
Originalmente escrito por
aupa06
Ayer me calcé las zapas sin saber que como Felipe II tenía que
luchar contra los elementos 
. Después de comer comencé con unos
dolores estomacales importantes, pese a todo, salí. Tras calentar un rato largo en casa, a los 200 metros de ponerme a trotar para ir al parque donde corro me encontré con un matrimonio conocido.
ERROR
Me paré a saludar.
ERROR, habia olvidado su capacidad de hablar hasta la extenuación.
ERROR. A los 10 minutos conseguí interrumpir su verborrea para decir, parece que va a "llover, me voy a correr un rato"

En resumen, todo el
calentamiento perdido, y mi dolor de estómago en aumento.

Por fin, comencé el entreno y
sufrí como un perro 
para completar 8.000 metros escasos a un ritmo de 6min/km. Además mi rodilla izquierda se empezó a quejar tras una semana en calma.
¿Podía quedar algo más?, si, los elementos.
De vuelta para casa, en 5 minutos me cayó una buena tormenta,

estaba tan fundido que no hice ni amago de huir. Llegué empapado perdido.
Lo bueno, otros 8 km más en las piernas, y la satisfacción que ni mi estómago, ni los plastas, ni mi rodilla ni la lluvia pudieron con mi cabezonería runera.