Hola,

Primer mensaje, saludos a todos.

Os explico un problema que tengo, bastante detalladamente para que se entienda. Agradeceré que os lo leais y me digais qué os parece.

Empecé a correr en julio de 2011. Como que no hacía nada de deporte, pues empecé poquito a poco, incrementando tiempo y distancia. Al cabo de unas semanas, empecé a sufrir "uñas negras", en los dedos 2, 8 y 9 (siendo el dedo 1 el pequeño del pie izquierdo, y el 10 el pequeño del pie derecho).

Preguntando a compañeros y mirando en foros, el problema se supone que es una lesión traumática causada por el repetido impacto de los dedos, por su parte anterior. Se forma un hematoma en la base de la uña, que se extiende a toda la zona subungleal, y la uña no crece bien, sino más curvada y más gruesa, no la uña en sí, sino como si debajo se fueran haciendo capas que se superponen. Ah, y no se caen.

Lo primero que hago es cambiar a unas zapatillas de un número mayor, puesto que cuando empecé me compré unas de mi número de calzado normal, y la mayoría coincidía en que era mejor usar un número más para correr. Me las compré en una tienda especializada, siguiendo el consejo también del tendero.

También me dijeron que, como que suelo entrenar en una zona con pendientes (subidas y, naturalmente, bajadas), eso de las "uñas negras" era típico, que es frecuente en gente que hace entreno con mucho descenso.

Fui a un pedicuro (no podólogo, pedicuro), que me las limpió de raíz, para empezar de cero. Estrené las nuevas zapas, y hasta cambié mis rutas de entreno buscando recorridos más llanos.

Resultado: otra vez exactamente lo mismo. Bueno, peor: al incrementar la duración y los quilómetros, se añadieron ampollas, derivadas de la deformación de la uña.

El problema parece ir a más, conforme las sesiones de entreno se alargan. Ejemplo evidente, lo más que he hecho hasta ahora es una Media Maratón, y la acabé con los dedos peor que nunca antes.

Hasta el momento, no me he visto incapacitado para entrenar, pero también es verdad que no entreno dos días seguidos, por lo que me da tiempo de tratarme las ampollas. El dolor de la uña negra propiamente no es gran cosa, y desaparece pronto después de la sesión de entreno.

Este año me gustaría hacer mi primera Maratón, pero no tengo claro que pueda hacer el entrenamiento necesario, porque si la cosa va como hasta ahora, esto de las uñas negras se iría empeorando, y posiblemente sí que me llegue a incapacitar para entrenar como se debe.

He ido a dos podólogos diferentes; uno me dijo, básicamente, que es lo que había, y que le pasaba a mucha gente. Lo único que me aconsejó fue limarme las uñas frecuentemente (que ya lo hacía) y procurar entrenar menos en pendientes. Otro me dijo que probara a ponerme un acolchado en la punta de las zapas, de gasa, como amortiguación, o ponerme una especie de gasa acolchada adhesiva que hay (pensada para callosidades y demás) alrededor de la punta de los pies. De momento he probado lo de la gasa de amortiguación, y, qué queréis que os diga, no creo que haga nada; al contrario, ahora noto que los dedos tocan en la punta de la zapatilla (en el grueso este de gasa, que se supone debe amortiguar), cosa que antes no notaba.

¿Realmente debería dejar de correr en la zona de pendientes? En mi caso, eso equivale a dejar de entrenar en una de las zonas más "sanas" de mi ciudad, y que además tengo al lado, y tener que ir a zonas mucho más urbanas y transitadas, o bien lejanas, con la incomodidad que ello comporta.

Ya me toca comprar otras zapas, y aproveché para preguntar al mismo tendero. Me dijo que a lo mejor cambiando de marca, al ser distinta horma, podía solucionarse; pero también que había gente que a la le pasaba hiciera lo que hiciera, por la manera de poner los dedos al correr, y que solo se podía tratar con plantillas, y a veces hasta ni así.

Pues esto sería, en resumen.

¿Qué os parece? Ya pronto debo hacer tiradas más largas de las que he hecho antes, si quiero preparar la Maratón, pero la verdad es que no sé si esto de las uñas me lo va a impedir. ¿Tengo que abandonar el objetivo?