Scott T2 Kinabalu

Dentro del entorno de las zapatillas de running, Scott posiblemente sea una marca que os resulte conocida o que os suene poco menos que a chino, dependiendo de vuestro bagaje deportivo. Para el que “sólo” se haya movido en el mundillo del running asfaltero, posiblemente no haya visto nunca unas zapatillas de esta marca y, lo mismo, hasta ni siquiera sabe que trabajan ese tipo de producto.

Para el que haya tocado temas de ciclismo, esquí o triatlón, seguramente sí que conozca alguno de sus productos ya que, desde 1958, Scott ha ido escribiendo su historia, primero en el mundo del esquí y, después, en el mundo de la bicicleta, siendo en algunos momentos uno de los referentes en determinadas clases de material (por ejemplo, en el aluminio).

Su salto al running es bastante reciente (finales de la década pasada) y, en un primer intento, presentó una colección que, si bien incluía unos conceptos que eran interesantes y tenían muy buena pinta, quizá falló al no darle el apoyo suficiente o comprometerse con la suficiente fuerza como para impulsarlos, lo que unido a algunos detallines mejorables, hizo que no terminaran de cuajar. Es decir, el producto era bueno y podrían haber aprovechado para meter la nariz en algunos nichos de mente algo más abierta que la del “runner purista” (básicamente triatlón y montaña), pero dejaron escapar ese tren.

Sin embargo, no tiraron la toalla, siguieron fieles a sus ideas básicas de trabajar con buenos materiales, geometrías que faciliten una pisada eficiente, etc., a lo que han ido añadiendo la colaboración de grandes atletas de referencia para asesorarles lo que, sumando a su experiencia en labores de I+D adquirida durante sus más de cincuenta años de historia, les ha permitido darle un gran empujón a sus zapatillas.

Tanto en la parte asfaltera como en la de montaña, el salto ha sido significativo y en este segundo sector (montaña) se nota que han estado trabajando codo con codo con especialistas del trail running y de las ultras porque las zapatillas off road de Scott están evolucionando mucho y en muy buena dirección, llegando a poder pelear de tú a tú con algunas de las que habitualmente se consideran de referencia en ese segmento.

En este caso vamos a analizar a fondo la que posiblemente sea la estrella de esta colección, las T2 Kinabalu, unas zapatillas a las que, si no les das la vuelta para mirarle los bajos, casi pueden pasar por ser unas asfalteras, no sólo por la apariencia exterior sino incluso una vez calzadas y casi casi hasta cuando las llevas puestas por asfalto.

Pero la gracia es que no se quedan sólo en eso sino que, cuando las tratas como lo que realmente son, unas zapatillas de montaña, aunque no son de las de meterse en terrenos técnicos, ves que aguantan viento y marea y que dan muchísimo juego, siendo posiblemente unas de las zapatillas más versátiles que podemos encontrarnos ahora mismo para determinados usos como las ultras, correr por pistas, triatlones y duatlones cross, etc.

Como quizá suena un poco pretencioso esto de ponerlas tan bien, vamos a pasar a analizarlas en detalle y así ya es cada uno el que puede sacar sus propias conclusiones y decidir si merecen esa calificación o no.

Mediasuela

La mediasuela es una de las muchas singularidades que nos vamos a ir encontrando al recorrer las T2 Kinabalu pero, como se suele decir, no hay que fiarse de las apariencias porque pueden engañar.

Está hecha toda con Aero Foam, un compuesto específico de Scott que es muy ligero (significativamente más ligero que muchos derivados del EVA), resiste muy bien la fatiga y que, para mí, destaca sobre todo por su tacto porque es uno de esos que combinan muy bien el ser blando ante el primer impacto pero que luego no se deforma ni cede demasiado con lo que amortigua sin que por ello se tenga que perder la fuerza que ejercemos.

Aunque veamos una franja negra, es simple decoración y se ha recurrido únicamente al Aero Foam y a, aunque aparenta ser algo gruesa, sobre todo en la zona central donde se ha tapado por completo el arco, tanto por dentro como por fuera, las medidas no están fuera de lo razonable ya que el talón sube hasta los 30 milímetros y la puntera se queda en 19 milímetros.

Esto da un drop teórico de 11 milímetros pero la sensación al tenerlas calzadas es de ir mucho más plano y, sin saber esos números, seguramente la mayoría diríamos que anda por los 6-8 milímetros y, es más, seguramente le pondríamos menos altura de la que realmente tiene ya que te sientes más cerca del suelo de lo que indican esos números.

Estas sensaciones se explican por el diseño de la mediasuela, basado en lo que en Scott denominan eRide y que no es más que el trabajar la geometría de la suela y mediasuela para dotarla de una forma curvada y continuada para que facilite un ciclo de pisada eficiente y lo más rápido posible.

20130712 - Scott T2 Kinabalu - Geometría eRide

Vale, esto es lo que teóricamente se busca con la mayoría de los diseños de estas zonas pero la gracia de lo que plantean con el eRide (y que va en la línea de lo que hace alguna que otra marca) es que al darle esa ligera curvatura (no sólo a la puntera sino en toda la planta), no dejando hueco en la zona del arco, etc., se facilita esa rapidez de transición prácticamente para todo tipo de pisada, tanto si entramos taloneando como si pisamos de mediopié o antepié, amén de que se consigue una gran estabilidad ya que en todo momento hay un gran contacto con el suelo.

Se disfruta y exprime mejor cuanto mejor y más eficiente es nuestra pisada pero, para mí, la gran gracia que tiene es su versatilidad porque no sólo permite un gran espectro de tipos de pisada sino que, a poco decente que la tengamos, lo que nos abre muchísimo es el abanico de ritmos ya que es tan buena la experiencia yendo con ella a ritmos de vértigo como yendo a ritmos trotones, con zancada corta y mucha frecuencia ya que vas haciendo la transición de la pisada muy rápido y sin ningún impedimento por parte de la zapatilla ya que se deja llevar con mucha facilidad.

Este tipo de geometría se ha empezado a ver hace no demasiado tiempo, sobre todo en las asfalteras pero, después de ver lo que permite, poco a poco la van aplicando en más modelos de trail, sobre todo en aquéllos destinados a ir por pistas y terrenos no excesivamente técnicos donde los que no son especialistas del trail running pueden exprimirlas a tope, casi como si fueran unas ruteras.

Aunque se haya utilizado sólo un compuesto, la mediasuela no es un simple pegote de Aero Foam sino que, si la miramos desde cerca, vemos que -por ejemplo- se le han puesto ciertas estrías en las paredes laterales, que suben ligeramente en la zona del arco para dar soporte, etc.

Scott T2 Kinabalu - Perfil interior

Suela

En teoría, la mediasuela debería ser la estrellita porque aglutina las dos principales tecnologías que promociona Scott (eRide y Aero Foam) y, aunque han acertado con el diseño de esa zona, creo que la suela tiene tanta o más culpa de que las T2 Kinabalu funcionen tan bien.

Es una suela que, en un primer vistazo puede causar recelo tanto en los trail runners como en los asfalteros pero si te saltas ese prejuicio y te las calzas, te das cuenta de que es capaz de dar un gran rendimiento en ambos entornos. Ojo, no digo que salve los muebles sino que realmente es capaz de dar un muy buen rendimiento en ambos aunque, obviamente, mucho mejor en off road, que es para lo que está pensada la zapatilla.

Scott T2 Kinabalu - Suela

Dispone de un montón de tacos de varias formas y tamaños dependiendo de la zona en la que nos encontremos pero se sigue manteniendo la filosofía de buscar mucho contacto con el suelo así que, aunque son medianamente prominentes, el tamaño que tienen acaba ‘sumando’ mucha superficie de contacto y siempre hay en contacto con el suelo una buena cantidad de tacos grandes para que no nos sintamos nunca inestables.

Como suele ser habitual, en la zona del talón los tactos están enfocados con la ‘garra’ hacia delante, tienen una forma de U y son más grandes cuanto más cerca están del extremo del talón.

En la zona exterior, lo que vemos en anaranjado, se ha dejado un grupo de tacos que perfectamente podrían estar en una zapatilla asfaltera y que, si bien no dan quizá un agarre tremendo en terrenos con piedras sueltas, barro o cosas así, los vamos a agradecer muy mucho cuando corramos por superficies lisas, asfalto, etc. Y, lo principal, durarán mucho más que si se hubieran puesto tacos en forma de “U” como los demás, que durarían un suspiro si se meten, por ejemplo, en bajadas de terreno liso donde los limaríamos en un periquete.

Scott T2 Kinabalu - Suela Detrás

Según vamos avanzando, vemos que los tacos van adoptando forma de chevrón que, empezando desde el centro, van extendiéndose a lo ancho hasta cubrir todo el ancho de la suela pero con la gracia de que lo hacen en los dos sentidos, unos mirando hacia delante y otros mirando hacia atrás (éstos, en realidad son más bien “medios tacos”).

Scott T2 Kinabalu - Suela Mitad

Una vez que pasamos la zona del arco, se diferencia claramente la zona central, con una doble fila de tacos con forma de chevrón y los dos extremos, cada uno de ellos con una fila de tacos relativamente grandes y con una forma que hace a la vez agarre hacia atrás con un pico en la parte exterior y hacia delante, con esa forma de “U” que tiene en la parte delantera y que, para más inri, está ligeramente inclinada hacia el centro.

Scott T2 Kinabalu - Suela Delante

Los rebordes exterior e interior, aunque similares no son simétricos sino que se han enfocado y diseñado en función de cómo van a trabajar en cada una de las zonas para que den el máximo rendimiento tanto cuando necesitamos apoyo o agarre en la recepción (cara externa) como cuando requerimos agarre de cara a realizar el impulso en la última fase de la pisada (parte interior y metatarsos).

Además, lo que se consigue con este diseño tan “variado” es también el poder tener un gran conjunto de tacos multidireccionales de manera que siempre va a haber alguna zona que sea capaz de adaptarse a la superficie por la que vamos corriendo.

Por último, en la puntera se ha puesto una zona similar a la que hemos visto en la cara exterior del talón que nos permite sacar un rendimiento tremendo cuando “punteamos” al ir por asfalto o cuando vamos corriendo realmente ligeros.

Los tacos son muy versátiles y relativamente largos por lo que en terrenos relativamente mojados o embarrados, césped, tierra suelta, etc., van muy bien pero la gracia es que luego no desmerecen nada en superficies duras, incluso asfalto o loseta (me ha sorprendido muchísimo cómo se va de bien con ellas por las aceras) aunque, donde mejor van, sin ninguna duda es por pista y terrenos no técnicos.

Están bastante separados por lo que, en caso de que haya barro, se cae con bastante facilidad y no se acumula excesiva cantidad.

He dejado para el final la placa antirrocas que se puede ver asomar en la parte delantera y que ofrece la protección suficiente como para que podamos correr prácticamente por cualquier sitio sin tener que preocuparnos de que una piedra nos haga ver las estrellas, pero sin convertirse tampoco en algo que nos aisle completamente del firme por el que corremos o que limite en exceso la flexibilidad de la zapatilla.

Aunque no estén puramente en la suela sino a mitad de la mediasuela, vemos que tienen cuatro agujeros de drenaje, dos delante y dos detrás para que salga el agua que nos pueda estar entrando por la parte superior.

Scott T2 Kinabalu - Detalle Agujeros

En definitiva, algunos la ponen como una door-to-trail y, aunque es cierto que se desenvuelve perfectamente en asfalto, loseta y demás, creo que sería injusto dejarlas sólo en esa categoría ya que se suele asociar a zapatillas que luego no tienen un gran rendimiento en trail running, algo que sí dan las Kinabalu.

Upper

El upper de las T2 Kinabalu cumple con la misma tendencia que el resto de sus partes: en un vistazo rápido puede parecer poco trailer pero si te acercas y lo analizas con detenimiento vas descubriendo que no es así.

Scott T2 Kinabalu - Vista Superior

Toda la zona que vemos en azul clarito es de una de esas dobles rejillas que se están poniendo de moda y que en lugar de ser como las tradicionales, donde la exterior es muy abierta y como si fuera una de esas vallas metálicas, es casi más una tela continua con multitud de aberturas pequeñas.

Scott T2 Kinabalu - Detalle Mediopié

La ventaja de este tipo de rejillas es que consiguen dar estructura al upper y necesitar menos refuerzos y, además, son más resistentes aunque hay que llevar mucho cuidado porque puede llegar a comprometer a la transpirabilidad, algo que no pasa en las T2 Kinabalu que, dentro de las zapatillas de su segmento, es bastante fresca.

Por encima se ha colocado una especie de tercera capa de una rejilla de TPU con grandes agujeros ovalados que se encarga principalmente de hacer el trabajo de dar estructura para que, de esa forma, las otras dos capas de la rejilla puedan ser finitas y flexibles y que el upper pueda amoldarse al pie, tanto en estático como cuando se va moviendo.

Esto como base pero luego se han ido trabajando específicamente cada una de las partes, como vemos en la puntera donde se ha dispuesto un gran refuerzo sintético con una buena prominencia en la zona del dedo gordo para que toda la puntera quede bien protegida de los roces y, sobre todo, de los posibles golpes con rocas.

Scott T2 Kinabalu - Puntera

No es una puntera como la de unas Dr. Martens pero protege lo suficiente y lo bueno es que no limita nada la agilidad que da la puntera curvada que comentábamos en el apartado de la mediasuela.

En el talón tienen un contrafuerte bastante grande y que, siendo rígido, permite cierta libertad, sobre todo lateral, para que no sintamos el pie encajonado. Esto, que podría parecer un problema, en realidad no lo es ya que son bastante altas en la zona del collar, sobre todo en el aquiles y abrazan muy bien el tobillo por lo que en ningún momento llegamos a sentirnos vendidos en esa zona.

El contrafuerte va recubierto por un refuerzo del mismo material que el de la puntera para darle una capa adicional de sujeción y protección pero lo que no entiendo es para qué se le ha dejado la lengüeta superior a modo de tira de las que teóricamente se ponen para facilitar un calzado rápido. La única explicación que le encuentro es que sea un guiño triatlético pensando en los triatlones cross y, si bien puede ser útil para esos casos (de hecho creo que es una zapatilla muy buena para ese uso y, contando con que Scott trabaja bastante con el tema del triatlón, no sería de extrañar), creo que no merece la pena y que lo único que puede hacer es dar problemas a los que sean propensos a tener rozaduras en esa zona.

Scott T2 Kinabalu - Detalle Talón

El collar es relativamente mullido y en la última parte, tanto por dentro como por fuera, está recubierto de tela suavita por lo que se nota muy confortable y gracias a la posición de los dos últimos ojales, nos lo vamos a poder colocar a nuestro gusto, tengamos el tobillo como lo tengamos (fino o grueso).

Antes me he saltado la parte central porque no consigo posicionarme claramente respecto a ella ya que, aunque el ajuste es muy bueno y es capaz de agarrar al pie fenomenal sin necesidad de que la horma tenga que ser angosta en esa zona, pensando en un uso de trail intenso, quizá se le echan en falta refuerzos laterales para cuando uno se pone a retorcer el pie en suelos con muchas rocas, si se cantea mucho, etc.

De todas formas, pensando en su uso natural, para pistas y trails no técnicos, creo que el ajuste se debe considerar como muy bueno así que me planto en esa posición y se acabó la discusión.

La lengüeta es muy similar al remate del collar, con unos acabados suaves y bastante mullidita para proteger de unos cordones que, aunque sean planos, no son de los que deslizan fácilmente sino que tienen la rugosidad justa para que no se desaten por sí solos. Además, no es excesivamente ancha y en la parte que queda por encima del atado de los cordones deja espacio libre en los laterales por donde se podría colar tierra o piedrecillas.

Los cordones son larguísimos pero, como hay una tira elástica en el tercer ojal que podemos usar para sujetar el sobrante, no sólo no me parece un punto negativo sino que creo que es bueno porque así nos las podemos atar como nos dé la gana y utilizar ese último agujero que tan poca gente usa y, que los que necesitan tirar de él, casi siempre tienen que cambiar las cordoneras porque las de serie no son suficientemente largas.

Scott T2 Kinabalu - Detalle Cinta Sujetacordones

Como he dicho antes, es bastante fresquete, transpirable y flexible y no agobia y, aunque no tiene tratamientos para repeler el agua, seca muy rápido, tanto por el propio upper como por los agujeros de drenaje que tiene la suela y la propia plantilla.

Horma

La horma es bastante estándar en todas sus zonas y medidas, sin pasarse de holgada pero tampoco tirando a angosta.

En la zona delantera, a pesar de que puedan parecer algo puntiagudas, dan la suficiente amplitud como para que los dedos tengan espacio y que no vayan golpeándose al correr con ellas.

Scott T2 Kinabalu - Puestas General

La zona del mediopié es bastante amplia y no marca demasiado el arco pero luego son capaces de cerrar muy bien, mucho mejor de lo que podría pensarse viendo el diseño del upper la zona del empeine.

En la zona trasera siguen más o menos esa misma línea de dejar cierto espacio por dentro pero, luego, ofrecer en el collar un buen cierre (o el que nosotros queramos tener jugando con la tensión del atado final).

En cuanto a la talla, completamente estándar, mantendría la misma talla USA que en el resto de zapatillas.

Por último, incidir un poco en el tema del arco porque al no estar muy marcado, tener cierta amplitud y bastante base, creo que son unas zapatillas bastante interesantes para los que gusten de usar o necesiten plantillas en las zapatillas de trail running.

Jugueteando con las T2 Kinabalu

En lo que llevamos de prueba he hecho mención a su apariencia y similitud con zapatillas asfalteras así que me imagino que os sorprendería si os dijera ahora que su comportamiento en dinámico no es también similar en algunos aspectos, ¿no? ;-D

Pesan alrededor de 270 gramos lo que, sin ser una cifra especialmente llamativa porque ya hay bastantes de trail running más ligeras, la gracia es que, si comparamos a las T2 Kinabalu con las que ofrecen lo mismo que ellas, cambian las tornas y entonces pasan a ser unas de las más ligeras, con bastante diferencia con algunas de las clásicas de ese segmento.

De hecho, venían varias zapatilla en el mismo paquete (todas las demás eran asfalteras) y al llegar a éstas y cogerlas pensé que “bueno, éstas pesarán bastante más, estarán por encima de los 300 gramos” pero, ¡no!, tuve que pesarlas varias veces para cercionarme de que pesaban lo que marcaba la báscula.

Si a esto le sumamos lo que hemos comentado del diseño de la mediasuela (geometría eRide, curvatura de la puntera, etc.), el comportamiento del Aero Foam y de la suela, hace que estemos ante unas zapatillas que pueden rodar prácticamente a cualquier ritmo.

Y, ojo, cuando digo “cualquier” me refiero tanto a ir a ritmos trotones o incluso andando como a ponerse a pisarles el acelerador casi como si estuviéramos haciendo miles con unas de asfalto.

Scott T2 Kinabalu - Puestas Flexando

Es una auténtica gozada llegar a una pista de tierra compacta o zonas poco complicadas, de las que permiten correr rápido y con las piernas con ganas de fiesta porque puedes empezar a pisar el acelerador hasta tocar tabla, que las T2 Kinabalu no se van a amedrentar y van a permitirte ir “a toda pastilla” (en el entrecomillado había puesto otro término técnico, pero lo he cambiado para que no censuren la página).

Mientras las complicaciones vengan por cambios en el perfil, seguirán dando un gran resultado porque, sin ser unos misiles, hay que correr “muy mucho” para que se les eche en falta algo de chispa y, sin embargo, lo que si nos van a dar es muchísima tranquilidad cuando, por la razón que sea, tengamos que ir a ritmos más tranquilos.

Si lo que cambia es el firme o el tema se vuelve enrevesado, pues mientras no se vuelva algo extremadamente técnico, seguirán respondiéndonos vayamos por terrenos húmedos con algo de barro, césped o incluso roca.

Por supuesto, si hablamos ya de meterlas en pedregales y en zurrarles cada dos por tres contra esos pedruscos pisando dios sabe de qué manera, pues empezaremos a notarlas algo fuera de lugar pero es que, caray, para eso ya hay que empezar a meterse con zapatillas específicas para ese uso.

Son puramente neutras, sin un chasis tremendamente robusto ni grandes soportes o dobles densidades pero se perciben muy estables gracias a que no son demasiado altas, la forma de la mediasuela y el gran contacto continuo que hay con el firme que pisamos.

En cuanto a la flexión, al principio quizá se notan algo rígidas de más pero en cuanto les vamos metiendo kilómetros y “rompen”, se estabilizan de manera que quedan rígidas en talón y mediopié y en la parte delantera dejan la flexibilidad justa para poder adaptarse a los sitios en los que pisamos permitiéndonos retorcer el pie en caso de que sea necesario.

Es decir, si lo que queremos es algo versátil que nos sirva prácticamente para todo, para ponernos las zapas y salir casi sin saber cómo va a ser la ruta ni cuáles son las condiciones climatológicas, las T2 Kinabalu son una muy buena arma.

Es más, para el que además de esa versatilidad en el tema de los terrenos quiera tener versatilidad en cuanto a ritmos y formas de pisar, ligereza, agilidad, etc., entonces ya no sólo es que sean buenas sino que son, posiblemente, unas de las mejores alternativas que hay actualmente y pueden plantarle cara e incluso sacarle los colores a algunas consideradas como valores seguros: MT1210, Cascadia 8, etc.

Usuario Tipo

  • Gran alternativa para quien quiera una zapatilla de trail running versátil, que se defienda bien en prácticamente cualquier situación y terreno mientras no sea excesivamente técnico (subidas o bajadas, pista, barro ligero, césped, … incluso aguantan bien los tramos con asfalto), que sean ligeritas, relativamente flexibles y que, al calzarlas, se acerquen, en parte, a lo que dan unas zapatillas asfalteras.
  • Para los que además busquen algo que sea agradecido con las pisadas eficientes y que gusten de correr ligero en los tramos no técnicos (por ejemplo, pistas) o para los que estén buscando el arma para las ultras de “tipo americano” (mayoritariamente por pista sin complicaciones), son una de las mejores zapatillas que hay actualmente en el mercado.
  • De hecho, una de las pocas pegas que le puedo poner es que cueste tanto encontrarlas ya que, con una mejor distribución y más presencia en las tiendas para que la gente se las pudiera probar, se venderían mucho (ojo, no son de las que se venden fácilmente y a un runner purista no le encajarían a priori, pero a los triatletoides, si se les consigue que metan los pies, podrían entrar porque algunas de ellas son justo lo que teóricamente va bien para triatlón o maratón: ancha, plana, mucha base, ligera pero sin pasarse, horma holgada, …)
  • Muy buena como zapatilla de entrenamiento en las condiciones que he comentado antes y poco menos que perfecta para competiciones de triatlón cross o ultras que discurran por terrenos no técnicos.

Peso de la zapatilla: 270 gramos.
Precio: 119€

15 Comentarios

  1. Sin duda, una grandísima opción para quien quiera una zapatilla versátil que se defienda bien en (casi) cualquier situación, pero no sólo limitándose a cumplir en todo en plan “aprendiz de mucho y maestro de ná” sino que es capaz de destacar en algunas cosillas como p. ej. cuando te pones a rodar con ella por pistas donde no se amilana respecto a lo que se conseguiría con muchas de las asfalteras a las que seguramente dejará en pañales cuando el terreno se complique ;-D

  2. Hace pocas semanas que me he hecho con unas Scott, las Race Rocker. Lo cierto es que han sido todo un descubrimiento: materiales de mucha calidad, ligereza asombrosa, y un material de mediasuela (que es el responsable de esa ligereza) muy logrado. No tenía claro en qué consistía el eRide (me parecía que se refería más bien a esa suela algo sobredimensionada y en contacto permanente con el suelo). Lo de la curvatura de la que hablas, Morath, puede matizar el drop de 11mm, seguramente. Un poco al estilo Skechers con la prominencia central. Con todo, yo casi prefiero la sencillez: si quieres un drop intermedio mete 8mm como Saucony y en paz. Alguna asfaltera de esta marca creo que va por ese camino, aunque la web no da datos de drop.

    Dicho esto, tras usar las Race Rocker tengo que decir que es una marca muy pero que muy recomendable, que sin duda ha trabajado mucho en su línea de zapas de running. Los upper están curradísimos y la mediasuela es agradable de tacto, respondona y la más ligera que he visto. Es algo rígida, como dices, pero no más que algunas de EVA. Intuyo que estáis probando alguna otra, así que estaré atento.

  3. pufendorf, de Scott ya había probado las T2C de hace unos años, la primera versión y la “mitad de abajo” me gustó mucho, no tanto la de arriba porque, aunque era buena y con buenos materiales, le faltaba pulir alguna cosa aunque apuntaba muy buenas maneras porque p. ej. tenía mucho refuerzo termopegado (te hablo de 2010-2011, ojo).

    Lo que me gustó de la mediasuela fue tanto el diseño como el tacto, ambos con filosofía de “rodador de mediopié”: bajitas, planitas, anchas, mucho contacto con el suelo, …

    Lo de que luego curves o no curves no es tan relevante, del mismo modo que no es tan relevante el tema del drop porque las T2C me parece que tienen 11 milímetros y yo creo que sería capaz de discutirlo aun viéndolo medido delante de mí mismo porque las sensaciones al correr con ellas no son de tanto drop (por eso siempre digo que el drop es relativo).
    Esto se nota en muchas otras zapatillas como p. ej. las Zoot donde, a pesar de tener 10mm en muchos modelos, perfectamente pasarían por 6-8 milímetros.

    Lo de la curvatura, no tiene nada que ver con Skechers que buscan una clara curva y mucha flexibilidad, creo que la filosofía del eRide va más en la línea de los diseños de Zoot (sin el CarbonSpan+), algunas de las Under Armour (Mantis, Monza, Charge RC 2, Charge RC 2 Racer, …), …

    Lo de la rigidez, es normal porque tienen una placa antirrocas pero en las T2C es intermedia, ni tan flexible como unas “desestructuradas” ni tan rígidas como algunas de las Adizero.

    Vamos, que es una marca como para tener muy en cuenta, para los de trail running, sin duda y para los asfalteros, con las nuevas colecciones (a partir del año pasado), también.

    Ojalá pudiéramos probarlas todas porque, por insistir, te aseguro que no es ;-D

  4. Cuando hablas de esa curvatura te refieres a que no sólo se levanta por delante, sino a que la parte del talón también está levantada, entiendo, formado todo una especie de “U” o de “casco de barco”. En la segunda foto se aprecia muy bien.

    Supongo que eso ayuda a las sensaciones de menor caída, al aligerar el talón o hacerlo menos intrusivo. Esa sensación la tengo yo con unas zapas parecidas a éstas, también por lo raras: unas Técnica Diablo Sprint.

    Esas cosas influyen, lo mismo que el contorno de la suela, si tiene o no protuberancias, o el típico alargamiento del talón hacia atrás de algunas trail para los descensos…pero al final el camino más corto me sigue pareciendo reducir el drop.

  5. pufendorf, sí, algo de “casco de barco” hacen, pero muy, muy leve, es imperceptible.

    Lo del drop, si no se analiza en conjunto no sirve de nada porque, como ya se ha hablado muchas veces, un mismo drop no es equivalente en unas voladoras planitas o en unas con mucha mediasuela, no es lo mismo 8mm en un 8 USA que en un 12 USA (la inclinación no es la misma), influye mucho el material y diseño de la mediasuela, …
    Para mí, el valor concreto del drop es completamente irrelevante en plan “número frío”, igual que lo puede ser el del peso, el de la resistencia a la flexión o la torsión, densidad del material, … lo que cuenta es la combinación final.
    Hay muchas zapatillas con 12 mm de drop con las que se va perfectamente de mediopié, plano total, volando a saco o pisando huevos y hay otras de poco drop con las que no hay forma de ir cómodo.
    Pero, bueno, eso son discusiones para otros sitios ;-D

    Lo que cuenta para las T2C Kinabalu es que, independientemente de la cifra del drop, la sensación es de que parecen de las de 6-8 milimetros, que las que mejor las exprimen son los que van de mediopié pero que no le hacen ascos a los talonadores ;-D

  6. Sí, no extendamos la discusión, que nos liamos 😀
    Básicamente preguntaba porque no estaba seguro de entender en qué consiste el eRide; con lo de las tecnologías de las zapatillas soy algo excéptico a veces.
    Cuando se promete una mayor eficiencia en la pisada hay que aportar algo tangible; hay otras marcas que hablan de eficacia de sus sistema (Karhu con el fulcrum por ejemplo; el famoso geometry of strong) y la verdad no siempre tengo fe en ello.
    En el caso de Scott, quizás esa curvatura ayude a un ciclo más rápido, es difícil saber.
    Personalmente a mi, que piso de medio pie, me importa sobre todo que el talòn sea ligero, que no se note ni interrumpa, más incluso que el contacto continuo de la suela u otras variables. Pero en fin, cada cual tiene sus sensaciones.

  7. +1 con el escepticismo!!!
    La experiencia me dice que hasta que no se prueban las innovaciones, no se debe ensalzar nada porque la teoría y la práctica de laboratorio es muy diferente a la práctica “real” cuando las llevas en los pies.

    Lo de “prometer una mayor eficiencia de la pisada”, insisto, no es algo ligado a la tecnología o al diseño de la zapa sino que debe ser eso pero combinado con el corredor.
    Te pongo un ejemplo muy sencillo: ¿son mejores una voladoras muy flexibles sin placa rígida en el mediopié (Universe o cosas así) o unas con una placa muy rígida con efecto catapulta (Adizero Hagio 2 o similares)?
    Pues las dos y ninguna ya que depende de cómo corra quien las calce ya que las dos estrategias son brutales en cuanto a la velocidad pero hay quien es incapaz de correr con algo tan rígido y otros se agobian si no sienten ese efecto catapulta.

    En este caso, lo mismo, hay quien va comodísimo con zapatilla con sensación de ir con poco drop y hay quien no lo quiere ni ver y prefiere cierta altura.

    En cuanto a lo último que dices del contacto continuo, precisamente para la pisada de mediopié es para la que mejor va el tener el arco con cierta anchura porque es justo la zona en la que se impacta así que necesitas que haya bastante contacto y cierta estabilidad a la que luego hay que sumar un antepié relativamente ágil y no demasiado restrictivo.
    No tienes más que fijarte en cómo se están diseñando últimamente la mayoría de las zapatillas “de transición” o de “natural running” ;-D
    Obviamente, eso no tiene que ir bien a todo el mundo pero, en general, para rodar yendo de mediopié, una zapa bajita, con cierta anchura y tacto blando pero sin demasiado recorrido parece que es lo que mejor resultado da a la mayoría ;-D

  8. Desde luego la técnica del corredor y su fisonomía… son lo más importante, eso es difícil de discutir. Por eso recelo del márketing o las descripciones del tipo “que favorecen una pisada más eficiente”…Tienen su razón de ser, pero la gente se lo toma demasiado al pie de la letra.

    Es cierto, ahora que lo dices, que las zapas de transición o natural suelen tener suela con goma continua. No me importaría probar otra variante: algo así como coger unas Elixir o unas Precision y bajarlas de atrás haciéndolas más planas. Lo mismo un día saco el cutter y me lío a experimentos ;D

  9. Hola, que tal me irian eatas zapatillas para correr por el monte, tiradas de hasata 40 km. Peso 80 kg mide 1,75.Tambien las usaria para alguna carrera de montaña, no extremadamente tecnica.
    Muchas gracias.

  10. Muy buenas,peso 84 kg,neutro y llevo un añito corriendo trails con salidas de 1:30 y he hecho alguna media de montaña…he tenido unas cascadia y muy bien,que tal estas scott para renovar?
    Gracias.

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