• El vallista gana en el World Indoor Tour de Torun y se queda a una centésima de su récord de España con la mejor marca mundial del año: 7.49.
  • Lluvia de mínimas en el mediofondo de Sabadell: Guerrero y Zoya Naumov corren más rápido que nunca en los 800m y Kevin López puede con los jóvenes en los 1.500 metros.

Orlando Ortega es un tren que se acelera cada vez más según se acerca el momento clave, un reloj de precisión en los 60 metros vallas. Cada vez más perfecto, cada vez más rápido en su ajetreado invierno en la prueba, este miércoles ganó en Torun (Polonia), en la tercera etapa del World Indoor Tour, en 7.49, otra vez la mejor marca europea del año y que ahora también es la mejor del mundo en este 2019, a la par que el estadounidense Grant Holloway.

Pero al subcampeón olímpico, el talento nacido en Artemisa (Cuba) hace 27 años y que desde 2016 defiende con éxito los colores de España, este invierno no le preocupan los norteamericanos, sino los europeos. El Europeo de Glasgow asoma en unas semanas y allí tiene una espina que quitarse. Hace dos años, en Belgrado, partía entre los favoritos después de una brillante temporada indoor (también ganó en Torun con el actual récord nacional de 7.48) y una torpe final le arrastró hasta el 7º puesto.

Él, siempre tan concentrado, tan perfecto en la técnica que rara vez toca una valla, falló en una prueba tan corta que no le permite el despliegue de la velocidad sostenida, los fuegos artificiales finales de los 110 metros del verano.

Por eso en su vuelta a la pista cubierta tras un 2018 de ausencia, lo primero es afianzar la carrera, cada vez mejor, y el margen de mejora (llegó a correr en 7.45 en 2015) queda para la salida.

Con ese guión ha funcionado su temporada, que ya acumula diez carreras en doce días en Francia y Polonia: empezó el 26 de enero en Nantes (7.61 en las dos carreras), continuó un día después en París (7.75 y 7.63) y el viernes 1 en Val-de-Reuil (7.66 y 7.62). El lunes sumó un 7.65 y 7.59 en Lodz y este miércoles ya prometió con el 7.55 de la series, más veloz que nadie. En la final, apenas tuvo oposición en los primeros pasos y pronto empezó a llegar a la batida de cada valla un instante antes que el chipriota Milan Trajkovic, al que tendrá que vigilar en Glasgow (7.54).

Echevarría aún no despega

Pocos atletas brillaron más en Polonia que Ortega, que el viernes vuelve a la acción en Madrid. Su paisano Juan Miguel Echevarría ganó esta vez al sueco Nilsson Montler pero no consiguió despegar más allá de 8,12 metros en la longitud.

Igual de fría estuvo la altura (victoria del ruso autorizado Ilya Ivanyuk con unos pobres 2,25 metros) y no mucho mejor la pértiga, donde el estadounidense Sam Kendricks no encontró batalla a sus 5,78 metros.

Más apretado estuvo el concurso de peso con siete mujeres por encima de 18 metros y la victoria de la siempre fiable alemana Christina Schwanitz (18,97 metros) y, desde luego, las carreras en el anillo. Otro infalible del ‘indoor’, el checo Pawel Maslak cogió la cuerda al toque de la campaña de los 400 metros y nadie pudo con él. Venció en 46.19 y el viernes obligará a Óscar Husillos a sacar lo mejor de sí mismo si quiere batirle en Madrid.

Los polacos se hacen fuertes en casa

En los 800 metros, los rivales de Saúl Ordóñez en Glasgow siguen sin mostrarse en su esplendor. Sin europeos de nivel, tuvo que ser el estadounidense Eric Sowinski (1:47.49) el que derrotara al marroquí Mostafa Smaili (1:47.70).

En los 1.500 metros, el local Marcin Lewandowski presentó más batalla al etíope Samuel Tefera, que corrió el kilómetro y medio más rápido del año (3:35.57) y llevó al polaco a batir el récord nacional ante su público (3:36.50).

Aunque para polacos veloces, ellas. Ewa Swoboda repitió la victoria de Karlsruhe ante la costamarfileña Ta Lou, aunque esta vez más lenta (7.15 en la final), mientras Iga Baumgart se puso a la cabeza de Europa en la vuelta a la pista (51.91).

En los 800 metros, la etíope Habitam Alemu y la prodigiosa británica Laura Muir bajaron de los dos minutos y en las vallas, la alemana Pamela Dutkiewitcz acabó con las finlandesas en 7.95.

La fiesta del mediofondo en Sabadell

Mientras, en el Meeting Internacional de Sabadell, la estrella indiscutible, como ya es costumbre desde hace años, era Genzebe Dibaba, que bajó de los cuatro minutos en los 1.500m (3:59.08). Aunque la atracción estaba en los españoles, que se dieron un atracón de marcas mínimas para el Europeo de Glasgow en el mediofondo.

La enumeración empieza en los 800 metros, donde Jesús Gómez volvió a demostrar por qué es uno de los atletas de moda en España. A las mínimas en 1.500 metros y 3.000 metros sumó otra en las cuatro vueltas con victoria (1:47.93). No muy lejos entró el prometedor Pablo Sánchez-Valladares, al que sus 1:48.87 le pueden servir como pasaporte para menores de 23 años.

En la prueba femenina, Esther Guerrero regresó a su prueba para correr más que nunca, 2:01.46, la cuarta marca más rápida del continente este invierno ahora que se ha pasado al ‘milqui’. Pegada a su espalda, entró Zoya Naumov, que a los 23 años firmó su primera gran mínima con 2:02:15. Menos afortunada estuvo Laura Bueno, que con el pase a Glasgow en los 400 metros en la mano se adentró en la que seguramente será su prueba del futuro y fue descalificada por pisar el interior del anillo.

El ‘milqui’ se llena de mínimas

En el kilómetro y medio, Kevin López voló con audacia tras la liebre y corriendo en solitario las últimas dos vueltas pudo sujetar la victoria con mínima (3:41.90) ante el empuje de Adrián Ben, que con sólo 20 años sigue quemando etapas y firmó la marca absoluta (3:42.25), por delante de Víctor Ruiz, también mínima (3:42.75).

Por si fuera poco, otros dos sub-23, Ignacio Fontes y Enrique Herreros, bajaron de 3:45 e igualmente cumplen los criterios de la Federación Española.

La tradicional prueba reina del atletismo español renace por todo lo alto: de los problemas para completar las plazas el pasado verano en Berlín (sólo acudió Adrián Ben con mínima joven) a contar, de momento, con nueve atletas con marca este año.

La fiesta de las mínimas se extendió a los 3.000 metros, donde, tras los franceses Bedrani y Kowal, Sergio Jiménez logró por fin la buscada marca corriendo en 7:51.55 justo antes de Artur Bossy (7:51.55). El subcampeón de Europa de obstáculos Fernando Carro no bajó la barrera establecida (7:58.47) pero venció a Tariku Novales, al que sus 8:03.22 sí le podrían servir como marca joven de no tratarse de otra prueba superpoblada (siete atletas con marca).

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