Diario de una tortuga reumática
Hola Marina,
Empiezo a escribirte este diario y no sé si soy tu versión del pasado hablando a la versión actual, o viceversa.
Hace 5 años te dio la pájara de empezar a correr, sumando esto a otros deportes que practicabas, practicaste o practicas.
No sé muy bien porqué fue que empezaste, pero desde el tercer día sabías que algo había cambiado en tu vida: después de 14 años, dejaste de fumar de un día para otro y nunca más quisiste volver.
Los primeros km fueron complicados. Pese a tener un pequeño plan de entrenamiento, tu primera carrera, de 4km, fue todo un sacrificio y te dejó con muchas molestias. Entonces el médico te dijo que a ti lo que te pasaba era que no tenías cartílago en las rodillas. Que tú podrías salir a correr, como mucho, un par de veces en semana 2-3km en terreno blando, nada más.
Tú le creíste. Pero hablando con amigos y compañeros que saben mucho de esto te convencieron de lo contrario. Todo es entrenar, haz pierna, cuádriceps, fortalece, y vas a poder correr más.
Nunca fuiste una corredora regular, porque esto no era prioridad para ti, y si surgía otra cosa, lo dejabas en stand by (que si muchas cosas del máster, que si me voy de vacaciones, que si Filomena, que si una mudanza...)
Aún así, ¡Felicidades! En este tiempo completaste unas cuantas carreras, de más o menos reputación: 2 Carreras contra el cáncer (la distancia corta, tampoco nos pasemos); 2 Carreras de Papá Noel (esas, con la cena de empresa, son poco serias); San Silvestre A Coruña; San Silvestre de tu pueblo (que son 5 km, pero muy exigentes sobre todo si llevas un año sin correr ni el bus); Carrera por el agua, 6 km; Carrera de las empresas de Alcobendas (aunque esa la hiciste para animar a que tus compañeros del trabajo se apuntaran)
Al no ser una runner regular, cada carrera te supone empezar de cero, tener agujetas, tener molestias.
Entonces llega tu amigo Víctor, que de esto del deporte y de correr sabe mucho, y te dice “Si tú te lo crees y te preparas, vas a hacer 10K. Nos apuntamos a una, yo te ayudo, lo vamos a hacer.”
Y ese día, Marina, fue la última vez que dudaste de si podías o no. Empezaste a entrenar y lo conseguiste. Fue la Norte vs Sur del 2019. La terminaste en 52 minutos.
Y aunque ni con esas te enganchaste a correr de verdad, te diste cuenta de que, como dice el Cholo “Si se cree y se trabaja, se puede”. Madrugabas para ir al Retiro, o salías a correr a las 20hs después de interminables jornadas de trabajo. Te quejabas de las agujetas, tomabas colágeno. Aprendiste 10 tipos diferentes de abdominales y descubriste la calistenia. Y la primera vez que cruzaste una meta de 10K todo, todo mereció la pena.
Ese año no hubo más 10k, y en 2020 vino la pandemia. Aún así, te propusiste hacer la San Silvestre virtual y aunque tenías que volver a empezar de cero, lo conseguiste en 53 min. Al ser virtual y elegir el recorrido que quisieras, terminaste en la Plaza de Colón. No había arcos de meta, y no había gente animándote, pero tú sabías que lo habías conseguido.
Marina, ahora llega una fecha importante para ti. Hace más de cuatro años que quieres hacer esta carrera y nunca has podido. En 2016, porque el médico te dijo que no. En 2019, te apuntaste como voluntaria y entendiste la magia de la EDP RnR aunque solo la vieras desde la barrera. En 2020 te apuntaste, pero no se pudo celebrar.
Hace tres semanas, cuando volviste de tus vacaciones, tenías que ponerte a entrenar, otra vez de cero, y solamente tenías 25 días para hacerlo.
Los primeros km, otra vez, fueron complicados. Molestias, agujetas, dolores de ovarios. Terminabas a los 4k con chiribitas en los ojos. Pero cada día creíste que lo podías conseguir. Que el tiempo no era tu objetivo, y aunque tardes 1 hora y media en completarla, lo tienes que hacer. Hay personas que creen en ti. Tu amiga Marijose, maratoniana retirada, cada semana te repite que “lo vas a hacer genial”
Pero, Marina, solamente te pido que tomes una decisión. Ahora que estás, digamos, “en forma”, que lo has retomado, que llevas unas semanas entrenando, que has hecho tiradas de +8km y no has sentido molestias ni agujetas, porque tu cuerpo se ha preparado. Te pido que decidas si vas a seguir o si lo vas a volver a dejar. Porque cuando quieras volver a los 10K, vas a tener que volver a pasar por lo mismo. A tener molestias por haber corrido 4km un día tonto. A que te duela todo, porque estuviste 9 meses sin ponerte las zapatillas.
Solamente te pido, que cuando lo quieras volver a dejar, “recuerda por qué empezaste”
Bueno, te dejo. Ya me contarás qué decides. Pero piensa ¿Cuándo te sientes mejor?: ¿Cuando haces 5km y terminas reventada, o cuando acabas una 10K y todavía tienes energía para reírte de las agujetas del pasado? El domingo me lo cuentas.