El Aonijie PRO 10L me parece que es una excelente opción para quien quiere un chaleco de mediano tamaño con la suficiente polivalencia y durabilidad como para poder utilizarlo casi como chaleco único en entrenamientos y competiciones de casi cualquier distancia.

El “PRO” de su nombre puede hacerte pensar que el Aonijie PRO 10L es un chaleco que prima el uso en competición y que sacrifica factores como estructura y durabilidad en favor de otros más enfocados al rendimiento como la ligereza, pero si lo analizas cuidadosamente descubres que no solo es perfectamente válido para la tralla y machaque del uso habitual, sino que, como encima tiene un precio de partida bastante contenido, puede convertirse en una opción que cumple con “las tres B” (Bueno – Bonito – Barato).

Para mí, esa dualidad es una de sus mejores bazas porque, al final, tienes lo mejor de todos los mundos y tratarlo casi como un chaleco que se ciñe bien al cuerpo y que puedes usar casi como si fuera un de tres litros para una competición corta hasta empezar a cargarlo con todos los aperos que necesitas para un entrenamiento largo de ocho o diez horas ya que, aunque su capacidad nominal sea de diez litros, siendo un poco apañado, puedes llegar a cargarlo casi como uno de doce litros.

Digamos que, aunque el Aonijie PRO 10L es un chaleco de diez litros, por sensaciones al ponértelo se parece a uno de cinco (uno de esos con buena estructura, no de los que son poco más que la telilla fina) pero que, cuando empiezas a cargarlo, te das cuenta de que es claramente un chaleco de diez litros de pequeñas dimensiones aparentes.

Me ha sorprendido muy gratamente la calidad de sus materiales y acabados, todos ellos muy reforzados para que duren y, como en otros productos de la marca como el Aonijie UNIVERSAL 12L, la infinidad de posibilidades que te ofrece a la hora de utilizarlo adaptándolo a tus necesidades o preferencias.

No es solo que tenga cienes y cienes de bolsillos, recovecos y tirantes, sino que la usabilidad de todas y cada uno de sus elementos está perfectamente estudiado y diseñado para que sea fácil utilizarlo. De hecho, tiene detalles que bien podrían copiar otros chalecos que se las dan de supermegaguays que cuestan el doble o incluso el triple.

Todo esto de la adaptabilidad, arrojo a la hora de innovar y desarrollar cosas nuevas, adaptar los productos para satisfacer las necesidades de los usuarios, etc., forma parte del ADN de Aonijie, una empresa que podemos considerar joven porque aún no han pasado 15 años desde su fundación en 2011 y que en España apenas lleva una década porque se introdujo en 2015.

En este breve lapso de tiempo ha evolucionado y mejorado muchísimo y, si hace unos años era poco menos que una marca para esos que querían tener un producto resultón a precio contenido, ahora ya no sólo son una de las referencias en cuanto a la relación calidad/precio de sus productos, sino que me encanta su capacidad para lanzarse a mejorar sus productos introduciendo cosas que otras marcas no llegan a sacar, bien por miedo, bien porque llegan más tarde que ellos.

Así que, te repito lo mismo que dije en otro artículo: no cometas el error de tomarlos como una marca de segunda o baratuja porque hace mucho tiempo que dejaron de serlo, te lo aseguro. De hecho, si estás buscando algún tipo de accesorio para trail running, deberías tenerlos siempre entre tus opciones a valorar.

Generalidades del chaleco Aonijie PRO 10L

Antes de acercarnos a los detalles del Aonijie PRO 10L desde cada uno de sus flancos (delante, detrás y lateral), te voy a hacer un repaso rápido por sus aspectos generales y, de paso, te comento alguna que otra cosa que me parece relevante a la hora de valorarlo como compañero de fatigas.

Según dicen en la web es un modelo actualizado, se entiende que mejorado, pero como solo conozco esta versión, no te puedo hacer un cara a cara, lo siento.

El PVP en el momento de escribir este artículo (julio de 2024) es de 64’95€, tremendamente competitivo dentro de su categoría, máxime, si tienes en cuenta lo que te decía de que, además de rendir muy bien, apunta a que su durabilidad es sobresaliente.

Por cierto, he dicho que apunta a que es buena porque, aunque lo he tenido en mi poder durante tres meses, calculo que le habré sacado una quincena de usos, relativamente cómodos, con lo que aunque lo veo prácticamente como el primer día, no me atrevería a extrapolarlo a un uso intensivo en condiciones complicadas de material contenido, climatología, terreno, etc.

Está preparado para todo tipo de hidratación aunque no incluye ninguna de serie, pero viene con el silbato y, como extra, con una manta térmica, algo que también debería ser poco menos que obligatorio, ya no porque nos lo exijan, sino porque nosotros mismos así lo consideráramos para los «por si acaso».

Está disponible en cuatro tallas (S, M, L, XL) que se asignan según el contorno máximo a la altura de las axilas (S hasta 78 cm, M entre 78 y 90 cm, L entre 90 y 102 cm y XL a partir de 102 cm). Queda ajustadillo y no es muy largo en vertical por lo que se ciñe bastante al cuerpo así que, si andas dudando entre dos tallas, prefieres ir holgadillo o vas a cargarla mucho, te diría que no te las dieras de presumido y fueras a por la talla superior.

En mi caso, que soy delgadillo, aunque con cierta espalda para el peso que tengo, suelo pedir casi siempre las tallas XS y S en las “partes de arriba” (camisetas, chaquetas, etc.) y, en este caso, aunque me encuentro en el límite inferior de la L por un par de centímetros, opté por la M porque me gusta llevar las mochilas muy ajustadas y, caray, me va niquelada, pero casi meto la pata porque me va bastante ceñida.

Así que, avisado estás, mídete bien donde te dicen (perímetro a la altura de las axilas) y fíate de las tallas, no vaya a ser que luego te quede pequeña. La talla S, salgo que seas chiquinín o chica, me da que no es para ti.

Sobre la báscula, en la talla M marca 200 gramos en canal, sin nada dentro de él, peso que si bien no es para darle un óscar, me parece la mar de interesante teniendo en cuenta el empaque, estructura y contundencia que tiene. Bien a gusto sacrifico un puñado de gramos que seguramente le podrían haber adelgazado con menos puntos de anclaje para los cierres, menos elásticos, tejidos más finos o quitándole la capacidad de ser repelente al agua.

Además, como va tan ajustadita, ni la notas, parece más ligero. Por cierto, en la web le declaran 240 gramos, peso que supongo que incluye la manta, que ronda los 50 gramos de peso.

El material utilizado es, sobre el papel, 85% nylon y 15% spandex (elastano) pero, como van variándolo según la zona, la verdad es que es un dato que dice poco.

Lo que me parece importante es el hecho de que la parte exterior que no queda en contacto con tu cuerpo es elástica y con un ligero tratamiento DWR que le permite ofrecer cierta repelencia al agua.

No es impermeable, ni de lejos, porque las cremalleras no son estancas, porque el tejido que va en contacto con tu cuerpo es de malla transpirable, por las costuras… Pero puede ser más que suficiente para que lo que lleves en el interior se mantenga totalmente seco si lo colocas adecuadamente, incluso en condiciones de inicio o fin de día o hasta en esos días de ligera niebla meona.

Esta protección contra el agua sumada a la gran cantidad de capas que lleva para poder ofrecer todos esos bolsillos y cavidades merma ligeramente la transpirabilidad, tanto en la espalda como en los tirantes. No es que te vayas a asar con ella, pero sí es cierto que no es de esos chalecos que parecen poco más que una camiseta.

La elasticidad del tejido está muy conseguida y, al tacto, en general es muy suave, sin por ello renunciar a la resistencia o, en el caso de las costuras, contundencia, con buenos refuerzos allá donde va a haber una zona sometida a tirones, roces o similares. Lo mismo se puede decir de las presillas, cierres, gomas elásticas, cremalleras… Chapeau por la calidad de los materiales y acabados, dignos de mochilas mucho más caras.

Ya he dicho que, aunque tiene una capacidad nominal de diez litros, el rango de uso idóneo creo que es el de los cinco a los diez litros (pudiendo extenderlo desde los tres a los doce). Pero, más que destacar esa capacidad de adaptación a ese amplio rango de volúmenes, creo que una de las mayores fortalezas del Aonijie PRO 10L es que ofrece infinidad de bolsillos, cavidades, enganches y accesorios que hacen prácticamente imposible que puedas pensar algo como “ay, ojalá tuviera aquí un X para poder llevar un Y”.

En serio, se me antoja complicado que haya algo que no puedas hacer de una forma ideal, cómoda y práctica con este chaleco. Para prácticamente cualquier cosa que se te ocurra vas a tener al menos una opción, si no dos o tres, y estoy casi seguro de que alguna de ellas se adapta a la perfección a lo que necesitas.

¿No me crees? Pues sigue leyendo y ya verás la infinidad de elementos y opciones que te ofrece. Y eso que esto es lo que yo te puedo contar, probablemente si te pones a jugar con ella le encuentras aún más posibilidades.

La parte trasera del Chaleco Aonijie PRO 10L

En la parte trasera encuentras tres bolsillos superpuestos de tamaño completo, sí, como lo lees, de espalda completa y, si le sumas que gracias al elástico del pulpo que hay por encima, puedes llevarte media casa a cuestas como si fueras un caracol.

El bolsillo que podríamos considerar como principal tiene una cremallera con un solo carro con un fino cordelillo que se agarra bien incluso con guantes que, por un lado abre poquito y que por el otro baja completamente hasta la base para facilitar el acceso al interior del bolsillo casi como si fuera una maleta.

Si eres un poco hábil y flexible, puedes abrirlo ligeramente en marcha y sacar de ahí cosas, sobre todo, si las has puesto dentro de bolsas y dejas a mano el asa.

También tienes dentro de él en la parte superior, hacia tu espalda un bolsillo en el que puedes poner cosas que quieras tener a mano u organizaditas. Yo lo usaría para meter ahí las cosas que voy a usar en el avituallamiento principal de la competición, cuando hago el rellenado de bidones, saco el puñado de geles y barritas, etc.

También hay un mosquetoncillo por si quieres enganchar algo que quieras que no se te pierda (las llaves no me gusta porque, como pesan, van tirando de la parte superior de la mochila hacia abajo).

Entre ese gran bolsillo y tu espalda se ubica otro que no tiene cierre y que está destinado a la vejiga de agua por lo que tiene en la parte alta una presilla para engancharla.

Si usas vejiga, ten en cuenta que va a ir en contacto con tu espalda así que se recalentará si no la proteges un poco. Si no la usas, es un bolsillo ideal para rellenarlo con cosas a las que quieras acceder tirando de bolsas porque puedes acceder a él muy fácilmente con un poco de práctica, sin tener que abrir ninguna cremallera o velcro. Importante, lo que pongas aquí, seguramente acabe sudado y, ojo si es algo plasticoso porque puede afectar a la transpirabilidad o incluso rozarte si tiene esquinas puntiagudas.

Por encima del bolsillo principal hay otro con un sistema similar solo que esta vez tiene tejido DWR y un cierre superior con velcro, pero la esencia es la misma que el de la vejiga. La ventaja que tiene es que al no quedar en contacto con tu espalda, lo que pongas ahí no se va a mojar. La desventaja, que al tener tejido “menos transpirable” por ambos lados, no es apto para poner cosas mojadas. La marca lo describe como un bolsillo tupo canguro, pero dadas sus dimensiones, lo considero un bolsillo completo por pleno derecho y, de hecho, es mi preferido de la espalda.

Por encima de todo, el pulpo, con un sistema de elásticos cruzados y un tirador para tensarlo. Es genial para bultos de gran volumen y poco peso pero, para pequeños, le haría un apaño pasándolo por la presilla reflectante inferior para que no haya riesgo de que se caigan por abajo.

Al ser un chaleco más bien estrecho en la espalda, el pulpo no da para cosas como un casco, pero se puede apurar bastante su carga si eres un poco apañado. Además, también sirve como “tendedero” para colgar ahí lo que quieras que vaya secándose si se ha mojado o lo has sudado mucho (por ejemplo, unos manguitos, tubular, etc.).

Las presillas que se ven en la parte superior e inferior, así como el tirador superior tienen bandas reflectantes para que se te vea si hay poca luz y les apunta una fuente de luz.

Y, por último, el sistema de fijación para el carcaj portabastones que, si es de la marca, es una genialidad y que puedes montar en apenas un par de minutos. Simplemente tienes que engancharlo en una de las dos presillas inferiores y en una de las tres que hay en la parte superior del tirante derecho. Ya está, ya puedes jugar a ser Legolas saltando grácilmente de un lado a otro sin detenerte al sacar o meter en tu carcaj los bastones como si fueran flechas mágicas.

Otra forma de llevar los bastones es poniéndolos en vertical, poniendo un bastón a cada lado utilizando el elástico con tanca. Por poder, se puede, pero no me gusta un pelo porque vas corriendo con el bastón en el pecho y hacia arriba, muy cerca de la cara así que, solo de pensar en una caída, me tiembla todo. Así que, cuento la opción, pero no la recomiendo. Además, si os fijáis, poca gente veréis con esa forma de porteo, a pesar de que son varias las marcas que han desarrollado en algún momento mochilas o chalecos con esa posibilidad.

La parte delantera del Chaleco Aonijie PRO 10L

Si la parte trasera del Aonijie PRO 10L me gusta por su practicidad, la delantera me tiene enamoradito porque encima está muy trabajada y tiene detalles que suelo echar en falta en otros chalecos o mochilas.

Lo más cercano a tu cuerpo son los bolsillos para la bebida, aptos para botellas flexibles de 500 mililitros, con un tirador superior para sujetar el cierre y que no se vayan colando a medida que se vacían y, sorpresa, un ganchito en la parte inferior para que, si quieres, puedas utilizar los que tiene Aonijie con un sistema de enganche para que no se salgan accidentalmente.

Es una idea genial pero que, a mi juicio, no aporta mucho porque te limita a sus botellas y, en caso de que uses otros o lleves el bolsillo vacío, es un plastiquillo duro que no te aporta nada así que se los he quitado, algo que también he hecho con la gomilla superior, pero eso ya es por manía personal, porque no la uso y me agobia llevarla por ahí oscilando según corro.

En los bolsillos se pueden meter incluso de 650 mililitros o, si no llevas comida, botellas de agua, aunque en ese caso, te recomiendo que hagas pruebas previas para que tu cuerpo se acostumbre a llevar ahí algo rígido. Bidones de bici no los veo, lo siento.

Por encima de cada uno de ellos, simétricos en ambas asas, mis bolsillos preferidos porque, además de ser enormes, tienen una accesibilidad facilísima, ya no solo por arriba, sino también por el lateral. Caben muchísimas cosas, puedes ir manejándolas y recolocándolas fácilmente, los rebordes están ligeramente doblados hacia dentro para reducir un poco el riesgo de que se salgan las cosas accidentalmente… ¡Un gallifante para quien los haya diseñado!

Como tercera capa, encima de los anteriores y también de forma simétrica en ambas asas, dos bolsillos con cremallera y tirador con cordel para llevar cosas que quieras garantizar que no se salen de ahí y, teóricamente, que van protegidas de la humedad porque el tejido es DRW por ambas caras. Teóricamente, según la marca es para teléfonos, pero no lo recomiendo, no tanto por la humedad, como porque, si caes, posiblemente reciba golpe el dispositivo que hayas puesto ahí. La manufactura de esos bolsillos demuestra claramente lo que he dicho ya varias veces del mimo que ponen en Aonijie en lo que hacen, son ideales, la verdad.

En la parte inferior, hacia el lateral, dos elásticos para que los uses a tu gusto, típicamente, para colgar cosas. Y en la parte alta del asa, dos tiras con reflectantes, esta vez no elásticas, que sirven para sujetar la pipeta de las botellas flexibles o de la vejiga si la estás usando. También las suelo usar para enrollar ahí los manguitos o tubular cuando me los quito y me los voy a volver a poner (si no los voy a usar más los meto en otro sitio de la parte de detrás).

Por último, el sistema de cierre y ajuste, con tres cintas con presilla y nueve puntos de enganche para que lo personalices según tus preferencias.

El cierre y apertura es muy rápido y fácil, incluso con las manos adormiladas o cubiertas con guantes, tira suficiente para que la puedas estirar muchísimo… Difícil que no te lo puedas dejar totalmente a tu gusto. Además, lo puedes ajustar en marcha muy fácilmente y en apenas un instante para tensarlo o aflojarlo según las circunstancias de cada momento.

La superior no es elástica como en el Aonijie UNIVERSAL 12L, pero la verdad es que creo que es mejor así porque, aunque puede parecer más cómodo que ceda un poquito, cuando va cargado y estás corriendo rápido o vas en bajada, si va cediendo, puede darte sensación de inseguridad mientras que si no es elástico, todo va más controlado o, al menos, esa es la sensación que me da a mí.

La parte lateral del Chaleco Aonijie PRO 10L

Por último, si te acercas al Aonijie PRO 10L por los flancos, me da igual por cuál porque son análogos ambos, te encontrarás los típicos bolsillos laterales que tanto juego dan porque te permiten llevar las cosas a mano y bien guardadas a la vez pero que, en este caso, ojo, tienen sorpresa, porque están comunicados, pudiendo pasar de un lado a otro por la parte baja de la espalda.

Personalmente, me gusta más cuando los bolsillos son independientes porque les doy mucho uso en carrera y, al estar comunicados, lo que pongo en ellos pueden acabar yéndose a la espalda, con lo que ya no me es tan fácil acceder a ellos. Sin embargo, tal como están, su capacidad de carga se ve incrementada, te permite tener prácticamente un segundo canguro o incluso utilizarlo como portabastones si los metes ahí en horizontal.

No obstante, las posibilidades y opciones de ese par de bolsillos comunicados dependerán de cómo esté la carga de los bolsillos de la espalda porque, si está muy llena y con la parte baja apretada, será difícil que puedas pasar de un lado a otro a través de los bolsillos y, al final, será como si tuviera dos laterales separados. Esto me lleva a reafirmarme en mi opinión de que habría sido mejor tenerlos separados.

El otro elemento que encuentras en la zona lateral es la cinta elástica que permite jugar un poco con el ajuste de la mochila, no tanto para ajustar la talla, sino para ceñirla más y que rebote menos, bien en caso de que venga una bajada rápida, bien porque has ido vaciando su volumen interior.

Es una opción interesante, pero que a mí, personalmente no me compensa, por lo mismo que decía del ganchito que hay en los bolsillos de la hidratación ya que el uso que le doy es muy esporádico y, a cambio, llevo ahí una tira elástica y una presilla que va rebotando o que, al ir por dentro del bolsillo lateral, a veces me estorba para meter o sacar cosas.

Pero, vamos, que eso es poniéndome muy puntilloso y, en el fondo, lo que me parece es otro de los muchos detalles de calidad, diseño e innovación que tiene la marca en sus productos y que, en el caso del Aonijie PRO 10L, avalan lo que te he ido diciendo a lo largo de todo el artículo de que deberías tenerlo muy en cuenta cuando pienses en adquirir una mochila de trail running polivalente de tamaño medianillo.

Rodrigo Borrego (Morath)
Rodrigo Borrego (Morath) es una de las referencias nacionales cuando se habla de pruebas de material deportivo, nutrición, entrenamiento, fisiología, … Ingeniero Informático y deportista vocacional, lleva toda su vida practicando deportes de resistencia: triatlón, trail running, natación, ...

2 Comentarios

  1. Buena review, muchas gracias.
    Comentarte que el compartimento trasero al que se accede por ambos laterales y está todo unido para mi es imprescindible, varias marcas lo montan de esta manera y suele usarse para llevar la chaqueta, de esta forma puedes acceder a ella y ponerte la chaqueta sin quitarte la mochila.
    Un saludo!!

    • Exacto, Quini!!!
      Esos bolsillos traseros con doble abertura me recuerdan mucho a los de las sudaderas a las que algunos éramos muy aficionados en los ochenta ;-D

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