«¿A qué ritmo debo correr, cuál es la intensidad a la que corresponde un ritmo medio o un ritmo fuerte…?» Que levante la mano el que no se haya hecho estas preguntas infinidad de veces. Y no, no hablo sólo de corredores principiantes o recién iniciados sino que también incluyo a los que llevamos infinidad de años en el mundillo del deporte.
Para responder a esas preguntas, lo ideal es determinar nuestros parámetros basándonos en los resultados de una prueba de esfuerzo (que deberíamos repetir periódicamente), con asesoramiento especializado y llevar un control de ellos en los entrenamientos mediante alguno de los dispositivos que tenemos hoy día a nuestro alcance como los pulsómetros.
Pero, ¿qué pasa si no tenemos un pulsómetro o si no podemos hacernos una prueba de esfuerzo o si no disponemos de ese asesoramiento? ¿Vamos a ciegas? Pues no, podemos utilizar una sencilla herramienta que podemos denominar «Test del Habla» y que, aunque os pueda parecer una chorrada, puede sernos muy útil a la hora de darnos indicios de cómo vamos de forzados y de cuál es la intensidad aproximada a la que estamos corriendo.
De hecho, hace años se sometió a estudios científicos para determinar su validez y sus posibles relaciones con los umbrales ventilatorios y de lactato (al final de este artículo tenéis alguna referencia bibliográfica por si queréis ampliar información).
El Test del Habla se concibió como un medio para que los corredores principiantes pudieran monitorizar y controlar la intensidad del ejercicio. No pretende ser un método preciso sino simplemente una «regla del pulgar«, una regla muy general, un indicador que permite medir, en cierta manera, el esfuerzo que estamos haciendo. Es muy subjetivo y hay un millón de factores que podrían entrar en juego pero, si somos un poco cuidadosos, sí nos puede servir como primera aproximación a lo que podría ser una medición, al menos, cualitativa.
Es, probablemente, más sencillo de lo que te estás imaginando porque se reduce a tratar de valorar cómo de forzados vamos en función de nuestra capacidad para hablar:
- Ritmo, intensidad o esfuerzo suave: podemos hablar con frases completas, casi como si estuviéramos hablando en parado y respiramos con total fluidez. Vamos, que podemos ir comentando las jugadas del partido del día anterior y hasta discutir con nuestro interlocutor si hace falta.
- Ritmo, intensidad o esfuerzo medio: somos capaces de hablar pero dejamos que el otro hable bastante, contestamos lo más breve que podemos, etc. Y la respiración tenemos que controlarla y aprovechamos esos descansos sin hablar para recuperar oxígeno. Algo así como «vale, seguimos 10 minutos más», «baja ritmo que voy un poco tocado», «no, no tira tú si eso», etc.
- Ritmo, intensidad o esfuerzo alto: hablamos a duras penas, muchas veces simplemente gesticulamos, nos cuesta mantener una respiración decente y alguna que otra vez tenemos que tomar aire profundamente, suenan pitos, se nos acumula flema en la garganta… Ya no decimos ni el «voy bien» sino que simplemente levantamos el pulgar.
Podemos añadir alguno más como «a saco» cuando ya no podemos hablar ni queriendo y gracias si nos da para respirar pero se supone que al principio no deberíamos llegar a esos extremos.
Por más chorrada que os parezca y, aunque no se haya podido llegar a ninguna conclusión científica, si lo pensáis con un poco de detenimiento, el hecho de que podáis mantener o no esas conversaciones puede dar una idea de (por decirlo de alguna manera) cómo de aeróbicos vais así que, si somos observadores y vamos teniéndolo en cuenta, seguramente sí que podríamos llegar a tener esa idea general de cómo vamos.
Insisto, es un test puramente artesano, con una fiabilidad teóricamente baja pero no puede ser más sencillo de aplicar, es fácil de poner en práctica en los casos en los que uno no tiene ni idea de qué significa «ritmo suave» como vemos muchas veces en los planes de entrenamiento de iniciación, etc.
Y una de las ventajas que más me gustan: se va adaptando automáticamente a nuestra progresión en los entrenamientos porque, a medida que vamos mejorando, teóricamente somos capaces de correr a mayor ritmo manteniendo conversación, lo que es un reflejo de que nuestros umbrales están también mejorando.
En el mundillo del entrenamiento, aunque hay mucho de ciencia, también hay mucho de arte, de incertidumbre, etc. Así que, ¿por qué vamos a desestimar las valoraciones cualitativas o las meras aproximaciones? Eso lo pienso incluso en los deportistas de mucho nivel porque, si hablamos de los deportistas populares como somos la mayoría, creo firmemente que nos puede ser válido para la mayoría de los casos con tener herramientas tan simples como este Test del Habla y que, para gran parte de los entrenamientos que hacemos, nos es más que suficiente con tener estimaciones aproximadas, que no es necesario llegar a una precisión milimétrica.
¿Qué pensáis, creéis que tiene sentido este Test del Habla y que es útil o que es absurdo y no merece la pena? Un servidor lo aplica y, como habéis visto en el artículo, lo defiendo como una herramienta útil.
Más info | «The Talk Test and its relationship with the ventilatory and lactate thresholds«
























Fantástica explicación. Siempre me ha hecho mucha gracia cuando sales en grupo y se empieza a correr suave al principio y todos hablando, al rato solo hablan algunos, y de pronto alguien «apaga la radio» y todos callados, je je je, a correr…
Gracias Joaquín, me alegro de que te haya gustado!!!
Como digo en el artículo, parecerá una chorrada y será poco científico pero, como guía, sirve, eso es innegable.
Es bastante científico. Detrás de ese razonamiento hay un clamoroso peso científico. Es útil y eficaz. No sirve para marcar ningún dato objetivo estadístico. Pero muchas veces no se trata de eso, sino de ubicarse en un ritmo adecuado al trabajo que se pretende hacer. Ante la falta de un pulsómetro es una buena herramienta. Y tengamos en cuenta que los pulsómetros que hay en el mercado, siendo fiables, tampoco son del todo precisos. Está muy bien la aportación del Test del Habla. Lo que sucede es que llega un momento en el que te acercas al umbral anaeróbico y el organismo se ve obligado a dar prioridad a la ventilación para nutrir de oxígeno a los tejidos que lo demandan y ya no puedes hablar. Mientras puedas hablar es porque sigues debajo del umbral.
Cierto, Toni.
Además de ser un mecanismo de «control» B-B-B (bueno-bonito-barato) y fácil de aplicar, te ayuda a ser consciente de cómo respiras porque, si ni cuando vas despacio eres capaz de hablar, entonces tu problema es que no sabes respirar.
Es muy subjetivo, sin duda, pero a mí me gusta mucho pensar en cómo me siento desde esa perspectiva del «test del habla».
Si funciona jajajaja como dice el compañero cuando se sale en compañía al principio de va hablando luego se escucha y por último se levanta el pulgar jajaja
OK Montse, te apunto en la lista de los que corroboran la exactitud y validez científica del «test del habla» jejejeje
Para mí es más fiable que el pulsómetro. Recuerdo cuando iba corriendo a 176 pulsaciones (45 años) y hablando normalmente, y mis compañeros no se lo creían (ello iban a 130-140). Lo comenté con un internista y me dijo que, sencillamente, yo me salía de los parámetros normales, pero que si era capaz de hablar, no me mareaba…, que nada malo pasaba. Es más, en mi primera popular llegué a ir hablando con 181 pulsaciones (pensé que me moriría al llegar a meta, pero tan pancho). No volví a correr ninguna media con pulsómetro. ¿Para qué, para sugestionarme?. El test del habla es mucho mejor para saber cómo de suelto y sobrado vas.
Jose Ocampo, no sé si mejor o peor que otros sino simplemente una herramienta más que tenemos ahí.
Lo que comentas es un caso «normal», uno al que no le funciona un test estándar como el de las pulsaciones pero eso no es ni bueno ni malo sino simplemente que a ti no te vale la regla general, igual que otro irá a corazón parado aunque vaya a mil.
Por eso a mí me gusta tanto combinar mediciones cualitativas y cuantitativas, objetivas y subjetivas, porque esto del deporte es una ciencia inexacta.
Gracias por el aporte!!!
Hay que tener cuidado de subir mucho más pulsaciones y trabajar sin darnos cuenta en la FCmax por mucho tiempo. Si eso es así, lo lógico es bajar el nivel debido a la fatiga que aparece. Si forzamos y vamos más allá de la FCmax y sostenemos el esfuerzo mucho tiempo puede pasar que produzcamos más latidos de los que deberían producirse en relación al volumen de sangre que sale del corazón. O sea, el corazón va más rápido pero el volumen de sangre impulsado ya sigue anclado en su máximo, pero el corazón sigue aumentando la velocidad de latido. Esto es provocarse una insuficiencia cardíaca. Cuidado con hacer cosas raras sin asesorarse por un entrenador con conocimientos. Hay mucho intrusismo en la Educación Física y el entrenamiento. Cuidado.
Toni, si vamos por encima de la FCmax, entonces tenemos mal calculada la FCmax, ¿no? ;-D
En cuanto a la insuficiencia cardíaca, para poder llegar a generarla, hay que tener preparado el resto del organismo para que sea capaz de tolerar esa intensidad durante tanto tiempo así que lo más probable es que antes de llegar al colapso, las piernas, pulmones, coordinación neuromuscular o lo que sea nos haga bajar la intensidad.
Pero, vamos, que comparto contigo totalmente, al 100% esa recomendación final: cuidado con quién dejas que te guíe, que sea alguien que sepa lo que hace, que la vida es muy importante, tanto como que solo tenemos una.
Gracias por los aportes!!!
Y qué bonito es que sea inexacta, ¿ verdad? Que el hombre más veloz de la historia dé zancadas en teoría demasiado largas, o que el durante 17 años record mundial de los 400 m. lisos, Michael Johnson, tuviese un correr tan poco ortodoxo, pero con un resultado espectacular. El deporte es cosa de seres humanos, no de máquinas. Un saludo maestro. (Por cierto, encantado con los Type A)
El entrenador de Bernard Hinault en los 80 llamaba a esto el «umbral de la cháchara» porque es cuando se acaban las conversaciones en el pelotón.
Javier Sanchez-Beaskoetxea, no conocía ese término técnico así que me lo apunto!!!
Sólo le veo un fallo,que si vas sólo ,parece que estas loco jajajajajajaja
Ups, Jorge pérez, es verdad, no había caído en eso :-S
Aunque, a estas alturas, como para preocuparnos de si nos consideran locos por eso o no, hay cosas mucho peores jejejej
Jajajajajajaja,tienes razon
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