Buenas tardes a todos los corredores y corredoras de bien.

Hace años anduve por aquí, entonces corría, siempre a ritmo pausado (nunca fui un rayo ). Eran tiempos en los que conseguí, con bastante constancia y esfuerzo, terminar varios maratones y hasta un par de carreras de mayor distancia. Siempre autodidacta, intentaba seguir algún plan, aunque, fuese el que fuese, los resultados eran muy similares. A veces contento, cuando no, con más pena que gloria.

Hasta que perdí la ilusión por correr, nunca imaginé que podía pasarme, pues me veía como esos corredores, muy veteranos, que terminan las carreras importantes, dando un gran ejemplo de longevidad, esfuerzo e ilusión. No diré que no hubo algún que otro intento por retomar el camino, pero, por una u otra razón, todos acabaron en agua de borrajas.

Y como no quiero engañar a nadie, y mucho menos a mí mismo, creo que el motivo de volver por estos lares, se debe más al deseo por hallar algún ánimo, que a la certeza de un retorno que no termina de llegar. Lejos quedan los días en los que oír el crujido de la tierra bajo los pies era un poema, en los que madrugar para subir al monte se volvía un desafío, o en los que correr por el litoral malagueño me alegraba sobremanera.

Quizá un día de estos me líe la manta a la cabeza y comience un CaCo, tal vez la fortuna me haga topar con algún/a otro/a Corrolento/a, alguien en parecido estado de forma, pero con la motivación suficiente para despertar en mí lo que nunca debí perder... la ilusión por calzarme las zapatillas.

Disculpad el tocho, pero me ha servido como desahogo. Se nota que voy haciéndome mayor, y cada vez se hace más difícil. Gracias por vuestro tiempo y por vuestra comprensión, sé que algunos/as os sentiréis, en mayor o menor medida, algo identificados conmigo.