La placa de fibra de carbono se ha convertido en la columna vertebral de las zapatillas de competición y en el marketing de las marcas de running en los últimos seis años, desde que en 2016 los corredores de Nike empezaron a pulverizar récords y mejores marcas personales, atribuyendo buena parte de su logro a sus Magic Shoes.

Fue entonces cuando comenzó un polémico debate sobre si las zapatillas podían aportar tanta ventaja como se anunciaba, si era dopaje tecnológico, si deberían de ser ilegales o no, etc.

Lo cierto es que las zapatillas con placa de carbono de longitud completa no son algo totalmente nuevo: las primeras aparecieron a principios de los años 90 y, alrededor del año 2000, adidas y Fila empezaron a experimentar más profundamente con el uso de placas de fibra de carbono.

adidas fue quizá la primera marca que, de manera importante, se metió a fondo a buscar los beneficios de este tipo de placas. Sacó a la venta varios modelos como la adidas Gazelle Pro en 2000 y vimos en varias ocasiones al gran Haile Gebrselassie utilizar zapatillas con placa que acabaron saliendo a la venta bajo el nombre de adidas Adistar Competition.

En 2006, adidas financió un estudio en el que se demostró que una placa de carbono de longitud completa ahorraba un 1% de energía, pero lo cierto es que, a pesar de esos esfuerzos de adidas, el uso de la placa de carbono se quedó en un segundo plano, quizá porque poco después descubrió que el Boost conseguía el mismo efecto y se centró en este material, que en su día rompió el mercado y abrió las puertas a las nuevas generaciones de espumas que vemos hoy en día.

adidas lo tenía todo: la idea, la experiencia, los estudios y, poco después, el material. Si en Herzogenaurach hubiesen mezclado la idea del ProPlate (así llamaban a su placa) con el Boost, la historia hubiese cambiado unos años antes. Tanto es así, que los responsables de hacer ese estudio de 2006 para adidas fueron parte fundamental en el desarrollo de las Magic Shoes de Nike.

Primera generación (adidas Adizero Adios Pro):

adidas Adizero Adios Pro

adidas se vió un poco sorprendida por las Magic Shoes de Nike en 2016.

El objetivo de ambas marcas en aquella época era crear una zapatilla para lograr el sub 2h en maratón. adidas desarrolló la adidas Adizero Sub2, una gran zapatilla pero con un concepto más clásico de voladora, mientras que Nike rompió las barreras de lo posible con la primera Vaporfly.

En ese momento, adidas tenía que reaccionar y, siendo la marca más innovadora de la historia en cuanto a running se refiere, tenía que hacerlo sin copiar el concepto de Nike (como sí han hecho la mayoría del resto de marcas).

En Herzogenaurach crearon la adidas Adizero Adios Pro, una zapatilla que ya por su nombre debía de rendir a alto nivel, pues las franquicias Adizero y Adios no se nombran en vano, y adidas sacó un modelo, cuanto menos, estéticamente curioso.

Tanto fue así, que la primera vez que apareció un prototipo (la Majambo) a finales de 2019, lo consideramos como tal, un prototipo, al tener pocas formas de mediasuela, pero lo cierto es que era el producto final, la adidas Adizero Adios Pro.

adidas Adizero Adios Pro

La Adios Pro era una zapatilla en la que se veía que adidas no había tenido mucho tiempo para pulir ciertos detalles ya que quería evitar que Nike se comiese el mercado y sus atletas no se fuesen a otras marcas.

Así que, a pesar del poco tiempo de reacción, crearon un concepto innovador como alternativa a la placa de longitud completa de fibra de carbono: los Energy Rods, una serie de varillas de plástico reforzadas con carbono (Carbon Fiber Reinforced Polymer o CFRP) que tienen unas geometrías curvadas, que se ubican bajo cada uno de los metatarsos del pie y cuya longitud es de dos tercios, cubriendo mediopié y antepié y proporcionando rigidez e independencia a cada metatarso.

Energy Rods en la Adizero Adios Pro

En la parte trasera colocaron una placa de carbono Carbitex que era asimétrica y lo que hacía era aportar estabilidad en esa zona trasera, principal zona de impacto.

El upper era un Celermesh de mucho nivel, muy ventilado, muy atractivo en cuanto a diseño (inspirado en la escritura japonesa de cara a Tokio 2020) y que realmente funcionaba muy bien: daba confianza a cualquier ritmo y en cualquier condición e incluso traía una lengüeta unida en los laterales, algo que en 2023 aún es raro de ver en este segmento.

adidas Adizero Adios Pro

Tenía casi la máxima altura permitida (39 mm- 31.5 mm) pero la base era algo estrecha, de 111 mm – 76 mm que, con unas paredes de mediasuela totalmente verticales y sin cortes (ahí se notó un poco la presión y la premura con la que se creó), hacía que no fuese la más elástica o estable del mercado.

La mediasuela también presentaba una gran novedad, el LightStrike Pro, un material nuevo en adidas que era una de las primeras espumas de TPEE, un elastómero termoplástico de poliéster expandido que venía a competir con el Pebax de otras marcas rivales.

adidas Adizero Adios Pro

Este LightStrike Pro tenía entre unos 45ºHc de dureza y un rebote alto, pero no tanto como el de una Vaporfly: el TPEE era un material con menos reactividad pero mucho más fácil de llevar (menos exigente con tendones y ligamentos) y con muchos menos problemas derivados e inherentes a cualquier material de vanguardia como vimos en Nike: roturas, despegados, etc.

A pesar de quizá no tener todo el tiempo de desarrollo ideal para un producto de este tipo, la adidas Adizero Adios Pro era innovadora se mirase por donde se mirase, y logró rápidamente volver a colocar a los atletas de adidas en la élite mundial, con dos récords del mundo de media maratón en pocos días, algo que no solo demostraba que adidas había recortado al máximo las diferencias con Nike, sino que daba confianza a sus atletas en lo que iba a ser capaz de crear en el futuro con un poco de tiempo extra.

En definitiva, la primera Adios Pro fue un ejercicio de capacidad de reacción, innovación y de salvar los muebles en un momento crítico.

La zapatilla resultó mejor de lo esperado pero tenía un poco de peso extra, una durabilidad y agarre en mojado bajos y una estética de mediasuela con poca finura, de brocha gorda.

Segunda generación (adidas Adizero Adios Pro 2):

La segunda versión, la adidas Adizero Adios Pro 2, fue una evolución natural, lineal pero progresiva y que marcaba la tendencia que luego hemos visto, ya no solo en la Adios Pro sino en otras zapatillas de la marca como adidas Adizero SL o adidas Adizero Boston 11.

adidas quiso corregir los detalles que no pudo en la primera versión y que necesitaban algo de atención. Además, con más tiempo disponible y datos reales obtenidos en sus primeras Adios Pro, le dio un lavado de cara a la mediasuela, en la que se cambiaron muchas cosas: quizá no la esencia pero sí muchos detalles que, unidos, le dieron un rendimiento mejorado y una percepción al corredor de que la adidas Adizero Adios Pro 2 era un modelo más evolucionado.

Aunque no lo pudimos confirmar, parece ser que la placa de talón se retocó algo y es posible que pasase a ser una placa de nylon en lugar de carbono. Al fin y al cabo, la diferencia fue inapreciable en ese sentido y los Energy Rods se mantuvieron intactos.

Lo que sí cambió fue la geometría del chasis, quizá lo que más: se biseló el talón en mayor grado, lo que hacía que el aterrizaje fuese más fluido y rápido, y la transición mejoró.

adidas Adizero Adios Pro 2

Otra cosa que se cambió a mejor fue la anchura de base del chasis: aumentó 2 mm, de 111 mm – 76 mm en la primea Adios Pro a 113 mm – 78 mm en la nueva adidas Adios Pro 2. Con eso ganamos confianza, sobre todo los corredores que no éramos de la élite.

adidas Adizero Adios Pro 2

El LightStrike Pro se retocó un poco. En todas las Adios Pro hay dos capas de LightStrike Pro, una por encima de los Energy Rods y otra por debajo: en la Adios Pro 2 se cambió la densidad y dureza de la pieza situada por encima, de 42º-43º Hc, en contraste con los 44º-45ºHc de la primera versión.

Este descenso de la dureza nos proporcionaba más elasticidad y rebote, además de una amortiguación mayor. La diferencia era palpable entre los dos modelos y ahora sí teníamos una sensación de zapatilla más radical, si bien es cierto que también era algo más exigente para los ligamentos. No obstante, dentro de su segmento no era la más demandante para el tobillo.

La parte baja del LightStrike en esta Adios Pro 2 se mantenía igual en dureza y densidad, creando unas geometrías muy agresivas en la zona de mediopié, con unos cortes muy grandes para ahorrar peso en zonas poco utilizadas, con lo que lograba bajar 11 gramos de peso respecto a la Adios Pro 1 (era algo necesario).

adidas Adizero Adios Pro 2

El resto de la zapatilla también vio ligeras mejoras, con una pieza de Caucho Continental en la puntera de la suela para dar confianza y agarre en mojado, especialmente en avituallamientos, pero es que en el upper también vimos un esfuerzo por mejorar, aumentando la ventilación y la ligereza.

Al tener una base de mediasuela dos milímetros más amplia, también la horma era ligeramente mejor que, sin ser ancha, era mucho más disfrutable.

La adidas Adizero Adios Pro 2 resultó ser una zapatilla menos problemática y más adecuada para corredores que se beneficiaban más de un producto equilibrado que de uno más radical.

Lograba recortar mucho la diferencia de rebote con respecto a Nike pero, como digo, lo hacía sin añadir problemas, consiguiendo que un corredor más lento de 2h20′ en maratón tuviese una elección más lógica en adidas que en Nike en la mayoría de los casos al ser un modelo con casi la misma ventaja y menos problemas potenciales.

Tercera generación (adidas Adizero Adios Pro 3):

En la tercera generación, adidas da el salto a la radicalidad (al menos, estética) con la adidas Adizero Adios Pro 3. Lo que veíamos en la Adios Pro 2 en cuanto a geometrías, la Adios Pro 3 lo lleva a otro nivel.

Estamos ante una zapatilla que soluciona prácticamente todos los puntos «a mejorar» de las versiones anteriores y que, estéticamente, es un absoluto imán de miradas.

Muchas cosas han cambiado en la tercera versión y la zapatilla da otro salto hacia adelante bastante claro. No hay nada como calzártela para notar las diferencias desde el primer momento.

Para empezar, la mediasuela se ha retocado por completo: tanto los Energy Rods, como el LightStrike Pro y las geometrías.

Se ha eliminado la placa de talón y por fin se alargan los Energy Rods para que tengan longitud completa, creando una especie de plataforma con la que los Energy Rods se entrelazan en el talón y sustituyen a la placa.

Energy Rods 2.0 visibles en la Adios Pro 3

Con esto se logra que el efecto palanca aumente y no se pierda un ápice de energía desde que aterrizamos hasta que despegamos.

adidas por fin logra tener ese efecto palanca y combinarlo con la independencia que ofrecen los Energy Rods. Tras tres años, adidas parece que saca ventaja a sus rivales en este sentido ya que muchas marcas están optando por placas segmentadas para evitar que las placas tan rígidas acaben por crear molestias y hacer que la pisada del corredor se beneficie de la presencia de elementos rígidos, pero hasta un límite.

adidas no necesita segmentar nada porque sus varillas (Energy Rods) están diseñadas para dar solo rigidez al metatarso de manera individual y no aportar rigidez lateral, algo que una placa sí tiene y que los metatarsos más débiles acaban por sufrir.

Si en la versión 2 veíamos como la capa superior del LightStrike Pro bajaba su densidad, lo que vemos en la adidas Adizero Adios Pro 3 es que la capa inferior se une a la fiesta y adquiere esa menor dureza y densidad, así que la elasticidad y rebote percibidos son mayores. Eso, unido a las nuevas varillas de longitud completa, hace que la zapatilla gane mucho en rapidez.

Pero adidas no solo ha aumentado la base de nuevo sino que ha echado el resto. Si teníamos 111 mm – 76 mm en Adios Pro y 113 mm – 78 mm en Adios Pro 2, en la Adios Pro 3 nos vamos a 120 mm – 84 mm, ahí es nada.

Se mantienen los perfiles de 39.5 mm en talón y 31 mm en antepié pero, además, no se añade ni un gramo más al conjunto ya que la Adios Pro 3 mantiene los 225 gramos de peso.

Los cambios de geometrías no solo son esos sino que, como es evidente hasta para Stevie Wonder, la mediasuela es mucho más radical, con cortes que parecen hechos con un hacha y que nos despiertan la duda de si esta zapatilla puede ser funcional con tremendos agujeros.

adidas Adizero Adios Pro 3

Lo cierto es que adidas ha cuidado mucho donde metía el bisturí a la zapatilla para no perjudicarla. Ha quitado trozos en las zonas que casi nadie utiliza y corriendo con ella a ritmos de competición no se nota esa ausencia de materiales. Sin embargo, sí notas como el LightStrike Pro tiene ahora más capacidad para moverse y dar amortiguación y rebote.

Aunque la adidas Adizero Adios Pro 3 es más radical que las versiones anteriores, es muy probable que sea la zapatilla menos problemática o exigente para gemelos y sóleos dentro de las grandes marcas en este segmento de hípervoladoras. No cuenta con un repunte de varillas demasiado agresivo, ni una placa que demande un gemelo/sóleo fuerte para flexar y, aunque no es estable per se, tampoco es inestable dentro de lo que vemos entre sus rivales.

En cuanto a la suela, vemos pequeños y claros avances: el caucho Continental aumenta de tamaño, lo que es una garantía, y en el talón vemos una goma textil cristalizada que da estabilidad y más durabilidad a la parte trasera e interna de la zapatilla.

En el upper seguimos teniendo un Celermesh pero, en esta ocasión, reforzado con piezas de gamuza ligera pegadas al upper y que recuerdan mucho a la línea Adizero de la primera década del siglo XXI con modelos como la Adios original, Adizero CS, Adizero Pro y un largo etcétera.

Además el upper cuenta con refuerzos internos estratégicamente colocados para dar contención.

adidas Adizero Adios Pro 3

El punto más débil ha sido el confort. Ninguna zapatilla de este segmento es confortable y no buscamos esa sensación tampoco, pero sí se nota un upper algo más agresivo, similar a sus rivales pero algo más radical, sobre todo en talón, con aristas en el collar y una lengüeta y sistema de cordones muy de competición.

Eso se compensa con detalles muy interesantes, como los pequeños acolchados con textura bidireccional (agradable al calzártela y que crean fricción en sentido contrario), y otros elementos, como el tirador del Aquiles, que protege al tendón de rozaduras pero se eleva cual alerón para facilitar que nos la calcemos rápidamente.

No es un elemento innovador ya que adidas lo lleva usando desde 1957 (si no recuerdo mal), pero está bien que le dé un toque retro con la gamuza y el tirador a su voladora más moderna, rindiendo pleitesía a la herencia que han dejado sus predecesoras por más de 75 años.

Definitivamente, adidas se ha posicionado en la parte más alta del segmento de las zapatillas con placa de carbono, ofreciendo algo diferente en cierto medida pero paralelo en nivel con cualquier otra zapatilla actual y, sin querer adelantaros mucho, viendo lo que se avecina en 2024 en la marca alemana, más vale que el resto de marcas se pongan las pilas.

Jónatan Simón
Jónatan Simón lleva coleccionando zapatillas desde hace casi 18 años, teniendo ahora una coleccion de mas de 400 pares. Ha estado federado de muchos deportes: futbol, baloncesto, natación, artes marciales, rugby, futbol americano, atletismo... Ha competido en velocidad (60-200m), medio fondo (1000m), saltos (longitud y altura) y, como afición, larga distancia y trail. Tiene en su haber 3 medallas de bronce en los mundiales de bomberos y policia (Nueva york, Liverpool y Pontevedra).

1 Comentario

  1. Entre los patinazos por las prisas, le haría un hueco a las Adizero Pro.
    No por desastrosas, sino porque no tenía sentido en ese momento lo que ofrecían.

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