Los corredores someten a los huesos a mucho estrés mecánico que, en ocasiones por un exceso de entrenamiento, mala adaptación a un cambio de técnica de carrera, tipo de zapatilla con amortiguación insuficiente, terreno duro, alimentación deficitaria o incluso alteraciones metabólicas u hormonales, puede afectar al sistema óseo provocando inflamación en el interior del hueso a lo que se le denomina edema óseo.

Para entender cómo se comporta el hueso en la actividad deportiva voy a describir de manera sencilla su estructura (aunque sea de gran complejidad): el hueso es una estructura en la que se diferencian dos partes, el hueso cortical (compacto) situado en la parte más externa en su conjunto (caparazón) y, en la zona interna, el hueso esponjoso, como si de una malla se tratara.

Edema oseo

Centrándonos en la patología del edema óseo, es aquel que afecta al hueso esponjoso, el cual está muy especializado biomecánicamente, encargado de soportar y distribuir cargas, el cual consigue cumplir esta función gracias a un sistema de tabiques óseos bien organizados y denominados trabéculas óseas, las cuales podrían asemejarse a las vigas de un edificio.

Uun aspecto muy importante que cumplen las trabéculas óseas es que se adaptan al estrés mecánico que reciben, por lo el corredor deberá de adaptar poco a poco sus huesos a la carga de trabajo para minimizar el riesgo de daño óseo, al igual que hace con sus músculos o su sistema cardiorrespiratorio.

Edema oseo

Estos sistemas trabeculares con diferente orientación son perfectos para poder soportar fuerzas mecánicas de tensión, compresión y torsión. Además, las trabéculas van disminuyendo con la edad, siendo en la columna y en el cuello del fémur, la zona próxima a la articulación de la cadera, las zonas de mayor afectación.

Una curiosidad es que en el fémur, a una edad avanzada, se produce una zona de vacío en este sistema trabecular óseo, con disposición triangular. Es el llamado triangulo de Ward, fisiológico, y una característica normal en el cuello del fémur pero que supone una zona de debilidad. Por este motivo, si a esta debilidad fisiológica la sumamos la perdida de densidad ósea en ancianos, el hueso se vuelve muy frágil, favoreciendo la aparición de fracturas.

Edema Oseo

¿Qué es el edema óseo?

Para entenderlo fácilmente podríamos decir que es la inflamación del hueso en su parte interna, en el hueso esponjoso, al igual que cuando se produce un traumatismo en un músculo, ligamento u otro tejido que se inflama, de igual manera le ocurre al hueso y este edema se manifiesta con dolor agudo.

El edema óseo se debe a una desestructuración del sistema de trabéculas óseas, que se pude producir por un gran traumatismo, como se produce en deportes de contacto como es en el fútbol, pero también por microtraumatismos repetidos, es decir, pequeños traumatismos de manera continua, como ocurre durante la carrera.

Cada impacto del pie en el suelo es un microtraumatismos que por sí solo no produciría un edema óseo pero la suma de muchos impactos sí podrían producir una lesión ósea como el edema óseo o incluso la temida fractura por estrés.

En el corredor, las zonas más comunes de edema óseo son rodilla, astrágalo, calcáneo e incluso metatarsianos. En esta última localización, en la técnica de carrera minimalista se está observando el incremento de lesiones óseas -ya sea edema óseo o fracturas por estrés- por una mala adaptación y transición a este tipo de carrera.

¿Qué síntomas provoca el edema óseo?

El edema óseo es un dolor localizado en el hueso que se agudiza con la carrera y disminuye con el reposo. Esto se debe a que el dolor está relacionado con el estrés mecánico de sistema trabecular óseo, es decir, cuando el corredor descansa el sistema trabecular óseo reposa y, por lo tanto, el dolor mejora mucho.

Es importante conocer estos síntomas y diferenciarlos claramente con el de la fascitis plantar que, a diferencia del edema óseo, es un dolor matutino, es decir que mejora con la carrera y empeora tras el reposo. En resumen, el dolor de edema óseo no es matutino y el de la fascitis plantar sí, aunque en ocasiones conviven las dos lesiones, lo que dificulta el diagnóstico.

Para el diagnóstico del edema óseo es importante señalar que la radiografía es insuficiente y necesitaremos una resonancia magnética, en la cual se podrá observar una mancha blanca en el interior del hueso negro.

¿Cuál es el tratamiento del edema óseo?

Desgraciadamente, aquí es donde hacemos pocos amigos del running, ya que ningún corredor quiere escuchar estas palabras, el tratamiento principal del edema óseo es el reposo.

Y, para que el deportista entienda por qué debe de hacer reposo, hay que explicarle tranquilamente en qué consiste la lesión, porqué se ha producido y las consecuencias que podría conllevar no hacer reposo deportivo.

En general, tras la explicación oportuna, el deportista entiende que su tratamiento pasa por el reposo y, a partir de ese momento, empezamos de nuevo a ser amigos.

Las 7 fases del tratamiento del edema óseo

    1. Si el edema se detecta de manera precoz, podríamos drenarle pinchando el hueso, lo que va a favorecer la recuperación. Esta técnica es frecuente para evacuar el edema de calcáneo, la cual se denomina descompresión de calcáneo.

    2. Son necesarias entre 4 y 6 semanas reposo e incluso descarga parcial o total, dependiendo de la gravedad, aunque en el caso del edema óseo no se recomiendan inmovilizaciones prolongadas.

    3. Durante el periodo de reposo se realizarán ejercicios en piscina o en descarga de toda la pierna. Mantener la musculatura y las articulaciones en movimiento es muy importante para favorecer la recuperación.
    4. Será importante iniciar la magnetoterapia desde el primer momento de la rehabilitación, ya que los campos magnéticos van a favorecer a la recuperación, reabsorción y cicatrización del hueso.
    5. El tratamiento mediante vitamina D + calcio e incluso vitamina C es recomendable.

    6. La infiltración de factores de crecimiento o células madre ayudarán a acelerar la curación.

    7. Tras este periodo de reposo, se iniciarán ejercicios en carga de manera progresiva hasta la total recuperación.

Las 5 conclusiones que debes tener claras sobre el edema óseo:

  • No confundir la fascitis plantar con el edema óseo del calcáneo.
  • El dolor que incrementa con la actividad deportiva llegando a ser agudo puede deberse a un edema óseo o fractura ósea por estrés.
  • Si no se suprime la actividad deportiva puede desencadenar en una fractura ósea.
  • Para el diagnóstico, es imprescindible la resonancia magnética ya que la radiografía es insuficiente.
  • El tratamiento adecuado es importante para su curación y para evitar una lesión de mayor gravedad.

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