La media maratón en la punta de los dedos
Después de las molestias de ayer no las tenía todas conmigo de que hoy fuera a ser capaz de hacer la tirada larga. El día acompañaba muchísimo: un poco de viento fresco de poniente y temperaturas más bajas. Pertrechada de líquido me fuí al punto de encuentro primero caminando (1 km) y luego trotando donde ya puse el garmin en marcha.
Aunque la idea era llegar hasta la primera torre, le dije a Pedro que mejor hasta el Burgo para no volver a tener la sensación de fracaso del día anterior.
Muy buenas sensaciones, la parada para beber ha sido muy cortita, todo el tiempo sin excesivo calor y la conversación hacía que todo fuera más fácil. Siempre es más fácil con Pedro. Hoy no he notado que hiciera tanto él de liebre como que me obligara a llevar mi propio ritmo lo cual ha estado genial.
Lo que he hecho lo veis en
Luego a hacer el chicle y ahora me voy a la ducha, pero no quería dejar para más tarde la crónica.
No tengo ninguna GRAN molestia aunque sí algunas chiquitinas, pero las lógicas después de una tirada así.
La patata la he notado bien, las patas las he notado bien y he terminado con la sensación de que podía haber seguido hasta los 21.1, usease 5 kilómetros más ... la media maratón, pero más vale ser cautos y ya llegaremos a esas distancias en las próximas semanas.
Otra cosa más que ahí no se vé porque encendí el garmin cuando empecé a trotar y lo apagué cuando terminé de trotar: hice un kilómetro antes y otro después caminando a buen paso 
Menudo rollo, lo siento chicos, pero quería contároslo.
Vuestros comentarios son bienvenidos, gracias por leer este diario