Diario sin prisa pero sin pausa
Meses atrás yo era una de esas personas que esperan impacientemente el siguiente cigarro. Fumadora desde los 12 años, bebía algo más de la cuenta los fines de semana, no practicaba ningún deporte y mi alimentación dejaba bastante que desear. Llevaba toda mi vida esperando un motivo para dejar esos malos hábitos, pero no hay que engañarse; siempre hay una excusa para no cambiar, aunque finalmente llegó. Hace año y medio pude comprobar como esa terrible enfermedad llamada cáncer se llevaba en tan sólo 6 meses a mi padre. Suena duro decirlo, pero era cuestión de tiempo que tanto alcohol y tabaco acabaran pasando factura. Me di cuenta de que no iba bien, que a mis 34 años me queda mucha vida por delante, que puedo vivirla encontrándome bien físicamente, y que puedo conseguir muchas cosas si lucho por ellas.
Hace 7 meses que dejé de fumar, ya apenas bebo alguna cerveza de vez en cuando y he mejorado mi alimentación (aunque sigue siendo un punto débil). Dos semanas antes de dejarlo me apunté a un gimnasio y ahí he podido comprobar lo oxidada que estaba, lo que duelen las agujetas, lo que es el sobreentrenamiento, las tendinitis y lo que frustra ver que tu cuerpo no responde como te gustaría. Pero también he visto la otra parte: la fuerza de voluntad, disfrutar sufriendo, la motivación, levantarse con energía cada mañana, los progresos, las endorfinas y los retos. Nunca lo hubiera imaginado pero me enganché rápidamente a estas sensaciones y ya no quiero volver a mi vida anterior, prefiero seguir construyendo ésta.
Pasaron unas semanas dando palos de ciego en la sala de fitness hasta que decidí contratar el servicio de entrenador personal. Entre las dos cuotas el gasto es el mismo que hacía en tabaco (qué triste), pero mucho mejor invertido. Trabajo en una oficina y gracias a hacer bien las cosas han desaparecido las contracturas de mi espalda que me tenían cada dos por tres en el fisioterapeuta. No me he llegado a aburrir del gimnasio pero quería correr e hice varios intentos. Mis piernas me lo estuvieron impidiendo hasta hace sólo un mes. Primero una sobrecarga muscular en las piernas. Después una rodilla que parecía ser tendinitis anserina y quedó en tendinitis aguda normal, pero me tuvo varias semanas fastidiada. Y para rematar el tobillo; inflamación en el tejido que recubre el tendón de aquiles, otras tres semanas cojeando. ¿Pero qué invento es éste?
A raiz de todo lo anterior hemos centrado mi programa a fortalecer mis piernas y desde hace poco más de un mes no he vuelto a tener molestias, eso sí, el día que no me duelen los gemelos, son los tobillos o las tibias pero parece ser que a tod@ l@ novat@s nos pasa igual; a algunas como yo creo que algo más que al resto o simplemente es que yo soy un poco quejica
.
Se me había metido en la cabeza correr la Cursa de la Mercè (10 km.) y tenía tiempo para prepararla, pero no había manera de empezar. La voy a hacer igualmente y con sólo 5 semanas de preparación. Hay gente que me dice que ningún problema, adelante, que yo puedo... y luego están quienes me ponen en duda, que es muy poco tiempo, que no estoy preparada... éstos son los que me dan la fuerza para este reto. Yo en lo único que pienso es en cruzar la meta y, como ya dije en otro post, me da igual que sea en 1:59 h.
Siento extenderme tanto, pero es lo que tenemos las personas que hablamos tanto, que nos vamos por las ramas y cuando aún no hemos ni entrado en materia ya tenemos a la otra persona aburrida jajaja!!