La sueca Carolina Kluft, dominadora indiscutible los últimos seis años del heptatlón, tomó hace un par de meses la decisión de abandonar esa disciplina para centrarse en la longitud y el triple. Eurosport ha hablado con ella y nos cuenta los motivos que la llevaron a tomar esta drástica decisión.

Nos acercamos a la figura de esta doble campeona de Europa y triple campeona del mundo de heptathlon. Hemos compartido unas horas con Carolina en Formia (Italia), en el cuartel general que ha elegido para preparar los Juegos Olímpicos. Lo primero que le hemos preguntado ha sido por su sorprendente decisión.

- ¿Por qué ha tomado esta decisión a uno meses de la cita olímpica de Pekín?

- La falta de alegría ha sido el factor más importante. La alegría es mi fuente de energía, mi fuente de motivación e inspiración así que esta ha sido la razón principal. Me he sentido algo perdida, me sentía como si todo lo hiciera porque era lo que se esperaba de mí. He sido la número uno, he tenido la ocasión de romper el récord de Europa ydurante el pasado verano he podido mantener la concentración y así lograr buenos resultados, aunque me seguía sintiendo algo perdida. La alegría, aprender cosas nuevas y, quizás, el deseo de mejorar en el heptathlon, se han perdido.

- ¿No le asusta ni un poco el nivel de exigencia y la presión que puede tener en estas disciplinas?. Sobre todo en cuenta lo que ha logrado en el heptathlon.

- No tengo miedo a la presión porque, sabes, incluso cambiando, el objetivo sigue siendo el mismo para mí. Como persona, es una situación diferente desde que no sé exactamente lo que me espera. Es una nueva situación para mí, una nueva aventura, la presión sobre mí misma y la sensación que tengo es totalmente distinta. Incluso si la presión exterior me llegara y sea complicado quitártela de encima, puedo sacar toda la energía que tengo para manejarla y poder divertirme con este nuevo reto.

- Pero es consciente de que con toda seguridad uno de los focos de atención de los Juegos Olímpicos de Pekín. Dicen los que la conoce que no termina de acostumbrarse a la fama.

- Nunca me acostumbraré del todo a la fama. De alguna manera, he aprendido a vivir con ella, he aprendido a aceptarla, pero nunca me acostumbraré del todo. Siempre he creído que es bueno mezclarse con la gente, confundirte con ella sin miedo a que te reconozcan. A mí me gusta ser una más y de alguna manera necesito serlo, necesito creérmelo. Yo no soy más que una persona más, diminuta dentro de este mundo inmenso. Se trata de una reflexión importante para mí.

- Después de los Juegos Olímpicos de 2004, usted decidió aprender más sobre paz y desarrollo y, al mismo tiempo, puso su hogar a disposición de los que sufren como casa de acogida para niños africanos. Sin duda, un gran ejemplo para la sociedad.

- No se trata de caridad, se trata de mi propia responsabilidad como ser humano. Todo el mundo debería preguntarse a sí mismo qué puede hacer por los demás. Yo nunca le diré a nadie que tiene que hacer esto o aquello o que tiene ser una persona buena y responsable. Pero en lo que a mí respecta, tengo tiempo, tengo dinero, tengo la responsabilidad de ser una especie de modelo y, desde luego, la responsabilidad de ser simplemente un ser humano más, así que he elegido mi propio camino para intentar hacer de este mundo un lugar mejor.

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