
Originalmente escrito por
LENTITO
Mi primera maratón y un poco más.
Allá por el mes de mayo, charlando con mi cuñao, planeamos una de nuestras locuras, hacer una maratón en diciembre, por la haríamos por nuestra cuenta, solo nos hacia falta medir la distancia, poner unos cuantos puntos de avituallamiento y entrenar para no morir en el intento.
Como lo planeado nunca sale empezaron a surgirnos imprevistos, por un lado, a mi me pusieron una revisión a finales de noviembre y no sabremos si habrá medicación que me impida forzar el cuerpo de esa manera, con lo cual adelantamos la fecha a mediados de noviembre, llegando con unas cuantas medias en las piernas más todos los entrenamientos posibles. Por otro lado, a mi cuñado lo mandan de misión a finales de septiembre y estará 8 meses fuera. Lo lógico habría sido dejar la maratón para su vuelta, pero el cuñao y yo no nos guiamos por la lógica, así que sin mucho pensar lo dejamos para el domingo 11 de septiembre
Los entrenamientos iban medianamente bien hasta que yo me lesioné a primeros de de junio y, entre, un mal diagnostico y forzar demasiado la verdad es que he llegado bastante corto de km. El cuñao ha tenido menos problemas y llegaba al día con unos cuantos entrenamientos por encima de los 30km, además de llegar bastante descansado por tener las vacaciones desde mediados de agosto. Pero, ya no había vuelta atrás, lo intentaríamos, que no nos veíamos capaces de acabar abandonaríamos, no habría ningún problema en ello.
El viernes dimos una vuelta en bici y medimos la distancia de casa de mis padres a la de mis suegros, teníamos un pelin más de media maratón, justo 21138 según el chisme de la bicicleta (comprobado después con el coche), así que entre ida y vuelta 42276, un poco más de un maratón, pero no tanto como para no hacer valido el recorrido.
El sábado por la tarde-noche colocamos avituallamiento líquido y sólido cada 5 y 10 km respectivamente y nos pusimos a hacer cálculos para ver cuanto sería una buena marca para no tener experiencia en ello.
Mi cuñao (recordad que es legionario) hablaba de 4h, pero, calculando que yo tardo un poco menos del doble de lo que tarda el ganador de las carreras a las que voy y sumando que no tengo experiencia en esa distancia yo decía que acercándonos a las 5h seriamos auténticos campeones. Y con esas ideas en la cabeza nos fuimos a dormir temprano aunque eran las fiestas del pueblo de al lado.
A las 5 de la mañana, cuando muchos volvían de fiesta, nosotros nos levantamos preparando un desayuno variado, intentando hacerlo lo más nutritivo posible, pero a la vez ligero (esta vez no comimos churros con chocolate como en la media de Almería que tan malos recuerdos me trae).
Antes de las 8 AM estábamos en casa de mis padres listos para tomar la salida, con un calentamiento breve y una cantidad ingente de líquidos en nuestro cuerpo.
A las 8 en punto, tomamos la salida dirección casa de los suegros. Nos esperaban unas horas duras, pero nosotros arrancamos tan felices como si estuviéramos a punto de acabar.
La falta de tiempo nos hizo escoger un recorrido demasiado complicado para intentar nuestra locura, pero dentro de una locura no podemos buscar un gesto de cordura. De salida 2 km de subida con 200 m cerca del 20% de desnivel, seguidos de 9 km de terreno rompepiernas, sin grandes desniveles pero de los que se notan en las piernas y el resto de la ida llano, exceptuando 1 km a 300m del final con un porcentaje del 16%. Eso la ida, la vuelta justo al contrario. Lo bueno eran los 18 km de llano, lo malo el terreno rompepiernas en los km más críticos.
Salimos con mucho animo, por suerte nos lo quito la cuesta del principio que si hubiese tenido un par de km más hace que nos volvamos, pero las cosas se ven de otra forma cuando estas arriba de la cuesta, parece que lo peor ha pasado y tienes ganas de más.
Hicimos los 9 km siguientes charlando y sin apretar demasiado sabiendo lo que quedaba, bebiendo y comiendo en los puestos de avituallamiento e intentando no pensar en lo que nos quedaba.
Sin mirar el cronometro decidimos apretar un poco en el llano para no pasarnos en lentos y por si llegábamos a casa de mis suegros sin ganas de dar la vuelta, al menos, hacer una media digna.
Llegamos a la cuesta del final, mi cuñao parecía que iba más fuerte que yo y se despego unos metros, pero para volver a mi lado a media cuesta. Acabamos la subida y nos jugamos la hombría en los 300m restantes ¿Cómo dejar que me gane el cuñao? Eso pensábamos los 2 y nos dimos un sprint como si fueran los últimos metros de la carrera y… mierda, me gana el cuñao por un par de metros.
Estábamos a mitad del recorrido, un poco desanimado al perder con el cuñao, pero muy feliz de acabar la media en 2h 03’ 28”. Ahora nos quedaba la vuelta sabiendo que nos habíamos excedido bastante en el ritmo, según mis cálculos habría estado bien hacer 2:20-2:30 para llegar poco cascados a la segunda parte, pero no haba vuelta atrás y tendríamos que controlar mucho el ritmo para no quedarnos a medio camino sin gasolina (difícil teniendo en cuenta lo que llevábamos comido y bebido).
Una vez bebido y comido un poco nos pusimos en marcha, en realidad no paramos del todo, seguimos caminando.
El terreno llano era de agradecer y la cuesta abajo ni os cuento, pero este final de verano han vuelto las calores y el domingo no sería menos, a si que sudábamos, incluso llegábamos a los puestos de avituallamiento algo secos, pero sin llegar a ser grave.
Estamos acabando el terreno llano y las fuerzas habían bajado bastante, el calor iba en aumento, el agua hacia bastante falta y parecía que los km no corrían como antes, pero todo eso lo teníamos, medianamente controlado, solo teníamos que seguir a un ritmo llevadero, beber bien, seguir comiendo y no pensar mucho en lo que quedaba, aunque ya no corríamos uno al lado del otro, ahora nos turnábamos para ir en cabeza, algo que parecía nos daba algo más de fuerza al de atrás, aunque solo fuera por no quedarnos del cuñao. Por lo menos seguíamos hablando de cualquier cosa para mantener el pensamiento alejado de lo que nos quedaba, sin embargo, los dos, sabíamos, más o menos, lo que nos quedaba.
Unos 11 km para el final, entrábamos en el terreno pestoso y en km desconocidos para nuestras piernas, que llevaban algunos km dando señales de que el ritmo había sido demasiado elevado para la distancia a recorrer, debíamos ajustar el ritmo para poder acabar o de lo contrario nos quedaríamos a pocos km de la meta.
Tuvimos la idea de hacer los tramos en subida dosificando y apretar en las bajadas, pero la cambiamos apenas entramos en la primera bajada, no había fuerzas para acelerar, así que pusimos un ritmo llevadero con el que sufriéramos lo “mínimo” posible.
Los km 35, 36 y 37 fueron los más duros, la cabeza no respondía, no sabíamos por donde andábamos, ni siquiera reconocíamos sensaciones de ritmos, solo existía el cansancio, dejamos de hablar y los pensamientos se iban a intentar averiguar cuanto nos quedaba, pero a mi se me hacia imposible calcularlo y mucho menos preguntar.
Así íbamos, como dos recién divorciados mosqueados el uno con el otro por meternos en tal lío cuando hemos a mi hermano que ha vuelto a sus entrenamientos y ha salido a hacer unos km en bici.
Casi, arrastrándonos por no abandonar delante de mi hermano seguimos haciendo como que corremos, incluso charlamos un poco sobre como vamos, que para ese momento era muy mal, pero no podemos abandonar a falta de tan poco, según mi hermano 1km para empezar la bajada.
Doy un chequeo mental a mi cuerpo, sin prestar mucha atención a todo lo que me duele, pues era todo, aunque si me doy cuenta de que voy algo molesto con el sol en todo el morrillo y con el dedo gordo del pie izquierdo, pero, creo, que puedo acabar.
¡Por fin! Acabamos el sube y baja y enfilamos la bajada, me gustaría decir que corríamos cuesta abajo, pero las fuerzas no estaban para tanto, ni siquiera para sprintar al final, hicimos la llegada a la vez y tuvimos que seguir andando para no rompernos las piernas frenando , aunque no íbamos rápido.
Paro el cronometro si mirar y a estirar, hasta el cuello tenia cargado, menuda salvajada acabábamos de hacer, pero mirarnos era ver la felicidad pura, allí tirados por los suelos, intentando llegar un poco más y con una sonrisa de oreja a oreja.
¿Comida? No gracias, entre el desayuno, las barritas energéticas, bebidas isotónicas y agua llevábamos el estomago como para no comer nada en unos días, es más, aun estamos tocados.
Tiempo empleado:
Primera media: 2:03:28
Segunda media: 2:12:15
Tiempo total: 4:15:43
Conclusiones: Este es uno de los motivos por los que no cuelgo salidas/entrenamientos, no soy un ejemplo a seguir en esto de hacer las cosas bien, dicho esto, las conclusiones:
Para la próxima, que será en mucho tiempo hará falta más entrenamiento físico, mental y estomacal, aunque eso lo sabíamos desde antes de empezar.
Aunque necesitamos más entrenamiento he notado mucha más fuerza desde que estoy con el curso de musculación, algo se tenia que notar eso de levantar hierros, aunque eso solo fue hasta mediada la vuelta, a partir de eso, todo fue “correr” por narices.
No soy un asiduo a bebidas isotónicas, glucosa ni cosas de esas, pero esta vez era necesario, aunque esto también se entrena y lo que nosotros hicimos fue probar, cosa que estamos pagando desde entonces, porque todavía ando con el estomago delicado, nada que no pueda solucionarse con una buena dieta.
Muscularmente el lunes estaba muerto, ahora estoy, casi, recuperado con ayuda de los baños en hielo, masajes y varias sesiones de estiramientos diarias.
Otra cosa, al final del verano he vuelto a tostarme el morrillo, para la próxima mucha crema solar.
Como conclusión final, decir que se ha confirmado lo que pensaba, sabia que a los ritmos que llego a correr puedo hacerlo durante muchos, muchos km, tantos como los de una maratón.
Y eso es todo, una burrada más, de la que estoy medianamente recuperado, aunque seguro que acabo pagándolo en próximas carreras o salidas.
Como suelen decir en la tele, este mensaje ha sido realizado por especialistas, por favor, no lo intenten en casa.