La información existente, especialmente en español, sobre las zapatillas de clavos o pista es escasa y mucha gente que se inicia en el atletismo en pista u oposita tiene esa curiosidad por saber cuáles son las mejores opciones, qué características ha de reunir una zapatilla de clavos para una distancia concreta y muchos otros aspectos a los cuales nos referiremos e intentaremos dar respuesta en este artículo.
España está en el top 10 de países con mayor volumen de ventas en este tipo de calzado, por lo tanto, aun siendo ínfima su importancia si lo comparamos con zapatillas de running tradicionales o incluso con zapatillas de trail running, no deja de ser una de las «potencias» mundiales en esta categoría.
Breve historia: el origen de los clavos
En la década de 1830 se empezaron a ver por primera vez las zapatillas de suela de goma. En esa década, Charles Goodyear tambien desarrolló el vulcanizado del caucho y, a raíz de ese descubrimiento, las zapatillas con suela de goma o caucho empezaron a ponerse de moda, tanto que, allá por los años 70 del siglo XIX, empezaron a denominarse Plimsolls.

¿Y por que os cuento esto? Pues porque las primeras zapatillas (más bien zapatos para correr) con clavos eran esencialmente eso: unas Plimsolls a las que se le ponían literalmente unos clavos de construcción. Así empezaron a fabricarse las primeras zapatillas para correr en pista de ceniza.
No fue hasta 1895 cuando J.W. Foster, posterior fundador de Reebok, decidió competir en una carrera con una zapatilla algo más elaborada: se le añadía una base para los clavos a una zapatilla normal.

Aunque el experimento falló estrepitosamente en la carrera (se rompió), no fue más que la semilla para empezar a construir zapatillas de clavos de manera masiva debido al éxito de las siguientes versiones. Y es que en aquellos primeros años del siglo XX eran cuatro gatos los que vendían ese tipo de calzado: Spalding, J.W Foster & Sons, G.T Lawson & Son y alguno que otro más….

En 1925, un joven alemán llamado Adi Dassler fundó una compañía que seguramente os suene. Adi era un auténtico visionario y un absoluto friki del calzado y, con su primera patente en mano, ese año empezó una carrera que le valió su primer oro olímpico en 1928 en los 800 metros femeninos con el modelo Waitzer. Gracias a su capacidad de creación e imaginación llevó el desarrollo del calzado de competición en pista a otro nivel.

Muchos de los avances en zapatillas en las siguientes cuatro décadas vinieron de la mano de Adi Dassler. Por nombrar algunos:
- Cuero de diferentes colores.
- Refuerzo interno con capa extra de cuero para zapatillas de velocidad.
- Múltiples distribuciones de clavos en las suelas (incluyendo los primeros clavos en talón).
- Suelas lisas y curvadas para lanzamientos.
- Botas de jabalina.
- Refuerzos laterales para sprint y saltos.
- Desarrollo de las zapatillas de Fosbury para la nueva técnica de salto de altura.
- Zapatillas de clavos para evacuar agua en los 3000 metros obstáculos.
- Clavos intercambiables.
- Coronas.
- Clavos de salto.
- Y, quizá, lo más importante: la colocación de una placa en la suela de nylon que aún se utiliza a día de hoy.

A esta suela también le añadió surcos para flexibilidad y múltiples dientes para mejorar la tracción. Esta idea surgió a raíz de otra gran innovación de finales de los años 60, concretamente dn los JJOO de Méjico 1968, de su gran rival histórico y vecino Puma.

La Puma Tahoe o «brush spike» fue una zapatilla que tenía múltiples clavos en la suela, pequeños pero numerosos (similar a una zapatilla de Bobsleigh).
Contaba exactamente con 68 clavos de aguja muy finos de 4 mm con los que se batieron numerosos récords en un solo año y acabaron por ser prohibidas gracias a que, por aquel entonces, había un máximo de 8 clavos por zapatilla y la IAAF decidió que los «pinchos» que llevaba la Puma Tahoe, aun siendo finos, eran clavos.
Cabe decir que la Tahoe fue un salto hacia adelante muy serio de un rival muy directo del gigante alemán y por aquel entonces adidas tenía mucha influencia en buena parte de los reguladores y comités a nivel mundial de la mayoría de deportes.

La sustituta de la Tahoe fue la Claw Shoe, un modelo que trataba de implementar clavos de Ultramid, un plástico desarrollado por BASF que era muy funcional y respetuoso con las pistas sintéticas (vamos, que no las destrozaba), pero acabó viéndose superado por los clavos intercambiables que también avanzaron en los años 80.
Fue precisamente en la década de 1980 cuando empezaron a aparecer nuevos materiales sintéticos, nuevos tipos de clavos como los Compression (Xmas Tree) y, sobre todo, mayor variedad y opciones de calzado para cada prueba. Aparecieron diferentes patrones de distribución de clavos y eso proporcionó mucha polivalencia y adaptación a las necesidades de los corredores; fue la época en la que la brecha de calidad entre el rendimiento del calzado de running de calle y el de pista fue más grande.

Los 90 buscaban lo llamativo, lo ligero y tambien se desarrollaron materiales muy novedosos que llevaron a una de las zapatillas más icónicas de las historia del deporte, las Gold Shoe, aquellas zapatillas doradas de 99 gramos de peso con las que Michael Johnson consiguió 3 medallas de oro en los JJOO de Atlanta 96.

En los 2000 se probó de todo. No hay más que ver las Nike Monsterfly, Asics Cyberzero o Mizuno Chrono INX.

Diseño, aerodinámica, rigidez de las placas, avances más profundos en ligereza…

adidas creó para Jeremy Wariner una de las zapatillas más interesantes de esa década: la «Lone Star», haciendo referencia al estado natal de Wariner (Texas) con una zapatilla de placa de carbono con nanotubos y clavos asimétricos en la suela que se adelantó unos años a lo que vendría a partir de la revolución de las espumas.

En 2013 empezó la fiebre desatada por el Boost de Adidas por perseguir una espuma con un retorno de energía alto. Esta espuma empezó a usarse en algunas zapatillas de clavos y, cuando unos años más tardes se anunció la Vaporfly de Nike, las zapatillas de pista abrieron la puerta a quizá su mayor revolución sus casi 175 años de historia.

La ventaja de la Vaporfly fue tan grande que no solo pasó por encima del calzado tradicional de carretera, sino que se mostraba más eficiente que los clavos en pista. De hecho, muchos atletas empezaron a hacer híbridos, metiendo una placa de nylon con agujeros para los clavos en la suela de la Vaporfly; pero, lógicamente, las marcas no tardaron en desarrollar zapatillas de pista con la nueva tecnología.
Una placa de fibra de carbono, un upper ligero y resistente, un montón de espuma reactiva (lo máximo que permitan) y por debajo una placa de nylon con clavos: esta receta es lo que ahora domina el mercado actual y, gracias a los avances de las pistas y de la combinación de espumas reactivas y placa de carbono, está haciendo que los récords caigan constantemente.

Se ha tratado de innovar e investigar para conseguir calzado con mejor tracción pero menos lesivo y hemos visto algunos intentos fructíferos como la Puma Berseker y otros no tanto como la ASICS Metasprint, pero las marcas están constantemente tratando de ser la siguiente imagen de los JJOO gracias a sus zapatillas y a darle al atleta una mínima ventaja sobre sus rivales.

¿Qué disciplina realizas?
Saltos, carrera, cross, vallas, lanzamientos… En atletismo tenemos varias disciplinas:
- Saltos: longitud, triple salto, altura y pértiga.
- Carrera: cualquier carrera desde 60 m a 10 km.
- Cross: carreras de media y larga distancia en campo a través.
- Vallas: 100-110 mv, 400 mv y 3000 m obstáculos.
- Lanzamientos: jabalina, disco, martillo y peso.
Cada una de estas categorías requiere una tipología de zapatilla diferente que se adapte en la mejor manera posible al movimiento que se va a realizar y maximice nuestro potencial.
Tipos de placa y uso
Existen, esencialmente, tres tipos de placa.
Y con placa no nos referimos a la de fibra de carbono que va embutida en el chasis sino a la placa que forma la suela ya sea nylon, TPU, Pebax o cualquier otro plástico resistente.
Para conocer un poco más cómo funciona la placa de fibra de carbono en el calzado os redirigimos a nuestra comparativa de placa de zapatillas de fibra de carbono.
Placa de longitud completa
Es la más exigente de todas porque obliga no solo a una postura más sobre los dedos, propia de velocistas, sino que es mucho más rígida para apoderarse del efecto palanca y así poder darnos una pequeña ventaja.
Actualmente, con la existencia de placas de carbono de longitud completa en este tipo de zapatillas de velocidad, algunas marcas se permiten reducir la presencia de la placa de nylon un poquito, dependiendo de cuánta rigidez o polivalencia pretendan que tenga la zapatilla.
También hay marcas capaces de aunar ambas placas en una sola, dejando la placa de fibra de carbono como placa de suela y en la que puedes enroscar los clavos o donde ya van fijos colocados.
Esto ahorra bastante peso y permite meter más espuma reactiva en el conjunto y, aunque para buscar un récord es ideal, la durabilidad no suele serlo tanto, pues las placas de carbono tan expuestas, al final, tienden a rajarse.
Placa de 3/4 de Longitud
Con este tipo de placa nos referimos a las que se extienden un poco o mucho hasta el mediopié, pero dejan libre el talón.
Las zapatillas multipropósito, versátiles o polivalentes tienden a hacer uso de este tipo de placa ya que les responde bien en todos los ámbitos de uso, desde distancias de 60 m a 3000 m. Son ideales para entrenamiento de velocidad o, por ejemplo, si quieres unas zapatillas para opositar y tienes prueba de medio fondo y sprint.
Placa de antepié
Es la placa que solo cubre la zona delantera del pie; esta ubicación tan limitada hace que la zapatilla sea mucho más flexible y se pueda colocar más espuma en mediasuela para dar amortiguación. Principalmente, se usa en zapatillas de larga distancia (+3000 m).
Existen otro tipo de «placas» o armazones que crean el chasis para modelos de disciplinas como la altura o los lanzamientos, pero son más eso: la creación de un chasis más robusto que una «simple» placa plástica.
Tipos de clavos, distribución y para qué sirven
Hay que decir que se están descubriendo caminos interesantes que pueden resultar en la aparición de zapatillas de competición sin clavos de aquí a pocos años si estos estudios son fructíferos.
De hecho, ASICS hace no mucho se aventuró con unos de sprint sin clavos. Pero, de momento, el 95% de las zapatillas de competición en pista llevan clavos o pinchos, como se les puede llamar erróneamente pero, como tanto a las zapatillas como a los accesorios enroscados de la suela se les llama clavos, se puede hacer referencia a ellos como ‘pinchos’ para comunicar información, como haremos aquí, para no crear confusión en algunos párrafos.
Las reglas determinan que puedes usar zapatillas con un máximo de 11 agujeros para clavos y usar entre 0 y 11 a decisión personal.
La longitud máxima de los clavos es de 9 mm en todas las disciplinas menos en altura y jabalina, que serán de 12 mm.
Existen distintos tipos de clavos en cuanto a formas y medidas, cada forma tiene un propósito y cada medida tiene unos usos aconsejables.
Voy a hacer un repaso de lo más habitual y daros una idea básica de para qué sirven y para qué se pueden utilizar:
Clavos de aguja

El motivo de la prohibición es que desgarran la pista porque son clavos muy finos que acaban en punta (de ahí su nombre). Su beneficio lo otorgan a base de tracción ya que se clavan en la pista.
Su uso se reducía sobre todo a los 5000 m y 10000 m en pista, y en medidas pequeñas, de 3-4 mm, lo suficiente para traccionar bien pero no resultar exigentes con la musculatura.
También han sido los elegidos por muchos corredores de media distancia para entrenar por esa menor exigencia.
Clavos tartán

Al ser menos robustos, son menos demandantes mientras siguen aportando tracción. Son una especie de evolución de los clavos de aguja.
Clavos piramidales

Tienen múltiples medidas siendo los 4 y 6 mm las más habituales, si bien existen de 9 y 12 mm para pruebas tipo jabalina o saltos.
Los 6 mm son de los más usados, tanto por gente que corre 1500 m como por velocistas de 100 m. Y es que combinan precisión, tracción, cierto rebote y algo de tracción (se clavan muy ligeramente).
Ese equilibrio es el que ha hecho que los atletas de velocidad se hayan ido decantando, poco a poco, por estos clavos piramidales de 4 a 6 mm (4 para entrenamiento y 6 para competición), especialmente en pruebas con curvas o vallas.
Si no sabes nada sobre clavos, estos clavos son los que tienes que elegir porque no van a funcionar mal en prácticamente ninguna prueba de carrera, especialmente si amoldas su longitud a la distancia (a más distancia, menos longitud de clavo).
Clavos de compresión o Xmas Tree

Estos clavos, generalmente de 7 mm, han sido y siguen siendo muy utilizados en velocidad, especialmente en 60 m, 100 m y vallas cortas por su brutal rebote.
En carreras de 200 m o 400 m son algo inestables en curva y se amoldan mejor a atletas muy potentes más que técnicos.
Son, probablemente, los clavos que más he usado y más me gustan. Aunque, al final de mis años de competición, tendía a entrenar con piramidales de 6 mm y competir con estos clavos con 7 mm por su alta exigencia muscular (gemelos y femoral).
Clavos ciegos

Generalmente, se utilizan en el agujero o agujeros centrales más cercanos al arco, especialmente en pruebas donde vas a usar el talón; y así, al hacer la transición talón-antepié, esos clavos no interrumpen la fluidez de la transición.
Algunas veces, también por cuestiones preferenciales, hay corredores que prefieren una distribución de clavos concreta por diversas razones como evitar molestias, adaptar una zapatilla a una distancia… Y prefieren «anular» el espacio que ocuparía un clavo con uno de estos clavos ciegos que, básicamente, protegen la rosca contra impactos para mantenerla funcional.
Clavos RT
Son clavos que funcionan por compresión, como los Xmas Tree; la diferencia es que son más robustos, tienen menos escalonado para hacer el cuerpo más ancho y aguantar así potencias más altas y movimientos más complejos, como los que se producen en salto de altura, donde suelen ser más habituales.
Se pueden usar en velocidad, pero su beneficio en estas distancias cortas y rápidas no mejora el de los Xmas Tree y son más agresivos y difíciles de mover.
Clavos pirámide

Su uso es estrictamente en campo a través, especialmente en terrenos embarrados, así que no son tan comunes de ver.
Son los únicos clavos que tienen una excepción de la World Athletics respecto al resto y es que la mitad de la longitud del clavo no puede superar los 4 mm de diámetro. Sin embargo, estos la superan claramente porque la misma World Athletics permite su uso en función del estado de la pista.
Clavos corona
Si tienes unos años y has visto o usado clavos de velocidad desarrollados en los 80 o 90 conocerás unas piezas de plástico denominadas coronas que se colocaban en la base de cada clavo (una especie de arandela dentada).

Mucha gente desconoce la función real de estas coronas y ahora mismo están en desuso, pero es un invento de Horst Dassler (hijo de ADI DASsler) que, a petición de un sprinter americano (Steve Williams), que pedía que la zapatilla le forzase a estar en una posición más agresiva sobre sus dedos, desarrolló: Williams utilizó las coronas o «elevadores» en los clavos traseros (metatarsos) en la Adistar Sprint de 1974.
Aquella zapatilla además fue la primera en insertar formas plásticas de clavos en la placa de la suela para replicar el éxito de la Puma Tahoe de 1968, que fue prohibidas por su elevado número de clavos.
Las coronas se usaron durante años para alargar el clavo un poquito —entrenabas sin coronas y competías con ellas, por ejemplo—; y al final acabaron prácticamente por desaparecer.
En mi opinión, daban una ligera inseguridad a partir de 6 mm de longitud de clavo; la zapatilla cimbreaba un poquito en algunos apoyos, como cuando corrías 200 m con curva.
En cuanto a la distribución de los clavos en una zapatilla, hoy en día todo es más fácil y simplemente con comprarte una zapatilla para la distancia que quieras hacer solo tienes que poner todos los clavos que te vengan con la zapatilla.
Ahora bien, si eres un atleta multidistancia o tienes unas zapatillas con muchos agujeros para clavos (7-9) quizá puedas querer entender dónde colocar los clavos y dónde no (y qué tener en cuenta para tomar esa decisión).
Bóveda de 7 u 8 clavos
Generalmente, esta distribución es propia de calzado de velocidad. En 60, 100 y 100-110 mv se pueden usar 7,8 o hasta 10 clavos, aunque estos últimos están ya en desuso.

Su distribución es fácil, suelen tener una U invertida perimetral y uno o dos clavos más en el centro inferior (cabezas de los metatarsos).
Buscan la máxima tracción posible para las aceleraciones y potencia de los velocistas.
Herradura invertida
Es la más típica: consta de 6 clavos en forma de U invertida. A diferencia de los anteriores, no llevan clavos centrales en la cabeza de los metatarsos; puede que tengan espacio para ellos, pero en esta distribución van con clavos ciegos.
Son ideales para todo tipo de carreras, especialmente de 400 a 3000 m, pero incluso en 10000 m se pueden ver de manera habitual.
La ausencia de los clavos centrales de la cabeza de los metatarsos es importante para que no rompan con su presencia la transición de pisada talón-antepié o mediopié-antepié ya que las zapatillas de clavos tienen su vértice justo en esa zona y si hubiese un clavo molestaría mucho.
Variantes herradura (5 o 6 clavos)
Suelen ser una herradura a la que le quitan un clavo, ya sea el clavo central interno (De la fila central) o uno en puntera.
Lo más normal es que el clavo de la fila central bajo el primer metatarso no aparezca para no crear puntos de presión excesivos en curva, sobre todo, especialmente en 400 u 800m donde la curva se hace muy rápido.
Esta disposición tambien se ve mucho en medio fondo y fondo.
Cuadrado o triángulo
Son disposiciones de 4 o 3 clavos, lo más normal es verlo en distancias de 10K o cross sobre todo.
Lo que se pretende es tener más tracción de lo normal, pero sin convertir a la zapatilla en exigente o demandante para musculatura en tan largas distancias.
11 clavos
Solamente se utilizan en altura y jabalina por la necesidad de frenado rápido para la batida o el lanzamiento: se utilizan 6 o 7 clavos delante y 2 o 4 clavos detrás.
Son las únicas disciplinas con clavos en talón ya que conviene prevenir la rotación del pie en apoyos tan potentes; y esa mayor tracción en pleno apoyo ayuda a realizar los movimientos más eficientemente, tanto para saltadores como lanzadores.
Además de ser las pruebas de pista donde más clavos se usan en la zapatilla, son las únicas donde puedes saltarte los 9 mm de longitud máxima e irte a los 12 mm.
Con un poco de experiencia sabremos combinar una distribución concreta, con una longitud y forma de clavos que más nos gusten o nos beneficien.
Material de los clavos
Cuando entras en la madriguera sin fin de los clavos, puedes llegar a plantearte incluso el material del que están fabricados estos: puede ser acero, aluminio, cerámicos, aleaciones… Lo cierto es que, si no estás en el borde de clasificarte a unos JJOO, plantearte si la punta del clavo es mejor cerámica que acero es una pérdida de tiempo.

Las mejoras son marginales pero la durabilidad sí puede cambiar, sobre todo los de aluminio (duran menos). Pero, al final, son posibilidades que existen y que siempre se agradecen porque nos dan capacidad de personalización para adaptar la zapatilla a nuestras preferencias.
Actualmente, la mayoría de los que se usan son aleaciones de acero a las que se les da un acabado iridiscente, cromado o de colores muchas veces para añadir un toque estético a la zapatilla.
Los clavos de punta cerámica son ligeros pero resistentes, son más caros y tratan mejor la pista pero las ganancias son realmente mínimas.
Los clavos de aluminio son más ligeros y tienen la capacidad de adaptarse mejor al terreno, pero son mucho más endebles. Quizá para un 400 m, 400 mv u 800 m no sean mala idea si buscas lo máximo el día D, pero realmente son opciones más de élite que para un público normal.
Clavos para lanzamiento de disco, peso y martillo
Estas tres disciplinas utilizan el mismo tipo de calzado o segmento de calzado; y es que los tres movimientos requieren movimiento rotatorio, así que las zapatillas tienen que estar preparadas para facilitar ese movimiento, pero también para soportar la potencia y generar fricción en los momentos adecuados.
Suelen ser calzados muy rígidos y superprotegidos en cuanto a upper para que el pie quede encajonado en la estructura del chasis, especialmente en la zona media y del arco, donde es muy necesario controlar esa parte elástica del pie.
La malla tiene que reforzarse ya sea con termosellados, tiras de velcro o lo que sea porque el pie no puede flanear ni lo más mínimo dentro de la zapatilla.
En cuanto a la suela, es una estructura muy plana, también facilitando que la puntera no pase por encima de la línea o borde de falta y no intercediendo con el movimiento del pie.

Las suelas pueden ser de dos tipos:
- Texturizadas: son las que tienen relieve en toda la suela, generalmente se usa en principiantes o en algunas disciplinas donde se necesite algo más de agarre, como lanzamiento lineal de peso.
- Lisas: cuando hablamos de suela lisa, puede ser toda la suela o una parte de la suela, esa parte es la zona delantera interna (bajo los primeros 2-3 metatarsos), que es donde se hace el apoyo principal para el giro. Se usan también para la gente con rotación muy rápida o para entrenar la velocidad de giro ya que oponen menos resistencia.
Los élite funcionan muy bien con suelas lisas: la pista está cuidada, su técnica perfecta se lo permite y tienen mucho control sobre cuánto peso poner para que la suela genere tracción o permita rotar.
Dentro de las zapatillas de lanzamiento podemos tener compuestos de suela diferente dependiendo del nivel de fricción que queramos, así que es importante saber qué tipo de caucho o material plástico llevan las suelas porque un principiante no debería lanzar con suelas muy lisas hasta dominar la técnica.
Clavos para jabalina
Sin duda, los clavos más diferentes del grupo ya que el lanzamiento no es rotatorio, sino que implica carrera longitudinal y gran capacidad de frenar (algo similar al salto de altura).
El apoyo final tiene que ser capaz de frenar de golpe a un atleta que viene en carrera después de acelerar y, encima, tiene que darle total estabilidad para poder realizar el resto del movimiento aprovechando esa inercia. Si la bota no frena al atleta, esa inercia no se traslada al lanzamiento y será un mal lanzamiento (por no hablar de las potenciales lesiones que puede producir).
Aparte de estos movimientos, justo antes de lanzar se dan varias zancadas «laterales» y las zapatillas necesitan dar una gran estabilidad al lanzador. Es un tipo de calzado que, además, sufre también de upper, pues se puede llegar a arrastrar bastante en el pie no de apoyo.
Clavos para salto de longitud
En longitud se usan zapatillas curiosas y es que la parte delantera lleva una placa similar a lo que vemos en zapatillas de sprint, con 7-8 clavos para generar la máxima tracción posible, y con una longitud de placa que casi siempre es de 3/4 de longitud, dejando solo sin cubrir el talón, en el cual aparece una pieza de espuma con una suela para aportar adherencia, tracción y algo de amortiguación, no forzar la postura del pie y Aquiles constantemente como las de sprint.
Además, suelen tener uppers reforzados con materiales más gruesos o que den más soporte y en la mayoría de las ocasiones llevan cremalleras o pasadores con velcro para sujetar el pie y que no se mueva lo más mínimo en la batida. Esto las hace más seguras, pero entre 80 y 100 gramos más pesadas que las de Sprint, rondando los 250-275 gramos.
Clavos para triple salto
Se utilizan zapatillas diferentes a las de longitud, aunque para muchos pueda parecer extraño. Y es que en longitud, al final, apenas usas el talón en el acto de saltar o en la aceleración, pero en triple salto tienes que aterrizar dos veces en el proceso de salto y el pie tiene que amortiguar, tiene que impulsarte y tiene que ser estable. Eso es lo que tratan de aportar las zapatillas de triple salto.
Suelen ser mucho más planas que las de longitud para los aterrizajes; generalmente llevan elementos plásticos o de carbono (placas o piezas) en la mediasuela, no solo para estabilizar sino también para generar impulso.
En su placa, aunque pueda parecer similar a las de longitud al tener 3/4 de longitud, hay un cambio muy importante: se reducen los clavos en la cabeza de metatarso; pasan de 4 a 3 para evitar que molesten en la transición de los apoyos (saltos 2 y 3) y que produzcan molestias de impacto en la cabeza de los metatarsos, centrando mucho del impacto en esa parte que, por geometrías (son los únicos clavos que en estático tocan el suelo), incidiría mucho en la estructura ósea del pie.
Clavos para salto de altura
Se está avanzando bastante últimamente y se están viendo prototipos muy innovadores, pero históricamente lo que tenemos es una zapatilla increíblemente estable para que, cuando vayamos a realizar la batida, la pierna tenga una base totalmente asentada, segura y que acoja el pie para que tendones, músculos y articulaciones como el tobillo no tengan que realizar un trabajo extra.
Este tipo de calzado es relativamente pesado porque necesita ser contundente; necesita esa base segura, también un upper recio que dé soporte y que el pie no baile dentro de la horma.
Además, cuenta con clavos tanto en la parte delantera como en la parte trasera para asegurarnos de que, cuando la zapatilla impacta con la pista en la batida, no realice el más mínimo movimiento que afecte al saltador.
Al igual que en jabalina, la World Athletics permite el uso de clavos de hasta 12 mm, muy importante para asegurarnos que las zapatillas claven y frenen en la batida ya que las nuevas superficies sintéticas generalmente están hechas para retornar energía, no para frenadas repentinas como las de altura y jabalina.
Clavos para pértiga
Hemos visto un poco de todo a lo largo de los años y las características del atleta también marcan la elección de calzado que vaya a realizar.
Por lo general, en pértiga se usan zapatillas muy similares a las de triple salto y, si se quiere más rebote y menos estabilidad, las de triple salto son bastante recomendables si tienes un nivel alto.
Existe calzado de pértiga especializado que es una pequeña variante de las zapatillas de triple salto; son más armadas y estables en el talón para el inicio de la carrera y el levantamiento de pértiga, así como para las primeras zancadas que se hacen sin inercia, pero una vez entras en velocidad se benefician de tener un reparto de clavos similar al del calzado de velocidad.
Como extra de este tipo de zapatillas, suelen ser más reforzadas lateralmente que las de triple salto y tienden a usar tiras sintéticas con velcro para dar soporte al pie en la parte del empeine.
Clavos para carreras
La carrera en pista puede ser muy diversa, aunque generalmente se divide en sprint (hasta 400 m), media distancia (800-3000 m) y larga distancia (5000 m y 10 km).
Sprint
Son, sin duda, las zapatillas más radicales en cuanto a la postura que requieren y la capacidad muscular y tendinosa que demandan para sacarles partido por su altísima rigidez.
Y, aunque todas parezcan iguales, vamos a ver que hay dos tipos bien definidos en este grupo:
- Las de potencia bruta: las denominamos así porque son las típicas zapatillas de 60-200 m (y principalmente de 60-100 m) con placas de carbono muy rígidas, un número de clavos muy grande para generar la máxima tracción y transmisión de potencia, los clavos más reactivos y largos; pero, a su vez, tienen que poseer un upper suficientemente armado para la contención de unas fuerzas explosivas enormes que ningún otro calzado va a sufrir, y todo ello controlando siempre el peso en báscula.
- Las de técnica de carrera: cuando haces 200 m y, sobre todo, 400 m o 400 mv, no solo la potencia y velocidad máxima es lo importante, sino la resistencia a la velocidad, la técnica de carrera, la eficiencia en el movimiento, cómo tomas la curva, tu técnica de paso de vallas… Son muchas cosas, y existen zapatillas de sprint que, aun siendo capaces de soportar potencias descomunales, están más pensadas para maximizar a corredores que necesiten aplicar todas las cualidades anteriores.
Muchas veces vemos menos clavos, distribuidos asimétricamente para el paso por curva o para los peraltes de pistas interiores; también buscan con esa distribución ser menos exigentes con la musculatura al tener menos clavos y usar clavos, muchas veces, menos radicales (piramidales de 6 mm en vez de Xmas Tree de 7 mm) para generar menos ácido láctico… Y tienen placas de longitud completa o de ¾ de longitud, pero algo menos rígidas.
Además, aunque el posicionamiento corporal que demandan es agresivo, no es tan radical como en las de potencia bruta.
Media distancia
Sin duda alguna, este tipo de segmento es donde encontramos los clavos más polivalentes y sobre los que más se suele trabajar; pues no solo son para distancias de 800 a 3000 m, sino que mucha gente prefiere usarlos para 400 m, 400 mv y pruebas de sprint, ya sea por ser amateur, opositor, atleta máster o simplemente para entrenamiento en distancias cortas que no suponga una carga excesiva (yo hacía velocidad y saltos y muchas veces los usaba en entrenamientos cortos).
Las marcas ofrecen modelos de MD conservadores (más amortiguados y con postura menos exigente) y más agresivos, con placas más rígidas o largas y geometrías de posicionamiento de pie más demandantes.
Cuanto más agresiva sea la zapatilla de MD, generalmente mejor se adaptará a pruebas de 800, 1000 o 1500 m. Y, cuanto más conservadora, mejor funcionará en 3000, 3000 obstáculos o incluso 5000 m.
Suelen tener una mayor cantidad de agujeros para clavos, generalmente presentan 6 clavos en herradura las más rápidas y 4-5 clavos las más conservadoras.
En mediasuela tenemos algo de espuma en talón, generalmente la mínima expresión para ser útil de forma justa, y se tiende a eliminar espuma de mediopié, al revés que en las LD, donde la transición cómoda es algo más importante.
La ligereza y transpirabilidad son cruciales en este tipo de zapatillas, no necesitan la estabilidad o rigidez de una zapatilla de velocidad, ni la amortiguación y confort de una de LD (Larga Distancia) así que las marcas se esfuerzan mucho en aligerarlas lo máximo posible.
Larga distancia
En este segmento hay dos opciones bien definidas, una es usar una zapatilla de LD para ambas y otra es la que algunos corredores más experimentados hacen: irse a una zapatilla más rápida, MD, para la carrera de 5000 m.
Las zapatillas de LD tienen unas características concretas y es que necesitan un poquito de amortiguación en la parte trasera y media para poder resultar algo cómodas, lo suficiente para sobrellevar entre 12 y 35+ minutos en pista (en caso aficionado o máster).
Su placa es la mínima expresión necesaria para resultar estable y poder colocar los pocos clavos que suelen usar este tipo de zapatillas, entre 4 y 6 generalmente, siempre en los laterales o formando, como mucho, una herradura en el antepié.
Los clavos que se usan son de entre 3 y 6 mm, dependiendo del nivel del corredor, y suelen ser de aguja o piramidales ya que lo que se busca es tracción, pero que no sobrecargue muscularmente al atleta durante tantas vueltas. Los clavos no solo exigen muscularmente, sino que pueden resultar molestos si son muy largos en la base del pie.
¿Qué distancia corres y qué características debe reunir la zapatilla para tu distancia y tu experiencia y nivel?
Tienes que ser consciente de que nivel posees. Si eres un chaval que se inicia en el atletismo, no buscaría las zapatillas más radicales que utilice Noah Lyles, sino algo más polivalente.
Si eres un atleta máster, por mucha experiencia que tengas, a partir de ciertas edades hay que empezar a ser conservador y darse cuenta de que, quizá, es mejor usar la experiencia y la técnica aprovechando al máximo un calzado menos ligero pero más cómodo, o menos potente y rígido por otro más versátil.
Si eres un élite incluso te puedes plantear no usar lo que a priori sería lógico, especialmente en distancias como 400 mv, 800m o 3000 m, que están un poco ahí entre segmentos de zapatillas. He visto correr a campeones del mundo en 400 mv con zapatillas conservadoras y a gente de altísimo nivel correr 800 m con zapatillas de sprint.
Por lo general, para usar el calzado versión radical que se adapte a nuestra prueba, solamente lo haría tras muchos meses de preparación técnica y física que haga que nuestro cuerpo tolere a medio y largo plazo el uso de ese tipo de calzado.
Por lo general, vuestro entrenador sabrá cuándo es el momento adecuado y, haciendo introspección, uno debe saber cuándo el cuerpo tiene más tirantez o agujetas tras un entrenamiento exigente o un uso de clavos diferente.
Cambiar de clavos a unos más exigentes es siempre más recomendable que cambiar de zapatillas a una más radical. Puedes pasar de 4 mm a 6 mm ocasionalmente y ver cómo responde el cuerpo, o de aguja a piramidales, o incluso de piramidales de 6 mm a Xmas Tree de 7 mm si haces velocidad.
También hay que conocer qué tipo de pista es en la que vamos a entrenar y competir, no todas las pistas o superficies son iguales y no todas responden a los diferentes clavos (e incluso zapatillas) de la misma manera.
Superficies en las pistas de atletismo
Aunque en España la palabra tartán está muy extendida para definir las pistas de atletismo, no todas las pistas de atletismo son de tartán.
Ceniza
Históricamente fueron las más predominantes desde el siglo XIX, pero ahora están en extinción claramente. Quizá en algunas zonas de España (Universidad Complutense) o Hispanoamérica queden pistas de este estilo, pero ya no es lo habitual.
Estaban compuestas de arcilla, tierra batida o ceniza de carbón; las líneas se pintaban con cal y eran pistas muy dependientes del uso y del tiempo, ya que con lluvia y uso extendido se creaban pequeños agujeros, socavones, irregularidades y también se formaban pequeños barrizales.
Estas pistas suelen demandar clavos más enfocados a la tracción, con más punta y generalmente de más longitud para clavarse en la superficie.

Algunas zapatillas aún vienen con clavos piramidales de 9 mm, que bien pueden ser utilizados en este tipo de pistas, si bien con los de 4-6 mm deberíais ir más que a gusto en casi todas las pistas de este tipo que quedan abiertas.
Tartán
Tartán es un nombre que se utiliza de manera genérica para definir una pista sintética de atletismo, pero hace décadas que no se usa el tartán para fabricar estas pistas.

Tartán, que toma su nombre del patrón de cuadros típico de las faldas escocesas, fue desarrollado por 3M (Minnesota Mining & Manufacturing) y probado por primera vez en 1959.
Se trata de una mezcla de poliuretano inflado que no solo resolvía los problemas de uso y climatología de las pistas de ceniza, sino que tenía más retorno de energía y protección contra impactos, y debutó en los JJOO de México 1968 donde se batieron 9 récords mundiales en atletismo, incluidos los dos saltos longitudinales y el primer sub 10 segundos en 100 m.
Durante dos décadas, las pistas de tartán evolucionaron en construcción, añadiendo diferentes capas y variando la composición dependiendo del uso. Por ejemplo: las de competición élite llegaron a ser 100% poliuretano en vez de una mezcla.
En estas pistas, lo ideal es el uso de clavos de hasta 4 mm, principalmente piramidales, aunque también se pueden usar Xmas Tree, pero ten en cuenta que resultan algo agresivos por su rebote y longitud.
Pista sintética MONDO
La Mondotrack de esta empresa italiana fue desarrollada en los 80 y dio el salto a los JJOO por primera vez en Atlanta 96. Se trata de una pista de caucho vulcanizado que ha ido actualizándose a lo largo de los años y cuya base o idea se sigue usando hoy en día.
Las pistas sintéticas actuales no son una simple goma, sino que se usan geometrías concretas para ayudar al atleta a ir más rápido, tener más estabilidad, menos impacto, más protección y más rebote a base de añadir cámaras de aire, formas concretas y varios procesos de prevulcanizado de algunas de sus partes.
Actualmente se habla de si el calzado con placa de fibra de carbono te puede dar entre un 3 y un 4% en eficiencia biomecánica; pues bien, a muchos se les olvida que las pistas sintéticas más avanzadas no solo son capaces de darte más del 2.5% de eficiencia, sino que reducen el impacto que soportas en un 2%.
Puede no parecer mucho, pero cuando hablamos de milésimas de segundo, bien puede significar un récord del mundo; esto lo consiguen dando formas concretas a la parte baja y oculta de la pista, especialmente con hexágonos elongados en la dirección del movimiento del atleta.
Otras curiosidades interesantes es que estas pistas tienen un granulado adireccional; no llevan un patrón lineal de posicionamiento, tienen forma o tamaño diferente. Con esto logran hasta un 20 % de mayor drenaje de agua y una mayor fricción en el calzado, haciendo que los clavos de las zapatillas no necesiten clavarse en la pista; por lo que los clavos específicos de retorno como los Xmas Tree, que no acaban en punta, te dan una clara ventaja sobre los que tienen una punta definida tipo aguja o incluso algunos piramidales.
Cross
Separamos un poquito del resto a las zapatillas de cross, pues son un poco especiales.
Es cierto que durante años mucha gente ha utilizado zapatillas de pista LD para cross o las de cross para pista, pero ninguna de las dos opciones es muy recomendable, especialmente la primera. Aunque depende del tipo de cross y del tipo de zapatilla, hay algunas como las Nike Dragonfly bastante polivalentes.
Son zapatillas con un chasis más armado, más pesadas, con un poquito más de protección y amortiguación y, básicamente, no llevan en la mayoría de los casos placa plástica en la suela, sino goma o caucho.

Existen dos tipos:
- Con clavos: las zapatillas de campo a través con clavos han visto prácticamente de todo, desde usar 3 clavos a 7 clavos, aunque lo más habitual es usar de 4 a 6 dependiendo del trazado, el corredor, la climatología… Siempre con disposición en cuadrado o en herradura. Los clavos y su longitud dependen del terreno, de 4 a 15 mm; incluso, con excepciones, se pueden utilizar los clavos pirámide de metal y caucho.
- Sin clavos: conocidas como spikeless, son zapatillas con taqueado de caucho o goma y longitudes de 2 a 4 mm generalmente. Además, suelen incluir unos «clavos» de goma con la misma forma cónica y la ubicación que llevarían unos metálicos. Este tipo de clavos son para gente que se inicia, para gente que tiene molestias en musculatura trasera y también para cualquier nivel en carreras bastante secas con terreno firme o que tengan que pasar por caminos compactos, cemento o asfalto.
Tanto con clavos de metal como los spikeless este tipo de calzado ronda los 150-200 gramos de peso.

Tipos de pista
La elección o adaptación de los clavos a la pista es un paso más avanzado una vez conoces lo básico de ellos.
Existen pistas, como hemos visto, con diferentes superficies e incluso dentro de las de tartán o sintéticas hay tipos diferentes: más porosas, menos porosas, más reactivas, menos reactivas…. Cuanto más porosa sea una superficie, más deberíamos favorecer clavos como los piramidales pero, cuanto menos porosa y reactiva, más beneficio le sacaríamos a los de compresión.
Luego existen pistas cubiertas y descubiertas, con peralte o sin peralte, etc. Y es que no es lo mismo hacer un 400 m en pista al aire libre con una curvas amplias que un 400 m en pista cubierta sin peralte con curvas cerradas, calle común, etc.
En situaciones como un 200 m en pista cubierta no usaría unos clavos de compresión por la curva cerrada pero sí quizá al aire libre, y los descartaría por completo en un 400 m indoor.
Hay que tener en cuenta que es cada vez más habitual ver peralte en pistas cubiertas, incluso peralte móvil; si antes hemos hablado de que en distancias de velocidad con curva quizá podríamos quitar un clavo interno bajo el primer metatarso, en pista cubierta con peralte quizá no lo quitaría: va a depender de cómo sea nuestra técnica con ese peralte.
Todo es adaptable a nuestras necesidades y a la situación/características de la pista. Siempre hay que saber las reglas de cada competición y tener un plan B, llevar varios juegos de clavos y/o zapatillas.
Vamos a acabar con dudas varias y preguntas frecuentes que pueden surgirnos con el uso de zapatillas de clavos:
¿Se usan calcetines con zapatillas de clavos?
Algún atleta de nivel te dirá que es algo de domingueros usar calcetines, pero personalmente lo veo una decisión personal, sobre todo si no somos de la élite.
Es cierto que en velocidad apenas hay tiempo para tener problemas por no llevarlos, pero quizá en un 1500 m sí puedan aparecer, sobre todo en oposiciones o jóvenes, así que un calcetín con algo de compresión que sepas que no se va a mover no es mala decisión.
¿Hay que tener dos pares de clavos diferentes para competir y entrenar?
Realmente no siempre aunque sí es aconsejable, sobre todo a partir de cierto nivel o compromiso.
Quizá al principio con unos clavos intermedios o polivalentes y dos juegos de «pinchos» vayas cubierto. Eso sí, en cuanto compitas seriamente sí te recomendaría tener unos de entrenamiento y otros de competición con diferentes variedades de “pinchos”.
Cuidado, mantenimiento, limpieza y durabilidad de los clavos
Las zapatillas de clavos tienden a durar uno o dos años a pleno rendimiento, especialmente si son modernas con placa de carbono. Y es que los clavos de la suela tienden a crear puntos de estrés en la placa y esta tiende a rajarse por esas zonas a los meses.
Muchas veces veo atletas andando con ellos por baldosa o asfalto y lo único que consiguen con eso es adelantar la rotura de las placas de carbono y de la suela, borrar el dibujo de la suela y limar los clavos enroscados, con la consiguiente pérdida de tracción.
Existen cubreclavos para caminar con ellos, quitártelos en la salida y volverlos a usar tras la carrera antes de salir de la pista. Y también existe el método de quitarse las zapatillas y caminar descalzo, que es más barato y sano.
Hay que saber limpiarlas y secarlas adecuadamente, si una zapatilla de clavos pierde adherencia en sus pegamentos es un problema serio así que no hay que meterlas en lavadora, ni lavarlas con agua a presión, ni secarlas en secadora, cerca de fuentes de calor o al sol.
Cómo elegir la talla ideal en tus zapatillas de clavos
Los clavos tienen que quedar algo más ajustados que una zapatilla de running.
En running recomendamos que sobre el ancho de un dedo pulgar de la mano entre el dedo más largo del pie y la puntera, pero en clavos esa diferencia la reduciría a la mitad más o menos, dependiendo de la distancia (cuanto más corta, más justos deben ir los clavos).
¿Cuánto hay que apretar los clavos?
Debes apretar los clavos lo justo para que se sientan seguros, pero no hay que hacer una fuerza demasiado grande.
Además, es importante que se limpien los agujeros de arenilla antes de poner un clavo y, si vamos a dejar vacío uno de los agujeros, siempre es bueno poner un clavo ciego.




















































No me he puesto unas en la vida , y quizás nunca lo haga, pero la lectura ha sido una gozada : documentado , ameno, bien escrito … si mis alumnos hicieran sus trabajos como tus artículos… enhorabuena y gracias por el trabajo
+1, el artículo es una pasada.
Enhorabuena Jonatan.
profesores así habría necesitado yo hace 30 años, jaja
40. Ya no eres tan joven…
cyberbullying
ENHORABUENA por el artículo y video, siempre es un placer seguiros por las redes sociales.
Personalmente he usado 4 tipos de clavos: de aguja, tartán, piramidales (3 y 6 mm) y los clavos de compresión «xmas tree». Me dedico hacer medio fondo ( 800 y 1500 metros) y en entrenamientos en pista uso a menudo los clavos de compresión de Xmas Tree, haciendo repeticiones de 200, 400, 1000 y algún 2000 metros. Hasta ahora, no he tenido problemas ni de agujetas o lesiones por utilizar este tipo de clavos.
Es cierto que los piramidales de 3 mm (se quedan un poco cortos en cuanto al rebote), sin embargo, usando los xmas tree noto más rebote que los «normales de 6 mm». ¿Soy raro por usar este tipo de clavos en distancias superiores a los 400 metros?
no, todo depende de lo que aguantes, yo les soportaba bien, pero prefería no arriesgar y entrenando buscaba trabajar más la técnica con piramidales de 6 que con Xmas tree que usaba solo en competicion
Buenas, excelente artículo, quería saber que se recomienda para los 3000 metros con obstáculos? Saludos desde Santa fe, Argentina
4-6mm pyramid en clavos y luego depende del ritmo que lleves una zapatilla de Media distancia o Larga Distancia
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