Elegir bien la ropa para correr es algo muy importante, crítico e incluso vital si hablamos de la práctica deportiva en situaciones extremas, también puede llegar a ser determinante en las competiciones… Por lo que deberíamos dedicarle el debido tiempo, esfuerzo y dinero, algo que no siempre hacemos, unas veces por desconocimiento y, otras, simplemente por dejadez o vagancia.

Por eso, al igual que hicimos en su día con las zapatillas en aquel artículo centrado en cómo elegir las mejores zapatillas para correr en el que os presentábamos también nuestro Triángulo UZU (Usuario – Zapatilla – Usuario), hemos elaborado este artículo enfocado en intentar daros una serie de pautas, consejos y advertencias que puedan serviros para saber cómo elegir la mejor ropa para correr.

Cuando decimos ‘para correr’ nos referimos a la visión más amplia del término que incluiría desde el correr de tranqui un par de días a la semana al trail running intenso o las largas ultras de las de hasta el infinito y más allá.

Es más, por extensión, también os puede servir como guía de referencia a la hora de elegir ropa deportiva para prácticamente cualquier deporte aeróbico o de gimnasio porque, en el fondo, la mayoría de las cosas son de aplicación general a casi cualquier práctica deportiva.

X-Bionic

Queremos que sea muy práctico por lo que está enfocado desde una perspectiva muy cercana, con lenguaje e ideas fáciles de entender y huyendo de tecnicidades o complejidades porque para todo esos detalles ya tenéis los análisis a fondo donde solemos dar más rienda suelta a nuestra vena de geeks zapateriles.

Para intentar facilitaros el trabajo todo lo posible, hemos agrupado las recomendaciones por tipo de prenda añadiendo antes de ese desglose un conjunto de recomendaciones, consideraciones y puntos a tener en cuenta de manera general y que probablemente ya servirían casi por sí solos como guía de referencia para saber cómo elegir la mejor ropa para correr.

¡Esperamos que os guste y, sobre todo, que os sea útil!

Aspectos e ideas generales para elegir la ropa para correr

Correr es uno de los deportes más agradecidos de cara al material porque tiene poquitas cosas que sean realmente imprescindibles que no son difíciles de conseguir por precios asequibles en cualquier tienda de running: zapatillas, calcetines, pantalón, camiseta y, punto, a tirar millas.

No obstante, eso no quiere decir que dé igual lo que te pongas, que puedas coger lo primero que tengas a mano, que no merezca la pena invertir un poquito de dinero en tener cosas un poco mejores, más polivalentes, duraderas y confortables… Pero tampoco es cierto que, por el hecho de que gastes más dinero o lleves cosas que teóricamente son tope de gama te vaya a ir mejor.

Aquí pasa algo parecido a lo que explicábamos con el Triángulo UZU de las zapatillas y la clave no está en buscar lo mejor porque es imposible que exista visto así de manera general y absoluta ya que, si vamos a utilizar la ropa con distinta temperatura, humedad, altitud o viento y somos personas diferentes, con distintas preferencias personales, morfologías, economías, gustos… Es imposible que exista la prenda perfecta y, si alguien consigue diseñarla algún día, le darán un Nobel como poco, además de que se forrará de lo lindo.

Por lo tanto, tu objetivo es bien sencillo: buscar la ropa que mejor se adecúe a ti, a lo que vas a hacer con ella y a las condiciones en las que vas a utilizarla.

En el fondo no es tan complicado y no hay que comerse tanto la cabeza porque, como comentaba en la introducción, hay un buen montón de aspectos y pautas generales, la mayoría de ellos prácticamente perogrulladas o nimiedades que, teniéndolos medianamente claros, nos permiten enfocar bastante bien el tiro sin demasiado esfuerzo o complicación:

  • No hay que caer en el error de pensar que la inversión en la ropa solo merece la pena si se va a buscar alto rendimiento y batir marcas porque todos podemos sacarle partido. Pero tampoco hay que volverse loco y pensar que por gastar más vamos a tener mejores cosas. Lo importante es encontrar el punto de equilibrio y buscar lo más adecuado para nuestro caso concreto, eso sí será lo mejor y no tiene por qué ser ni lo más caro ni lo más de moda ni nada por el estilo.
  • Si pudiéramos tener mil prendas, genial y es lo que recomendaría a alguien que tuviera dinero infinito pero, como eso no es posible, merece la pena hacer un poquito de análisis, pensar en cuáles son las situaciones más habituales para buscar aquellas cosas que nos sean más polivalentes. Luego, sí, para los días de fiesta (léase competiciones) merecerá la pena tener cositas más reservadas, pero eso ya es otro libro que habría que tratar en otro artículo.
  • El cuerpo no entiende de marcas ni de colores así que, aunque ambas tengan su importancia, no deberían ser de los factores más determinantes.
  • Jugando un poco con lo que decían en cierto anuncio de automóviles: no toda la ropa técnica es ropa técnica (he visto algunas ‘prenda técnicas’ que no me las habría puesto ni como prenda para el día a día). Del mismo modo, no porque a una prenda le pongan que es para running ha de ser necesariamente de running, menos aún, ahora que está tan de moda lo vintage, lo retro, las reediciones clásicas…
  • Hay que primar la comodidad, sin duda pero, ojo, no la comodidad de cuando estamos en la tienda o en casa, debemos pensar en la comodidad durante la actividad deportiva. Por ejemplo, si me pongo una chaquetilla fina cortavientos y salgo a la calle a cero grados, tengo frío, pero si voy a estar corriendo a saco, lo mismo hasta me sobra esa chaqueta y voy mejor con una camiseta de manga larga o, como mucho, con un chalequillo que me quite el posible viento frío.
  • La excepción son las prendas destinadas a la seguridad (por ejemplo, una membrana si somos de salir por las cumbres), ahí se debe primar tanto la comodidad como la seguridad porque, por muy cómoda que sea la membrana, como pase el agua y el frío, mal lo vamos a llevar si nos pilla una buena en la cima.
  • Ten siempre muy presente el enfoque de capas que generalmente implica tres: la primera que va en contacto directo con el cuerpo y que ha de primar generalmente el buen tacto y la transpirabilidad, la exterior, que se encarga principalmente de la protección contra el frío, agua, aire, etc. y, la del medio, que suele tener funciones más bien termorreguladoras además de servir de nexo de unión entre ambas capas. Partiendo de esa idea de por capas, hay mil variantes, desde llevar una única capa a tener dos donde la segunda hace también de protección… La idea general que debe quedarnos es que suele ser preferible tener varias capas que una sola que lo haga todo salvo que, obviamente, vayamos solo con una capa.
  • Presta mucha atención a cómo combinas las capas: una interior con muy buena transpirabilidad y un chubasquero con mala transpirabilidad implica empape interior y posiblemente un constipado. Vamos, que se anula lo buena que sea la camiseta interior.
  • Una capa es mejor que ninguna capa, siempre. Raro es que veamos a nadie en pelota picada pero sí es habitual ver a gente sin parte de arriba, algo que jamás entenderé porque creo que es mucho mejor una buena camiseta que ir con el torso descubierto.
  • No hay que preocuparse solo de la protección contra el frío, agua, viento… También hay que preocuparse por el sol y la radiación así que tened en cuenta las prendas con protección contra las radiaciones.
  • No porque una prenda sea más calentita o impermeable al principio protege mejor del frío o la lluvia porque, si luego no transpira, al final la haces colapsar por dentro y acabas empapado por dentro de ella.
  • La transpirabilidad es básica, en todas las prendas, sean de frío o de calor y cogen más relevancia cuanto más intensa sea la actividad.
  • Fíjate bien en la hechura y el patronaje y elige la talla en función de la que te corresponda porque se supone que la han diseñado pensando en ese tipo de ajuste o fit. Una camiseta ajustada es tan inútil como una holgada que nos quede pequeña.
  • Ajustado no es lo mismo que compresión, hay prendas ajustadas que no son de compresión.
  • Valora mucho la adaptabilidad de la prenda, que te quede más o menos en su sitio y que te permita moverte. Importante, valorar esa adaptabilidad pensando en el movimiento que vas a hacer con ella, no en la posición en estático. Por ejemplo, hay chaquetas incómodas en parado pero comodísimas corriendo.
  • Valora la durabilidad, pero no solo pensando en si se rompe o no sino también en temas como la capacidad antiolores. Una camiseta con un remiendo sigue siendo funcional pero como salga oliendo de la lavadora, ya no te las pones más.
  • ¿Qué fibra? Pues todas y ninguna porque no hay ninguna netamente superior a las demás y, aunque haya algunas que destaquen sobre otras claramente en algún caso (por ejemplo, la lana va genial para el frío), al final lo que cuenta es el global, cómo se utiliza e implementa en la prenda así que, aunque lo miro, no me es determinante el que esté con tal o cual materia. Poliéster, poliamida, nylon… lycra, elastano… polipropileno… bambú… fibra de carbono, hilos de plata… Hay millones y casi depende tanto o más cómo se ha diseñado la prenda que la fibra. Además, muchas veces lo vemos mezclando nombres comerciales y nombres de fibras así que nos es casi imposible saber bien con qué lo han confeccionado.
  • Tampoco creo que haya que considerar como primer factor lo de natural o no natural, mejor mirar el propósito de la prenda y luego ya darle más o menos valor en función de su naturalidad.
  • Hazte con un buen kit de prendas de quita y pon porque al final son las que te permiten ampliar el uso del resto de prendas. Manguitos, guantes, tubulares, pantorrilleras… No suelen ser excesivamente caros, duran mucho y te permiten tener ropa de entretiempo, salir con ropa corta cuando hace frío, etc.
  • Mira todo el catálogo y no tengas reparos a decantarte por lo más barato o lo más caro si realmente crees que es lo que necesitas. No obstante, seguramente tu prenda ideal esté entre esos dos extremos, en algún punto en el que la inversión ya empieza a ser un tanto superflua porque se minimiza la ganancia marginal.
  • Merece la pena tener cosas buenas, sin duda, pero también es importante tener una buena variedad, un buen kit así que a veces sacrificaría un poco de gama a cambio de poder tener varias alternativas.
  • No te obsesiones con tener mil cosas, ve poco a poco comprando según tus necesidades. Empieza con el kit básico y ve poco a poco añadiendo las cosillas que vayas viendo que te hacen falta, que te solucionan mejor la papeleta o que te hacen falta para reponer lo que se va estropeando.
  • No apures la ropa hasta que se cae a pedazos pero no la tires a la primera de cambio. Aprende a hacer remiendillos, dar unas puntadas y verás como alargas mucho la vida de algunas prendas.

No están todas las pautas que son porque se haría infinita la lista pero sí son todas las que están así que, hecho este repaso general, vamos a hacer otro breve repaso centrándonos ya en las principales prendas para cada una de las partes del cuerpo.

Partes de abajo

¿Pantalón o mallas? Eterna pregunta que no tiene respuesta porque depende mucho de las preferencias personales, al menos si hace calor porque, para frío, creo que está más o menos claro que mejor unas mallas, salvo que el pantalón de los que hablamos sea el impermeable que va por encima.

Los pantalones suelen dar muy buen resultado con calor porque dejan correr bastante bien el aire y debes mirar a ver qué largo (suele darse en pulgadas) prefieres: 3, 5, 7… Van desde los short o pantalones de atletismo hasta los que cubren casi todo el muslo y que parecen casi más unas bermudas pero que pueden tener sus adeptos.

Importante su elasticidad y que permitan bien el movimiento de las piernas, algo que suele mejorar cuando no son rectangulares y tienen además algún cortecillo en los laterales. Ah, olvidaos de los pantalones largos o los pantalones de algodón, prohibido correr con eso so pena de ir al infierno de los globeros.

Interesante que tengan calzón interior, sobre todo para los hombres y tampoco le viene mal que tengan algún bolsillito, aunque solo sea para llevar las llaves.

Aunque los haya con mucha capacidad de carga, llevad cuidado al decantaros por ellos y miradlo bien porque, si bien es cierto que pueden llevarse unos cuantos geles, unas llaves o incluso un móvil, no suelen dar buen resultado los que se cargan mucho. Para eso, mejor un cinturón.

Si sois propensos a tener rozaduras, posiblemente os vayan bien los «dos en uno» o, si no os gustan, id a por las mallas que también tienen como ventaja que permiten el juego con el grado de compresión.

Ojito con las mallas de menos de medio muslo porque se pueden subir, si son de compresión, posiblemente mejor de muslo entero pero no os paséis de ajustadas porque os presionarán en exceso en la banda iliotibial.

Revisad bien cómo es la cintura, tanto en altura como de cara a ajustarla aunque ahora ya casi ninguna tiene cordones gracias al buen trabajo textil en el tema de elasticidades. No descartéis que tengan un poco de compresión, si no por tema terapéutico, sí al menos de cara a la durabilidad de la prenda porque suelen durar un poquito más.

Buscad que sean muy transpirables en la zona de los riñones y en la entrepierna y si pueden prescindir de costuras en esa zona, mejor.

En las mallas sí que es habitual tener bolsillos y pueden funcionar muy bien además de que también puedes utilizar la propia malla para llevar una barrita o gen metido en la cara anterior del muslo (típico recurso para las competiciones antes de que existieran los cinturones).

Salvo que haga mucho frío, posiblemente os valga con unas piratas (o tres cuartos como también se denominan) en las que hay que mirar muy bien a qué altura quedan porque, si quedan muy cortas, os pueden presionar demasiado en los tendones de la parte alta de de los gemelos e incluso subirse a la corva.

Me gusta tener mallas pirata finitas y un poco más gordas para el entretiempo y porque si a las gorditas le pones unos calcetines calurosos ya casi tienes unas mallas largas. Un problema de las piratas es la incompatibilidad con pantorrilleras de compresión.

Si optáis por malla larga, no os paséis de largo, mejor que quede un poquito de canilla al aire y ojo a la compresión que os produzca tanto en la rodilla como en la cadera porque lo mismo os limita el movimiento.

Ya en los pies, los calcetines son una de las prendas más importantes de todo el conjunto porque son lo que nos une con las zapatillas. Nada de calcetines de a tres por cinco euros salvo que sea porque los están liquidando y los han rebajado a ese precio, invertid un poquito, no me seáis roñosos. No hace falta gastarse veinte euros, pero os aseguro que merece la pena meterse en el rango de los cinco o diez euros al menos.

Cuidado con ponerlos muy acolchados porque parecen cómodos al principio pero empapan mucha agua y sudor, desliza más el pie, requieren más espacio en la zapatilla… Creo que es mejor que sean más bien finitos y que solo tengan esos acolchados adicionales en puntera y talón como mucho.

No os obsesionéis con que sean muy calentitos pero tampoco con que sean extremadamente finos porque lo que tenéis que valorar es el conjunto calcetín más zapatilla. El polipropileno suele dar muy buen resultado, olvidaos del algodón y valorad la lana para el frío.

Won Nika - Composición

Los invisibles se pueden colar hacia abajo, posiblemente mejor de tobillero para arriba. Si es para trail running, mejor que cubra el maléolo al menos para que no entren cosillas por el hueco que queda a los lados del tendón de Aquiles.

Están de moda los quarter, media caña y demás… Pero que sean técnicos, no me seáis tan catetos de poneros unos de 100% algodón equivalentes a los de las dos raquetas de hace décadas, por favor.

Y si son de pantorrilla completa, generalmente será porque son de compresión, elegid bien cómo os quedan y ponéoslos si de verdad os queda adecuadamente de talla de pie y de pantorrilla… Salvo que los queráis para postureo o porque son para proteger de roces o frío, que es una buena razón para llevar calcetines tan altos.

En tema de compresión, en la planta del pie no suele hacer falta salvo por el elástico que envuelve en empeine y en los dedos no siempre da buen resultado. Ojito al tobillo, que no os limite el movimiento y, para la pantorrilla, además de lo dicho antes, valorad las pantorrilleras.

¿Pantorrilleras de compresión o calcetines? Cada uno para lo suyo. Las pantorrilleras permiten usar el calcetín que queramos, lavarlas menos veces porque es una zona que no suda tanto… Pero presiona más alrededor del Aquiles, zona en la que además se solapan con el final del calcetín. Si hay molestias en Aquiles, prefiero calcetín, si no, las pantorrilleras suelen dar más juego.

Si optáis por algo de compresión, tened un par de prendas (una que comprima más que la otra) y cuidad mucho el lavado y secado para que sigan funcionando porque, si no, sirven de poco.

Sujetadores deportivos

Por último, de la ropa interior, lo único imprescindible es el sujetador para las chicas que se debe elegir en función de la actividad que se vaya a realizar porque no es lo mismo el yoga que hacer trail running o HIIT. Básico que lleven tratamiento antiolores, que sean agradables al tacto y de tejidos muy transpirables. Aquí sí que merece la pena, sin ninguna duda, invertir bien el dinerillo porque, aunque parezcan caretes, al final lo agradeces y te pueden durar muchísimo tiempo. Suelen gustar mucho los que tienen espaldas tipo nadadora y casi mejor que sean de una pieza, sin cierres ni enganches.

En cuanto a las bragas y calzoncillos, recomendables, sin duda, porque son más fáciles de limpiar que los pantalones o mallas, son más higiénicos… Eso sí, como en los sujetadores, que sean de un tejido agradable al tacto y que transpire bien porque, si no, echáis por tierra el trabajo que hagan las mallas o pantalones en el tema de la transpirabilidad.

Así que, a modo de resumen, mi propuesta de kit básico sería:

  • Si sois de pantalón corto, dos o tres que sean decentillos, al menos uno de ellos con algún bucle elástico para llevar geles o barritas y una mallita pirata o larga para el frío y, si sois de mallas, dos (o tres) cortas y una pirata y al menos media docenilla de calcetines (mejor una decena, que esos valen también para el día a día si hace falta), preferiblemente finitos, tobilleros y otros tres o cuatro calzoncillos o bragas. Sumadle tres sujetadores si sois chicas.
  • Se le puede añadir unas pantorrilleras de compresión, de compresión medianilla pero eso ya es un añadido. Por cierto, no voy a entrar a discutir si la compresión funciona o no, yo la uso cuando me conviene porque me da buenos resultados en algunas cosas y hasta ahí puedo leer, que cada uno haga lo que estime oportuno.

Quitando este punto de la compresión, con un presupuesto de entre cincuenta y cien euros te puedes montar un kit de partes de abajo que te permita dar servicio a cualquier necesidad que puedas tener al salir a correr en prácticamente cualquier situación que, con un uso medio de entre tres y cinco veces a la semana te puede durar sin problemas cuatro o cinco años.

Se puede ajustar el precio todo lo que queráis pero, ¿realmente merece la pena andar racaneando diez o veinte euros en un kit que probablemente nos dure tanto tiempo? Yo tengo claro que no y, quien duda de ello, generalmente es porque no ha tenido nunca una buena prenda medianilla.

Por cierto, aunque he puesto ese supuesto presupuesto, no hace falta invertirlo todo del tirón o hacer el cambio de todo el kit a la vez sino que, a medida que lo vayas usando, irás viendo qué te compensa más comprar, qué te falta, etc.

Partes de arriba

Para la parte de arriba, la prenda principal, la más importante y la que más tenéis que cuidar, es la camiseta y aquí tenéis que huir del algodón como si fuera el mismísimo diablo, caca de la vaca, así de claro lo digo.

Llevad también cuidado con las llamadas ‘camisetas técnicas’ porque muchas veces significa simplemente «camiseta que no es de algodón pero no vale un pimiento» y de técnica tiene lo mismo que yo de chino.

No siempre es fácil detectar si vale o no vale la camiseta porque algunas son cómodas, bien diseñadas, fresquitas pero, por ejemplo, empapan mucho, no transpiran o cosas por el estilo así que, ante la duda, se le da una oportunidad y así ya se decide si pasa el examen o si quera para pasear o actividades poco exigentes.

Ahora, tampoco descartéis por defecto todas las camisetas de las carreras porque algunas funcionan bien y aguantan buena tralla y salen «gratis».

¿Camiseta holgada, ceñida, ajustada o de compresión? Todas y ninguna, depende mucho de tu preferencia personal.

Por ejemplo, yo me quedo con las ajustadas y de compresión porque es con las que más cómodo voy pero si prefieres que te queden sueltas, genial también.

Ahora, algunas salvedades o consejos: para frío, mejor ajustadas igual que si hay más capas, para que vaya pegadita al cuerpo, si hay mochila también mejor que se ajuste bien, si eres propenso a las rozaduras, también prefiero ajustada porque así no se mueve el tejido… Si vas a elegir suelta, que no sea demasiado y ojo a si tiene mucho vuelo o empapa mucho porque una camiseta mojada que pesa mucho se bambolea y molesta una barbaridad.

Cuidado con la longitud, que no sea muy larga, lo justito para tapar los riñones y que no se suba demasiado, salvo que quieras parece una Spice Girl.

Si es de tirantes, mira a ver la abertura de la axila porque, cuanto más cerradita, menos riesgo de rozaduras porque no entra en contacto la piel del brazo con la de las costillas además de que va más sujeta.

El tirante ancho apoya mejor la mochila y suele dejar menos movimiento para la camiseta. Las de sin mangas quedan un poco vacilonas pero van muy bien y tapan un poco más la axila así que, para el entretiempo, dan mucho juego.

Si va haciendo fresquete, lo de tapar el sobaquillo con la manga, aunque sea corta, quita mucha sensación de frío, pruébalo y verás que es cierto. Se han puesto de moda las de manga casi hasta el codo, a mí me gustan mucho y, si el tejido es bueno, no tiene por qué dar calor.

Una buena camiseta de manga larga no debería faltar en el fondo de armario y, salvo que odies las ceñidas, opta por ellas porque, una vez que sales, puedes tirar de la manga y dejarla un poco más abajo del codo o un poco más arriba de este según vas aumentando la temperatura con lo que, al final, es como si tuvieras tres camisetas en una y cubres una buena parte del invierno, máxime si encima la conjugas con un chaleco cortavientos.

En cualquiera de los casos, ojo a cómo te quedan las mangas, mejor sin costuras o costuras tipo raglán salvo si son de tirantes o sin mangas, que sean muy transpirables, cuanto más mejor pero, al fijarte en la transpirabilidad, presta atención a cómo evacúa el sudor porque algunas lo dejan fuera y parece que están mojadas pero tú estás seco por dentro.

Mira bien la zona del pecho, riñones, nuca y axila porque es donde más sudor se acumula y viene bien que tengan tratamiento antibacteriano.

No es crítico el peso en seco o al menos a mí no me lo parece. Me interesaría más por la elasticidad, adaptabilidad y durabilidad de los tejidos.

Para combinar con las mangas cortas, unos manguitos, de grosor mediano y sin exigirles demasiado, puede valer con unos normalillos. En ciclismo es una de las prendas estrella, corriendo se le da menos uso del que debiera pero me parece una prenda casi imprescindible por la polivalencia que tiene.

Da igual si son de compresión y hasta se pueden usar cuando están ya un poco desbocados. Si te los dan a elegir en una bolsa del atleta de una carrera y no tienes, elígelos, no lo dudes.

Por encima de la camiseta, la prenda principal es el cortavientos, de manga larga, ligero, que corte el aire como indica su nombre y si es capaz de proteger un poquito del agua o, al menos, del relente, genial. Que no sea de tela muy rígida, finito, que no quede demasiado ceñido para poder doblar los brazos y que sea fácil de subir y bajar la cremallera.

No hace falta que tenga capucha. También los suelen regalar en algunas competiciones pero es una prenda relativamente barata y que dura siglos además de que te sirve también para viajes, para llevar por si acaso.

Está también la versión chaleco, algo más atrevida y quizá menos polivalente para el frío pero mejor si tienes un buen arsenal de camisetas y no corres con mucho frío o en altura. En este caso, que quede ceñido y por detrás que sea de rejilla, no necesita que sea cortavientos para transpirar mejor. Si gustas de hacer series de madrugada o al anochecer es una prenda casi imprescindible.

Para más frío, ya es cosa de ir añadiendo capas pero descartaría los forros polares por más que aparezcan siempre entre las prendas deportivas y me centraría más bien en chaquetillas que, siendo del estilo del cortavientos, ofrezcan un poco más de protección contra el frío o la lluvia.

La más fácil de ver, el chubasquero, que vendría a ser un cortavientos impermeable. Gana lo de la protección contra el agua pero pierde transpirabilidad. Si optas por él, que sea holgado porque seguramente lo lleves como tercera capa o incluso sobre una mochila.

Me gustan mucho los softshell y las llamadas chaquetas 2.5 que se usan como segunda y tercera capa a la vez pero sería más bien para montaña, no para correr por asfalto. Aunque se pueden usar mucho en el antes de y el después de, tanto en entrenamiento como en competición. Para eso, muchas veces he usado las chaquetas de invierno de la bici porque son finas, ligeras, ajustadas y tienen bolsillos.

Los llamados plumas pues ya son palabras mayores, con eso cuesta correr así que eso ya sería cosa de dedicarle un artículo específico para hablar de las tres capas, densidades de los tejidos, etc.

En estos casos de prendas para el frío ya vamos pasando a prendas que van teniendo menos transpirabilidad pero es crítico invertir dinerillo para que gestionen bien ese tema porque, si no, el empape interior lo tienes garantizado, por muy transpirable que sea la camiseta que llevas.

Lo que sí suele venir bien es que tengan protección contra el aire, al menos un poco de repelencia al agua (tratamientos DWR) y no viene mal algún acabado tipo ripstop para que no se desgarren si se le hace un siete.

Pasando ya a los accesorios, además de los manguitos que he mencionado antes, los guantes que, si no sales en zonas de frío o a deshoras te los puedes ahorrar pero que, si no, debes tener. Con unos finitos, de los que parecen para limpiar son suficientes. Solo es necesario algo que te cubra un poco las manos aunque, si tienen un poco de protección contra el viento en el dorso de mano y dedos seguramente lo agradecerás.

Si llevas dispositivos electrónicos táctiles, que tengan los dedos preparados para que el dispositivo reconozca las pulsaciones. No hace falta que sean muy gordos salvo que vayas a utilizarlos para montaña.

Así que, recopilando un poco y proponiendo el kit de partes de arriba como hice antes para las partes de abajo:

  • Cuatro o cinco camisetas combinando tirantes, sin mangas o manga corta al gusto, posiblemente una de manga larga, unos manguitos y un cortavientos. Con eso, cubrimos un amplísimo espectro de usos y podemos quedarnos nuevamente por debajo de los cien euros de inversión aun comprando cosillas majas.
  • Si somos de correr con frío o hacer trail running, los guantes y la chaqueta un poco más seria serían imprescindibles y en esta última si invertiría un dinero majo porque es una prenda que puedes usar muchísimo más allá de para correr.

De ahí para arriba, todo lo que queráis, pero no escatimaría en camisetas porque es la prenda que más tienes que adaptar al tipo de salida que vayas a hacer y a las condiciones climatológicas que haya.

Cabeza

Como nos estamos ciñendo a la parte textil, en la cabeza hay menos opciones que barajar o analizar y son, en la mayoría de los casos, accesorios más o menos prescindibles o al menos no imprescindibles.

La excepción es si hablamos del frío porque ahí sí que es impepinable tener al menos un buen gorro que evite que perdamos temperatura por la cabeza, que preferiblemente cubra las orejas y que, si es para zonas húmedas, además tenga algún tratamiento DWR. El típico gorro de lana salva los muebles, pero si usáis uno bueno con diferentes tejidos, veréis la diferencia.

Las orejeras también dan mucho juego porque se pueden combinar con un tubular que es, posiblemente de las prendas más versátiles que hay y hace la función de bufandilla, muñequera, sujetapelo, gorro, etc.

Esa sí que sería una prenda (el tubular) que tendría en el kit, además, dos o tres. Es más, aquí sí que me daría un poco igual que alguna fuera de publi porque muchas veces lo que buscas es solo proteger el cuello al principio y luego ya te la quitas.

Ahora, siempre tendría en casa preparada una buena, bien elástica, transpirable para si me la pongo en la boca y, preferiblemente, con tratamiento antibacteriano porque es una prenda que no lavo tras cada uso.

Para el calor, gorra o visera, ahí, a vuestro gusto, cuanto más calor, más conveniente llevarla pero, por favor, que sea de tejidos y diseños técnicos, no una trucker de publicidad que al final da más calor del que quita.

Interesante que filtre radiación y a tener muy en cuenta que cubra la nuca si es para ultras. Probadla bien con las gafas porque seguramente uséis ambas cosas y no siempre se llevan bien.

Cintas para el pelo, tanto para sujetar el susodicho como para retener el sudor, algunas de ellas con bandas de silicona…

Aquí se abre ya mucho el abanico de posibilidades así que no me extiendo más y dejo en el kit recomendando lo siguiente:

  • Dos tubulares, uno «cualquiera» y otro un poco más apañado, más bien fino o de grosor medio. Menos de quince o veinte euros, no hace falta más.
  • Si estáis en zonas de mucho frío, un gorrete decente así que sumadle otro tanto ya que no son prendas baratas.
  • Gorra, visera y demás, lo dejo a vuestra elección pero yo podría pasar perfectamente sin ello a cambio de tener unas buenas gafas.

Recopilando un poco:

Como habéis visto, hay un millón tipo de prendas, un millón de factores y las combinaciones entre todos ellos son del orden de los trillones como poco pero, al final, se puede reducir casi a un sota, caballo y rey.

Es decir, no hay más que pensar en qué vamos a hacer, cuáles son nuestras preferencias, cuáles son las condiciones climatológicas en las que nos vamos a mover habitualmente… Empezar por un kit más o menos básico e ir incorporando poco a poco más tipos de prendas o más cantidad de las que ya tenemos basándonos en los criterios, muchas veces generalmente aplicables que os hemos ido comentando de transpirabilidad, protección ante el frío, agua o calor, tipo de ajuste, etc.

Con un poco de sentido común, ganas y tiempo y eligiendo con cuidado, podemos ir confeccionándonos un kit de ropa para correr bastante majo sin gastarnos un pastizal ni tener que hipotecar uno de nuestros riñones.

Si encima somos un poco cuidadosos y meticulosos a la hora de utilizarlo, limpiarlo y conservarlo, esos beneficios y comodidades que obtenemos de esa ropa adecuada que hemos ido eligiendo, los podremos disfrutar durante mucho tiempo sin necesidad de volver a invertir dinero más que para incorporar nuevas prendas o accesorios o, para sustituir lo que, como es lógico, se vaya deteriorando por el uso que le demos.

Así que, como dije en el primer párrafo de este artículo: dedicadle un poco de tiempo, esfuerzo y dinero a esto de elegir la ropa adecuada para correr porque lo agradeceréis, tanto a corto como a largo plazo, os lo aseguro.

Rodrigo Borrego (Morath)
Rodrigo Borrego (Morath) es una de las referencias nacionales cuando se habla de pruebas de material deportivo, nutrición, entrenamiento, fisiología, … Ingeniero Informático y deportista vocacional, lleva toda su vida practicando deportes de resistencia: triatlón, trail running, natación, ...

8 Comentarios

    • Un placer, Ángel. E!!!
      Me alegro de que encuentres útil el trabajo que hacemos y que te haya gustado este artículo que hemos hecho con un cariño especial, todo sea dicho. Gracias por leernos!!!

  1. Hola.
    ¿Por qué dices que las pantorrilleras son incompatibles con unas mallas pirata? Yo uso ésa combinación tanto para ciclismo cuando no hace un frío excesivo, como para correr casi con cualquier temperatura fresca o fría, y me va bien. La malla queda unos centímetros solapada con la pantorrillera, pero no me molesta…

    • Elías, el recelo hacia esa combinación (malla pirata más pantorrillera o calcetín de compresión) no lo veo por el solape entre ambas prendas que puede generar excesiva presión donde acaba la malla pirata. De todas formas, es una generalización porque depende de qué pantorrillera / calcetín de compresión usemos, cómo acabe la malla pirata, fisionomía, etc.
      Yo también la he usado en casos así pero con pantorrilleras que no comprimen apenas, simplemente para tener un poquillo de calorcete como parece que las usas tú o para protegerme de roces en trail running. Si es así, entonces sí, pero es que entonces ya no estás pensando en unas pantorrilleras de compresión sino en unas pantorrilleras para dar calorcillo ;-D
      Y, en cualquier caso, como decía antes, es un comentario general, no es Ley, hay que ver cada caso de manera aislada y, aun así, al final debe primar siempre la comodidad de quien lo usa y si a uno le va bien, no hay discusión posible.

  2. Rodrigo, darte las gracias por la utilidad del artículo. Son ideas básicas muy bien argumentadas y que te pueden ayudar a planificar o renovar el vestuario… Pues las zapatillas siendo lo básico, no son lo único. Querría preguntarte, por si has probado algún modelo, tu opinión sobre las plantillas para zapas que puedes comprar en tiendas de deporte y que no mencionas en el artículo. No me refiero, ya sabes, a las que te puede prescribir un podólogo sino a las estandar (he visto marcas como Marvok o Silas). Y más en concreto las que parecen ir diseñadas para la estabilidad, pesando mis 90 kilitos y utilizando calzado asics modelo cumulus y saucony hurricane. Crees que pueden ayudar? O basta con una zapatilla donde prime la estabilidad como creo que no hago mal…
    Gracias y saludos.

    • Un placer, Miguel Díaz!!!
      Siento no poder ayudarte con las plantillas porque he probado pocas y, motu proprio, no tiendo a ellas, no me enamora la idea si es pensando en soporte o la amortiguación. Solo las cambio si es para poner alguna más fina o gruesa para jugar con el espacio interior.

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