ASICS Medio Maratón de Madrid 2016
Que no estaba muerto, que no,
Que estaba tomando cañas,
lerelerele... 
Hola de nuevo! Causas de fuerza mayor me han tenido apartado del foro, pero no me apartaron del asfalto este domingo.
CRÓNICA DEL ASICS MEDIO MARATÓN DE MADRID 2016
PREPARACIÓN
Hace unas semanas tuve una idea revolucionaria: alguien debería poner un tope de novedades que asimilar en poco tiempo. Así sería más fácil, aunque supongo que menos divertido. Me pasaron tantas cosas que eso de correr se quedó un segundo plano hasta que pude tenerlo todo controlado. Bueno, más o menos.
Como no tenía mucha confianza, hace tres semanas hice una prueba con mi amigo de zapatillas. Le enganché a correr y ha terminado peor que yo. Este mes debuta en el Mapoma. Hicimos juntos una tirada de 22 kilómetros con un recorrido bastante más duro que el del domingo
y me vi lo bastante bien como para quitarme dudas.
En los 20 días que quedaban, adapté como pude el plan a mis escasos huecos libres.
EL DIA D - PREVIA
Ahora que lo pienso tenía todas las papeletas, pero en el momento no me di cuenta. A todos nos cuesta dormir la noche antes de una carrera, así que no le di importancia. Bueno, un poco sí cuando me dieron las dos. Me alarmé cuando me dieron las tres. Y me desesperé cuando me dieron las cuatro. A las cinco ya estaba resignado. Y a las seis salí de la cama. Iba a correr un medio maratón sin haber podido dormir una triste media hora
.
Con un sentido del deber que ya lo quisiera Winston Churchill terminé la ducha con agua fría para despejarme
. Desayuné lo mismo que los dos días anteriores, me puse el traje de luces y salí hacia el Retiro, donde había quedado con mi amigo.
Él tenía cajón porque consiguió mínima en la Fuencarral-El Pardo. Como yo sólo había corrido la del año pasado, salía con el pelotón de 14000 personas. Aunque esa parte ya no estaba dividida, sí que había a cada lado indicadores con el tiempo estimado. Como no estaba para florituras después de pasar la noche en vela, fui realista y busqué el de 1:55-2:00.
Me puse al lado de la columna de paracaidistas. Hasta que dieron la salida estuvimos avanzando un par de metros cada dos o tres minutos. "¡Vamos, chavales, éste es el ritmo!". Con la coña que se traían se me pasaron los nervios.
KM.1 - KM.5. ATASCO EN EL CENTRO (27:06)
Pequé de inocente y pensé que la gente iba a ponerse en su sitio. O que si iban a ir lento, no se pondrían delante. Jé
. En una carrera de 20000 personas es lo más normal que haya algún embotellamiento al principio, pero pronto me di cuenta de que ése no era el problema.
Como iba sin dormir, no quise hacer mucho caso a las pulsaciones porque supuse que irían un poco más alto de lo normal. Aun así intenté ir al ritmo que más o menos me había propuesto. Y digo intenté porque cada dos por tres tenía que parar (una vez literalmente) porque se formaban tapones. Gente que iba muy lento y algún grupo al que sólo le faltaba ir de la mano. El primer kilómetro fue el más lento de toda la carrera. 6:04.
Los tapones siguieron por Velázquez. Empecé a buscar huecos por todos lados y hasta tuve que avanzar un par de veces por la acera. Cuando podía ponerme al ritmo que quería (y al que tocaba donde había salido, 5:35) adelantaba con mucha facilidad. Y acabé perdiendo la paciencia. Empecé a dar acelerones cada vez que se habría alguna grieta. De eso me acordaría más tarde.
Seguí adelantando gente hasta casi llegado el primer avituallamiento.
KM.5 - KM.10 - LA PASIÓN DE CRONOPIO (27:57)
Dije que me iba a acordar. En el kilómetro 4 había empezado la subida que nos llevaría casi hasta el kilómetro 10 (lo que entendemos por subida en Madrid, que no nos vale cualquier cosa). Ahí ya iba a mi velocidad de crucero. Entre 5:35 y 5:40. Y en el km. 7, ¡Zasca! 
Igual fue porque la Semana Santa estaba reciente, pero sentí como si me estuvieran lanceando el costado. Flato. Tolerable al principio. No tanto después. Estuve a punto de parar porque hace un par de meses me dio y acabé literalmente doblado de dolor, pero tan pronto y viéndome tan bien de piernas, me negué. Aflojé un poco y cada cierto tiempo me iba masajeando debajo de las costillas.
La verdad es que después de no haber dormido nada en toda la noche jamás esperé verme con esas piernas. Había contactado con el globo de las dos horas casi en el kilómetro 5 y lo fui usando de referencia. Haciendo la goma, pero sin dejarme caer más de la cuenta.
KM.10 - KM. 15 - ¡UN PLÁTANO! (27:11)
Con el avituallamiento de mitad de carrera me tomé el gel. Por cierto, en esta carrera usé un truco: me engaché una pajita en la correa del pulsómetro y la usé para beber agua sin tragar mucho aire. Me funcionó bastante bien, así que repetiré en el próximo medio maratón
.
El dolor sería mi compañero de viaje hasta casi el kilómetro 14. Enseguida vi que si apretaba un poco el dolor volvía, así que este tramo me vino muy bien. Como era cuesta abajo, podía aflojar sin perder demasiado tiempo. Lo malo es que no pude aprovecharlo para lanzarme, pero visto el panorama no iba a ponerme exquisito.
Como iba bastante tranquilo, de vez en cuando me quitaba los auriculares para ir escuchando las canciones de los paracas. Gritaban cada vez que pasábamos un punto kilométrico y después ponían a cantar canciones de marcha
. Lo mejor era la reacción de la gente. Con la referencia del año pasado calculé que irían a dos horas, así que eran mi otro 'globo'
.
Del otro me enteré más tarde. En una de esas veces que me quité los auriculares, oí a un hombre decir "Pues lo mismo los que vayan siguiendo a éste para terminar en dos horas van mal porque delante va otro"
. Así que sí aceleré un poquito (muy poquito) hasta que al menos hice contacto visual y lo tuve controlado a lo lejos.
Llegando al tercer avituallamiento, un hombre se me cruzó de sopetón. De hecho nos chocamos y casi me tira al suelo. Cuando vi el puesto entendí su reacción: había plátanos. ¡Plátanos! 
Cogí agua y un plátano que reservé por si acaso.
KM.15 - KM.20 - REGRESO AL INFIERNO (27:50)
El recorrido ha cambiado pero esto se mantiene intacto: damos la vuelta al Retiro empezando por Menéndez Pelayo. Ya me lo conocía del año pasado, así que no caí en la trampa para incautos de Satanás. La vuelta empieza con dos kilómetros muy, muy favorables, pero como sabía lo que tocaba después guardé fuerzas. Me dejé llevar y aproveché para meterme una gominola recubierta de azúcar que le había robado a mi sobrina
.
En el giro de Atocha se abren las puertas del infierno. Me pareció ver las llamas, pero iba preparado. Para distraer la cabeza, me puse a contar de 100 hasta 0 al pie de la cuesta. 99, 98, 97... Tal como la recordaba. 96, 95, 94... llevo un trozo de asfalta clavado en el muslo. 93, 92, 91... ¿Ese lleva cuernos y un tridente? 
ÚLTIMO KILÓMETRO - BENDITO PÚBLICO
La cuesta me dejó bastante tocado. Más o menos hasta mitad de calle no volví en mi ser, aunque al fondo esperaba la continuación de Alcalá. Es la puntilla, pero justo en esa curva es donde empieza a agolparse el público. Intento aplaudirles cuando puedo para darles las gracias.
Entramos por la puerta principal del Retiro y ahí ya me dejo llevar. No sé si qué tiempo llevo, ni a qué pulsaciones voy. Más o menos calculo que voy en mi objetivo porque el otro globo de dos horas que llevaba delante se para y nos empieza a animar diciendo que ya lo tenemos.
¿Os acordáis de que llevaba un plátano? Pues yo tampoco. Me di cuenta cuando debían quedarme unos 100 metros, así que por hacer un poco el payaso crucé la meta usándolo como un teléfono
. 1:58:02. Más de seis minutos menos que el año pasado.
CONCLUSIONES
Yendo de empalmada sin dormir y tolerando el flato durante seis o siete kilómetros, me doy por satisfecho habiendo bajado casi siete minutos, pero poco más. Si dentro de tres semanas tengo menos contratiempos estoy convencido de que puedo rebajarlo más.
[Perdón por el tocho y eso, pero es que después de tanto tiempo...
]