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El atleta que no se casa con nadie está de vuelta: Manuel Olmedo cambia de aires, deja el frío de Soria por el fresquito de las Islas Baleares, y siguiendo al corazón se mete de lleno en el grupo de Johnny Ouriaghli y David Bustos. Nos cuenta que su objetivo para este año está muy claro: lo más alto del podio de Zurich 2014. Y también nos cuenta que, después de años duros de lesiones y problemas, llegar hasta aquí no ha sido un camino de rosas: “Lo más duro fue ver los Juegos Olímpicos desde el sofá”. Ningún problema, Olmedo ha vuelto a la carga y al rescate del 1.500 español.

Año interesante para Manolo Olmedo: cambio de aires, abandonas el grupo de Enrique Pascual en Soria para irte a vivir a Palma de Mallorca. ¿A qué se debe este giro del timón?

Se debe a que a mi pareja le dieron el traslado aquí a las islas, a Palma de Mallorca y en principio yo no le iba a acompañar. Al final me vine, decidió acompañarla, además no iba a estar en Soria sin hacer nada. Una vez aquí, vi cómo trabajaba el grupo de Johnny Ouriaghli, y me pareció que lo más sensato por mi parte era irme a entrenar con él. Además, David es ahora mismo el atleta dominante en el 1.500 de España y yo creo que vamos a hacer un buen equipo.

¿Es un cambio que, así de primeras, te da buenas sensaciones? ¿Estás cambiando a mejor?

Evidentemente, estos cambios los hago porque creo que todo puede mejorar, y tengo la certeza de que es lo mejor que puedo hacer ahora mismo. Enrique Pascual y su grupo son de los mejores, aunque en mi caso ya eran nueve años con el mismo sistema siempre, y al final acabas cayendo un poco en la monotonía y, en fin, yo ahora mismo no iba bien en Soria. Aquí vi cómo entrenaban David y Johnny, mi novia también empezó a entrenar con el grupo el año pasado, vi que todo me cuadraba y yo creo que es un entrenamiento al que me puedo adaptar perfectamente. Además, sobre David Bustos, ¡mejor compañero imposible!

Entiendo que te quedas en el ‘milqui’…

Cuando hablé con Johnny, la idea y el objetivo a largo plazo es estar en lo más alto para los Juegos de 2016, y eso va a ser en los 1.500 metros. Soy un atleta con treinta años, y quizás el 800 ya se queda un poco corto, mientras que una prueba más larga como el 5.000 me quitaría prácticamente todas las posibilidades. En el ‘milqui’ todavía tengo carrete para unos años más, y yo voy a seguir intentándolo.

¿Cuáles son los objetivos de Manolo Olmedo para los próximos años?

Mi objetivo a corto plazo es el campeonato de Europa de Zurich este año 2014, y sería una mentira decirte que sólo quiero clasificarme. Ahí quiero estar en lo más alto, y cuando digo en lo más alto es que quiero ganar. Es complicado cuando uno viene de muchas lesiones, y me costará entrar, pero si uno hace una cosa es porque tiene un objetivo, y yo tengo uno grande, no me vale cualquier cosa. Quiero estar arriba y si voy al campeonato de Europa mi objetivo es ganar. Más adelante, para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, estar en la final sería también un buen objetivo.

daylife¿Qué te atrajo más del ‘método Johnny’?

El método de Johnny Ouriaghli es algo totalmente diferente a lo que yo venía haciendo hasta ahora. Con Enrique Pascual trabajamos mucho y muy bien por arriba, del orden de 150-160 kilómetros cada semana. Eso es algo que me ha venido genial, y gracias a eso ahora tengo una gran base aeróbica: el grupo de Johnny, por el contrario, trabaja más la fuerza en cuestas, la técnica… y creo que es un trabajo complementario que se va a sumar muy bien a lo que he venido haciendo hasta ahora. Siempre he pensado que cuando un atleta llega a su madurez no necesita hacer un gran volumen de kilómetros para competir en pruebas cortas, es algo que ya tiene acumulado de antes. Creo que el trabajo de Enrique me ha venido genial, y ahora voy a hacer un trabajo más parecido al que hacía antes, un trabajo más de calidad, de fuerza, algo más específico.

Después de nueve años dejas el grupo de Enrique Pascual en Soria. ¿Qué es lo mejor que te llevas de esta larga experiencia con él y su grupo?

Lo mejor que me llevo, sin duda, es la amistad con Enrique: ha estado conmigo en momentos muy duros, y no sólo en el aspecto deportivo, también en el plano personal. Hubo problemas con la salud de mi pareja el año pasado y él estuvo allí apoyándome, a mí y también a ella… sin duda, lo mejor que me llevo de Soria es haber conocido a Enrique Pascual.

Hablando de momentos duros: has vivido unos últimos años complicados, después de subir a lo más alto del 1.500 tuviste incluso que renunciar a unos Juegos Olímpicos. ¿Cómo han sido estas últimas temporadas?

Fue todo muy rápido, se me juntó todo: pasé de ganar prácticamente todo a que se me viniera todo abajo: me lesiono, tengo problemas personales… Al principio fue lo más duro, la cabeza no lo asimilaba: pasé de estar arriba a estar en lo más bajo en apenas cuestión de meses, y no era solamente la lesión, eran más cosas y yo no lograba entenderlo. Quizá el momento más duro fue ver los Juegos Olímpicos por la televisión, el trabajo estaba hecho y bien hecho y yo no estaba allí. Ahora ya he asimilado que he estado lesionado y he visto este mundial más tranquilo, sabiendo que las cosas no se hacen bien con prisa. Además, este año volví a tener una recaída. Han sido momentos duros, pero una vez asimilado ya dices “Vamos a pararnos y vamos a ver, que todavía tenemos mucho por delante”

Manolo Olmedo, el centauro del desierto que nunca se casa con nadie y que siempre ha estado en lo alto del ránking pero también en el centro de la crítica, de la prensa, y de la opinión pública. ¿Ha habido ensañamiento?

Comparto tu percepción (risas). Yo creo que siempre me he dedicado a correr y sólo a correr, pero es algo que siempre he visto, no sé por qué. Me ha pasado tanto con la opinión pública como con la prensa como con la federación, y es algo que nunca he llegado a entender. Pero la realidad es que, en los 800 metros españoles, Manolo Olmedo es el segundo mejor atleta en un mundial al aire libre y Juegos Olímpicos por detrás de Tomás de Teresa: yo fui décimo y él fue finalista, octavo. Todos los atletas lo hacen lo mejor que pueden, pero Manuel Olmedo no llegaba a una final y me caían unas críticas que nunca he llegado a entender. A nivel de marcas no sé, pero en grandes campeonatos yo estoy muy tranquilo: diga lo que diga la opinión pública, he de los que mejor ha competido en Juegos Olímpicos y Mundiales en la distancia de 800 metros. Sin embargo yo volvía de cualquier competición y nunca conseguía tener a la prensa de mi lado, siempre en contra, la federación en contra… Cuando me pasé al 1.500 ya no quedó más remedio que aceptarlo, porque los resultados me acompañaron.

Es algo con lo que tuve que aprender a convivir. Cuando era junior ya me reprochaban que no había competido bien en un campeonato absoluto… al final aprendes a hacer oídos sordos. Cuando eres más joven te reivindicas, lo ves como una justicia y tienes que expresarte. Yo soy una persona que, bueno, lo que pienso lo digo, y al que no le guste pues es lo que hay (risas). Pero con el tiempo, como en todo, aprendí a reprimirme un poco más, pero estoy tranquilo y tengo claro que yo he dado al atletismo más de lo que he recibido.

De ser un mediofondista asentado en el 800 a ser un novato en los 1.500. ¿Mariposas en el estómago?

En mis etapas anteriores he podido parecer un atleta inseguro, no en vano por ejemplo me he retirado en campeonatos internacionales. Pero mi inseguridad nunca ha sido sobre mí, ha sido con respecto a lo que he entrenado: siempre confié en mí, pero no en los entrenamientos que hacía. Eso cambió radicalmente cuando empecé a entrenar con Enrique Pascual en Soria, empecé a entrenar bien y con confianza. Cuando me quedé a un suspiro de la final de los Juegos de 2008, Enrique me dijo que había que subir de distancia y yo pensé: “Si el tío que ha entrenado a Fermín Cacho me dice que valgo para el 1.500, pues será que valgo para el 1.500”. Esa fue la mejor garantía y la seguridad más grande para mí.

Este año el 1.500 español ha estado un poco soso al aire libre. ¿Vamos a mejorar en la próxima temporada?

No puedo hablar por mis compañeros, pero yo espero mejorar. Esta temporada David Bustos ha sido el único que ha estado a la altura, aunque le faltó para llegar a semis pero fue el único español que estuvo en condiciones. Ha competido poco, y estuvo muy cerca de la mínima “A”. Lo comentábamos los lesionados en el campeonato de España: este año el nivel, por circunstancias, ha sido más bajo, con 3:37 ya parecía suficiente y con esto en años anteriores no hacías nada. Pero hay que tener en cuenta que hay gente por abajo que viene dando guerra, y gente que ha estado lesionada o recuperándose. Yo, por mi parte, espero que este año que entra sea mucho mejor.

Tienes un hermano ‘pequeño’ (por decir algo) que también se dedica a esto de correr. ¿Cómo lo llevas?

Somos cuatro hermanos, y éste es el pequeño y quizás con el que más cosas comparto: ha decidido que le gusta correr, y eso hace que estemos muy unidos, además siempre le hemos estado apoyando. Me encanta verle correr, aunque muchas veces tengo dudas porque veo cosas que no me gustan y digo: “¿Le aconsejo, no le aconsejo?” Todo lo que yo le diga le afecta mucho, somos hermanos, y además ahora el problema es que la gente le compara, pensando que tiene que correr como yo, y cada persona es un mundo y él no tiene que parecerse a mí. Muchas veces lo tengo difícil cuando me pide consejo, cuando veo cosas que no me gustan y pienso “Yo lo cambiaría”, pero hay que saber quedarse al margen. ¡Te salen el entrenador y el familiar, el padre que llevas dentro, que está escondido! Con el tiempo irá cogiendo madurez, que es lo que le hace falta, corre mucho y entrena muy bien pero compitiendo todavía es un poco desastre.

Manolo, muchas gracias por tu tiempo y mucha suerte.

Muchas gracias a vosotros.

olmedomarca

Consulta la biografía deportiva RFEA de Manolo Olmedo.

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