El Polar Grit X2 Pro es el mejor dispositivo electrónico deportivo (léase pulsómetro) que ha desarrollado Polar hasta la fecha, eso es un hecho innegable, lo sientes en cuanto lo tienes en tus manos por primera vez y lo corroboras cuando lo utilizas, tanto en tu día a día como durante tus prácticas deportivas.

Los materiales del Polar Grit X2 Pro son de primerísima calidad, los acabados y diseños excelentes y muy cuidados, la pantalla está a la altura de la de un teléfono móvil, la correa es extremadamente cómoda, el manejo es fluido y rápido, la cantidad ingente de datos que recopila te la ofrece convertida en útil información con un interfaz muy trabajado, amigable y práctico, el rendimiento y resultados de todas las funciones que te ofrece es notable o sobresaliente, incluye infinidad de test o análisis que te ayudan a gestionar mejor la evolución de tu estado de forma y de salud… Es impresionante, la verdad.

Pero, ojo, que es un reloj con un precio de salida (PVP) de 749’90€ (869’90€ en la versión titanio) por lo que le toca pelear con los dispositivos más potentes del resto de marcas y ahí ya no vale solo con ofrecer un montón de cosas, sino que tienes que ser capaz de destacar sobre el resto para que la gente acabe decantándose por ti. ¿Logra esto el Polar Grit X2 Pro? En muchos casos será la mejor opción, sin duda, pero siendo sincero, creo que dista mucho de ser un killer en su categoría, la típica opción a la que puedes recurrir cuando das una lista de recomendaciones sabiendo que no vas a fallar.

No es que no merezca considerarse miembro de esa categoría tope de gama o que falle estrepitosamente en nada porque, insisto, es un reloj brutal, pero sí es cierto que, si vas haciendo un análisis detallado comparándolo con el resto de sus rivales para ver por cuál te decantas finalmente, es posible que acabes poniéndole en la columna del debe más cruces de las deseables.

De hecho, ese problema se lo puede encontrar incluso en su propia casa ya que somos muchos los que lo vemos, en esencia, “como un Polar Vantage V3 ruggerizado” por lo que, a pesar de que hay más diferencias y mejoras en el Polar Grit X2 Pro, salvo que necesites esa mayor robustez o te guste más el diseño, esos 150€ de diferencia probablemente hagan que te decantes por el Polar Vantage V3.

Por favor, no te quedes con la idea de que estás ante un mal reloj, porque nada más lejos de la realidad. Pero, desde mi punto de vista, poniéndolo en contexto, creo que queda un poco desubicado, no por demérito suyo, sino por mérito de otros y por cómo entiendo que está enfocándose últimamente la marca finlandesa.

Polar Grit X2 Pro

La evolución respecto al Polar Grit X es enorme, algo lógico en parte por el tiempo que ha pasado entre ambos lanzamientos pero, si tienes en cuenta que gran parte de ese salto generacional que ya se dio con el Polar Vantage V3 y que muchos queremos ver como un cambio de rumbo e impulso muy necesario en Polar hace que, como decía antes, su lanzamiento a finales de marzo de 2024 dejara un sabor un tanto agridulce, quizá porque teníamos muchas más expectativas depositadas en el llamado a ser tope de gama de Polar.

Pero, como recalco tantas otras veces, aunque se puede hacer un análisis exhaustivo y objetivo del desempeño de un dispositivo electrónico, al final, lo importante es si satisface las necesidades, requisitos y preferencias del usuario (esto aplica también a las zapatillas, suplementos deportivos, textil, accesorios…). Y, como para gustos los colores y cada uno es cada uno y sus cadaunadas, estoy seguro de que habrá muchísimos que se lancen de cabeza a por el Polar Grit X2 y no lo cambien por ningún otro.

De hecho, yo mismo me lo he pasado teta durante las tres semanas en las que he podido estar jugueteando con él para poder elaborar este artículo. Lo he disfrutado muchísimo y me ha dado mucha pena tener que devolverlo, te lo aseguro, porque es una pasada de reloj, funciona fenomenal y, a nivel de diseño, materiales y acabados es brutal, superestiloso.

Aspectos Generales del Polar Grit X2 Pro

Como hago habitualmente en este tipo de artículos de dispositivos electrónicos, vamos a hacer un repaso por las características y especificaciones generales y técnicas del Polar Grit X2, viendo los datos fríos objetivos aderezados con un poco de mi subjetividad y opinión personal:

  • Precio: Desde los 749’90€ del Polar Grit X2 Pro de la versión de acero de este artículo hasta los 869’90.
  • Dimensiones: Carcasa con un diámetro de 48 milímetros (50 milímetros si consideras lo que salen los botones) y 14 milímetros de grosor. Es grandote y solo está en ese tamaño así que en las muñecas de pajarito, como las de un servidor, puede llegar incluso a asomar un poco por los laterales.
  • Peso: 76’5 gramos con la correa pequeña, 56’4 gramos en canal, sin correa. Pesadote, pero es el peaje que hay que pagar por ser tan robusto y estar ruggerizado.
  • Ruggerizado: Preparado para sobrevivir en condiciones extremas, no solo de palabra, sino cumpliendo el estándar militar MIL-STD 810H, por lo que se le presupone que es capaz de seguir funcionando a la perfección en condiciones chungas de humedad, polvo, golpes… Vamos, que seguramente aguanta mejor el cachivache las condiciones extremas que tú mismo.
  • Pantalla: Táctil, AMOLED, 1’39 pulgadas con una resolución de 454×454 píxeles y brillo de 1050 nits y cristal de zafiro. Pantalla que estaría casi al nivel de la de un teléfono móvil, se ve a la perfección en todas condiciones, destacando sobre todo la noche, donde da gusto mirarlo.

Polar Grit X2 Pro

  • Cristal de zafiro por lo que resiste especialmente bien ante las rozaduras y, aunque se supone que le hace perder algo de nitidez en la visibilidad bajo determinadas condiciones, yo no se lo he notado. De hecho, soy muy fan del zafiro para los relojes.
  • Carcasa y bisel: Acero inoxidable o titanio, depende de la versión del Polar Grit X2 Pro que adquieras. En mi caso, acero y la sensación es muy buena. ¿Compensa el titanio? A nivel de ligereza y resistencia, sin duda, pero son 120€ más así que tú decides (con esos 120€ te viene de serie también una correa de piel además de la de silicona).
  • Correa: De 22 milímetros, con quick release para poder cambiarla en segundos, de silicona. Es excelente, se adapta muy bien, ligeramente elástica, cierra a la perfección… Me encanta, la verdad. En la caja vienen dos correas, para que lo adaptes a tu muñeca. Está la opción de correa de cuero en el Titan.

  • Conectividad: Bluetooth 5.1. No tiene ANT, algo que no me preocuparía, ni Wifi, algo pasable a mi juicio. Se conecta rápido y sin problemas, al menos con los dispositivos con lo que lo he emparejado.
  • Memoria: 32 GB de memoria interna, para que puedas descargar un buen puñado de mapas.
  • Batería: 488 mAh, luego hablamos de ella, de la durabilidad y de los quebraderos de cabeza con la carga.
  • Cargador: Tipo Polar Charge 2.0 (como el que se usa desde el Polar Pacer Pro) con conector USB-C. Ojo a esto último por si no tienes tomas y necesitas un adaptador y ojo también a la hora de engancharlo porque lo de los imanes funciona regular a veces.

  • Botones: Los cinco clásicos de Polar. El de arriba de la izquierda tiene funciones especiales como vamos a ver más adelante.
  • Posicionamiento: Prácticamente cualquier constelación de satélites y posibilidad de trabajar con doble banda. Teóricamente se ha mejorado la antena.
  • Mapas: Topográficos con el añadido de que ahora sí que se ve la ruta que estamos siguiendo sobre ellos.
  • Sensor de Pulso: El mismo Elixir que ya vimos en el Vantage V3.

  • Giróscopo, brújula, termómetro, barómetro… No le falta de nada en este sentido.
  • Test: Una batería inmensa y posibilidad de hacer un electrocardiograma (no validado médicamente) y de medir la temperatura por la noche.
  • Actividad diaria: Completísima, con los clásicos seguimientos de pasos, calorías (diferencia entre basal, actividad y entrenamiento), sueño (excelente cómo lo muestra), consejos de entrenamiento… A lo que hay que añadir funcionalidades como la preparación para entrenar, estado de forma… En este sentido, Polar está muy chulo, la verdad.

Datos que en frío y vistos del tirón pueden no decir mucho pero que, si los ponemos en perspectiva, hace apenas unos años nos habrían parecido un una quimera al pensar que pudieran estar presentes en un reloj deportivo que utilizamos en nuestros entrenamientos y competiciones.

Utilizando a fondo el Polar Grit X2 Pro: lo mejor y lo peor

El Polar Grit X2 Pro es una delicia, tanto en el uso como reloj de diario por su estilosa apariencia y excelentes materiales y acabados, como en el uso como dispositivo deportivo donde realmente da el do de pecho, ofreciéndote un montón de funcionalidades en las que obtiene unos resultados notables o sobresalientes.

Le puedes echar en falta cosas, por supuesto, algunas de ellas, relativamente deseables como la posibilidad de descargarse entrenamientos de TrainingPeaks, una mejor gestión de las rutas, un Polar Flow algo más evolucionado en cuanto a sus posibilidades de análisis…

Pero, en general, puedes considerar que, si algo está en la lista de funcionalidades o características, está ahí por pleno derecho, adecuadamente implementado y no está por estar como pasa con algunos relojes, que te ofrecen cientos y cientos de cosas de las que un buen porcentaje no te valen porque fallan más que una escopeta de feria.

En general, todo lo que hace el Polar Grit X2 lo hace bien como ya destaqué en el Polar Vantage V3. Pero, en este caso, creo que hay un punto que puede causar algún desengaño o sabor agridulce y, teniendo en cuenta que es en el tema pulso, no es un tema baladí, porque es donde tradicionalmente se ha considerado como referencia a la marca finlandesa.

No es que la hayan pifiado, ni con el sensor ni con el algoritmo, sino que, a consecuencia del mayor peso y tamaño del Polar Grit X2 Pro, es posible que a algunos le funcione la estimación del pulso peor de lo deseable.

En actividades sin mucho movimiento, como correr a ritmo continuo, ajustando bien la correa, consigues mediciones buenas pero, si empiezas a hacer cambios de ritmo, hace mucho aire, llevas ropa ajustada o pasas a hacer ejercicio intenso, la cosa se desmadra algo más de la cuenta, tanto como para que, a mi juicio, deje de ser válido y requiera recurrir a una banda de pulso (de pecho o brazo).

Para mí, este motivo, junto con del dinerillo que te ahorras, hace que acabe decantándome en las recomendaciones más por el Polar Vantage v3, salvo que quien pregunta me diga que quiere un reloj de diseño o especialmente robusto. Pero, ojo, es un problema puntual, que no se dará en todos los casos, así que cuidado con poner en mi boca que he dicho que mide mal el pulso, porque no es así, ¿vale?

En cuanto al geoposicionamiento, los resultados me han parecido francamente buenos teniendo activada la opción de “mayor precisión” que permite que él se gestione según considere oportuno y que, con la capacidad de batería que tiene, bien te puedes permitir activar sin miedo a que la drene demasiado rápido.

Ya sabes que no hago análisis exhaustivos de la ruta en los mapas para ver si va exactamente por encima de la senda o carril que he seguido porque me parece absurdo por los errores que se pueden introducir en el propio análisis, pero no le he notado en las tres semanas de uso ninguna desviación importante en las distancias respecto a los otros dos dispositivos que he estado usando simultáneamente. Al menos, no más allá de las típicas esperables en un par de recorridos con varios túneles o, en la pista de atletismo, donde un reloj basado en GPS mide lo que le da la gana.

Esta precisión implica que los valores mostrados de ritmos, tanto medios como instantáneos sean también adecuados y, además, gestionadas bastante bien en cuanto a la velocidad de cambio en pantalla, sin responder demasiado rápido como para que no llegue a estabilizarse, ni demasiado lento como para que no te detecte los cambios rápidos de ritmo. Para estar basado en GPS, creo que tanto distancia como ritmos son datos fiables.

Para los desniveles y otros datos calculados a partir de ellos como las pendientes, velocidad de ascenso, etc. No me atrevo a mojarme con contundencia porque las pruebas que he hecho no han sido especialmente exigentes y porque el reloj lo he estado usando en el brazo derecho, lo que deja el sensor del barómetro hacia abajo y cerca de la muñeca y eso puede hacer que a veces no haya medido del todo bien.

Aparte de que, en mi “zona de caza”, en las fechas de las pruebas, la humedad y el viento suelen jugar malas pasadas a los barómetros.

Pero, vamos, que por lo que le he visto, también medidas perfectamente válidas y adecuadas a los propósitos de este reloj, que no creo que sea objetivo de un fanático de la montaña o el trail running ya que, para eso, creo que debería mejorar la gestión que tiene de las rutas, tanto en la App/web como en el reloj.

Tenerlas las tiene, pero solo te da avisos de giro si las cargas desde Komoot y eso de tratarlas como “favoritos” no termino de verlo, es farragoso, además de que permite poca personalización y una configuración de rutas bastante justita. Punto claramente mejorable, sin duda.

Lo que sí se agradece es que hayan incluido los mapas topográficos y no porque quede más chulo en la pantalla del reloj, sino porque al haber añadido también la ruta sobre ellos, sabes por dónde has ido pasando y realmente te es útil a la hora de ubicarte o buscar hacia dónde ir. La descarga de los mapas es muy sencilla, desde la App, bajas el archivo de la zona que quieres, lo copias al reloj después de conectarlo con cable y, voilà, ya los tienes en tu Polar Grit X2 Pro.

Para recurrir a eso ayuda mucho la pantalla que tiene, que se ve de lujo y que también responde fenomenal cuando se maneja con los dedos, obviamente, siempre que no esté mojada.

La gestión de la luminosidad es también ideal, con varios niveles fijados o gestión automática si así lo deseas y con la posibilidad de decidir si quieres la pantalla encendida durante toda la actividad o no.

Mi recomendación es ponerla continua porque lo del giro, como tarda un pelín, es un rollo o un problema si estás en la montaña y la estás mirando antes de un cruce de caminos para saber por cuál has de girar, porque puedes ver la información tarde.

Con la pantalla encendida continuamente, consumes más batería, pero no pasa nada, porque tienes de sobra para muchas horas de actividad. No sabría decirte cuántas porque depende también del resto de configuraciones, pero según la marca tienes para 43 horas activando todas las funcionalidades, dato que yo rebajaría un poco, dejándolo más bien en el rango de las 35 horas si tienes la pantalla continuamente activa.

Con esa capacidad y, teniendo en cuenta lo que consume en el día a día con un uso más o menos lógico en el que no utilizas la reproducción de música ni las notificaciones (algo que desactivo siempre), te permite cubrir prácticamente la semana sin tener que cargarlo, incluso entrenando a diario.

La carga es con el conector Polar Charge 2.0, pero no sé por qué no he conseguido que me funcione con el del Polar Pacer Pro, y el de serie viene con un cable con USB-C, dato a tener en cuenta. Dicen que tiene carga rápida, pero yo no he sido capaz de percibirla como tal, ni siquiera conectándolo directamente a la red eléctrica. No me ha desesperado tanto como el Polar Pacer Pro, mi Polar Grit X2 Pro carga infinitamente más lento que otros dispositivos, tanto como para llegar a desesperarme. Aunque, bueno, mal menor porque dura bastante, está claro.

La correa es una pasada, al nivel de los materiales y acabados de la carcasa, bisel y pantalla. De 22 milímetros, silicona y un equilibrio muy bueno entre rigidez, robustez y adaptabilidad y un sistema de cierre y sujeción excelente.

Me ha gustado muchísimo y, aunque la puedes cambiar muy rápido con el quick release por cualquier otra, repetiría con ella en caso de que se me rompiera, sin duda. De todas formas, en la caja te viene con dos, una pequeña y una grande o la de silicona y una de piel en el caso de la versión en titanio.

Aunque la pantalla es táctil, para la mayoría de los usos he estado recurriendo a los botones porque me es más natural y la verdad es que van de cine y no tienen pinta de que se vayan a deteriorar. Hay tres en la parte derecha y dos en la izquierda, como es habitual en Polar y el superior izquierdo es además el que se utilizar para el test ortostático y el electrocardiograma.

El electrocardiograma no cuenta con validación médica, pero no creo que eso sea relevante porque nunca confiaría en algo así por más que desde la marca consiguieran obtener dicha certificación. Ahora, sí que me parece muy útil de cara a poder tener prácticamente en cualquier momento una aproximación, algo que creo que es de más interés aún para quien tenga alguna patología cardíaca.

En el tema de test, viene cargadito hasta los topes, como el Polar Vantage 3, con el ortostático, de recuperación (analizando saltos), saturación de oxígeno (otro dato que da de manera aproximada), test caminando, corriendo o en bici y un test general de fitness, a lo que puedes añadir un ejercicio de relajación que denominan Selene. Esta batería no sustituye a los test que puedes realizar en un estudio con un especialista, ni de lejos, pero si eres meticuloso y protocolizas cómo los haces, sí que pueden servirte para tener unas referencias bastante válidas y saber cómo vas evolucionando.

Es lo mismo que con el mogollón de mediciones o estimaciones que hace alrededor del sueño, carga de entrenamiento o estrés, descanso, etc. donde te ofrece muchísima información que, aun teniendo limitaciones (tecnológicas, no por el reloj), bien usadas, de manera continua en el tiempo, valen su peso en oro.

Los datos de este tipo que observes en el Polar Grit X2 Pro debes compararlos con la información que tengas de este mismo reloj o, como poco, con lo que tengas de otros Polar, porque cada marca aplica unos criterios específicos y eso hace que, aun teniendo una medición perfecta (algo harto improbable por temas tecnológicos), puedas tener diferentes valores en función del reloj que hayas usado.

Pero si te centras en lo que ves en Polar Flow y en el reloj, viendo el tiempo de sueño, las fases y ciclos, la variabilidad cardíaca o lo que te estima como capacidad de carga, vitalidad diaria y demás, puedes tener una especie de segunda opinión con la que comparar lo que tú sientes o estimas que deberías sentir.

Jamás deberías tomarlo como si fuera ley y, si te dice que no entrenes, no entrenar o, al revés, que si te toca ir a muerte, lo hagas, pero si vas correlacionando lo que te dice con lo que sientes a lo largo del tiempo, al final te das cuenta de que es una segunda opinión con mucha validez, ya no solo como predictor, sino también como análisis de lo que ha ido pasando en el tiempo.

Toda esa información la puedes ver en Polar Flow, tanto en la app como en la web, con un interfaz excelente, tanto como para que, quien está acostumbrado a ella, difícilmente gusta de otras, pero que a nivel de análisis serio anda algo justita.

Y también la puedes ver en el reloj, en los numerosos widgets que puedes añadir, quitar y ordenar a tu gusto y que son una delicia, la verdad. Bueno, con dos salvedades que me traen por la calle de la amargura:

  1. Se mueven de izquierda a derecha con lo que al pulsar los botones de arriba o abajo para avanzar sale un movimiento un tanto raro.
  2. El del resumen semanal da la información en orden cronológico y a mí me parece más lógico en cronológico inverso porque estoy más interesado en lo del último día que en lo del primero de la semana. Pecatta minuta, está claro, pero hay que decirlo.

De los modos de deporte, configuración de estos en la app o en el reloj no voy a hablar porque es lo habitual que ya tienes en otros relojes de la marca, pero destacaría lo mismo que para el resto de interfaces o funciones: practicidad, bien organizado, coherente, buena visualización… Y, como el procesador es potente, va todo rapidísimo, sin retardos de ningún tipo. Chapeau en ese sentido, la verdad.

Eso sí, hay que darle un tironcillo de orejas a Polar porque, con esta pantalla, resolución y potencia de procesamiento, que solo se puedan añadir cuatro campos en cada pantalla de datos de los deportes se queda muy justito.

Conclusión y resumen final:

Como has podido ir viendo, el Polar Grit X2 Pro es un relojazo de cuidado, brutal en cuanto a sus materiales y acabados, con un motor interno tremendo y unas capacidades potenciales que diría que no han podido explotar al 100%, no por culpa del dispositivo, sino por la necesidad de adecuarlo al ecosistema Polar actual que, si bien es muy bueno, en algunas cosas queda algo justito para lo que uno espera hacer con un dispositivo electrónico tope de gama.

Si a eso le sumas que hay relojes de gamas medias que resuelven de forma mucho mejor (por ejemplo, la gestión de las rutas) o que incluyen cosas que no encuentras en el Polar Grit X2 Pro (por ejemplo, la sincronización con Training Peaks) o te encuentras con algún inconveniente como lo que me ha pasado a mí con el pulso por el tamaño del reloj, le puedes acabar quitando unos cuantos puntos que, viendo el rango de precios en el que se mueve, son valiosísimos a la hora de acabar eligiendo un Polar Grit X2 Pro en vez de alguno de sus rivales o incluso su propio hermano menor, el Polar Vantage V3.

Si algunos de esos puntos de mejora son solucionables vía firmware y son capaces de incorporarlos o le añaden alguna otra novedad (ojalá pase esto), el reloj ganará muchos puntos y posiblemente mejore su posicionamiento y no solo afiance a su público objetivo, sino que puede incluso ganar a nuevos usuarios.

Pero sea como sea, ojalá estos cambios que hemos visto en Polar en el último año sean el resultado de un gran empujón que está gestándose y que haga que la marca finlandesa vuelva por sus fueros y sea una de las referencias también dentro de las gamas medias y altas de dispositivos electrónicos deportivos.

Rodrigo Borrego (Morath)
Rodrigo Borrego (Morath) es una de las referencias nacionales cuando se habla de pruebas de material deportivo, nutrición, entrenamiento, fisiología, … Ingeniero Informático y deportista vocacional, lleva toda su vida practicando deportes de resistencia: triatlón, trail running, natación, ...

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