El Polar Vantage V3 es un grandísimo dispositivo electrónico con un nivel altísimo y, sobre todo, una calidad y fiabilidad tremendas, dignas de alabar, pero al que creo que no se le está haciendo justicia y que está siendo obviado e injustamente infravalorado por muchos que, sesgados por su fanatismo hacia tal o cual marca no le prestan la más mínima atención a pesar de que sea, con diferencia, el mejor reloj que ha lanzado Polar hasta la fecha.

Es de sobra conocido que en el mundillo de los pulsómetros, las preferencias personales hacia tal o cual marca pesan mucho y dan lugar a discusiones que rozan a veces el absurdo, ya no solo porque se estén comparando dispositivos que no tiene sentido comparar porque pertenecen a gamas diferentes o tienen públicos objetivos distintos (no tiene sentido comparar uno que quiere ser un smartwatch básico contra uno que quiere ser la referencia en trail running), sino porque, en la mayoría de los casos, el problema reside en que el que está haciendo la comparación analiza dispositivos que probablemente no cumplen con lo que requiere o necesita.

Y hago este alegato previo porque, a tenor de lo que suele pasar con los análisis de pulsómetros, me temo que me va a tocar lidiar con algún que otro comentario en el artículo, vídeo o redes sociales en las que lo compartamos en el  que se me diga que “…el Polar Vantage V3 es peor que el X o el Y porque que no tiene o le falta no sé qué, que mide mal tal y cual cosa…”. Comentarios que se hacen más patentes cuando lo que se analiza es uno de los considerados como tope de gama, como sería este caso.

Así que, venga, aunque ya lo he puesto a huevo con el primer párrafo, lo repito de nuevo y más clarito: el Polar Vantage V3 es un bicharraco de cuidado, que ofrece muchas cosas, que no falla en nada de lo que hace y que no solo no tiene nada que envidiar a ninguno de sus rivales, sino que, como en toda pelea, si bien es cierto que en algunas cosas puede estar un punto por debajo de otros, en otras, les gana de calle.

Puede faltarle algo que para ti sea necesario o puede gustarte menos que como lo ofrece otra marca, pero todo lo que encuentras en el Polar Vantage V3 está implementado y funciona de manera sobresaliente, sin carencias significativas. Queda dicho.

Tres años ha tardado la empresa finlandesa en lanzar la nueva versión de su buque insignia y, aunque puede parecer mucho, puesto en contexto, es coherente con lo que vienen haciendo históricamente y, viendo el resultado, bien ha merecido la pena la espera.

A nivel general, la línea global de lo que ofrece es muy continuista con los últimos lanzamientos del Polar Ignite y el Polar Pacer Pro (mejor poquito a poco y con paso firme) así que, la transición desde este último, que es el que venía usando a menudo, me ha sido prácticamente inmediata.

Simplemente he tenido que acostumbrarme a que con el Polar Vantage V3 tengo un millón más de cosas, que hace mejor casi todo y, sobre todo, que la calidad de los materiales y acabados es abrumadoramente superior. Una pasada en este sentido, la verdad.

Polar Vantage v3

Se lanzó allá por octubre de 2023 y, como en casi todos los lanzamientos de ese año, de lo que más se ha hablado es de que se pasa a la tecnología AMOLED para la pantalla y que también recurre a la doble banda para el posicionamiento, dos grandes saltos cualitativos significativos en estos dispositivos.

Pero, personalmente, lo que más me llama la atención del Polar Vantage V3 es lo completo y fiable que es y que lo han cargado hasta los topes de tests, de los útiles, no de los que están de relleno. Sí, también le han metido los mapas topográficos, pero no sé por qué me da que este reloj no suele estar entre las primeras opciones de los aficionados al trail running.

Y otro punto importante al que no sé por qué no le dan más bombo, es lo del Polar Elixir, su nueva plataforma o ecosistema que les permite recopilar y tratar con multitud de datos fisiológicos de los usuarios que pueden recopilar gracias al nuevo sensor óptico, el sensor de temperatura, la posibilidad de medir la saturación de oxígeno o de hacer un electrocardiograma…

Quizá no están moviéndolo más porque no se puede exprimir al 100% desde el Polar Flow actual o, por lo menos, yo no he conseguido explotarlo tanto como podría hacer poniéndome la gorra de usuario freak, pero apuesto a que a corto o medio plazo empezaremos a ver grandes cambios en todo ese ecosistema alrededor de la App y Web de Polar.

Pero, como todo esto no dejan de ser sino conjeturas mías, vamos a lo que tenemos seguro, a lo que hace o deja de hacer el Polar Vantage V3, que es mucho y muy bueno como ya te he dicho antes.

Aspectos generales del Polar Vantage v3

Antes me he enrollado mucho así que ahora te cambio de tercio y te expongo las principales características generales y técnicas del Polar Vantage V3 en modo telegrama, con lista de puntos, yendo al grano (aunque añadiendo mis notas personales, eso no puedo evitarlo, lo siento):

  • Dimensiones: 47 milímetros de diámetro, 48 milímetros con los botones y 51 milímetros como máximo, si lo mides en vertical. Tamaño medianillo y aceptable, incluso en muñecas de pajarito como la mía. Lo bueno es que se aprovecha prácticamente todo el espacio disponible, no se desperdicia bisel, los botones apenas asoman…
  • Pantalla: ¡¡¡Brutal, de lo mejor que he tenido nunca!!! Tecnología AMOLED, 1’39 pulgadas, resolución de 454×454 píxeles, colores casi infinitos, nitidez perfecta en todas las condiciones… Gorilla Glass para su protección, pero como queda totalmente expuesta y curvada, no sé yo qué tal para los que somos aficionados a darle golpes contra señales, papeleras, espejos retrovisores… Táctil y con un funcionamiento exquisito, en gran medida gracias al pedazo procesador que tiene.

Polar Vantage V3

  • Peso: 55’5 gramos le he pesado al conjunto, 37’4 gramos solo la unidad. No se hace pesado y bien colocado no se mueve apenas.
  • Carcasa: De aluminio, con bisel de aluminio espacial. No me atrevo a valorar su resistencia y durabilidad, pero contando como está y que es una unidad que ha pasado por varias manos, creo que cumple más que bien con lo esperable de un dispositivo como estos.
  • Correa: 22 milímetros de ancho y 2-3 milímetros de grosor, permite cambio rápido y es universal. La mejor correa deportiva que he tenido hasta ahora, por tacto, flexibilidad, sujeción de las presillas. Se la pondría a cualquier otro reloj compatible.

  • Conectividad: Bluetooth 5.1. No tiene ANT+ ni Wifi, pero no se lo he echado en falta porque, para grandes transferencias puedes usar el cable. Cable que viene con USB tipo C y que es compatible con el del Polar Pacer Pro.
  • Memoria: 32 GB, para mapas o lo que pueda surgir.
  • Posicionamiento: Recepción de satélites con doble banda, como corresponde ya con todos los de estas gamas.
  • Sensor de pulso: De cuarta generación, con cienes y cienes de sensores y algoritmos mejorados para que siga ofreciendo “la fiabilidad de un Polar”.
  • Otros sensores: Termómetro para medir la temperatura corporal, saturación de oxígeno, posibilidad de hacer un electrocardiograma, test ortostático sin necesidad de utilizar accesorios externos…

Polar Vantage V3

  • Batería completísima de tests y análisis: Además de los dichos antes, el de caminar, salto, correr, ciclismo… relajación… El más completo de serie en este sentido, sin duda.

Polar Vantage V3

  • Mapas topográficos: Descargables, en versión básica y ampliada, gratuitos. Uno de los grandes avances que meten en esta versión pero que creo que se queda un pelín cortito al tener navegación por rastro de migas. Seguro que en breve lo explotan mejor.
  • Altímetro, barómetro, brújula…
  • Batería: Carga rápida que gestiona de una forma un poco rara porque a veces me ha cargado más lento (no sé por qué tengo problemas con los cargadores de Polar, jo). Le declaran hasta 61 horas en modo monobanda y 47 horas en doble banda, pero la experiencia me dice que se acerca más a las 20-25 horas porque le veo un gasto de 5-6% por hora de entrenamiento matutino con pulso y GPS y luz activa. Gasta más que uno con pantalla más normal, sin duda, pero con este gasto haces la semana seguramente con un par de cargas que, como tardan poco, es más que aceptable, de hecho, impensable hace apenas unos años.
  • Actividad diaria: Pasos, sueño, calorías… A lo que hay que sumar cosas tan útiles como la variabilidad cardíaca, vitalidad diaria… Parecen chuminadas hasta que las tienes, las usas regularmente y ves que te ayudan a entender por qué tu cuerpo se comporta como lo hace.

Polar Vantage V3

  • Asesoramientos y ayudas”: Consejos de entrenamiento (FitSpark), recordatorios de nutrición (FuelWise), análisis del sueño (SleepWise), estimación de la recuperación y el estado de forma (Nighly Recharge), controles de música, órdenes por voz, gestión de notificaciones…
  • Capacidades de personalización: No le he echado nada en falta, ya no solo a nivel de las pantallas y datos de las actividades, sino también en cosas que a veces nos dejan a medias como lo de poder configurar las vibraciones, sonidos, etc.

Paro ya porque, si no, esto se hace ya un poco rollo y porque tienes todos los detalles en la web del producto.

Qué le puedes echar en falta al Polar Vantage v3

En la siguiente imagen, tienes el resumen que ofrece la propia Polar de todo lo que ofrece el Polar Vantage V3 y te reto a que encuentres alguna cosa realmente necesaria que pueda faltarle.

Polar Vantage V3

Poco se le puede echar en cara, la verdad, pero no cuesta nada pedir, creo que no estaría de más que le añadieran o mejoraran alguna cosilla:

  • Métricas de carrera a pie: Sigue dando una economía de carrera que calcula Polar, pero que me dice muy poco porque está enfocada casi solo a ver qué tal te va en media y larga distancia, en cómo de eficiente eres en esos casos. Pero, para esfuerzos interválicos o intensos, no me dice nada.
  • Evolución de Polar Flow: Polar Flow mola un huevo, es amigable, visual, fácil de usar… Pero se le empieza a echar en falta un saltito en la profesionalización en la parte analítica de la información, un enfoque un poquito más geek para aprovechar mejor toda la información que ahora se le puede meter con todos los sensores y tests que tienen los últimos dispositivos de Polar.

  • Rutas / Navegación: Lo de los mapas topográficos está muy chulo y es un gran salto, pero la funcionalidad de rutas y navegación me parece flojita respecto al nivel que tienen el resto de funcionalidades o lo que ofrecen otros rivales.
  • Integración con terceros: Estaría bien facilitar la integración con terceros, la importación y exportación de actividades y rutas, etc. Da rabia ver que cosas que son básicas y que se pueden hacer desde hace siglos en otras plataformas, en Polar Flow no se pueden hacer: importar o exportar sesiones de entrenamiento ya realizadas, poder corregir cosas en una actividad realizada, la gestión de rutas es demasiado básica…

Pero, vamos, que son cosas que consideraría deseables o mejoras pero, lo que son carencias significativas o fallos graves, no le he encontrado ninguno o, al menos, no etiquetaría como tales ninguna de las cosas que le he visto.

Utilizando a fondo el Polar Vantage v3: lo mejor y lo peor

He podido disfrutar del Polar Vantage V3 durante casi un mes así que, aunque no he podido cacharrear con las nuevas funcionalidades todo lo que me habría gustado, como la transición desde el Polar Pacer Pro ha sido inmediata, creo que sí he podido probar adecuadamente toda la parte diaria y deportiva, y la verdad es que me ha dejado muy buen sabor de boca porque, como he destacado previamente, todo lo que hace, lo hace muy bien, sin ir de farol con ninguna de las cosas que dice que hace.

Recalco esto porque, por lo que había ido escuchando y leyendo, a algunos no les termina de gustar cómo rinde, por ejemplo, el sensor de pulso. En mi caso, no he notado ningún problema y me esperaba que no me fuera del todo bien, no por fallos del reloj, sino por su tamaño, algo grande para mi fina muñeca.

El caso es que no solo ha corroborado lo que generalmente me he encontrado en los relojes de esta marca en este aspecto, sino que diría que han sido uno de los mejores resultados que he tenido hasta ahora, con unas mediciones muy buenas en condiciones estándar. En ejercicios de gimnasio o bicicleta no, pero eso no me atrevo a achacarlo al reloj porque me ha pasado con todos los que rondan estas dimensiones o no son ligerísimos.

Lo de que haya incluido la saturación de oxígeno no lo llego a saber aprovechar y tampoco tengo conocimientos como para saber si está bien así que me he limitado a compararlo con las medidas de otros dispositivos y me sale en rango así que la doy por buena.

Lo del electrocardiograma, por más que no tenga validez médica, me parece un gran salto adelante, aunque no lo haya utilizado más que anecdóticamente en mi caso. Creo que este tipo de avances son más que suficientes como para que alguien se lance a por un dispositivo como este porque, la posibilidad de tener en treinta segundos un ECG, por poco médico que sea, puede servirte para determinar si tienes que salir pitando al hospital o no.

Y me parece un acierto es lo de la temperatura corporal nocturna porque, aunque no lo considero un valor clave en sí mismo, sí que creo que viene bien para tener un seguimiento de tus rangos normales, para ver qué le va pasando al cuerpo y detectar con antelación o interpretar a posteriori enfermedades, sobreentrenamiento. Y, en el caso de las mujeres, me imagino que se le puede sacar aún más provecho.

Todo este tipo de mediciones o estimaciones que se añaden a la variabilidad cardíaca, test ortostático y demás, nos van sonando cada vez más y, como digo tantas veces, pueden parecer chuminadas, pero cuando las vas tomando con cierto rigor y les haces el seguimiento con un poquito de análisis previamente documentado y asesorado te dan muchísima información.

Si además lo combinas con la información que te da de la carga acumulada, lo que te estima que has recuperado por la noche y lo que presupone que puede ser tu vitalidad diaria, caray, casi da hasta miedo. Que sí, que depende de muchas cosas, que no tiene por qué acertar, que jamás puede igualar a un entrenador, asesor o médico, pero te aseguro que si eres meticuloso y constante, en las situaciones normales sí que aproxima muy bien lo que ha pasado y lo que puede pasar si se cumple el estándar. ¿Te parece absurdo? Entonces es que nunca has entrenado en serio y has buscado la continuidad y la adaptación progresiva, algo más importante que los machaques puntuales.

También te da una estimación de los pasos (diría que lo sobreestima), calorías (genial que lo diferencie entre basal, actividad y entrenamiento), tiempo en movimiento… Por supuesto, mucho mejor que una pulsera de actividad.

Mención aparte el seguimiento del sueño que me gusta mucho y me da mucha información, incluso sabiendo que lo de la detección de las fases es relativamente cuestionable, no en el Polar Vantage V3, sino en cualquier otro.

Y, respecto al posicionamiento, muy gratamente sorprendido, sobre todo con las distancias y ritmos, totalmente en rango con lo que me han ido saliendo en los otros dos dispositivos con los que lo he ido enfrentando. Diría que quizá marca un poquito de más, pero nada fuera de lo aceptable.

Con lo que tengo un poco de dudas es con la altitud, pero como casi todo lo que he hecho ha sido en terreno prácticamente llano, es complicado valorarlo ya que ahí es difícil que los dispositivos midan bien las pequeñas variaciones de tres o cuatro decenas de metros en distancias de veinte kilómetros.

En la parte deportiva no incluye cambios significativos respecto a otros dispositivos de la casa, ni en la forma de trabajar en el reloj, ni en cómo se configuran en la App o la Web, no incluye deportes nuevos… Digamos que se han centrado en meterle al Polar Vantage V3 todo aquello que pueda explotar su nuevo hardware y firmware. Y esto, lejos de ser una mala noticia, me parece fenomenal, porque la verdad es que tienen una interfaz muy chula, fácil de entender, ver, manejar… Así que, para qué meterse con eso ahora.

Sí que me plantearía una evolución sobre el propio Polar Flow porque las posibilidades de interacción con otras plataformas, para hacer cosas como la subida o bajada de sesiones, etc., es muy cerrada, poco versátil y eso afecta a lo que percibes del reloj, aunque no sea realmente culpa suya. Ojo, la plataforma es chulísima, muy visual y fácil de manejar, da muchísima información, pero está muy enlatada, prefabricada, para mirar sin tocar apenas y eso, en esta era del análisis de los datos, ya no mola tanto como antes.

El manejo del reloj es muy agradable, con una rapidez y tiempo de respuesta excelentes, lo manejes con la pantalla táctil o con los botones aunque, si hay humedad, mejor botones, está claro. Me lía un poco el paso entre widgets porque los botones los asocio a subir-bajar y los widgets se mueven en sentido izquierda-derecha, pero, bueno, peccata minuta.

Igual que en la parte deportiva, aquí te ofrece muchísima información, muy clarita y bien organizada, desde los datos del resumen de tu día (no sé por qué se lía al subirlo a Polar Flow y muestra un valor diferente en el porcentaje del día en el reloj y en la App)…

… En la infinidad de widgets con el resumen de la semana, temperatura nocturna, estado de entrenamiento, temperatura, amanecer y anochecer…

… Pero mi predilección está en la pantalla del resumen de la actividad junto con el hill splitter que no sé por qué me gusta tanto si la mayoría de mis entrenamientos son en asfalto.

Por cierto, aunque en las imágenes no se aprecia en todo su esplendor porque soy malísimo en temas de fotografía, la pantalla es una auténtica pasada, a todos los niveles, está a la altura de la de un buen smartphone.

Puede liar un poco cómo se comporta el brillo porque tiene un sensor para intentar optimizar el consumo y se le puede poner que se ilumine solo con el giro de muñeca pero mi recomendación es que no te comas el coco y que le pongas un brillo medio y le digas que durante la actividad se encienda continuamente. Merece la pena, sin duda.

La batería no dura tanto como en otros relojes con pantallas más modestas, pero no creo que necesites cargar el Polar Vantage V3 más de dos veces a la semana, incluso entrenando cinco o seis días semanales de una horilla y algo.

Como he destacado en la introducción, la batería de tests es enorme y, en general, me parecen todos muy pertinentes o, al menos, interesantes. Con el test de recuperación de piernas no he jugueteado tanto como me gustaría, pero está bien como referencia; el ortostático me parece buen complemento a la variabilidad cardíaca por las mañanas, del electrocardiograma y saturación de oxígeno ya hemos hablado; el de ciclismo no lo he podido utilizar, lo siento; el de fitness lo hago cada quince días, no por el valor de VO2 en sí, sino para ver si me cuadran las subidas y bajadas con lo que siento y, de los “de a pata”, caminar o correr, según tu estado de forma y edad, pero otra forma rápida de tener un test de referencia válido.

¿Son imprescindibles? No ¿Son necesarios? Tampoco ¿Vienen bien? Vaya que sí, porque son sencillísimos de hacer, sirven como referencia, están bien implementados y te dan información muy útil.

Así que, como he repetido tantas veces a lo largo del artículo, me parece que el Polar Vantage V3 es un reloj muy bueno, un tope de gama por pleno derecho, con un rendimiento excelente, una oferta de funciones abrumadora que lleva a cabo con muy buena nota en todos los casos y que transmite calidad por los cuatro costados.

Polar Vantage V3

Pocas pegas puramente objetivas le puedo poner y, las que he ido encontrando, casi siempre son debidas al propio ecosistema más que al propio dispositivo que, como muchos esperamos, parece estar llamado a ser una especie de pequeña gran revolución en la sombra de la marca finlandesa que, con el Polar Vantage V3 ha puesto una muy buena piedra sobre la que seguir evolucionando para mantenerse entre esa lista de referencias en el mundillo de los dispositivos electrónicos.

Rodrigo Borrego (Morath)
Rodrigo Borrego (Morath) es una de las referencias nacionales cuando se habla de pruebas de material deportivo, nutrición, entrenamiento, fisiología, … Ingeniero Informático y deportista vocacional, lleva toda su vida practicando deportes de resistencia: triatlón, trail running, natación, ...

4 Comentarios

  1. Es un desarrollo del Casio BP100 que le falta dar el dato de la tension arterial. Polar da el dato crudo que nadie interpreta porque es ciencia no, es tecnología y luego le pone una pegatina chula y lo vende como rosquillas te quedas como el chimo con el agujero porque el próximo modelo está al caer ya que ellos se han quedado con el caramelo 🍬. Ya más en serio estoy de acuerdo contigo 👍 pero me apaño mejor con el primer vantage nv del 1995. Que es a lo que llega mi conocimiento y es que no me he dado cuenta de que me hago mayor.

    • Francisco, mítico Vantage NV!!! Yo me tuve que quedar en el Accurex NV porque ya se me iba el presupuesto ;-(
      Y el BP100 ni lo miraba porque fui fan incondicional del Accelator… y sigo pensando que es de lo mejor que se ha hecho nunca, en todo ;-D
      Pero, bueno, seamos realistas, hemos avanzado mucho y merecen mucho la pena casi todos los avance. Aunque es cierto que la mitad de ellos nos sobrepasan o nos son perfectamente prescindibles, al menos a mí. Por eso suelo recomendar más lo de las gamas medias que estos bicharracos tope de gama. Ahora, si hay money, adelante, sin duda.

  2. Hola Rodrigo, 👋. La verdad es que tengo lo mejorcito y empecé con el polar beat que compré en el corte inglés por 10000 pesetas y con eso y el BP100 andaba. Pero por Madrid empezaron las tiendas de segunda mano y vi un modelo de vantage por18000 pesetas. No sabía que modelo era y me marché a casa a consultar el folleto. Y vi que era el top. Como tenía unos ahorrillos que me daban justo me lo compré. Y menudo culebrón me fui a entrenar y no sabía quitarle la alarma la frecuencia cardíaca no marcaba bien y la correa de pecho me provocó una alergia. Pensé que he comprado!?.Me leí el manual y lo llevé a bicicletas Moreno para de allí a Macario Llorente. Resumiendo le habían puesto en la tienda una pila que no correspondía y ya se arregló todo. En el 1999 entrené con el para el Maratón de Madrid y me salí. Fue espectacular todo el recorrido a 160 sin cansancio. Ahí me convencí de su utilidad. El beat lo vendí en esa tienda por 5000 pesetas. Y con el tiempo me compré el advantage interface a mi amigo Ramón desde su tienda de Yecla.. pero tengo cuadernos de cuadros donde dibujaba las gráficas de las curvas de mis competiciones. Y ahora que aún los conservo voy a instalar una virtual box para poder seguir jugando con ellos. Ya te digo el V3 es espectacular pero no hay nada como un software de escritorio para sacar partido es que te lo pasas bien 👍

    • JAjaja, Francisco, lo mismico me pasó en mi primer duatlón donde estrenaba el Accurex NV, que ni siquiera había probado en casa más que para ver que eso te lo ponías y te decía que te quería mucho con un corazoncito que parpadeaba a la vez que te salían unos números que decían que era tu pulso.
      A mitad de la primera vuelta ya iba hasta los mismísimos del pitido por ir no sé cuántas pulsaciones por encima del límite superior y al paso por meta tiré la banda a mis padres, no aguantaba más. Y ya no solo por mí, sino por los que iban conmigo, que también los veía que ya me miraban con cara de odio :-S

      En casa ya me leí el manual y, leches, vi que no solo se podía configurar, sino que encima se podía apagar, para esos días de competición en los que no le hacía caso al pitido porque iba sonando casi desde la salida, jejejej
      Madre mía, qué tiempos!!!
      Lo mejor de todo es la dualidad que se da al verlo en perspectiva porque puedes decir con la misma razón: ¡cuánto han cambiado las cosas desde entonces! y, ¡pues en el fondo, la base del asunto no ha cambiado tanto! ;-D

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