Danzarín es una de esas típicas “marcas de nicho” que vienen a dar solución a un tipo muy concreto de uso en el que, a falta de sus productos, mal que bien nos las acabamos apañando con soluciones relativamente caseras pero que, cuando damos con un producto desarrollado específicamente para ese uso, notamos claramente la diferencia y lo acabamos agradeciendo sobremanera.

Estamos hablando de los “polvos para los pies” que, si bien no son un producto imprescindible para esto del correr u otras actividades deportivas como el triatlón, no cabe duda de que son uno de esos “pequeños detalles” que nos ayudan enormemente a que la experiencia sea mucho más placentera y, bueno… en algunos casos también puede llegar a marcar la diferencia entre una victoria y una derrota (luego lo comentamos pero p. ej. en el triatlón es básico poder hacer la segunda transición lo más rápido posible y uno de los recursos que se suelen usar es el de poner polvos en las zapatillas de correr para poder calzártelas mucho más rápido, sin que se te queden enganchadas en el pie descalzo y posiblemente húmedo).

Danzarín nos ofrece cuatro modalidades de su producto:

  • Classic: Es el producto original, el que más se asocia con la marca y que está teniendo mucho éxito entre los bailarines, especialmente aquéllos que requieren llevar calzado extremadamente ajustado o llevarlo sin calcetines.
  • Body: Desarrollado para poder utilizarlo por todo el cuerpo y evitar humedad y rozaduras en axilas, ingles, etc.
  • Látex: Elaborado especialmente para permitir un uso confortable de prendar ajustadas, típicamente de látex.
  • Sport: El producto que nos ocupa en este análisis a fondo, especialmente diseñado para la práctica deportiva como vamos a ver a continuación.

El producto es, como suele pasar muchas veces: extremadamente simple y sencillo pero tremendamente eficaz.

Es una combinación de polvos minerales (basándose en el talco) que, aplicado sobre la piel, crea una capa protectora (y ligeramente brillante) que la rodea, evita las rozaduras, absorbe la humedad (la que haya o la que se vaya generando), etc. Además, también ayuda a combatir el mal olor que se genera con el sudor y demás historias que tanto abundan habitualmente por los pinreles.

La forma de aplicarlo no tiene ningún misterio: pie descalzo, preferiblemente seco, y adminístrense los polvos a gusto del consumidor ;-D

Ojo, no hace falta maquillar los pies y dejarlos blancos como la cara de una Geisha sino que es suficiente con darle un par de golpecitos al bote y luego repartirlos con la mano ya que se reparten muy fácilmente y quedan perfectamente distribuidos de manera uniforme.

Por cierto, para los que sean un poco manazas y para los que odien eso de embadurnarse las manos cuando se aplican “potingues”, destacar que el aplicador parece que esté diseñado específicamente pensando en ellos como se puede ver en la foto: el bote es plástico (nada de cartones que acaban deformándose y dejando escapar los polvos), el cabezal es giratorio y ajusta muy bien (no, no se desparramarán los polvos en la mochila cuando lo transportéis) y trae cinco pequeños orificios en la punta por lo que sale el producto y que permiten controlar perfectamente la cantidad que estamos aplicando (se acabó eso de darle un golpetazo al bote y que caiga la mitad de lo que tiene dentro).

 

Usuario Tipo

Como decía al principio, posiblemente no sea un producto imprescindible para la mayoría de la gente pero es una de esas cosas que, una vez que te acostumbras a usarlas, ya difícilmente abandonas, al menos para determinados usos como por ejemplo:

  • Para grandes kilometradas porque, aplicados en los pies, son una capa de protección extra para protegernos de la humedad y rozaduras que suelen acabar dando lugar a las tan temidas ampollas.
  • Para el triatlón ya que corres descalzo y eso hace que a veces te cueste calzarte las zapas en la segunda transición a pesar de tenerlas con cordones elásticos. También ayudan a disminuir la probabilidad de rozaduras porque, por muy preparadas que estén unas zapas para ir sin calcetines, en triatlón a veces te las pones “de aquella manera y a toda leche” y eso suele darte como premio alguna que otra rozadura o ampolla, algo que puedes evitar con algo como estos polvos ya que, la mayoría de las veces, están originadas por haberte calzado mal las zapas. Nota: Otra de las grandes alternativas a las que se recurre en triatlón es la vaselina pero tiene el inconveniente de que una vez calzadas, pueden ir deslizando por lo que, al menos un servidor, previere recurrir a polvos.
  • Para gente que tenga los pies sudorosos ya que, aunque no soluciona el problema, al menos ayuda a que se pueda controlar un poco.
  • Para quien guste de llevar el calzado sin calcetines… todo un clásico en verano.
  • Para ponerte calcetines de compresión ya que, si son de los que comprimen mucho, a veces es casi un sufrimiento conseguir calzarlos adecuadamente porque, en cuanto tengamos el pie un poco sudado, parece que no hay forma de ponerlos bien pero, si aplicas los polvos, no sólo se quedan sequitos los pies sino que además desliza muy bien el calcetín. Vamos, que es poco menos que mano de santo.

Precio: 11,9 €

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Rodrigo Borrego (Morath)
Rodrigo Borrego (Morath) es una de las referencias nacionales cuando se habla de pruebas de material deportivo, nutrición, entrenamiento, fisiología, … Ingeniero Informático y deportista vocacional, lleva toda su vida practicando deportes de resistencia: triatlón, trail running, natación, ...

7 Comentarios

  1. Uno de esos productos que, al no ser imprescindibles, no les prestas mucha atención… hasta que empiezas a usarlos, momento en el que se convierten en una pieza básica de tu kit de runner… y, si hablamos de triatlón, entonces ya sí que pasan a ser poco menos que una pieza indispensable para ti.

  2. Antes, después o ambas cosas, depende de lo que busques.

    Al prevenir la humedad y el sudor y crear una capa protectora, aplicados antes te ayudan a prevenir las rozaduras.

    Aplicándolos después, esa misma capa te ayuda a aliviar los posibles roces que te hayan salido, minimizas la humedad y sudor para que no se prepare “un caldo de cultivo de bichillos”, … (vamos, como cuando se le echa en el culete a los niños después de limpiarlos ;-D)

    En principio, yo les doy uso principalmente para el “antes de” pero cuando he hecho alguna carrera donde los pies han salido perjudicadetes, también me gusta echarle unos cuantos polvos (de este tipo… no seamos mal pensados :-D).

  3. ¡¡¡Por supuesto, rafasemar!!!
    Van perfectos para eso porque justo en ese tipo de caminatas el pie va empapándose del sudor (o humedad si hace fresquete, relente, etc.) y con los polvos lo que haces es que tarde más en salir esa humedad porque se la van “zampando” ellos.

    Además, también permiten que se suavice mucho el posible roce que se produce entre los dedos (la típica ampolla que nos sale a veces entre dos dedos porque han ido rozando entre sí o en los nudillos de los dedos).

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