La Hyperice Hypervolt ha sido una de las mejores amistades que me he echado últimamente y con ella he compartido un buen montón de ratos post entrenamiento, disfrutando de sus agradables golpecitos, los cuales creo que han ayudado mucho a que mis castigados músculos se relajaran y recuperaran más rápido de lo que habría esperado tras la tunda a las que los había sometido.

He disfrutado incluso cuando, al encontrarse ante alguna contractura, la Hyperice Hypervolt se ha puesto a discutir, golpeando al músculo, ligamento, tendón o quien se pusiera por medio con ahínco y contundencia hasta que ha conseguido imponer un tono más relajado que me ha dejado esa típica sensación peculiar de dolorido pero reconfortado que unas horas después se ha convertido en relax y paz porque ya me sabía de nuevo preparado para entrenar y dar el 100%.

La verdad es que mi primer acercamiento a la terapia por percusión no ha podido ser mejor y no puedo menos que reconocer que todos los recelos que albergaba antes hacia la misma han quedado totalmente desterrados y que, de hecho, ahora mismo ha pasado a convertirse en una parte imprescindible de mi kit de recursos deportivos.

No voy a entrar a discutir sobre la esencia y fundamentos de esta terapia, primero, porque eso excedería mis conocimientos y, segundo, porque creo que no hay actualmente un consenso claro, ni a favor ni en contra así que, como yo no soy más listo que nadie, simplemente me limitaré a tomarla como algo que está ahí, que parece que funciona, que tiene visos de estar fundamentada y que, como a mí me está yendo bien, la seguiré utilizando.

Por lo tanto, todo lo que cuente en este artículo, debéis tomarlo con esa consideración en mente porque será, o bien dato objetivo (por ejemplo, especificaciones técnicas) o bien altamente subjetivo o de opinión.

La Hyperice Hypervolt al detalle

Hyperice es una empresa Californiana de apenas una década de vida desde la perspectiva empresarial, pero que no deberíamos menospreciar por novata ya que alberga en su interior a algunas de las que han sido pioneras en temas como el de las perneras de compresión dinámica por aire como sería el caso de NormaTec, a la que adquirió en 2020.

Terapias por percusión, vibración, compresión dinámica mediante aire… Frío, calor y contrastes entre ambos…

Hasta ocho gamas diferentes cubren en Hyperice, ofreciendo para la mayoría de ellas varias alternativas como en el caso de las pistolas de percusión donde encontramos actualmente tres opciones, siendo la Hyperice Hypervolt ‘la del medio’, con la Hyperice Hypervolt Plus por encima (algo más pesada y potente) y la Hyperice Hipervolt Go por debajo (un poco más ligera y menos potente además de incluir menos cabezales).

Según dictan sus especificaciones técnicas, estamos ante una pistola de percusión con un motor de 60W alimentado con una batería recargable de ión litio que tiene entre dos y tres horas de duración estimada que se carga conectándola a la red eléctrica.

Puedes ver cuánta batería resta observando los cuatro leds verdes (el azul, al igual que el aro verdecillo de la base indica que está encendida) y la puedes cargar relativamente rápido conectándola a la red eléctrica con el cargador que viene con ella.

Pesa justo un kilo y, de él, 400 gramos corresponden a la batería que se puede extraer fácilmente pulsando el botón que hay en la izquierda para el caso de que haya que cambiarla, algo que me imagino que solo habrá que hacer si llega a degradarse porque dudo mucho que alguien no profesional se pula toda su carga antes de volver a enchufarla, ¡no hay cuerpo que lo aguante!

Con el botón de la parte trasera se pueden seleccionar tres frecuencias de percusión que van encendiendo sendos leds azules en función de si vamos a 2400, 2800, 3200 pulsaciones por minuto.

También podemos controlar la cantidad de presión que estamos ejerciendo no solo por la sensación propia sino mediante tres leds blanquillos que nos pueden ser de mucha ayuda si estamos aplicando la Hyperice Hypervolt a otra persona.

No tengo posibilidad de medir el nivel de ruido para comprobar si son ciertos los 79 decibelios que le declaran, pero la verdad es que no es nada molesta y que puedes utilizarla incluso con gente a tu alrededor sin miedo a que te manden a paseo porque no les dejas ver su serie o película favorita en la televisión.

Viene con cinco cabezales que usaremos según lo que queramos o necesitemos trabajar (luego hablamos un poco de ellos) y que podemos almacenar cuando no usamos en una práctica bolsita con cremallera.

La Hyperice Hypervolt es inalámbrica, no hay que tenerla enchufada durante el masaje y tiene conectividad Bluetooth que sirve principalmente para vincularla a un teléfono en el que podemos tener instalada la Hyperice App que es mucho más que un simple directorio de vídeos o recomendaciones de uso de los productos de esta empresa americana.

Podemos conectar la app con algunas aplicaciones de seguimiento deportivo para, gracias al ecosistema Hyperice HyperSmart, recibir recomendaciones para maximizar el rendimiento que le sacamos a estos productos.

Como solo está disponible actualmente para Strava y Garmin y no utilizo ninguna de las dos plataformas, me tengo que detener aquí, no puedo hablar de primera mano de cómo de bien o de mal funciona este tema.

Lo que sí he usado mucho es la posibilidad de que la Hyperice Hypervolt vaya autoajustándose según la rutina seleccionada en la app, eso sí que me ha parecido genial porque no es solo cosa de ponerte el vídeo y seguir lo que te van diciendo sino que es la propia pistola la que va variando la frecuencia en función de lo que haya determinado lo que has elaborado en la rutina.

Y, ojo, que no son pocas las que ofrecen, además, de una forma muy intuitiva y fácil de buscar porque puedes entrar por objetivo o por zona del cuerpo.

Y una vez encontrada la que cubre la zona que quieres trabajar (muslos, gemelos, antebrazo, glúteo…) y el objetivo deseado (calentamiento, relax, relajación…) conectas con la pistolita y te limitas a seguir las instrucciones que te van indicando de una forma muy visual y fácil de entender.

Donde más jugo le he sacado ha sido para machacar glúteos, para darle toques al muslo en todas sus zonas, tanto por delante como por detrás y para recorrer todos y cada uno de los milímetros de los gemelos y sóleos.

Con los antebrazos apenas he trabajado y, para el trapecio, aunque también lo he encontrado muy útil, no lo he usado mucho porque ahí se me hace un poco incómodo moverlo por el peso que tiene. Aunque también influye que no lo he cargado mucho porque, si no, seguro que sí lo habría utilizado porque, funcionar, funciona y, si no, no hay más que ver lo a gustito que se quedaba mi mujer cuando le daba en el trapecio un ratillo.

Hay que tener muy claro que la Hyperice Hypervolt jamás va a poder sustituir los trabajos de un fisioterapeuta, osteópata u otros especialistas, pero sí que puede ser una muy buena ayuda y dar muy buenos resultados o, al menos, a mí me ha gustado mucho.

Vale que soy un convencido de las «autoterapias» y prácticamente a diario utilizo foam roller, pelotas, bastones o similares pero, aun así, tras probarlo en otras personas, el resultado ha sido satisfactorio.

Lo más curioso es que esos buenos resultados se observan desde el inicio, desde el primer uso y con apenas unos minutos, es decir, no causa ningún tipo de reticencia como parece que ocurre con otras terapias como la electroestimulación que requiere también una mayor precisión o cuidado para aplicarla correctamente.

Además, la que para mí es una grandísima ventaja de las pistolas de percusión: las puedes utilizar en cualquier momento, en casi cualquier sitio y te es suficiente con unos minutos. Es más, la mayoría de las rutinas que vienen en la app son de cinco minutos o menos (incluso de dos minutos) y, de hecho, no recomiendan darse mucho tute durante mucho tiempo seguido con la Hyperice Hypervolt.

La facilidad de uso es tal que mi recomendación es tenerla siempre a mano para que, en cuanto sientas un poco de necesidad, puedas tirar de ella ya que, en apenas unos segundos y mientras estás haciendo otras cosas, puedes aprovechar y darte unos minutos de masaje en zonas que, si eres corredor, ciclista, triatleta o similar, posiblemente tengas cargadas por los entrenamientos.

Sinceramente, es una pasada estar sentado leyendo algo en el ordenador y, mientras tanto, estar dándole unas pasadas a los dos glúteos y a los muslos con la Hyperice Hypervolt. Cuando has terminado de leer, pasados apenas diez minutejos notas una clara mejoría que, no ha sido nada mágica sino simplemente debida a que has tenido algo ahí dándole golpecillos a toda velocidad durante diez minutos.

Puede parecer un poco frívolo o atrevido lo de recomendarlo mientras haces otras cosas pero palabra que se puede hacer y que, en cuanto le pillas el truco y descubres las cuatro reglas básicas sobre las zonas en las que no debes acercarte y que son generalmente las articulaciones y donde queda el hueso casi expuesto totalmente (por ejemplo, rodilla), es más que suficiente. Y, si pasas por ahí, pues no pasa nada, simplemente notas que la pistola bota más de la cuenta y ya está, no notas ningún dolor ni te prepara ningún desaguisado.

Eso sí, recomiendo ir con calma y moderación, generalmente con la primera velocidad (la más lenta) y sin apretar demasiado porque es seguramente suficiente. Además, merece la pena experimentar con los cinco cabezales y, aunque se sigan las recomendaciones generales, utilizar unos u otros según las sensaciones que tengamos.

El más versátil es el redondo planote: vale prácticamente para todo lo que sea medianamente grande y, como tiene bastante superficie de apoyo, nos permite apretar, aunque no profundiza mucho.

Si queremos eso tenemos que utilizar la bolilla grande que en el glúteo va de muerte. Y, si queremos aún más precisión en la presión, la que parece una bala es capaz de hacerte ver las estrellas así que, cuidadín, no te pases de listo porque puede ser peor el remedio que la enfermedad.

La de forma de ‘U’ es ideal para recorrer las zonas en las que hay ligamentos o tendones como el aquiles o la banda iliotibial. Qué manera más buena de liberar esas dos zonas, mucho mejor que con un foam roller.

La que menos he usado es la blandita, la que parece que tiene un fuelle porque se supone que es la más suave y es que, en casos en los que me cuesta apretar porque tengo mucha contractura o dolorida la zona, casi que ni me atrevo a dar automasaje. Ahora, también tiene su utilidad, aunque solo sea como primera intentona para probar a ver qué tal de receptivos estamos para el trabajo de percusión.

La frecuencia que más he usado es la primera (la más lenta); la segunda casi solo cuando he hecho rutinas de la app y la tercera casi que ni la he usado, pero no porque no la encuentre útil, sino porque no me ha hecho falta y me da cosilla, prefiero llevarla más despacio y, si lo necesito, darle yo algo más de presión. Aunque reconozco que son cosas diferentes porque no es lo mismo que llevarla rápido y apretar poco así que tendré que investigar un poco más.

Por cierto, aunque llevo todo el rato hablando de su uso enfocado al deporte y centrándome casi siempre en la recuperación, también tiene mucha utilidad para el día a día y para el «antes de» cuando buscamos calentar para activar la musculatura, aumentar la circulación periférica y el rango de movimiento, etc.

Y, si no haces deporte, anda que no te puede ir bien para todo eso o para darle un poquito al trapecio después de estar todo el día sentado en la oficina.

Hasta aquí todo han sido buenas palabras y halagos hacia la Hyperice Hypervolt pero no os penséis que no le he encontrado peguillas.

La primera, el precio, que es alto por un lado porque está de moda y es una terapia novedosa pero, aunque eso se pudiera eliminar con el tiempo, hay una parte que no se puede quitar porque es un producto de mucha calidad, con muy buenos acabados y que, lo principal, se supone que está diseñado con respaldo, no de cualquier manera.

Es decir, que no es un simple cachivache que da golpes. Además, si echas las cuentas, aun teniendo en cuenta que nunca será equivalente a una terapia manual y personalizada, si tienes en cuenta el tiempo y dinero que te ahorras por poder darlo cuando quieres, como quieres y donde quieres, puede acabar compensando, posiblemente, en poco tiempo.

Yo, como he dicho ya varias veces, le he dado mucho uso y, si bien podría haber pasado sin ella perfectamente como he hecho hasta ahora, reconozco que desde que la tengo he descubierto un nuevo tipo de trabajo invisible, como poco, al nivel de cuando descubrí por primera vez el trabajo con aparatos enfocados a la liberación miofascial (rodillos, pelotas, bastones, etc.).

También se le puede poner como pega que puede hacerse un poco pesada, aunque es algo necesario en parte, más que nada porque si no tiene esa estructura tan robusta no puede soportar la fuerza que ejerce para generar la percusión.

Y tercera pega, siendo ya un poco más tiquismiquis, no me gusta que para detenerla haya que pasar por todas las frecuencias o apagarlo de golpe, algo que no me gusta nada.

Por último, un aviso, cuidadín si la dejáis encendida sobre alguna superficie porque, con la vibración, seguramente se vaya moviendo y, si tiene la mala suerte de ir hacia un borde, se tirará al vacío llevándose un buen golpetazo que puede hacer que se rompa, tanto ella misma como el sitio donde golpee porque pesa lo suyo como ya dije antes.

Así que por ir cerrando y concluyendo, si no habéis probado nunca la terapia por percusión, dadle una oportunidad y, si lo hacéis, que sea con un aparato serio como esta Hyperice Hypervolt porque así podréis comprobar de primera mano en vuestras propias carnes lo bien que teóricamente funciona.

De hecho, dejando de lado el tema precio, algo inevitable actualmente para este tipo de cachivaches, mucho me extrañaría que no os picara el gusanillo y que, en caso de que acabarais adquiriéndolo, no se convirtiera en lo que decía en el primer párrafo del artículo, una de vuestras mejores amistades, una compañera fiel que tenéis al alcance de la mano continuamente y de la que tiráis prácticamente a diario, sobre todo si sois como yo, de los que gustáis de machacar al cuerpo y darle una buena dosis de tunda a diario.

La Hyperice Hypervolt está ahora por 299 € en la web oficial.

Rodrigo Borrego (Morath)
Rodrigo Borrego (Morath) es una de las referencias nacionales cuando se habla de pruebas de material deportivo, nutrición, entrenamiento, fisiología, … Ingeniero Informático y deportista vocacional, lleva toda su vida practicando deportes de resistencia: triatlón, trail running, natación, ...

8 Comentarios

  1. Hola Rodrigo, tengo una de estas pistolas y comentas en el vídeo que la utilizas en los glúteos mientras ves una serie, me puedes explicar un poco como lo haces?? Para mi es súper incomodo hacerlo yo solo para isquios y glúteos.

    • Juan, simplemente me pongo en una silla, sentado normal y, con el cabezal plano o el de bola grande le doy candela al glúteo, salvo, obviamente, en la zona baja, por el isquion, que está apoyado. Pero, todo lo demás, buenos disparos recibe y a veces hace unas cosquillitas que no veas.

        • Para isquios toca levantarse sí o sí, Juan. En ese caso, a mí me gusta mucho darle poco a poco, empezando por la parte superior y darle tanto completamente de pie como agachándome como si estuviera haciendo la chincheta (el gesto típico de intentar tocar la punta de los pies). Sin forzar, solo agachándome un poco para dejar la zona posterior con una ligera tensión a la vez que se de con la pistolilla.
          Lo de la «U» en la cintilla… uffff, mano de santo, sobre todo para quien sufra de esa zona, qué gustico da!!!

  2. Una duda Rodrigo, para recuperar la musculatura después de entrenar ¿crees que es más efectivo este tipo de masaje por percusión, o mejor las botas de presoterapia? lo pregunto desde el desconocimiento ya que no he probado ninguno de los 2 métodos.
    Muchas gracias!

    • Jorge, no he probado botas de presoterapia por lo que no te puedo dar información de primera mano pero, hasta donde sé, no se trata de una u otra sino que son diferentes. Es como si preguntas que si un foam roller o una pistola de masaje.

    • Alfredo, pues depende de lo que quieras tratar y cómo lo quieras tratar. Ambos momentos son buenos, cada uno tiene su intención.
      Al poco de terminar puede servir para mitigar un posible “pillamiento” del músculo o, si se hace suave, ayudar a soltarlo un poco… unas horas después viene a ser como un “masaje”, con ese mismo objetivo pero ya como masaje puro y duro.
      Tan buena me parece una opción como la otra… igual que lo puede ser antes de la actividad a modo de calentamiento, claro.

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