Ya quedan pocos días para el Maratón de Los Ángeles y os quiero hablar del descanso, que es una parte muy importante de la preparación para un maratón.

Es necesario hacer días de descanso: de pisadas, de impactos y de correr. En estos días se puede estirar, nadar o pedalear. Eso sí, ¡nada de hacerlo a tope! Estos son los días que yo llamo de “descanso activo”.

Y luego hay otros días que simplemente lo reduzco a trotes muy suaves con el objetivo de mover los músculos y que se “limpien” y se preparen para un nuevo entrenamiento de calidad.

Los días de descanso activo hay que hacerlos a ritmos suaves y fáciles. No debemos forzar nada y que parezca que ni nos cuesta correr. Podemos hablar tranquilamente mientras corremos.

Otra opción es descansar por completo. Por la vida que llevo yo, hay días que tienen que quedar en blanco, algo que no es muy habitual con el volumen de entrenamiento que tengo que meter. Pero cuando por trabajo y compromisos estoy agotado, decido “no echar más agua a un vaso lleno”.

En el caso de corredores populares con trabajo, 3 o 4 días por semana de entrenamiento son suficientes para correr con solvencia un maratón y poder disfrutarlo, así que los descansos no tienen por qué ser activos, sino de parada completa. Eso sí, como ya os dije hace una semana, no todos los días pueden ser de calidad.

También podemos meter sesiones de fuerza en los días de descanso activo. Es una buena manera de complementar al entrenamiento en carrera y lo considero fundamental para ayudar a la recuperación y prevenir lesiones.

El día por excelencia para estos descansos activos es el lunes después de la tirada larga del domingo. Estos días yo suelo meter 30 minutos suaves y una sesión larga de estiramientos. Hay otros que me marcho con la bici.

No hay que olvidar tampoco que no somos máquinas y que tenemos trabajos que afectan a nuestra recuperación. A mí me pasa con la tienda, pero también lo noto mucho con las preparaciones de mis atletas, que no son sencillas con el trabajo, la familia, etc.

Y hay que tener en cuenta las horas que dormimos, que al final son la clave del descanso y la recuperación. Yo duermo de 7 a 8 horas y, cuando puedo, hago la siesta. Sin descanso y sueño de calidad, es complicado regenerar y recuperar.

Lo que comemos es también parte de ese “entrenamiento invisible”, importantísimo para recuperar y asimilar los entrenamientos. Sin la mejor gasolina no podemos pedir a nuestro organismo que rinda al máximo.

De nutrición podríamos estar un rato largo hablando, pero en mi caso, evito dulces y grasas saturadas, busco un equilibrio alimenticio con alimentos alcalinos y escapo de fritos y pre-cocinados. Sólo con eso ya ganamos mucho terreno en la recuperación.

Eso es todo por hoy. El jueves me marcho a Los Ángeles. Y a correr el domingo, con mínimas de 16 grados y máximas de 31. ¡Qué calor!

#GOrunLA

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