RECICLAR ¿Y LUEGO QUÉ?
Es bonito el reciclaje y la selección de basuras, fácil de hacer y asumible por la gran mayoría, un principio de civismo, un mínimo para la convivencia en sociedad. Sin embargo, a largo plazo es insuficiente si queremos contribuir con la causa medioambiental, si no somos capaces de reutilizar antes de desechar, y si seguimos consumiendo más de lo que necesitamos, no daremos abasto con la cantidad de basura que generamos, por mucho que la seleccionemos (Que luego aparte está el tema de la gestión de residuos, con muchas dudas sobre la mesa sobre si la selección de residuos se realiza).
Arrastramos una crisis de civilización de grandes magnitudes, muy por encima de la esfera económica. La civilización basada en la sociedad de consumo agoniza por mucho que lo neguemos y algunos pretendan reavivar, es una realidad que toca asumir e interpretar, los límites planetarios denotan su caducidad. El consumo exagerado que parece que es lo que nos genera una calidad de vida (Una asfixia económica las más de las veces) es la justificación para que se utilicen a gran velocidad materias primas y otros recursos escasos del planeta que no se multiplicarán por arte de magia, en un modelo productivo de la gran cantidad sustentado por esa demanda, gran máquina de contaminar y de esquilmar derechos humanos y laborales. El desafío del Cambio Climático está ahí, y si no lo remediamos, acabará con toda la vida, no solo con la civilización.
Todo esto hace tiempo que tocó techo, y se camina en una dirección peligrosa. El Crecimiento Económico fue una gran mentira de la que fueron partícipes las oligarquías y los economistas de fe. Podemos tener capacidad como consumidores responsables de cambiar lo que el acaparado poder económico se aferra en mantener, pues ninguna falacia podría sostenerse. Me temo que de esta crisis no hemos aprendido lo necesario, pero espero que la conciencia vaya más allá de arrojar el plástico en el contenedor de un color o de otro.