Los Bose Ultra Open Earbuds son los auriculares más peculiares y sorprendentes que he utilizado hasta ahora y creo que, incluso teniendo en cuenta los estándares a los que nos tienen acostumbrados los productos de Bose, podemos considerarlos como tremendamente innovadores, rupturistas y, hasta cierto punto, atrevidos.

Bose Ultra Open Earbuds

Digamos que han intentado aglutinar en ellos lo mejor de cada tipo de auriculares porque no se introducen en el canal auditivo sino que van colgados en la concha de la oreja como los que van por fuera, lanzan el sonido hacia el canal auditivo como los auriculares clásicos, no te aíslan del exterior como los de conducción ósea, no requieren cables de ningún tipo como los inalámbricos… Llamativo también su concepto de ‘audio inmersivo’ del que vamos a hablar más adelante, pero espera antes de dejar volar tu imaginación pensando en inteligencia artificial, realidad aumentada o cosa así, porque no tiene nada que ver con eso, es mucho más sencillo y práctico.

Decir que los Bose Ultra Open Earbuds han reinventado el concepto de auriculares es un pelín pretencioso, pero es innegable que la empresa americana ha logrado llamar la atención de todos los que gustamos de cacharrear con el material deportivo y dudo mucho que, alguno de los que haya tenido la posibilidad de probarlos, aunque haya sido solo durante unos minutos, no haya quedado sorprendido con su funcionamiento.

Es difícil aterrizar y explicar por escrito o en vídeo gran parte de los términos, conceptos y tecnologías, a veces un tanto rimbombantes, que utilizan para promocionarlos sin que quien te lee  o escucha los esté utilizando, pero voy a intentar transmitírtelo para ver si así te pica la curiosidad y les das una oportunidad cuando se te pongan a tiro. Estoy casi seguro de que te llamarán la atención y que te arrancarán un wow o, bueno, dos porque su precio de salida también es de los que asustan cuando te lo dicen: 379€ de PVP.

Este posicionamiento de mercado sería poco menos que un suicidio en la mayoría de marcas, pero si nos ponemos en contexto y tenemos en cuenta que Bose cumple su sexta década siendo una de las referencias mundiales en sistemas de audio y que tiene un catálogo plagado de productos crème de la crème con diseños, soluciones y tecnologías vanguardistas y donde hasta lo más básico podría ser perfectamente tope de gama en otras marcas, ya pasa a ser más entendible.

Ahora, no te pienses que todo es de color rosa porque, como pasa hasta en los cuentos de hadas, hay algún que otro punto en los Bose Ultra Open Earbuds al que convendría que le dieran un repasillo para tratar de corregirlo o, al menos, mejorarlo.

El funcionamiento y rendimiento de los Bose Ultra Open Earbuds me parece excelente, de lo mejorcito que he visto hasta ahora en comodidad, durabilidad de la batería, materiales y acabados… De matrícula de honor, vaya.

Quizá por eso me ha sorprendido tanto encontrarme habitualmente con retardos o incluso problemas de conectividad al tenerlos vinculados con varios dispositivos, un aspecto que, a mi juicio, es vital, tanto o más que el propio audio porque creo que, cuando uno se compra unos auriculares totalmente inalámbricos, lo último que quiere es tener que estar pensando en por qué le está fallando el dispositivo o, peor aún, tener que estar desconectando de un dispositivo para conectarlo con otro. O incluso apagando y encendiendo de nuevo los auriculares, algo que en estos puede ser fatal ya que no es posible hacerlo si no tienes la caja para meterlos y volver a sacarlos.

Quiero pensar que todo esto quedará solucionado con alguna actualización de firmware que está teóricamente planificada ya o, al menos, así la anuncian, para introducir, entre otras cosas, la posibilidad de estar vinculado a varios dispositivos.

Si le solucionan este tema de la conectividad, pasarán a ser, sin ninguna duda, los mejores auriculares que he probado hasta ahora (sean o no los mejores en el global) pero, si no lo solucionan, seguirán siendo los que utilizo cuando sé que voy a estar durante varias horas con ellos puestos, pero no los que utilizo para un ratillo o para ponérmelos rápido ya que, en esos casos, ya me han desesperado más de una vez llegando incluso a quedarse en caja porque, después de tres o cuatro intentos seguía sin poder reconectarlos con el ordenador. Tengamos un poquito de fe en que esto se solucione.

Aspectos generales de los Auriculares Bose Ultra Open Earbuds

Como suelo hacer con los dispositivos electrónicos, lo primero, los números objetivos de los Bose Ultra Open Earbuds, que dan lugar a poca discusión, pero los vemos de manera rápida, a modo de ficha policial, para no replicar los datos que tan detalladamente tienen en la documentación que ofrecen en la web del producto.

Bose Ultra Open Earbuds

Sobre la báscula, 6’5 gramos cada auricular, ligeramente superior al de otros diminutos, pero que tiene su razón de ser para que vayan bien sujetos y equilibrado como vamos a ver más adelante. 44’4 gramos para la caja que hace las veces de lugar de descanso y recarga para ellos.

Las dimensiones son de unos 17×18 milímetros de alto y «ancho» y, de «largo», alrededor de 27 milímetros. Los entrecomillados son porque me es complicado establecer cuál es cada una de las dimensiones dada su peculiar forma de llevarlos. Quizá nos entendemos mejor si los asimilamos a un par de cilindrillos de 17 milímetros de altura y 11 milímetros de diámetro unidos con una banda de silicona que le acaba dando una forma similar a los de los carretes de las cámaras de fotos de finales del siglo veinte.

Están confeccionados con plástico y silicona flexible, el acabado es metalizado y dicen que tienen un baño de oro (esto lo he leído en su web, no tengo ni idea de si es así) con unos acabados excelentes y un tacto ligerísimamente rugoso para que no se escurran al manipularlos, algo que no evita que se te puedan caer de la oreja al ponerte o quitarte la camiseta.

Bose Ultra Open Earbuds

Ofrecen resistencia IPX4 por lo que resisten chorros de agua y, teóricamente, chaparrones (no me ha pillado ninguno así que no puedo garantizarlo), pero no son sumergibles, algo que no tendría sentido por cómo transmiten el sonido y por cómo se sujetan.

Tienen dos micrófonos en cada auricular para poder captar el sonido cuando hablas y, asumo, para tratar el sonido exterior y modificar el volumen ligeramente y que escuchemos mejor lo que reproducimos en ellos.

Transmiten por bluetooth 5.3 con un alcance declarado de 9 metros que, primero, me ha sorprendido porque normalmente se dice 10 metros y, segundo, porque son los primeros que veo que, si no lo cumplen, sí deben acercarse mucho. O, al menos, en los entornos en los que los he probado, uno de ellos, mi propia casa, que tiene un par de zonas que, por el sistema de placas laminadas que tiene, se convierten poco menos que jaulas de Faraday en las que los dispositivos electrónicos pierden su vida casi nada más entrar en ellas. Los Bose Ultra Open Earbuds son los primeros con los que he conseguido estar de manera continuada en la habitación a la que me refiero escuchando sin cortes la música que reproduce el ordenador que tengo situado a unos cinco o seis metros, algo que me ha sorprendido tremendamente porque, como te digo, afecta incluso a la cobertura de datos móviles del teléfono. ¡Chapeau en este sentido por los de Bose!

Y, para la batería, apúntate una mañana o tarde del tirón escuchando música sin parar, al menos, si lo reproduces desde un ordenador o teléfono móvil, en modo estéreo y estás relativamente cerca del emisor. Puntualizo tanto porque es el caso que más he probado ya que han sido los auriculares que he estado usando durante un mes en el trabajo y tengo sobradamente comprobado que aguantan esa tralla con una sola carga, que me parece más que interesante.

Pero, como he dicho que es un apartado de datos objetivos, da por buenas las 7’5 horas que le declara la marca, que baja más o menos a la mitad (unas cuatro horas) si usas el modo de audio inmersivo en vez del estéreo.

Bose Ultra Open Earbuds

Si se te agotan, en aproximadamente una hora los tienes resucitados (quizá algo menos) y, si tienes prisa, con 10-15 minutos dentro del estuche ya los tienes para sacarte un buen entrenamiento del orden de 2-3 horas. Vamos, que si se te han quedado fuera del estuche, en el rato que te vistes y preparas los cachivaches que vayas a llevar, los tienes listos para salir escuchando tu música preferida. Por cierto, buenísimo el imán para que vayan a su sitio en la caja, aunque apuesto a que las primeras veces tiendes a meterlos al revés, cambiados de sitio.

No he hecho la prueba de estrés del estuche porque es una locura intentar mantener unas condiciones estables y reproducibles con los tiempos que se manejan pero, según la documentación técnica, dicen que el estuche te brinda un extra de 19’5 horas, lo que vienen a ser casi tres cargas completas de los auriculares.

Suena fenomenal y mejor aún si tenemos en cuenta que no lo considero descabellado después de lo que le he visto y, aunque no lo cumplieran tal cual, me daría igual ya que, con un auricular cargado (7’5 horas) y otro par de cargas que me permitiera el estuche, más la hora que necesito para cargarlos, ya tengo para estar un día entero sin parar de escuchar cosas sin haber conectado nada a una fuente externa de energía.

Además, el estuche se carga totalmente en unas tres horas conectando el cable USB-C a alguna fuente con salida USB estándar y, durante ese tiempo también se puede hacer la carga de los auriculares, aunque creo que es mejor hacerlo por separado y aprovechar para hacer la carga del estuche cuando no están los auriculares.

En un mes no me da para hacer tampoco la prueba de estrés de las baterías de iones de litio, pero tal y como está ya ese tema, dudo que sea por dónde mueran estos Bose Ultra Open Earbuds. ¡Otro puntazo que se llevan estos chicos gracias a la buena capacidad de su batería!

Respecto al tema de sus aptitudes y cualidades para la reproducción del sonido, como siempre, me doy mus en la parte técnica porque es algo de lo que apenas sé las bases así que, para copipegar la documentación técnica y, posiblemente, decir alguna sandez o cometer errores, prefiero remitirte a la documentación técnica que ofrece la marca si eres de los que saben de esos temas.

Lo que sí puedo darte es una opinión cualitativa que es francamente positiva si los valoramos de manera general, como unos auriculares, y sobresaliente si los evaluamos como unos auriculares que permiten seguir escuchando el exterior casi al mismo nivel que unos de conducción ósea.

No son para melómanos, el audio no es para ponerte a escuchar una ópera o una canción de rock psicodélico de hace unas décadas, pero el sonido que te llega es francamente bueno, incluso en ambientes ruidosos, muy nítido y limpio y te permite incluso paladearlo si le das un poco de caña al volumen y estás en un sitio tranquilo, y hasta puedes configurarle un poco el ecualizador para cuando los utilizas en ambientes más relajados. Aquí se nota claramente la experiencia de Bose en sistemas de audio y quizá se desaprovecha un poco cuando los usas como auriculares deportivos… O no, porque más bien lo vería como uno de sus valores añadidos ya que te dan un gran rendimiento en el uso deportivo y en el diario, todo ello con un mismo auricular.

Por último, además de los 379€ de PVP, se comercializan en dos colores, blanco y negro y son tan discretos y estilosos que, teniendo en cuenta que una vez puestos parecen unos pendientes, me plantearía una versión en colores plateados o dorados que podrían ser la bomba.

Los auriculares Bose Ultra Open Earbuds al detalle

Siguiendo el argumento, pasamos ya a los detalles con el, a mi juicio, meollo del asunto, ¿cómo se ponen los Bose Ultra Open Earbuds?

Te recomiendo que mires las fotos o la documentación y que, aunque te sientas raro, insistas en intentar ponértelos como se indica de manera oficial, porque al final das con el quid de la cuestión y mágicamente pasas de estar peleándote con ellos a pasar horas y horas sin enterarte de que los llevas puestos. Y no es una frase hecha, sino un caso real porque son ya unas cuantas veces en las que me he acordado de que los llevaba puestos al irme a acostar, después de haber seguido con ellos puestos durante un par de horas cenando y tonteando por casa ya sin música ni nada. Cuando te acostumbras a ellos es como no llevar nada.

Para ponerlos requiere practicar un poco porque, no son ni unos clip-on (de los de colgar), ni unos in ear (dentro de la oreja) sino que van enganchados a la concha de la oreja, en la parte inferior, inclinados unos 45º con el cilindro pesado por fuera y la parte que hace de auricular hacia dentro. Muy importante, mira bien la “L” y la “R” para saber cuál es el de la izquierda y el de la derecha.

Al principio te costará incluso manipularlos y engancharlos así que no tengas reparo en usar las dos manos para pinzarlos. Prueba con todas las ubicaciones que se te ocurra a lo largo de la concha de la oreja, incluso arriba o abajo del todo, más o menos pinzados y, hazlo con sonido, prestando atención también a cómo lo escuchas. Al final, darás con la posición que más confort te transmite y, seguramente, será muy similar a la que recomienda la marca, te lo aseguro.

Si eres de los que suele tener problemas con los que se introducen en el conducto auditivo, bien porque se te irrita, bien porque produces más cera de la cuenta, apunta estos Bose Ultra Open Earbuds porque pueden ser una gran solución en ambos casos.

Nota: me da cosa reconocer mi paletismo, pero cuando me llegaron, como no había mirado la documentación, estuve intentando averiguar cómo ponérmelos y, como sabía que eran un tanto freaks en la colocación, el mejor audio lo conseguí enganchándolos al trago de la oreja, metiendo el auricular directamente en el conducto auditivo, empecé a usarlos así y me quedé tan pancho. De hecho, pensé que era así como se ponían porque el aislamiento del exterior es brutal y es lo que interpreté que era el “audio inmersivo”. ¡Qué cateto fui, por Dios!

No te desesperes en los primeros usos si sientes un poquito de presión en la zona donde enganchan porque es normal por no haber llevado nunca nada ahí y, tras los dos o tres primeros días, desaparece totalmente.

La sujeción parece endeble y tendrás la sensación de que se te van a caer fácilmente pero, en principio, salvo que les des un toquecillo o enganchón, por ejemplo al ponerte o quitarte una camiseta, no se deberían caer, ni siquiera mover. Esto les quita puntos como auriculares deportivos porque, aunque no vas poniéndote y quitándote la camiseta cada dos por tres, sí que es posible que te pases la mano por la nuca u oreja para secarte, tocar el volumen o lo que sea y no es plan de ir a saco y que te toque pararte a recoger un auricular que se te ha caído. En bicicleta no me los pondría porque al ir tan cerca la cincha del casco, pueden salirse de su sitio. Una pena, la verdad porque, encima, son perfectamente compatibles con gafas, gorras, cintas del pelo… pero se me antoja difícil la solución ya que no se puede hacer que la banda de silicona apriete más, pues haría daño en el cartílago de la oreja.

Gracias a la tecnología propietaria OpenAudio, el sonido lo proyectan hacia el canal auditivo sin necesidad de estar dentro de él y doy fe de que funciona de manera sorprendente para unos auriculares tan pequeños y que quedan casi en su totalidad en el exterior. Lo mejor de todo es que te permiten seguir escuchando lo que pasa a tu alrededor y que prácticamente no molestas a nadie, aunque tú estés poco menos que quedándote sordo por tenerlos con el volumen a tope.

No tienen cancelación de ruido, pero sí le activas el audio inmersivo, van un paso más allá que en el modo estéreo y, como su nombre indica, se permiten sumergirte con más detalle en el audio que estás reproduciendo, a costa obviamente de aislarte un pelín más del exterior.

No obstante, nunca llegas a quedar totalmente apartado del ruido exterior, con todo lo bueno y no tan bueno que eso implica ya que, si bien puedes seguir con los dos auriculares puestos y escuchar a la gente o elementos como coches que te asedian, hace que si estás en un lugar concurrido con mucho ruido pueda llegar a mezclarse el sonido. Para esos casos, aunque parezca una barbaridad, yo he recurrido a la catetada que te comentaba antes de ponérmelos enganchados en el trago de la oreja y, listo, aislamiento total del mundo exterior, garantizado.

Todo esto se puede configurar con la aplicación Bose Music, que es además más que recomendable, por no decir imprescindible, para poder mantenerlos actualizados y para personalizarles el funcionamiento del ecualizador y, sobre todo, de los botones.

Tras la instalación de la aplicación y consiguiente registro en Bose (¡qué manía tienen las marcas con perseguirnos para captar nuestros datos!), tienes acceso a una App muy visual y relativamente sencilla que te permite no solo configurarlos, sino que te sirve además como una perfecta guía de uso. Puntazo para Bose que ha logrado crear un enrollment muy bueno para la aplicación.

Lo primero es ir a la parte de actualización para que se instale todo lo que pueda haber evolucionado desde la fecha de fabricación de los que has comprado y, después, por favor, ve a la parte de guías y sugerencias de uso, porque lo explican perfectamente, de manera muy sencilla y visual. Ojalá hubiera empezado yo por aquí.

Dedícale unos minutos a jugar con la parte del audio inmersivo, porque merece la pena probarlo, incluso si luego haces como yo y te quedas en el modo estéreo porque va suficientemente bien y hace que la batería dure más. Y, si eres meticuloso, prueba el ecualizador, sobre todo si los vas a usar como auriculares principales en vez de deportivos como yo, porque mejora sustancialmente el sonido.

Por último, practica un poco con los botones para decidir qué le pones al acceso rápido de la pulsación sostenida y, muy importante, para ver qué tal te manejas con lo de la subida y bajada de volumen. A mí me ha ido fatal y no consigo controlarla porque, tras la segunda pulsación, me paso de subida o de bajada y nunca llego al punto que deseo. Prefiero lo de un punto más o menos con cada juego de pulsaciones, pero creo que es por mi manía de preferir el funcionamiento binario al analógico.

Hasta ahora he estado hablando solo del modo reproducción, pero también sirven para hablar con ellos, por el teléfono u ordenador y, hasta donde los he probado, me han hecho perfectamente el servicio. Corriendo no tengo mucha experiencia porque no me gusta así que no tengo más referencias que las pruebas que hago para estos artículos, pero cumplen a la perfección y te permiten mantener una conversación medianamente decente mientras corres y, si paras a caminar mientras hablas, os vais a escuchar a un lado y a otro de manera más que de sobra, sin que se entrometa el sonido exterior ni a uno ni a otro lado.

Y si la conversación la mantienes en un entorno más normal, más de oficina o casa, excelente o, al menos, así me lo ha parecido a mí en este mes de uso en el que, como decía más arriba, los he utilizado como auricular principal durante la jornada de trabajo. Es cierto que en reuniones complicadas (no por la temática, sino por el audio general de algunos participantes) he recurrido a unos auriculares de cable mucho mejores; para el resto, he usado los Bose Ultra Open Earbuds cuando los tenía puestos y nadie ha notado cambio respecto a los que utilizo habitualmente. Así que contento también con el uso para conversación.

Hablando de botones, lo que le he echado en falta y que me parece imperdonable es lo de tener alguna forma de apagarlos y encenderlos que no sea recurriendo a la caja. No, no hay forma de apagarlos salvo metiéndolos en la caja o dejando que se agote la batería y solo se encienden al sacarlos de la caja. Lo siento, pero soy incapaz de entender esta decisión y, mientras no me la argumente alguien adecuadamente, seguiré pensando que hay que darle una buena patada en el culo al responsable de esta carencia de botón de encendido y apagado.

Bose Ultra Open Earbuds

Es más, le daría otra buena a quien decidiera no ponerle algún led o similar a los auriculares para que puedan “hablar” y decir cómo están. Sí, hablan y te dicen que están a no sé qué porcentaje de batería, que están conectados a tal o cual dispositivo, pero si no escuchas nada y es que no están conectados a nada, lo mismo están aún encendidos y, al no tener pilotillo exterior, no sabes que sí lo están. O, más gordo aún, cómo sabes que están ahí los pobres intentando conectarse si no tienen el típico parpadeo luminoso como la mayoría de dispositivos electrónicos. Y no me vale que me digan que complicaría el dispositivo porque, a las alturas en las que estamos, los led son ya más antiguos que los botijos.

Lo siento, pero no es perdonable lo del botón de encendido / apagado ni la presencia de un mísero led en cada uno de los auriculares. Dos puntazos negativos que os lleváis, ala.

Por último, y no pudiendo retrasarlo más, toca hablar del elefante en la habitación: el problema con la conectividad y la gestión de las conexiones con otros  dispositivos, que me ha traído de la amargura. Quiero pensar que es por alguna cosa rara que tienen los auriculares con los cuatro o cinco dispositivos con los que lo uso habitualmente (algo que me extrañaría porque con otros auriculares no me pasa) o, más probablemente, algún bug o limitación de la versión de firmware actual o de mi dispositivo de prueba que quedará solucionado cuando lancen la versión que permitirá tener varios dispositivos conectados a los Bose Ultra Open Earbuds e ir saltando de uno a otro con la pulsación del botón (conexión multipoint).

De cualquier dispositivo inalámbrico, lo primero que espero es que me ofrezca una conectividad rápida y estable y que sepa gestionar medianamente bien el ecosistema de dispositivos que tiene a su alrededor para no ir saltando de uno a otro sin que yo se lo haya pedido. Pues bien, aquí patinan a lo grande los Bose Ultra Open Earbuds aunque, insisto en el detalle de que es en las condiciones en la que los tengo: mi ecosistema y la unidad que he estado probando. Esto último es muy importante porque a veces mandan unidades de prueba sin firmware definitivo y creo que, si este fuera el comportamiento estándar, la red estaría trinando con esto y no he leído aún nada al respecto. No obstante, como lo que tengo que contar es mi experiencia con ellos, no puedo obviar todo esto.

Cuando los saco de la caja, la única forma de encenderlos como he dicho antes, se supone que se han de conectar con el último dispositivo con el que estuvieron conectados y así pasa en el 90% de las ocasiones. Genial, ¿pero por qué a veces no se activan emitiendo el audio que te indica la batería y con quién se ha conectado? Ni idea, pero toca volver a meterlos en la caja, esperar a que parpadee y volver a hacer todo el proceso.

Una vez que están conectados a un dispositivo, en mi caso, casi siempre un ordenador, si enciendo el otro ordenador que utilizo y lo tuve conectado a él la última vez, en un 20%-25% de las ocasiones se me desconecta y reconecta con el recién encendido sin que yo se lo haya pedido. Con el teléfono me lo ha hecho alguna vez, pero menos porque el teléfono siempre está encendido así que he asumido que pasa cuando es el nuevo dispositivo el que entra a llamar a los auriculares.

Esto podría tolerarlo siendo benevolente si los Bose Ultra Open Earbuds fueran capaces de gestionar varias conexiones como dicen que harán algún día ya que no tendría más que pulsar el botón derecho, donde tengo puesto el acceso directo, pero no, siguen enganchados al mismo dispositivo al que se han conectado. Así que, dos opciones: la rápida y fácil cuando funciona que es desconectar de uno y conectar en el otro y, la última, la bruta, desconectarlo, ponerlo en la caja, esperar y volver a sacarlos y conectarlos al que quiero.

Si a esto le sumamos que no son de los que se conectan casi instantáneamente al encenderlos, desesperan al más comprensivo con los problemas tecnológicos que pueden presentar los dispositivos inalámbricos.

Y recalco esto último porque creo que, por mi formación y experiencia informáticas, soy especialmente sensible y cuidadoso con los temas de los protocolos de conectividad. Sé la cantidad de problemas que puede plantear, lo difícil que es hacerlo bien y la locura que puede suponer para un ingeniero lograr un mínimo de compatibilidad, incluso en un mundo aparentemente lleno de estándares como tenemos ahora. También creo que suelo mantener la calma y trato de ir poco a poco acotando la fuente del error y busco la solución de una forma lógica y sabiendo lo que hago. Pero, nada, ha sido tan desesperante en algunas ocasiones, que al final he tirado de los auriculares inalámbricos que tenía porque llevaba ya cerca de diez minutos intentando volver a vincular los Bose Ultra Open Earbuds con el ordenador.

Una pena que por este punto de la conectividad me hayan dejado ese regusto agridulce que no sabía si poner o no, pero prefiero tener que retractarme y actualizar el artículo dentro de unas semanas (o meses) si confirmo que queda solucionado el problema a hacer ahora la vista gorda y encontrarme con una lluvia de críticas justificadas en las que los que los hayáis probado o adquirido me digáis que os da problemas.

Sinceramente, ojalá sea solo un problema de mi unidad, por ser de prueba o algo así, porque sería una pena que por esto quedara empañado el desempeño de unos auriculares como los Bose Ultra Open Earbuds, que son una auténtica pasada en todo lo demás, que me están dejando con la boca abierta y a los que, para ponerles pegas, tengo que recurrir a los detalles como lo del botón de encendido / apagado o el led de estado, ambas, pijadillas perfectamente pasables.

Rodrigo Borrego (Morath)
Rodrigo Borrego (Morath) es una de las referencias nacionales cuando se habla de pruebas de material deportivo, nutrición, entrenamiento, fisiología, … Ingeniero Informático y deportista vocacional, lleva toda su vida practicando deportes de resistencia: triatlón, trail running, natación, ...

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