No diga maratón, diga Javier Guerra Polo (Segovia, 1984). El hombre que tras casi 30 años de estrellarse contra el muro de la pista decidió pasarse al maratón se ha proclamado campeón de España de media este pasado domingo en Granollers. Una marca de 1:02.14 horas que le ayudan a dejar atrás un año aciago: no pudo competir en el europeo de Ámsterdam y una misteriosa tromboflebitis le envió de vuelta a Madrid antes de poder competir en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. El oro de Granollers ha dado alas al pupilo de Antonio Serrano para el próximo mes de abril: estará en la línea de salida de Londres, donde hace dos años hizo una marca de las de antes, unos 2:09.33 que le colocan entre los mejores de Europa.

Nos ha dicho la marca que quiere hacer, pero os la contaremos cuando cruce la línea de meta.

¿Qué pensaste el domingo cuando cruzaste la línea de meta en Granollers?

Fue una emoción especial, recordando un poco los meses tan duros que he tenido que pasar. Han sido meses bastante duros tanto físicamente como a nivel mental, me ha costado superarlos, pero a base de ilusión, motivación y seguir creyendo en mí mismo he ido hacia adelante.

El domingo cuando crucé esa línea de meta con esa marca personal y campeón de España… te sientes orgulloso de haberlo superado, haber creído en ti mismo y volver con más fuerza.

¿Podemos decir que estás completamente recuperado?

Me he asesorado con los mejores especialistas, me he hecho pruebas para descartar que sea algo genético y bueno, coincidió que era mi día, me tenía que pasar a mí y desgraciadamente tuve que perderme los Juegos. Una vez tranquilo con el tema de la salud y descartadas posibles enfermedades o patologías he visto que puedo entrenar bien, que puedo recuperar mis mejores. El haber estado dos meses prácticamente sin hacer nada también ha recargado las pilas, mi cuerpo se ha reseteado y ha recuperado la energía. Habían sido varios años corriendo dos maratones por temporada y mi cuerpo estaba un poco fatigado, pero ahora me encuentro muy bien, las sensaciones son inmejorables y estoy muy fuerte de mente, que a veces es lo más importante.

Primera prueba de fuego en asfalto… ¿llegabas con miedo?

No, mis últimas actuaciones en Itálica y Elgoibar me hacían presagiar que estaba en un gran momento de forma: sabía que esa fuerza que te da el cross te da una dureza especial que es muy agradecida de trasladar al asfalto. Además los entrenamientos me respaldan y me indican que mi momento de forma es muy bueno.

Mis rivales eran grandes referentes del fondo español, sabía que no iba a ser fácil, Carles Castillejo corría en casa… pero tenía una determinación, que era aguantar lo máximo posible con los africanos en un día tan ventoso.

¿Te sabe a poco la marca, comparada con tus marcas de maratón?

Creo que puedo arañar todavía segundos pero es que tienes que pillar el día bueno, las condiciones meteorológicas tienen que ser ideales, los ritmos estables… se tienen que juntar muchos factores para hacerlo. Pero estoy para hacerlo, creo.

En abril vuelves al lugar del crimen…

Vuelvo a Londres, a un circuito que me trae muy buenos recuerdos y qué mejor sitio para luchar por mejorar esa marca. Empiezo ahora la preparación específica, estoy muy ilusionado y con muchas ganas. Creo que el momento de forma invita a luchar por rebajar unos segundos, no sé hasta dónde puedo llegar pero bueno, intentar estar cerca de las dos horas y nueve minutos es un buen objetivo y voy a entrenar para ello.

¿Qué recuerdo tienes de Londres?

El recuerdo que tengo es que se juntaron las condiciones ideales: día nublado, ocho o diez grados sin viento, un poco de lluvia al principio… y recuerdo ir en un grupo de grandes europeos, como Serhiy Lebid y Aleksei Reunkov, que me birló el bronce en Zurich. Fuimos juntos durante la mayor parte de la prueba y al final es cuando decidí marcar una contrarreloj de diez kilómetros, corriendo a orillas del Támesis a un ritmo fuerte para intentar llegar a meta con un gran crono.

Esa recta, esos últimos diez kilómetros a los lados del Támesis repleto de gente, es el gran recuerdo que tengo. En cada momento tengo presente cómo se desarrolló la carrera.

¿Cómo es renunciar a unos Juegos Olímpicos?

Pues fíjate… fue el palo más grande a nivel deportivo de mi vida, incluso casi personal. Te dicen que no vas a poder correr porque tienes un problema grave de salud en la sangre, originado no se sabe muy bien por qué pero seguramente a lo largo del viaje. Y te entra ese miedo, que pueda agravarse… estaba en un estado de shock, no era consciente de lo que me estaba pasando, me decían cosas pero yo en mi cabeza no recibía información. Recuerdo que abandoné la Villa Olímpica justo el día antes de empezar el atletismo. Fue un auténtico mazazo, me acompañaron Antonio Serrano, Jesús España y Castillejo y me fui hacia el aeropuerto sin saber el motivo, sin haber podido cumplir mi sueño de debutar en unos Juegos, que es por lo que tanto había estado peleando.

Con el tiempo lo vas superando, tratas de pensar en que dentro de tres años pueda estar en Tokyo 2020 para quitarme esa espina. Hay veces que la vida se ‘enmarrona’ y se vuelve contra ti.

Este verano hay un mundial en Londres. ¿Qué te gustaría traerte de recuerdo?

Sobre todo volver a disfrutar de los entrenamientos, preparar un maratón y volver a ponerme en la línea de salida en las mejores condiciones posibles, teniendo esa luz y estando en un momento de forma. Luego la carrera nos pondrá en nuestro sitio pero quiero poder disfrutar del proceso, si tienes contratiempos es horrible, intentas hacer todo lo posible por recuperarte pero al final el físico manda y si no hay salud no hay nada. Que me respete la salud y que la preparación vaya como otras anteriores. Ya la carrera me pondrá el doce o el quince o el dieciocho, pero estar al cien por cien.

A toro pasado, te ha salido bien la aventura del maratón. ¿Te lo imaginabas?

Si te soy sincero, la verdad es que no. Es una prueba a la que siempre he tenido mucho respeto, veía a compañeros entrenar y me parecía durísimo y sólo el llegar ya es un premio. No creía que me fuese adaptar tan bien como me he adaptado: se me daban bien las pruebas de diez kilómetros en ruta, pero una cosa son diez kilómetros y otra cosa ya es un maratón. Sorprendido y encantado porque he encontrado mi prueba, es exigente pero es especial, muy bonita. Se viven momentos únicos y muy emotivos, y tiene esa magia que la hace tan especial, estoy encantado. Es verdad que no terminaba de dar con ella, en la pista no me prodigué y el cross es un medio pero no es un objetivo. Debuté en 2013 y me di cuenta de que el maratón es mi prueba.

Te has convertido en el único español que hace marcas ‘de las de antes’…

Me siento muy respaldado e ilusionado de poder hacer unas marcas que es verdad que por ciertos momentos llevaban tiempo sin hacerse. Al final el atletismo yo creo que son etapas, a lo mejor ha tocado una en la que el maratón y pruebas de fondo han bajado, también el 10.000, pero para eso intentamos estar, trabajar y lograr registros que son exigentes.

Ahora las maratones comerciales buscan ya récords del mundo y a la gente que intentamos hacer 2:08 o 2:09 nos tienen un poco… no apartados pero en segunda fila. No te dan tanta facilidad como antes en cuanto a liebres y organización y ese es un problema que tenemos, las carreras ya no están hechas para esos atletas. Nos tenemos que buscar muchos maratones en los que encontrar un ritmo acorde a esas marcas.

Os toca sobrevivir al club de las dos horas cuatro minutos

Ahora mismo, a las maratones comerciales les interesa esa gente y nosotros les podemos interesar pero en menor medida. Se basan en buscar una carrera acorde a esta gente, y si salen marcas de 2:08, 2:09 ellos encantados, pero lo que prima es buscar esas marcas cercanas al récord para darles los puntos necesarios para ser de las mejores, tener a los mejores keniatas y etíopes que consigan grandes registros, y al final nosotros nos vemos un poco perjudicados.

Hablemos de tus rivales. ¿Carles Castillejo?

Una trayectoria brillante, atleta polivalente campeón de España en 5.000, 10.000, cross, media y maratón. Una trayectoria de oro en el atletismo español.

¿Ricardo Rosado?

Creo que es el futuro de la ruta. Ha demostrado que lo del año pasado en Santa Pola no fue casualidad, viene pisando fuerte. Es un chaval joven y tiene grandes posibilidades de hacer un papel muy destacado en media y cuando dé el paso al maratón.

¿Y Jesús España?

(risas). Don Jesús España… pues un auténtico maestro, un referente para mí. He tenido la gran suerte de poder entrenar a su lado y es un espejo donde mirarme, a nivel atlético y también personal. Lo demuestra día a día. Aunque él me diga que ahora le tengo que dar consejos en maratón, para mí es todo lo contrario, él nos enseña cómo hay que ser como atleta y va a ser todavía muchas cosas más en el atletismo.

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