Los récords del mundo en maratón se producen gracias a varios factores. Pero el más importante, como mencionábamos en la previa del Maratón de Berlín, es tener a un atleta en condiciones de batirlo.

Eliud Kipchoge se convirtió hace una semana y media en Berlín en el primer hombre en bajar de las 2 horas y 2 minutos en maratón (2h01:39). Era evidente que en anteriores maratones tenía el récord en sus piernas, pero distintas circunstancias externas habían hecho que no lo mejorara.

Como ya repasamos, en Berlín 2017 la principal causa fue la lluvia, en Londres 2018 el calor (y un peor circuito que el de la capital alemana) y en Berlín 2015 la plantilla de la zapatilla se le salió.

No se puede decir que todo saliera bien pero, sin duda, las circunstancias estuvieron esta vez del lado de Kipchoge.

Vamos a repasar todos los factores que ayudaron a que semejante hazaña se llevara a cabo y lo que podemos esperar de Eliud Kipchoge en el futuro.

El mejor maratoniano de todos los tiempos

Las marcas y logros de Eliud Kipchoge lo convierten en el mejor maratoniano de todos los tiempos. No hay debate posible. De los 11 maratones que ha corrido en su carrera deportiva, sólo ha sido derrotado en uno, cuando fue segundo en Berlín 2013 (2h04:05) por detrás de Wilson Kipsang, que realizó el —por aquel entonces— récord del mundo (2h03:23).

Maratón de Berlín
Foto: NN Running Team

Además, tiene un título olímpico (Río de Janeiro 2016) y ahora un récord del mundo estratosférico.

Ha sido el mejor corredor con el terreno mojado y con el suelo resbaladizo (Berlín 2017), en condiciones calurosas (24ºC de Londres 2018) y con humedad en los JJ.OO. de Río 2016. Bajo cualquier condición atmosférica ha sido el más grande.

A todo esto hay que sumarle que ha sido capaz de evitar lesiones graves, algo que es común en atletas de máximo nivel, y más en una prueba como la maratón, que exige un volumen de kilómetros elevado y a ritmos muy altos. El atletismo es un deporte de mucho impacto, de los deportes de resistencia con mayor índice de lesiones debido a este motivo.

Una de las razones que han podido ayudar a que estuviera tanto tiempo a este nivel sin lesionarse es el hecho de que las series las realice en una pista de tierra. Las superficies sintéticas —mucho más duras— son más rápidas, pero precisamente esa rapidez, motivada por la dureza de la superficie, genera más lesiones.

La longevidad de Kipchoge

Su carrera dio un vuelco en el Campeonato del Mundo de París 2003, cuando contaba con 18 años. Los 5000 metros tenía dos claros favoritos, un tal Kenenisa Bekele y Hicham El Guerrouj, pero Kipchoge sorprendió a todos y se alzó con una victoria que pasó a la historia de los Campeonatos del Mundo.

Al año siguiente corrió el 5000 en 12:46.53. Además, es un atleta que tiene 3:33.20 en 1500 metros.

Pocos atletas pueden presumir de esa longevidad deportiva al máximo nivel —15 años ya— y en pruebas tan diferentes.

El futuro de Eliud Kipchoge

La incógnita pasa por saber el tiempo que aguantará a este nivel y si encontrará, en caso de sufrir algún revés importante, la motivación suficiente para seguir en la lucha.

Londres, su habitual maratón de primavera, no tiene tan buen circuito como Berlín, por lo que presumiblemente buscará la victoria o el récord de la prueba. Pero ahí se escapan las opciones de un nuevo récord.

Eliud Kipchoge
Foto: Maratón de Berlín – SCC Events

En 2020 su objetivo debería ser su segundo título olímpico, por lo que al igual que aconteció en 2016, se perdería Berlín.

Eso hace pensar que la búsqueda de un nuevo récord se restringiría, hipotéticamente, a Berlín 2019 y Berlín 2021, y en este último ya estaría con una edad cercana a los 37 años.

Otra opción pasaría por intentar otros maratones. Peter Ciaccia, organizador de la maratón de Nueva York, dijo recientemente que EK sería recibido con los brazos abiertos.

En el mejor de los casos, salvo que cambiaran mucho las cosas y su programa de competiciones tradicional, Kipchoge tendría esos dos intentos reales para intentar mejorar su marca. A ello habría que sumarle buenas condiciones (tiempo, liebres, etc.) y que su estado de forma fuera igual o mejor a la de la edición de este año.

¿Puede otro maratoniano batir este nuevo récord mundial? En el horizonte cercano no hay ninguno que se acerque al nivel de Kipchoge. Dennis Kimetto, el anterior recordman mundial, está en franco retroceso. Desde el récord del mundo no ha bajado de 2h05 y su carrera estos últimos años es una acumulación de retiradas. Kenenisa Bekele, el tercero del ránking de todos los tiempos, es capaz de lo mejor pero también de lo peor y, a lo largo de su carrera maratoniana, lleva más retiradas que victorias. Se hace complicado ver a otro corredor que no sea Kipchoge batiendo el récord del mundo.

Bikila vs Kipchoge

La única estadística que le falta por igualar a Kipchoge es la de títulos olímpicos. Abebe Bikila y Waldemar Cierpinski son los dos únicos atletas que han logrado dos títulos olímpicos. Al atleta de la RDA no lo considero un grande, precisamente por su país de procedencia y por el reconocimiento explícito de las autoridades alemanas del dopaje de estado al que fueron sometidos sus atletas.

Abebe Bikila, sin embargo, cuenta con el reconocimiento mundial de todos los corredores. No podemos comparar la trayectoria de Kipchoge y Bikila en maratones comerciales, entre otras cosas porque no había maratones comerciales en la época del atleta etíope, pero sí que podemos analizar la grandeza de sus marcas por la mejora en los récords mundiales y la diferencia con sus rivales en las citas olímpicas.

En los Juegos Olímpicos de Roma 1960 venció con 2h15:16 por 2h15:41 de Rhadi Ben Abdesselam. En Tokio 1964 realizó 2h12:11 y aquí la diferencia con el segundo, el británico Heatly, superó los 4 minutos.

Tokio —irónicamente— parece la última oportunidad de Kipchoge para igualar a Bikila en títulos olímpicos.

Hazaña histórica

Hacía casi medio siglo que no se bajaba el récord del mundo de maratón en más de un minuto. La última vez fue Derek Clayton en 1969. El atleta australiano, nacido en Inglaterra y criado en Irlanda de Norte, bajó su propio récord del mundo de 2h09:36 a 2h08.33 en Amberes, un registro que siempre ha estado en entredicho y que para muchos no tiene validez por ser un circuito mal medido (de hecho, la ARRS no lo acepta).

En cualquier caso, Clayton pasará a la historia por ser el primer atleta en bajar de las 2 horas y 10 minutos y por vencer en Amberes sólo once días después de correr una maratón en Ankara (+900 metros de altitud) en 2h17:26.

El logro de Kipchoge emula a Clayton y hace pensar que igual tendremos que esperar otro medio siglo para volver a ver algo semejante.

Tecnología

En la previa de la prueba comentamos la importancia del uso de nuevos materiales por parte de Nike, la marca que calza a Kipchoge. Valorar en qué medida esas zapatillas le hacen ir más rápido es prácticamente imposible, incluso con un análisis detallado. La marca establece que la mejora está en torno al 4%.

Hace no mucho, en Berlín 2015, Nike era el foco de críticas cuando a su figura, Kipchoge, se le salió la plantilla de la zapatilla y corrió parte de la carrera con clara desventaja, lo que le hizo olvidarse de atacar el récord del mundo ese día a pesar de imponerse en la carrera (2h04:00).

Las cosas han cambiado rápidamente y, lo que antes eran críticas, ahora son flores para la marca norteamericana.

Profesionalidad

Una de las paradojas de las grandes maratones es que obligan a los atletas de élite a una serie de protocolos de actuación. Y Kipchoge, al igual que otros corredores, es un profesional hasta el extremo máximo.

Una de las órdenes de la organización es que tienen que esbozar una sonrisa en la salida, llegar con los brazos en alto al cruzar la meta o nada más cruzar la línea de meta y a buscar a su entrenador para abrazarse.

Esos pequeños detalles que hacen que una maratón tenga momentos especiales garantizados. EK siempre cumple escrupulosamente con cada una de esas órdenes que van más allá de lo deportivo.

Fiabilidad

La maratón es una prueba que por su dureza siempre deja víctimas a medida que pasan los kilómetros. Hemos visto doblar la rodilla en alguna ocasión a casi todos los grandes de la disciplina.

Eliud Kipchoge Berlín
Foto: Maratón de Berlín – SCC Events

Pocos son los que se han mantenido constantes, casi sin fallos, en una prueba tan exigente. El dominio de la distancia que tiene EK no solo se plasma en una inédita regularidad, sino también en la estrategia; en Berlín 2017 se “hizo el muerto” para que tirara Guye Adola. A ello hay que sumar el dominio de los ritmos y la confianza en sus fuerzas.

Un ejemplo de fiabilidad es lo acontecido con el ritmo pedido en Berlín. Pidieron a las liebres un ritmo de 61:00 al paso por la media maratón. Con un sencillo cálculo llegamos a un tiempo en meta de 2h02:00.

Finalmente consiguió una marca 21 segundos menor de la previsión del ritmo que habían establecido. Es decir, una diferencia de medio segundo por kilómetro.

Los fallos

Cuando uno acaba de batir un récord del mundo por 78 segundos, decir que algo ha salido mal parece una temeridad. Pero hubo más de un fallo que da lugar a pensar que puede mejorarse el nuevo récord del mundo.

El papel de las liebres tuvo sus cosas positivas y sus cosas negativas. Lo primero que llamó la atención fue la configuración de las tres liebres. Después del éxito de Monza, se optó por copiar estrategia del Breaking2. Las tres liebres se colocaron en paralelo y Kipchoge iba detrás.

El sistema empleado tuvo gran éxito en Monza, pero allí las tres liebres solo tenían un fin: marcar el ritmo exacto. Sabían que no tenían que administrar sus esfuerzos porque, en caso de llegar al agotamiento, vendrían otras tres liebres en la siguiente vuelta a suplirlos. Es decir, ninguna de las liebres del Breaking2 llegó hasta la extenuación, pero en una maratón para homologar un récord, el papel y la administración de las fuerzas por parte de las liebres es básica.

La configuración en tridente tiene una ventaja, permite llevar mejor el ritmo porque son tres los que lo marcan a la vez, pero tiene un claro inconveniente: quemas antes a las liebres. De ir primero a ir segundo hay diferencia, pero también la hay (aunque menor) de ir segundo a ir tercero.

Se puede apreciar en los entrenamientos de series de los kenianos y de la inmensa mayoría de grupos de entrenamiento de medio mundo, en los que se ve cómo todos van en fila india. El esfuerzo se reduce y el que va colocado tercero en esa fila hace menos esfuerzo que el que va segundo.

Por otra parte, el primer 1000 fue a 2:43, excesivamente rápido. Aunque después clavaron parciales.

Un momento crucial fue la retirada de Kitwara en el kilómetro 14. Era, a priori, la liebre que más tenía que aguantar, pero se quedó en el camino demasiado temprano. Y Kipchoge, en ese momento, indicó a las dos liebres que se agruparan.

Las órdenes a las liebres fueron constantes y, en el kilómetro 16, habló con Boit cuando se quedó como única liebre.

Por lo que se observa en los parciales posteriores debió indicarle que aminorara ritmo en detrimento de aguantar más kilómetros. Pero Boit aguantó hasta el kilómetro 25, cuando lo habitual es que se busquen liebres que lleguen a los 30 kilómetros. Claro que no es lo mismo aguantar hasta el 30 pasando la media en 62 minutos que pasando en 61:06. Es evidente que la liebre caerá antes.

La organización, una vez retiradas las liebres, suplió la falta de ellas para que el atleta se sintiera arropado, marcándole el ritmo en cierta manera. La furgoneta que iba delante llevaba un marcador con los ritmos cada kilómetro y, al cruzarse motos y ciclistas, ayudaban —aunque poco— a que el viento de cara no fuera tan agresivo.

Fue una carrera muy regular. Los parciales finales indican que la mayor diferencia entre parciales de 5 kilómetros fue de 12 segundos, mientras que en el récord de Kimetto fue de 35 segundos.

La caída en la entrega de un bidón en un avituallamiento es un hecho fortuito. Además, es mejor que pase en el kilómetro 40 y no en los anteriores.

La caída se convirtió en mera anécdota pero la maratón encumbró a la persona que fue entregando los bidones a Kipchoge. Un triatleta se encargó de la entrega de los mismos y estaba situado siempre al inicio de cada zona de avituallamiento para que Kipchoge lo tuviera de primera referencia visual al llegar allí.

Al igual que hizo Hermens, su mánager, el año pasado, este voluntario se iba moviendo en bicicleta por el circuito y fue el encargado de entregarle las bebidas. Es imposible que pase desapercibido porque todas y cada una de sus entregas las celebró con gran alegría.

De recuerdo se llevó un dorsal firmado por Kipchoge.

La prueba femenina

Las previsiones de temperaturas iniciales bajaron y eso permitió, no solo el récord del mundo de Kipchoge, sino también un auténtico espectáculo en la prueba femenina con tres atletas en menos de 2h19:00.

Berlín Marathon
Foto: Maratón de Berlín – SCC Events

Gladys Cherono logró su tercer título en la capital alemana (2h18:11) y lo hizo con marca personal y récord del circuito.

Lo curioso es que siempre que ha ganado en Berlín no ha logrado un triunfo en su maratón de primavera. En 2015 fue segunda en Dubái (2h20:03) por 2h19:25 en Berlín. En 2017 fue 5ª en Boston (2h27:20) por 2h20:23 en Berlín y este año fue 4ª en Londres con una marca de 2h24:10, casi 6 minutos más que en Berlín. Parece claro que su preparación se ajusta mejor en la campaña enfocada en Berlín.

Ruti Aga es una de las grandes esperanzas etíopes en la disciplina. Es una atleta del año 1994, previsiblemente con una carrera brillante por delante. Acaba el año con un segundo puesto en Tokio (2h21:19) y en Berlín (2h18:34). Su progresión es prometedora: 2016 (2h24:41, Berlín), 2017 (2h20:41, Berlín), 2018 (2h18:34, Berlín).

Tirunesh Dibaba ha bajado tres veces de 2:19 entre 2017 y 2018, pero su tiempo en Berlín no le sirvió para estar entre las dos primeras. En cualquier caso, su grandeza está fuera de toda discusión. En ruta no ha llegado a la excelencia de la pista, pero es indudable que está entre las mejores.

2 Comentarios

  1. Muy buen artículo Oscar. Coincido en lo de Cierpinsky. Para mí, el honor de compartir con Bikila el haber sido doble campeón olímpico de maratón, tenía que corresponder a Frank Shorter, pero el COI nunca tuvo el valor de anular las victorias de l@s atletas de la RDA, algo, evidente. E te, muy complicado y que podría haber llevado al COI ante los tribunales en una serie de interminables litigios.

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