A mi lo único que me ha venido bien es bajar el número de días de entrenamiento y los ritmos.
El último cuatrimestre de 2012, entre las carreras de otoño (dos diezmiles, un 12km, un 16km y una media) y los correspondientes entrenos (40-50 km semanales a tope), me dejaron una buena periostitis. La he acabado achacando a los entrenamientos de series, la patata me aguantaba, pero se ve que los huesos no. Probablemente no por ir a ritmos "rápidos" (4:30 en series largas, que no soy un galgo!!!), sino por técnica deficiente, cuando bajo de 5:10-5:15 empiezo a alargar zancada... Quiero creer que es por eso.
En enero-febrero he estado saliendo a entrenar sólo 2-3 días por semana, con ritmos suaves (entre 5:15-5:45 de media según el día y con tiradas largas de no más de 1:15), estirando bien la zona afectada, con algún masajito (un poco doloroso) y aplicando Traumeel por la noche.
Llegué a marzo sin dolores. Ayer incluso me metí 2 horas corriendo por el monte (17 km) y cero dolor en el periostio (eso sí, hoy noto el cansancioooooo...).
Esto de la periostitis es cuestión de paciencia.
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