El lunes me tocaba descanso. El día anterior me había desgastado poco porque solo había corrido la carrera de 5 kilómetros de Hospitalet. Estaba lleno de energía, las piernas pedían salir a correr un rato y además estaba de vacaciones.
Entonces me dije: “¡Tranquilo! Tienes por delante una semana que casi iguala tu record absoluto de kilometraje en una semana. El domingo que viene habrás hecho un montón de kilómetros. No necesitas salir hoy.”.
No tengo nada contra improvisar, si hubiera sido en una época del año en la que no estoy preparando nada no habría dudado ni un instante en aprovechar las ganas y la oportunidad. Pero estoy preparando un maratón.
Tienes un objetivo y un plan con el que crees que puedes conseguir el objetivo ¿Para qué quieres correr hoy? ¿Por qué arriesgarte metiendo un extra de kilómetros el día después de una competición? ¿No puedes esperar a mañana? ¿No confías en el plan que tú mismo has preparado?
Es la típica impaciencia del corredor, seguro que no os estoy contando nada que no os haya pasado.
Y hoy lo mismo, he comenzado un rodaje progresivo de 24 kilómetros y había alcanzado un ritmo de en torno a 4:50. Me encontraba muy cómodo y por un momento he pensado continuar con la progresión, pero he vuelto a lo mismo: “Voy a terminar la semana con 77 kilómetros. Esto para mí es una barbaridad, ya que mi record absoluto son 79, y se pueden contar las semanas que he pasado de 70 ¿Para qué narices quieres arriesgar e ir más deprisa? ¿Quieres tentar gratuitamente a la suerte?”
Improvisar y dar más de lo que habías pensado está bien en otro momento, pero en plena preparación del maratón, creo que la responsabilidad, y sobre todo las ganas, de llegar a la línea de salida del maratón está por encima de hacer alardes.
La preparación del maratón va haciendo efecto, te sientes fuerte y esto te da confianza. Y la confianza está bien, pero llegar a sentirte invencible no tanto, porque bajas la guardia y en el kilómetro siguiente te espera esa molestia que te puede condicionar las próximas semanas.
Me quedo con dos mensajes sencillos: Confía en tu plan de entrenamiento y ten paciencia: No mires hoy, mira unos cuantos días más allá.
La semana, con trabajo de fondo, termina así:
- Martes: 21,5K de rodaje a 5:18 con desnivel
- Jueves: 22K de rodaje a 5:15 con desnivel
- Viernes: 9,5K suaves
- Domingo: 24K de rodaje en llano a 4:53
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