 3,47 en 1.500 metros, era el segundo en el ránking junior, y eso era suficiente para impedir mi salida del país», recuerda en voz de su hermano mayor Abderraman, que lleva en Bilbao desde 2004 y que es su guía en estos días complejos para él.

«Incluso en 2006 me llamaron desde Sevilla, para competir en un equipo, pero una vez más desde mi país me dijeron que no», recuerda este atleta de la localidad de Meknes (Mequínez), una zona del Atlas cercana a Ifrane, conocida por ser uno de los lugares favoritos para entrenar entre los corredores de élite.

Problemas al salir

Para escapar de Marruecos, tuvo que cambiar incluso su pasaporte. «Sí, tuve que decir a la Federación que dejaba el atletismo, que me iba a dedicar a trabajar como agricultor, y a partir de ahí, buscar un permiso de trabajo. Así lo hice y en diciembre me vine para Bilbao», recuerda.

Pero sus problemas no habían hecho más que empezar. Y es que la ilusión de Youssef chocó con la cruda realidad que vivía su hermano, que a causa de la crisis se quedó sin trabajo a finales de año. «Pero no le podía decir nada, porque era la ilusión de su vida», reconoce Abderraman. Así que estos meses se han convertido en un ejercicio de supervivencia para ambos. Incluso, aunque Youssef evita recordar sus peores momentos, llegó a tener que dormir durante unos días en la calle, solo, algo que descubrieron los responsables del Club Atletismo Santurtzi. Ante tal situación, decidieron echar una mano al atleta, que había recalado en el club gracias a otro atleta marroquí. «Ahora vivo con un amigo», explica Danni, que ve el futuro con un poco más de optimismo, aunque su situación todavía sea complicada.

De momento, se afana en correr pruebas populares con premios en metálico, algo que le sirva para ir subsistiendo a la espera de tiempos mejores. Poder conseguir un contrato de trabajo sería fundamental para dar un paso adelante, y poder convertirse en atleta federado, ya que Danni es especialista en 1.500 metros y 3.000 metros obstáculos. Tras ser tercero en Zamudio, Youssef Danni sigue esperando una oportunidad para demostrar su calidad y hacer realidad su sueño.

Igor Barcia - Bilbao
Fuente: El Correo Digital