EFE. Madrid La croata Blanka Vlasic clausuró el viejo estadio de Vallehermoso con el mejor salto mundial del año en altura (2,05), antes de atacar sin éxito el récord mundial de la búlgara Stefka Kostadinova, que en agosto cumplirá veinte años.

La marca de Vlasic, que no anduvo lejos de su objetivo en sus tres conatos de récord, fue la mejor de un ramillete de registros sobresalientes en la reunión de Madrid, donde la rusa Tatyana Lebedeba volvió a exhibirse con un salto de 7,15 en longitud, el segundo de la lista mundial del año, y la mozambiqueña María Mutola prolongó, a sus 35 años, su hegemonía en el 800.

Mutola na falla

María Mutola, la reina universal del 800, regaló a los espectadores una nueva victoria en la despedida a Vallehermoso. La mozambiqueña, campeona olímpica, tres veces del mundo al aire libre y siete en sala, se impuso con una marca de 1:58.80, ligeramente peor que su mejor registro del año (1:58.33).

En la carrera masculina de 800, fuera de la victoria volvía a ventilarse la hegemonía española, y otra vez el sevillano Manuel Olmedo, viniendo de atrás, al estilo Borzakovsky, se alzó con el primado nacional (cuarto) en perjuicio de su paisano Antonio Reina, que había estado por delante y acabó quinto.

Venció Youssef Saad Kamel, de Bahrein, en 1:44.49, por delante de dos estadounidenses, Khadevis Robinson y Nicky Siymmonds. Olmedo hizo el mejor registro de su vida (1:45.15), batiendo por 17 centésimas a Reina. Juan Carlos Higuero, especialista en 1.500, llegó séptimo, también con su mejor marca de siempre (1:45.87).

Duelo de los grandes en longitud
En longitud la campeona olímpica, Lebedeba, batió a la campeona del mundo, la estadounidense Tianna Madison. La rusa se alargó, en su tercer intento, hasta los 7,15 metros y sentenció la contienda con la portuguesa Naide Gomes, que hizo récord nacional con 7,01, y la española Concha Montaner, que terminó cuarta con una gran marca de 6,84. La triplista Carlota Castrejana, que hoy cumplía 31 años, se quedó en 6,29 (duodécima).

El estadio de Vallehermoso, que vio truncarse, en 1987, la racha victoriosa de Edwin Moses (122 carreras de 400 m.vallas), estuvo a punto de registrar una nueva interrupción. El español Mario Pestano dominó el concurso de disco hasta la penúltima ronda con un tiro de 66,33, pero el lituano Virgilijus Alekna le redujo con un lanzamiento de 68,74 en su quinto tiro y se anotó su triunfo consecutivo número 34.

El viento contrario frustró la posibilidad de un buen registro en los 100 metros. Al portugués -residente en Madrid- Francis Obikwelu, subcampeón olímpico, le bastó una marca discreta de 10.37 para batir con claridad a la pareja estadounidense formada por Joshua Joss (10.42) y Wallace Spearmon (10.43).

Gran Heshko

El ucraniano Ivan Heshko, campeón mundial y europeo de 1.500 en sala, dio buena cuenta de sus rivales. Los mejores españoles se habían inscrito en el 800 y a Heshko le bastó con sacar a relucir su latigazo final para imponerse en 3:37.57.

Estados Unidos copó los cuatro primeros puestos en 110 metros vallas. Los tres primeros, Ron Bramlett -vencedor con 13.44-, David Oliver y Aries Merrit, separados por una sola centésima, mientras que el español Jackson Quiñónez, recién recuperado de una lesión, no pudo eludir el último puesto con 13.97. Felipe Vivancos había quedado fuera en semifinales.

La presencia de algunos de los mejores lanzadores del mundo no arrojó marcas de relieve en el círculo de peso. Venció el holandés Rutger Smith con 21,12 pero ninguno más superó los 21 metros. El campeón olímpico, Adam Nelson, se quedó en 20,28, y el plusmarquista español, Manuel Martínez, en 18,68, relegado al undécimo puesto.

Despedida de Vallehermoso

Unos 4.000 espectadores asistieron a la última competición en el viejo estadio de Vallehermoso, que a lo largo de sus 46 años de vida ha acogido más de 200 récords de España, uno del mundo -el de la pertiguista rusa Yelena Isinbáyeva en 2005 con 4,95- y algunas carreras inolvidables como la derrota, el 4 de junio de 1987, del estadounidense Edwin Moses después de permanecer nueve años, nueve meses y nueve días invicto en 400 metros vallas.

El carismático estadio madrileño será demolido para dejar paso, erigido sobre el mismo solar, a un moderno recinto polideportivo cuya inauguración se calcula para 2009



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