Si hoy fuera mi último día corriendo

Publicado por 04/09/14 - 17:21

Si hoy fuera mi último día corriendo pensaría que no, que ni de coña; que correr no es lo más importante del mundo, faltaría más, ni el universo gira alrededor de mi zancada, pero van muchos años calzándome las zapatillas y acomodando mis horarios en torno al running; décadas enteras yendo y regresando en ese tiempo particular que mide mi cronómetro, evadiéndome desde el segundo cero hasta la frontera de mi fatiga en una singladura que me serena y me restablece; que, en cierta forma, me reconcilia con el mundo.

Si hoy fuera mi último día corriendo me negaría a creerlo, igual que el trabajador fiel no asume -ay, tantos años currando en balde- que le aparten de su querida empresa. Porque el atleta, incluso el atleta ocasional, es un jornalero que adora su jornada, un galeote feliz, un asalariado generalmente sin salario a menos que usted sea, por supuesto, el mismísimo Kenenisa Bekele, en cuyo caso este artículo no le incumbe, se lo digo con todo el respeto que merecen sus medallas y récords, se dirige más bien -ya sabe- a esos románticos que mueren estúpidamente enamorados de su anónima misión deportiva.

De modo que si hoy fuera mi último día corriendo me resistiría con uñas y dientes, como si me estuvieran arrebatando una posesión preciosa; clamaría justicia para que me dejaran cumplir con mi calendario de carreras, encrucijada de fechas, lugares y distancias donde volverse un poco mejor, pero sin abandonar, por supuesto, el pelotón de los peores. Protegería el encaje de bolillos de mi plan de entrenamiento, milimétricamente adaptado a obligaciones laborales o domésticas. Y lucharía por mi derecho a sentir otra vez la velocidad de caracol de mis cambios de ritmo, el oasis de mis recuperaciones, el trote suave por la hierba tras unas buenas series que sólo recordaré yo.

Y con todo mi ímpetu de fondista chiflado, pugnaría por evitar que llegara el entrenamiento postrero.

Además, menudo dilema, ¿qué sesión encajaría como estertor o último aliento? ¿Un interval, un fartlek, un rodaje? Sólo por el quebradero de cabeza, sólo por la ignominia de obligarme a decidir, me buscaría la vida para burlar la retirada.

No importa que vinieran lesiones, enfermedades, privaciones. Daría la gran batalla. Me convertiría en un vendaval de supervivencia. Y lo haría igual que un corazón roto se resiste con fe ciega al saber que no habrá mañana, que se termina lo bueno ¡hay que joderse! cuando más te estaba gustando. Porque correr nunca o casi nunca lleva a unos Juegos Olímpicos pero, aviso a navegantes, ayuda a mantener el equilibrio en este mundo de arenas movedizas.

Si hoy fuera el último día corriendo díria que no, hombre, que no; corriendo me he divertido, he conocido gente, he viajado, he adquirido un hábito que me enorgullece, y menos lobos con mi pasión, Caperucita; que tras unos cuantos miles de kilómetros estoy descubriendo la verdadera fórmula de la felicidad, o sea: muchísimo esfuerzo inútil, muchísimas pero que muchísimas decepciones, y unos raros, escasísimos momentos de haber dado lo mejor de uno mismo, de estar sintiendo la vida por todos los poros de la piel. Quede dicho para siempre que no quiero renunciar a esa dulce felicidad imperfecta.

Así que, cuidado, porque si supiera que hoy es mi último día corriendo, montaría un follón de tres pares de cojones, gritaría, me pondría hecho un loco. Digo más, prefiero que no me avisen; porque si lo hacen, como aficionado obsesivo, como atleta frustrado, como tortuga reumática, diré que nones, que no me apeo; que nadie me arrebatará el olor a tartán, el sonido de la lluvia sobre la ciudad, la atmósfera de los amaneceres y crepúsculos que he surcado, el crujido de la pisada, la ducha reparadora cuando todo vuelve a la calma.

Porque corro luego existo. Corro porque he convertido el arrebato en costumbre, en una constante que no cambia aunque cambien otras cosas mías. Corro porque los atletas trascienden el hecho de correr. Corro porque si parase, mi historia no sería exactamente mi historia, ni tú serías tú. Corro para construir un estilo de vida, una obra íntima que no tiene sentido sin ayer ni mañana, y que seguiré construyendo mientras me acompañe la salud para alcanzar, entre jadeos y sudores, el estímulo que ningún sedentario conoce; esa plenitud que se siente al volver fortalecido, tras una sesión, del adorable infierno que existe en el límite de tus propias fuerzas.

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9 comentarios

  1. hopler
    (5-Sep-2014 | 00:16)

    Guau!!

  2. Orko
    (5-Sep-2014 | 10:27)

    Espectacular, los pelos como escarpias!

  3. Mario85
    (5-Sep-2014 | 22:13)

    Muy bueno!!
    Me he preguntado muchas veces qué pasaría si no pudiera volver a correr.

    A mi correr me da sensación de libertad, es un momento mio en el que olvidas los problemas del día a día.
    Y sólo el que corre sabe disfrutar de ese pequeño momento de satisfacción por el que hay que sufrir tanto; ese momento en que corres con el alma porque tu cuerpo te golpea de dolor y grita “basta”, el terminar y dolerte hasta respirar. Pero has terminado todo el entrenamiento o la carrera y sabes que HOY lo has dado todo.

    Esperemos que aun nos quede mucha tralla que dar y que no sepamos cuando será nuestra última carrera.

    Un abrazo compañero!

  4. dav76
    (5-Sep-2014 | 23:17)

    llevo varios meses sin poder correr por lesion y me ha emocionado tu articulo, espero q no haya corrido por ultima vez.

  5. beatle
    (7-Sep-2014 | 18:49)

    Podría decirse más alto pero no más claro cómo nos sentiríamos casi todos los corredores si nos dijesen que hoy es nuestro último día corriendo. Gran artículo!

    Saludos!

  6. Cotocrol
    (8-Sep-2014 | 18:56)

    Impresionante. Que bien dicho lo que pensamos “los paquetes del paquete”, sí señor. Grande!!!

  7. ima177
    (9-Sep-2014 | 09:56)

    Me ha emocionado el artículo!!

    Gracias por poner en palabras lo que muchos sentimos, será algo que enseñe a los que no entienden la pasión que tenemos por el running

  8. yolibe
    (10-Sep-2014 | 17:43)

    Hace muy poco que empece a correr y ya siento esa pasion que veia antes cuando era espectador,senti mucha emocion al leer este articulo, espero que corras muchos años mas!

  9. AVL74
    (19-Dic-2015 | 00:35)

    Desde q empece el año pasado con la san silvestre,hasta el domingo pasado q participe en mi 1 carrera despues de una lesion,ha pasado casi un año. No es nada de tiempo, pero he llegado a sentir todas y cada una de las palabras de este impresionante articulo.
    Ya me lo dijo alguien una vez, vas a correr la s silvestre? Ya veras esa sera la 1 de una larga lista, yo le conteste q no, q solo iba a disfrazarme y hacer algo distinto.
    Q razón tenia!!
    No puedo estar mas agradecida. No solo he cambiado fisicamente, si no q tb ha cambiado mi actitud ante la vida!!
    Asi q AMIGO, jamas voy a estar tan de deacuerdo con alguien n todo lo q has expresado en este conmovedor articulo!!
    Verdad aplastante!!!
    Asi q a seguir hacia adelante! Para atrás, ni siquiera para coger impulso!!!👏👏👏👏👏

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