Objetivo: 8.000

El decatleta David Gómez prepara su asalto a la marca que le proporcione el billete para Pekín.



"Es el registro del decatleta", constata David Gómez. 8.000 puntos. Cifra mágica que el rosaleiro, con un récord personal de 7.940, ha fijado en su horizonte inmediato. La cifra, bella en su precisión, es además la marca mínima A para Pekín. Le proporcionaría la segunda clasificación de su vida para unos Juegos Olímpicos. La B resulta más asequible: 7.800. Pero eso limitaría el cupo español a una plaza, que en la previsión de los expertos debería jugarse con Óscar González. Un careo impredecible del que depende su futuro: orgullo, sueños, dinero: "Significa vivir de una beca anual de 6.000 euros o una de 20.000".

El calendario ofrece cuatro oportunidades a los decatletas que aspiran a viajar a China: Nacional de Autonomías, Iberoamericano, Copa de Europa y Campeonato de España. En la hipótesis ideal, Gómez pretende lograr su objetivo con el menor desgaste. Recuerda bien que a Atenas llegó exhausto tras disputar tres torneos en un corto espacio de tiempo. Pero el panorama español presenta numerosos obstáculos.

David Gómez, de 27 años, y Óscar González, camino de los 32, son las principales figuras españolas. Atenas ya fue un asunto dirimido entre ellos, con triunfo del gallego. La marca personal del malagueño es de 7.949, apenas 9 puntos más. Son decatletas fornidos, poderosos y completos, a los que el estilizado Agustín Félix no puede aproximarse en igualdad de condiciones.

Félix asistió al último Mundial gracias al calvario de lesiones que tanto Gómez como González esperan haber dejado atrás. Su duelo se decide en milímetros y milésimas, en un mal día o un ligero contratiempo. Su modalidad es la peor tortura: diez trampas, diez riesgos de fracaso.

Ambos podrían lograr la marca A (un país dispone de tres plazas en ese supuesto) y compartir vuelo. "Es factible en condiciones óptimas", comenta Gómez, que aspira a romper sus registros en casi todas las modalidades. Aunque aplicar esta mejoría a una decatlón completa se antoja imposible, su progresión amplía su maniobrabilidad.

El céltico ha cambiado su sistema de entrenamiento. La experiencia le proporciona mayor dominio técnico. Salvo en 400 y altura, donde siente haber tocado techo, tiene camino abierto ante sí. El factor mental será decisivo. Todo se apuesta a la carta olímpica. "Es una presión dura. Cuando llega el momento, dejas de ser simpático", confiesa. De Pekín le separan una decena de pasos, zancadas de gigante que se dispone a intentar.

Fuente: Faro de Vigo

http://davidgomez.interatletismo.es/