
Originalmente escrito por
LENTITO
Media maratón de Granada.
Tenia por delante la media maratón objetivo de la temporada, había planeado bajar de las 2h y con un margen suficiente, me conformaba con bajar de 1:55, pero sabia que sufriendo podría bajar, por poco, de 1:50.
Pero ya se sabe, eso eran los planes, que fueron saliendo bien hasta la misma semana de esta carrera. había encadenado 3 meses con entrenamientos regulares, aunque solo había perdido 500 gramos me encuentro mucho más ligero, había vuelto a la ilusión que últimamente tenia centrada en otras cosas como no “agobiarme” con destrozar 2 coches, no tener plaza en unas oposiciones aunque tengo un 9,7 de nota,…
Dos problemas me acosaban en los días previos a la carrera, por un lado el gemelo derecho algo maltrecho que mejoraba por momentos y por otro lado la espalda que desde el viernes la tenia como para no dejarme ni dormir, que aunque soy de poco dormir, lo que duermo es muy aprovechado.
El domingo en la salida me acompañaba el desanimo por las cosas de la vida y del cuerpo, el colega de siempre, con el que sabia que no podía contar y el fresquito granadino que me hizo darme cuenta de que no corro cómodo ni con calor ni con frío, aunque me siento mejor con frío; pero también me acompañaba el animo que llevaba un tiempo sin verlo y se había reforzado con un par de zapatillas que me tocaron en la feria del corredor y una sesión de osteopatía que aprovecharé esta misma semana a ver si la espalda me da un respiro. Esta vez no venían ni el perro ni la mujer, el primero me habría venido de perlas para calentar y la segunda, aunque he ido a varias carreras sin ella, no me hago.
El calentamiento fue bastante extenso, no entraba en calor y tenia que tener la espalda bastante caldeada para evitar molestias.
Ya en la línea de salida, me puse bastante atrás, justo al lado del cartel de 2h, era el tiempo que, dados los problemas, tendría que sufrir un poco (o mucho) para intentar conseguirlo, increíble la de gente que tenia por delante, que optimismo por parte de algunos antes de empezar a correr, luego el asfalto nos pone en nuestro sitio. La cabeza en ese momento me va a 100, pensaba que podía estar un poco por detrás del cartel de 1:45 y quizás al verme inmerso en la carrera podría llegar a esa marca, sabia que era algo ambicioso, entrenando no he llegado a hacer menos de 1:50 nunca, pero esto no era un entrenamiento, las carreras te dan un plus que me hubiera servido para intentarlo. Aunque la carrera estaba a punto de empezar y las condiciones eran las que eran, así que a disfrutar e intentar dar lo máximo.
Se da la salida y pronto empiezan a estorbarme todos los de delante y yo a estorbar a algunos de atrás, pero nada parecido al año pasado donde me coloque demasiado adelante y por no estorbar me fundí en los 2 primeros Km.
Allí estoy intentando poner un ritmo crucero “cómodo” que me lleve a mitad de carrera con posibilidades de bajar de las 2 horas, pero entre tanta gente noto que me estoy pasando un poco, no lo noto en las piernas, es la espalda la que me va dando avisos, más o menos, serios de dolor fuerte como para hacerme abandonar, aunque llevando la idea de que era la ultima carrera hasta finales de diciembre intento seguir a ese ritmo todo lo posible.
Me engancho con gente que iba hablando y con la conversación me olvido un poco de la espalda y sigo dándole para intentar seguir al mismo ritmo, sabiendo que es, un poco, más rápido que el de costumbre en carrera, pero sin fijarme mucho en el.
Al km 6 llegamos con un ritmo de 5:25, pero la espalda está al borde del motín, me hace pensar en Frankcis y en su ritmo de 5:45, debería venir por detrás, así que, al principio, poco a poco fui dejándome caer para ver si, por fin, nos conocíamos. Tranquilamente fui bebiendo y comiendo algo para esperarlo, al menos eso era lo que me decía a mi mismo, la verdad es que la espalda estaba en pleno motín y para colmo el gemelo empezaba a tomar el mismo camino, eran solo pequeños pinchazos, pero quedaban 2/3 de carrera.
Desde el 6 al 10 llevé ritmos de antaño, por encima de los 6’/km, pero era donde encontraba el equilibrio exacto entre seguir corriendo y no morir del dolor.
Al poco la subida de la carrera, duraría hasta el km 14 y por lo que parecía, dejar el cuerpo caer un poco hacia delante le venia bien a la espalda, o eso o la pastilla para el dolor empezaba a hacer el efecto necesitado y yo que no había terminado de renunciar a bajar de 2 h pregunte a que ritmo íbamos y me hablaron de 6:05/km, que era el ritmo que llevé el año pasado, así que pensando en mejorarlo y a su vez intentando bajar de 2 h empecé a acelerar lo justo para que el gemelo no se quejara mucho y la espalda me permitiera terminar y llegar al coche, por cierto, menos mal que no tendría que conducir de vuelta a casa.
No había llegado al 12 y ya había alcanzado al colega, en los primeros 6 km no le había visto el pelo, empezó más rápido de lo normal para reventar más rápido también, dijo de hacerme de liebre lo que pudiera y abandonar cerca del piso de la hermana y eso hicimos.
Poco le duró el gas, aunque si lo lleve enganchado un par de km, justo al final de la subida, donde ya llevaba unos metros pensando en como sentaría la bajada (leve) para la espalda, así que la cogí con mucha precaución intentando dejar el cuerpo hacia delante a la vez que buscando soltar un poco las piernas que las notaba algo prietas de la subida rápida que me dí.
Esa subida me había metido en un problema sin darme cuenta, parecía que el dolor de espalda me iba a dejar correr y el gemelo se había calmado, pero era solo eso, parecía, pocos km más adelante volvía a estar poniendo posiciones raras para evitar el dolor, pero llevaba en la cabeza la subida que me marqué.
En Gran Vía dejé de hablar, necesitaba todo el aire y concentración para acabar con el ritmo autoimpuesto, convenciéndome de que iba bien, pues no paraba de adelantar a gente.
En la curva de correos ví a mi tío y a mi abuela y sin pensarlo me paré a recibir un poco de ánimos y unos cuantos abrazos. La parada tuvo esa parte buena, la mala es que me costó mucho volver a coger ritmo y ya estaba acostumbrándome al dolor que al reanudar iba a más.
Así fui hasta la subida del km 19 donde volví a encontrarme mejor y apreté hasta estar al borde de reventar, adelanté a mucha gente en este tramo, cosa que me dio mucho animo; pasé por el avituallamiento sin hacerle caso, iba enchufado, aunque en la bajada y llano final el gemelo me dio el aviso final y tuve que ir medio arrastrándome para llegar.
Así fue como dí por acabada la extraña temporada, contento por el gran numero de carreras que he podido hacer, pero con el mal sabor de boca de no conseguir el único objetivo que me había marcado.
Habiendo pasado unos días, la espalda poco a poco va volviendo a su sitio, cosa que el domingo en la tarde parecía imposible, el gemelo se recupera poco a poco, la rotura de fibras es considerable. Pero, a pesar de todo eso, he estado pensando en la nueva temporada que empezará cuando el gemelo esté recuperado (2-3 semanas).
La nueva temporada empezará en la media de Almería y acabará en la de Granada, reduciendo el número de carreras, más o menos, a la mitad y marcándome unos objetivos de tiempo en cada una de ellas, como mínimo mejorar el tiempo de este año y dejando para Granada bajar de 1:45 en la media de Granada.