Desde que en los JJOO De Río de Janeiro vimos las primeras imágenes de la Magic Shoe de Nike, que luego se convirtió en la Vaporfly y nos enteramos del gran avance del Zoom X, las placas de carbono y lo que podían hacer (y han hecho) en los pies de corredores de todo el mundo, una pregunta recurrente (o, mejor dicho, un debate continuo) ha sido cuándo esta tecnología iba a aplicarse en trail y si se podía trasladar a la montaña teniendo en cuenta las exigencias y particularidades del trail running, que básicamente eran el punto débil de estas superespumas de última generación como el Zoom X.

Lo cierto es que hemos visto intentos continuos a lo largo de los años, la primera marca que lo intentó fue Kailas, pero luego ha habido varias como Scarpa, The North Face, HOKA, Saucony, New Balance… Que cuentan con modelos con placa de carbono e incluso espumas de alto rebote.

La cosa es que ninguna ha llegado a dar esa sensación de muelle de una Vaporfly de running así que Nike se puso manos a la obra para intentar diseñar una Vaporfly de trail running y lo que ha conseguido hacer es esta Nike Ultrafly.

Casi todo en esta Nike Ultrafly evoca a la Vaporfly, desde el Zoom X, pasando por la presencia de una placa de carbono o el Vapor Weave del upper, ¿pero realmente se puede hacer una Vaporfly para trail? Eso es lo que vamos a analizar en las próximas líneas.

Chasis y mediasuela

Empezando siempre con las mediciones, tenemos una zapatilla con perfiles de 38.5 mm en talón y 30 mm en antepié según Nike. Nosotros las hemos medido en 37 mm en talón y 28.5 mm en antepié con un drop de 8.5 mm, que está bien aunque ligeramente más alto de lo ideal en trail, que son 5 ó 6 mm, pero tiene un buen motivo y es que en las zapatillas con placa de carbono tipo «cuchara» (que es la que lleva la Nike Ultrafly), es mejor tener un drop de entre 8 mm y 9 mm ya que puedes beneficiarte un poco del efecto palanca de la placa al correr.

Nike Ultrafly

En cuanto a la base que tiene la Nike Ultrafly, en talla 10 US se va a 125 mm en antepié y 96 mm en talón. Es una zapatilla amplia, sobre todo en la parte delantera, el motivo para que la Ultrafly tenga semejante amplitud es triple:

  1. Lógicamente se gana en estabilidad, algo que con el Zoom X siempre es bienvenido.
  2. Nos permite ponerle una horma más generosa a la zapatilla, lo que la hace más apta para largas distancias.
  3. Se le coloca uno de los flares (o inclinación de la mediasuela) más marcados del mercado actualmente. Esto no solo se hace para lograr la estabilidad vista en el punto uno, sino que ese flare marcado al final actúa como barrera protectora tanto de la zapatilla como del pie. Cualquier cosa que pisemos, gracias a ese flare va a estar suficientemente separada del pie para que no nos roce o golpee, incluso reduce la cantidad de agua que puede entrar en la zapatilla al pisar un charco.

Nike Ultrafly

Aunque siempre se ha hablado de la placa de fibra de carbono como la imagen representativa de esa revolución del calzado de running que han significado tantos récords, la realidad es que la placa de fibra de carbono no es otra cosa que un elemento facilitador, una pieza estabilizadora para un material muy blando, inestable y propulsivo. También aporta eficiencia mecánica, la placa por sí sola no es lo que nos va a dar una ventaja relevante, sino su funcionamiento en conjunto con la espuma.

La placa Flyplate ha sido una pequeña decepción porque no es de longitud completa. Tampoco es la misma placa que en Vaporfly, aunque en algunos sitios digan que lo es, lo cierto es que es una placa de ¾ de longitud que nace en la zona media del talón y el mediopié y se extiende hasta la zona central del antepié. Además, es una placa que se bifurca en esa zona delantera para que el pie pueda adaptarse a los diferentes terrenos y apoyos complejos del trail running.

La decepción entra en el momento en que Nike coloca una pieza de plástico o fibra de vidrio por debajo del talón ligeramente superpuesta al inicio de la placa de carbono para dar la sensación de que la placa se extiende hasta ahí, pero apenas lo hace: lo único que consigue esta pieza plástica es estabilizar y que la transición de talón a placa de carbono no se note mucho. ¿Tanto costaba poner una placa de fibra de carbono bífida de longitud completa?

En cuanto a la espuma, ¿a estas alturas quién no conoce las bondades del Zoom X? Este material es un Pebax denominado ZotekPeba fabricado por Zotefoams: es una mezcla del Pebax fabricado por Arkema (marca que proporciona Pebax a muchas marcas como Mizuno o Saucony), con fluoruro de polivinilideno (PVDF), que es un fluoropolímero termoplástico semicristalino opaco y al que se le inyecta nitrógeno a alta presión en un autoclave para obtener una espuma de alto rendimiento que ha revolucionado el calzado deportivo.

No obstante, el Zoom X es un material inestable, con poca cohesión general, por lo que había que darle unas vueltas para poder adaptar este compuesto a un trail running realista y para ello Nike ha decidido envolverlo por completo en una malla textil.

Esta técnica que hemos visto ya en varias ocasiones y que debutó en los años 80 (Dellinger Web) ha ido evolucionando con el tiempo y se le han intentado atribuir ciertas capacidades.

Nike ha huido, sorprendentemente, de usar marketing para vender esta tecnología, imagino que porque piensa que el Zoom X tiene más nombre. La realidad es que esa capa textil que envuelve el Zoom X tiene una función sobre las demás: proteger una espuma débil en durabilidad y también a la hora de enfrentarse a elementos que en el trail son comunes como desgarros, agua, tierra, barro, etc.

Lo cierto es que está aguantando muy bien los kilómetros que le hemos hecho, no vemos ninguno de los problemas que hemos visto estos años con el Zoom X (despegados, roturas, trozos seccionados…) y que se dieron en los prototipos sin protección, así que sorprendidos gratamente por lo bien que funciona esta malla textil, más aún cuando, aunque reste un poco y filtre la capacidad del Zoom X de dar rebote, lo cierto es que sigue siendo muy blandita y el rebote va a ser de los mayores vistos en trail running.

En general, el rendimiento conjunto de todos estos elementos consigue un producto bastante funcional: es amortiguado, es estable y es dinámico.

Un aspecto importante y que si bien no es un punto negativo o positivo es el peso de la zapatilla. Estamos ante un modelo de 300 gramos en talla 10 US y 284 gramos en 9 US.

Consideramos que su peso ideal está entre 265 y 275 gramos, así que tienen que trabajarse un poco esto si quieren tener una zapatilla excelente a todos los niveles para competir. Sin embargo, para un uso de entrenamiento no vamos a notarla pesada o tosca en ningún momento.

Nike, haciendo alarde de lo que le ha llevado a la cima, un poco de agresividad, arrogancia y marketing, ha colocado a lo largo de la zapatilla muchos anuncios para que no te quepa duda de lo que lleva la Ultrafly.

Podemos leer ZOOM X en grande en el lateral externo de la mediasuela, VIBRAM Litebase  y Traction Lug en varias partes de la suela y una leyenda en el lateral medial que reza «FLYPLATE, Designed to be Fast AF; verified with Buckles and FKTs».

Nike Ultrafly

Para el que no sepa inglés, esto quiere decir que cuenta con placa de carbono Flyplate, diseñada para ser la hostia de rápida (Fast As Fuck), comprobado con hebillas (que te dan al ganar en varias carreras USA) y mejores marcas personales o récords (Fastest Known Times).

Suela

Nike, tras un par de temporadas con malos resultados en las suelas de varias de sus zapatillas de trail, especialmente en condiciones de terreno húmedo, no ha tenido otra opción que recurrir a la marca más puntera en la creación de suelas para trail running: Vibram.

Es cierto que, como gigante egocéntrico que a veces es Nike, intentaron crear la Ultrafly con suela propia, pero no funcionó, al menos no para justificar un gasto tan elevado como es su precio.

Nike Ultrafly

Así que Nike, sabiendo la importancia que los corredores de montaña les dan a sus suelas, llamó a Vibram para, en conjunto, diseñar la parte baja de la Nike Ultrafly.

Y, como en Vibram no son precisamente tontos, vieron la oportunidad de trabajar con Nike y abrieron una buena barrica de la cosecha para construir la suela de la Ultrafly.

La Nike Ultrafly está diseñada con el trail de competición americano muy en mente, no es una zapatilla especialmente técnica sino que es un modelo de competición muy pensado para los típicos trails americanos de senderos polvorientos o de tierra muy comunes en las zonas de Oregon, Washington, California, Nevada, Arizona o Colorado.

Por lo tanto, hay que saber que no es una zapatilla para terrenos muy técnicos, ni el taco es demasiado marcado (3.5 mm), ni la zapatilla tiene las protecciones pertinentes para usarla en zonas muy técnicas que vemos más en algunas carreras europeas, así que es algo que tiene que quedar muy claro.

El material es un Vibram Megagrip Litebase, eso es algo evidente porque Nike se ha encargado de que lo ponga en toda la suela para que quede claro al público, y también incorpora la tecnología Traction Lug.

Nike Ultrafly

Lo cierto es que es una suela más de estilo polivalente con tacos bien distribuidos de manera homogénea. Son de buen tamaño, con una forma de chevron un poco particular ya que tiene un saliente extra para apoyos laterales y con la cara del taco que va en dirección a la tracción reforzada por la tecnología Traction Lug, una serie de protuberancias que aumentan la tracción de esa zona en hasta un 50%.

Lo cierto es que, para los terrenos para los que esta diseñada, la tracción es bastante buena, le daría un notable sin dudar.

En esos caminos de tierra con algo de piedra la zapatilla va muy bien, incluso en tierra no muy compacta la tracción está a la orden del día y, por supuesto, en tramos de asfalto no solo tracciona y agarra bien sino que es muy cómoda para ser un modelo de trail.

Lo que más me sorprendió y aquí es donde la suela no solo destaca sino que es de las mejores que he probado en los últimos años si hablamos de adherencia. Vibram, como digo, ha tirado de cosecha buena y la goma de esta suela realmente funciona, tanto en asfalto, como en tierra, como en roca e incluso en mojado, va muy bien, excelentemente bien, rivalizando claramente con cualquier zapatilla con la que puedas enfrentarla.

La dureza del material es de 60ºHa en taco y 45ºHa en zona vaciada, lo que nos da una idea de lo buena que es la Nike Ultrafly en cuanto a adaptación al terreno ya que el taco puede moverse verticalmente mejor que otras zapatillas, adaptándose o absorbiendo las pequeñas irregularidades del terreno.

Como curiosidad, y esto solo lo vais a poder apreciar con ellas en la mano, es que la suela tiene un ligero hundimiento marcando el posicionamiento de lo que se supone abarcaría la placa de carbono si fuese de longitud completa. Es algo curioso ya que es medianamente entendible que en la parte delantera, donde la placa está situada muy cerca de la suela, se pueda dar ese efecto, pero no en el talón donde la placa de carbono ocupa casi un lugar testimonial.

La durabilidad es bastante buena, pero sobre todo muy homogénea. El taco se desgastará poco a poco progresivamente y quizá solo en los bordes de la suela y en algún taco podamos ver algún mordisco pequeño con el uso, pero nada relevante.

Si tengo que ponerle una pega a la suela es muy pequeño y es que me hubiese gustado que se elevase ligeramente en los bordes como lo hace en el talón.

Nike Ultrafly

Bajo la zona donde pone ZOOM X en la mediasuela se eleva un labio donde vemos Vibram escrito, esa zona protege la espuma del talón y da estabilidad, así que un pequeño labio lateral en la zona delantera hubiese sido propicio ya que, aunque va protegida, la espuma está ligeramente expuesta y podemos rasgarla un poco, aunque no afecta al rendimiento.

Imagino que la ligereza manda y también el coste menor de hacer una suela menos elaborada.

Upper de la Nike Ultrafly

El upper de las Ultrafly está centrado en ser un modelo ligero, de competición y al que se le ha dado un aire muy Vaporfly para intentar que cale la idea de que estamos ante una versión de trail de esa zapatilla.

Para lograrlo se ha utilizado una malla de doble capa, siendo la capa externa Vapor Weave, un hilo de TPU como el de la Vaporfly y que tiene una estructura de cuadraditos similar a un ripstop, estructura que frena un poco las posibles roturas que se puedan producir en el upper.

La UltraFly tiene otra capa extra, una malla de TPE mucho más elástica y cómoda. Las capas no van unidas solidariamente pero no hemos tenido ningún problema por ello, es un upper que se amolda fácilmente al pie.

A pesar de que la transpirabilidad y ventilación no son demasiado destacables, es una zapatilla que no se calienta mucho. Los hilos plásticos ayudan a no retener humedad o agua y esto acaba por beneficiar bastante a la temperatura del pie: tarda en calentarse, ahora bien, si somos de pie muy sudoroso podría llegar a hacer un poco «efecto invernadero» cuando llevemos unos cuantos kilómetros encima así que es una de esas zapatillas que es recomendable utilizar con calcetines de competición ligeros y muy ventilados.

No es un upper con muchos refuerzos, algo que en una zapatilla de trail ya sabemos que trae asociadas unas consecuencias y es que el pie va desprotegido y, por tanto, limita su uso en zonas técnicas. Si bien el flare ayuda a evitar muchas de esas rozaduras laterales, los golpes o patadas a ramas y piedras los vamos a absorber nosotros, no la zapatilla.

En la zona media tenemos una estructura muy interesante y más compleja de lo que puede parecer. Nike ha reforzado los laterales con termosellados (Swoosh y logo Nike Trail) en ambos casos uniendo sistema de cordones y chasis.

Internamente en esa misma zona tenemos dos capas más de tejido. Para empezar, la lengüeta va unida al chasis por dos tiradores de tela, y entre el VaporWeave y los tiradores de la lengüeta hay una estructura naranja agujereada que une los loops que forman los agujeros de cordones con el chasis: así, cuanta más tensión le das a los cordones, más se transmite al chasis esa tensión y más ajuste tenemos en el pie.

Lo cierto es que la zona central ajusta muy bien, algo obligado cuando tienes un antepié generoso en espacio.

El sistema de cordones cuenta con 5+1 agujeros, de los que tres de ellos son agujeros planos tradicionales y otros tres son loops centrales. No es que este sistema sea mi favorito pero así les permite colocar esa malla naranja intermedia en la zona central.

Los cordones son planos y muy anchos, demasiado para mi gusto ya que es lo que más agua absorbe de todo el upper y, entre la presencia de los loops y el cordon grueso, no nos facilita la función de lograr ajuste preciso en caso de necesitarlo.

A mí la zapatilla me ha ido como un guante y, aunque es difícil no encontrarle el punto al ajuste de la zona central, podría darse el caso.

La lengüeta es de acolchado medio tirando a bajo, amplia en la parte superior, algo que no me gusta, pero tampoco ha dado problemas, aunque sí le falta un pasador central que la sujete.

El collar y en general toda la zona trasera tiene una construcción más pensada en que funcione de manera sobria que en buscar algo arriesgado.

No tiene muchos acolchados, los justos y necesarios, el contrafuerte es bajito y corto pero recio, haciendo que tenga algo de estructura y sujeción trasera pero sin añadir peso y sin crear un collar demasiado rígido.

Personalmente estoy contento con el collar pero el éxito para cada persona en cuanto a contención y ajuste puede variar mucho porque, al no tener acolchados para no absorber agua y subir el peso, va a hacer que sea un collar que, aunque en construcción es muy universal, no es el más fácil de adaptar si tienes un talón diferente.

Horma

Una de las gratas sorpresas que uno se lleva al ponerse la Nike Ultrafly es que se aleja un poco de la típica horma de Nike que, por ejemplo, lleva la Pegasus: un poco angosta.

La Ultrafly es anchita, acomodando muy bien las necesidades de cualquier corredor de trail que va a estar horas corriendo. Nos recuerda un poco a la horma de la Nike Vaporfly 2, por ejemplo, así que para todos aquellos amantes de algo de espacio delante, la Ultrafly lo proporciona.

Además, talla correctamente, así que va a ser difícil que os equivoquéis de talla porque, al tener anchura y una longitud correcta, casi todo el mundo podrá acertar a la primera con su talla adecuada.

Como he dicho, no es una zapatilla con curvatura muy marcada. El arco es similar al visto en Vaporfly o Alphafly: más o menos es el mismo porque la placa en la zona media se parece a la de la Vaporfly en formas, pero en esta zapatilla es menos problemático porque el Zoom X se hunde de manera diferente gracias a la envoltura exterior.

En cuanto a cotas, es bastante natural: ni estrecha, ni angosta ni nada raro en ningún punto. La altura de la caja de dedos es pequeña pero, al tener Vapor Weave, no es tan molesto y además, al ser ancha, está bien que no sea muy alta para que el pie no se mueva descontroladamente.

Nike Ultrafly

Quizá el único punto mejorable es el ajuste de talón, que no es malo pero tampoco bueno. Está en un punto en el que, mientras no dé problemas, puedes tolerarlo pero, claro, si eres de tobillo estrecho, quizá me la probaría usando también el agujero auxiliar para ver si logras seguridad y confianza porque, si no, podría ser un problema (pero, claro, todo problema menor con 250€ menos en el bolsillo parece muy grande).

En cuanto a la plantilla, va pegada totalmente a la base de la zapatilla, de 4 mm y un material muy avanzado, TPEE, muy elástico y flexible, motivo suficiente para que vaya pegada totalmente ya que podría moverse (así que, si se os suelta, es aconsejable que la volváis a pegar sobre el strobel board).

Los plantilleros no tendrán grandes problemas para adaptar su soporte plantar a la Ultrafly. Aunque, si vuestra plantilla es de más de 7 mm, la probaría en la tienda para ver si toleramos el ajuste más cercano que tendrán con una plantilla así en zona delantera y de empeine.

Amortiguación y dinámica de la Nike Ultrafly

La amortiguación es excelente y excelsa como podíais imaginar de una zapatilla con toda la mediasuela de Zoom X. A pesar de que el Pebax del Zoom X va contenido por la malla externa, lo cierto es que resulta bastante agradable, blandito y con un recorrido generoso sin ser excesivo ya que la placa limita tanto la cantidad de recorrido como la velocidad en que colapsamos esa amortiguación.

El Zoom X tiene una formulación ligeramente diferente, es más denso respecto al de la Vaporfly (0.12g vs 0.16g), algo lógico para una zapatilla de trail running donde el Zoom X va a tener que lidiar con polvo, agua, por no hablar de dar respuesta funcional a terrenos inestables, con desnivel y un largo etcétera.

Se puede notar que el material que tienes bajo los pies es un Pebax. La sensación inicial, el ruido que hace al apoyar, la elasticidad… Todo te recuerda a la Vaporfly pero en un sentido más apagado, más filtrado, derivado de ese 33% más de densidad que posee el de la Nike Ultrafly, todo deriva de la construcción y diseño que tiene, probablemente algo más adaptado al trail, más duradero, más denso, pero sobre todo por la pieza textil que lo envuelve.

Es innegable que es Zoom X pero no esperéis la locura de rebote, inestabilidad, elasticidad o tacto extremadamente blando de la Vaporfly. Todo ello está presente en la Ultrafly pero, como digo, es una sensación más light, que no es malo sino una condición sine qua non de su adaptación buscando el rendimiento en trail.

En cuanto al equilibrio de amortiguación, está en su punto, poco que quejarse aquí: abundante, mismo tacto, mismo rebote y transición fluida y natural.

La zapatilla, a pesar de ser «de competición» no es muy precisa. Es un modelo muy ancho, lo que a veces a la gente más técnica le puede llegar a dar algún susto: pisan en un hueco que instintivamente les da confianza en cuanto a espacio, pero de repente con la Ultrafly se dan cuenta de que no entra muy bien por la gran anchura. Es algo a lo que acostumbrarse y, si la usas con cabeza para lo que está diseñada, huyendo un poco de terrenos agrestes y rotos, este tipo de situaciones se va a dar poco.

El chasis de la Nike Ultrafly no es demasiado curvado, es una zapatilla más bien clásica a la que es muy fácil adaptarse desde la primera zancada: no pone tu pie en posiciones forzadas, no tiene un arco marcado…

Nike Ultrafly

Posee un repunte de 42 mm delante con un ángulo de 25º y que empieza a una longitud total de 74%, por lo que se puede considerar normal. Se podría considerar una zapatilla algo curvada, pero se nota más que tiene un chasis clásico y repunte algo marcado que un chasis curvo. Por otra parte, el talón tiene un biselado similar, marcado, pero dentro de lo considerado normal: 28 mm y 30º.

Así que la zapatilla no tiene una ayuda o funcionalidad eficiente de rocker, es más «normal» en ese sentido, ¿el motivo? Con Zoom X y una placa de carbono no necesita más ayudas y probablemente Nike habrá pensado que este tipo de chasis es más afín a lo que su público está acostumbrado (y, realmente, la mayoría de los corredores también).

Ahora bien, la zapatilla es muy rígida. La base tan ancha no ayuda a que sea más flexible precisamente, así que es una característica importante a conocer.

Nike Ultrafly

Nadie esperaba que no fuese rígida, pero es realmente rígida por lo que quizá para algunos corredores puede ser exigente en cuanto a gemelos o sóleos. Particularmente no he notado más exigencia de lo normal, pero podría ser algo a tener en cuanta para los más susceptibles, especialmente en zonas de subida, donde la rigidez hace presencia y puede llegar a requerir un esfuerzo extra innecesario.

En cuanto a distancias, va a depender mucho del corredor:

  • La gente élite la puede usar con éxito en distancias de 100 millas e incluso carreras ligeramente más técnicas de lo que recomendamos aquí.
  • Un corredor normal podrá disfrutarla sobre todo entre 21 km y 100 km, es la zona ideal para un corredor de pelotón con una Ultrafly, siempre en terrenos no muy técnicos, aunque podrían correr una ultra de 100 millas con ella si nos da confianza.

Conclusión

Si lo que estáis esperando es un salto de nivel similar al que ofreció la Vaporfly cuando salió al mercado, esta Ultrafly no lo ofrece: ahora bien, sí te da la capacidad de que vayas más rápido y cómodo que la mayoría de zapatillas del mercado, incluso que alguna de sus rivales.

A pesar de tener más Nike que otras marcas en mi extenso armario, en los últimos años no he sido el mayor fan de las zapatillas de running o trail de la marca de Oregon. Si quitamos la Vaporfly o la Alphafly, el resto de zapatillas me pueden parecer atractivas pero, sinceramente, no me emocionan.

No obstante, la Ultrafly, a pesar de su precio (que tampoco veo descabellado teniendo en cuenta sus características y segmento) me parece una zapatilla muy buena en la que la clave no es otra que el terreno por el que la vas a utilizar.

Habiendo corrido multitud de veces por los trails americanos, esta zapatilla tiene todo el sentido del mundo para ese público: es excepcional para los trails sencillos típicos del oeste americano.

Ahora bien, en España (aunque algunos nos leen desde Hispanoamérica) la duda es si es una zapatilla para un trail más técnico. Lo cierto es que no la metería en zonas técnicas, no es un modelo para hacer una Ultra Pirineu o el Ultra de Picos de Europa, pero perfectamente puedes hacer una Trans Gran Canaria o un UTMB a poco de experiencia que tengas: es suficientemente estable, tiene buena adherencia y es muy cómoda, lo que le falla es protección de upper, por eso la usaría siempre que el terreno no sea muy rocoso.

Realmente, a parte del precio no se le puede echar en cara muchas cosas. Quizá la lengüeta la cambiaría o la falta de protecciones la haría algo más polivalente, pero también añadiría peso, algo que también trabaría un poco para limar, al menos, 25 gramos. Pero, en esencia, estoy muy contento con la Nike Ultrafly para trails medios o fáciles en cualquier distancia si quieres algo de ayuda, comodidad, estilo y agarre.

Eso sí, estoy decepcionado con Nike por no ponerle una placa realmente completa a la zapatilla. Es lo que esperábamos todos y en su publicidad son muy ambiguos, diciendo que la placa va del talón al antepié, que es verdad, pero no especifica que su presencia en talón es testimonial y en el antepié está bifurcada y no llega hasta la puntera.

Es difícil encontrar gente a la que recomendarle la Ultrafly si el precio es un inconveniente ya que 250 € es mucho dinero para una zapatilla que, si bien cumple con lo que esperábamos, no da esa ventaja de una zapatilla de placa de carbono de asfalto: la Ultrafly te empuja pero la diferencia es claramente menor, ¿te compensa esa diferencia ese precio más alto o no? Esa es más o menos la cuestión principal de la Ultrafly, porque la zapatilla está más que bien.

Usuario tipo de la Nike Ultrafly

  • Corredores neutros o plantilleros de hasta 85 kg que busquen una zapatilla para entrenar, competir o hacer tiradas a ritmo en terrenos de tecnicidad media o fácil en cualquier distancia.

Nike Ultrafly

Nike Ultrafly
9.34

Chasis y estabilidad

9/10

    Amortiguación

    10/10

      Ajuste y horma

      9/10

        Upper

        9/10

          Suela

          10/10

            Lo mejor

            • Excelente suela Vibram
            • Muy buena amortiguación
            • Rebote elevado
            • Diseño y funcionalidad

            A mejorar

            • Pocas protecciones para zonas técnicas en upper
            • Precio elevado

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