Su futuro atlético está en peligro



Sólo puede hacer ligeras sesiones de jogging y pedalear, suavemente, en bicicleta estática. Salim Sdiri, el francés que fue alcanzado por la jabalina del finlandés Tero Pitkämäki en la Golden League Roma, el 13 de julio, ha perdido siete kilos de musculatura. Y, lo que es peor, comienza a perder la esperanza.

Casi cuatro meses después del trágico accidente no puede levantar peso, no puede hacer series de velocidad, no puede hacer abdominales... De saltar longitud, ni hablamos.

Sdiri se perdió toda la etapa final de la temporada, incluido el Mundial de Osaka, y ahora peligra no sólo su presencia en los Juegos Olímpicos de Pekín, sino su propia permanencia en el atletismo como atleta de élite.

El plusmarquista francés en sala (8,27 metros), nacido en Ajaccio (Córcega) hace 29 años, sufrió la rotura del músculo gran dorsal y daños en el hígado y en uno de sus riñones. Además, le entró aire en la cavidad torácica, lo que le producía fuertes dolores.

Las mejores prestaciones internacionales del herido han sido el quinto puesto en el Mundial de Helsinki 2005 y el duodécimo en los Juegos de Atenas, un año antes, que quería mejorar en Pekín. Ahora, todo está en el aire, tras aquella noche aciaga de Roma.

Y podemos decir que tuvo suerte, porque fue alcanzado de pleno por la jabalina del hombre que un mes después iba a proclamarse campeón mundial. Trágico contraste: mientras Pitkämäki se colgaba la medalla de oro, Sdiri curaba sus heridas, que aún le siguen doliendo.

Ángel Cruz | 09/11/2007
Fuente: Diario AS