
Originalmente escrito por
Irazu
Sobre el tema del peso: las chicas os obsesionáis más con la cifra que los chicos (en general ¿eh?). A ver, que yo cuando hacía piragüismo pesaba 70 kilos pero todo el mundo pensaba que estaba demasiado delgado, de hecho mi mujer me conoció en una playa cuando desembarcaba y pensó que estaba anoréxico

Sin embargo, luego cuando he dejado la piragua por no tener una hora o una mañana para dedicarle, resulta que haciendo dieta he estado en 68 kilos. Y sin embargo me entraban peor los pantalones, estaba bastante más "grasiento"

Así que olvídate del peso. Tu mírate cómo te sientes físicamene y punto pelota. Y no mires los anuncios de las revistas, que ahí hay mucho photoshop
Sobre la comida: 1º comer cuanto menos refinado mejor, 2º comer dieta mediterránea (y a ver, que la gente se piensa que comer alubias con chorizo es "dieta mediterránea", y de eso nada monada. La dieta mediterránea es otra cosa) 3º comer menos cantidad. Y éste es el punto más importante. Por desgracia, en esta sociedad tan estresante la comida es uno de los únicos momentos de descarga de ansiedad, así que es fácil sobrepasarse. Poca cantidad, masticar cada bocado veinte veces.. Saber reconocer los puntos débiles de cada uno de nosotros. En mi caso hay dos, el primero la bollería industrial (esas palmeras de chocolate, habría que matar al que las inventó...), y el segundo es que trabajo a relevos, cuando llego a casa después del turno de mañana y me siento a comer solo (los crios en el cole y mi mujer tiene horario diferente), estoy feliz y dispuesto... Así que con el periódico del día, comida sana pero abundante, me puedo comer un elefante con trompa y orejas. He bajado casi dos kilos evitando ese momento "peligroso". Me voy a hacer ejercicio en ese momento (aunque sea sólo media hora de correr suave suave), de tal manera que cuando vuelvo ya se me ha pasado el hambre y como mucho más relajado y mucho menos.
¿No te ha pasado nunca que vas a comer o cenar con los amigos y por problemas de cocina en el restaurante el segundo plato te lo sirven demasiado tarde y que ya no tienes hambre? Pues eso mismo podríamos aplicarlo a nuestra vida diaria.
Yo inventé la "dieta de la margarita" Aunque para ello tienes que vivir en una casa (adosado o así) que tenga un jardín. Se trataba de que comes una cucharada de tu comida y mientras vas masticándola te levantas y vas al jardín, coges una margarita y la guardas en un bote. Vuelves dentro de casa y comes otra cucharada, te vuelves a levantar y coges otra margarita y regresas de nuevo... Te aseguro que en diez cucharadas ya se te ha pasado el hambre. A mi hermana le funcionó. Eso sí, ahora ya no tiene margaritas...
