Las Brooks Caldera 6 reciben importantes mejoras y dan un gran salto de calidad que nos permite considerarlas, sin ninguna duda, como las más completas y solventes de la familia hasta la fecha y que, además, las posicionan como unas de las grandes alternativas a valorar por quienes quieran unas zapatillas de trail running para media y larga distancia con filosofía maximalista y gran polivalencia y versatilidad.

Si no has tenido ninguna versión anterior, el primer acercamiento a las Brooks Caldera 6 te generará seguramente un buen momento wow y no sería raro que te robara el corazón desde el primer minuto porque son unas zapatillas extremadamente confortables, extremadamente amortiguadas, pero también muy estables, mucho más ligeras en los pies de lo que indica la báscula, con una sensación de agarre excelente…

Pero, si eres de los que se enamoraron de las primeras Brooks Caldera (o, como un servidor, de las segundas Brooks Caldera 2), es posible que le eches en falta un poco de esa frescura, sencillez y, sobre todo, ligereza que caracterizaba a las primeras versiones.

No obstante, siendo puramente objetivo y dejando de lado las preferencias puramente personales, las ganancias son claras y hay que reconocer que los de Brooks han conseguido desarrollar unas zapatillas prácticamente universales, para casi cualquier tipo de corredor independientemente de su peso y pisada, capaces de desenvolverse con soltura y solvencia en prácticamente cualquier terreno y condición, no solo rodando tranquilo, sino también a ritmos alegrillos.

Las Brooks Caldera 6 sigue cumpliendo a rajatabla con todos y cada uno de los preceptos y líneas filosóficas que uno podría esperar de un miembro de esta saga zapateril que surgió hace más o menos un lustro, pero ahora tienen una suela mucho más técnica y duradera que ofrece un agarre excelente; amortiguación a raudales pero más equilibrada, con menos recorrido, más respuesta y una dinámica muy homogénea, un upper mucho más protegido y con mejor ajuste; gran cantidad estabilidad que se agradece en las tiradas largas…

Tanto si eres aficionado a la larga distancia como si eres de los que tienden a tener un único par de zapatillas para todo, sería un delito que obviaras a las Brooks Caldera 6 y que no hicieras al menos la intención de acercarte a ellas, toquetearlas bien y calzarlas porque podrían acabar convirtiéndose en la navaja suiza de tu kit zapateril.

Es cierto que pueden generar cierto recelo por su apariencia tochota y voluminosa que parece indicar que son lentorras y faltas de respuesta y también habrá quien las descarte sin haberlas mirado siquiera porque siga anclado en el pensamiento de que «bah, las Caldera son poco más que unas door to trail, pero no valen para terreno técnico» como algunos decían de las primeras versiones y la verdad es que sería una pena porque, sinceramente, creo que la marca americana lo ha bordado con esta sexta versión.

Mediasuela

La mediasuela de las Brooks Caldera 6 es de las más voluminosas que he catado, con un volumen brutal debido a la gran anchura y altura que tiene aunque ojo a esta última dimensión porque el pie no queda, ni de lejos tan alto como podrías pensar.

Si medimos desde fuera, la parte más alta de la mediasuela sube hasta los 60 milímetros, pero el talón queda realmente a 32 milímetros (36-37 milímetros si tenemos en cuenta la plantilla de 4-5 milímetros), una altura que casi podría considerarse como normal para una berlina rodadora.

Brooks Caldera 6

El antepié se queda en los 26 milímetros, lo que da un drop de 6 milímetros, relativamente habitual en zapatillas maximalistas y que, debido al diseño en forma de mecedora de la mediasuela, el poco recorrido de amortiguación que tiene y el diseño en forma de mecedora, es apto para cualquier tipo de pisada, sea talonadora, de mediopié o de antepié.

El compuesto que han utilizado es el DNA Loft v3 que tan buen resultado está dando en zapatillas como las Brooks Glycerin 20, pero no sabría decir si es el mismo o no porque no las he podido catar, lo siento.

Lo que sí me ha sorprendido es que, a pesar de ser muy blandito cuando mides su dureza, cuando vas corriendo no ofrece un tacto chicloso ni mucho recorrido sino que, tras un primer impacto bastante suave, rápidamente empieza a recuperar su forma, devolviéndote una buena parte de la energía en forma de impulso, que te permite rotar y lanzar el pie hacia el siguiente paso con bastante agilidad.

No son unas zapatillas rápidas, pero que no te engañe la primera impresión que te transmiten porque no son nada toscas y permiten correr a ritmos cercanos a 4:00/km o incluso más rápido sin problemas.

Brooks Caldera 6

Y, si te dan sensación de tosquedad, no es por falta de respuesta, sino por la gran estabilidad que ofrecen que se debe, en gran medida, a la brutal base de apoyo que ofrecen.

En el 8.5 USA de esta prueba el talón se va a los 105 milímetros, una medida que bien podría ser la del antepié de unas zapatillas consideradas como estables y el antepié sube hasta los 120 milímetros, también mucho más de lo que solemos ver. No obstante, el súmmum viene en el mediopié, que no baja de los 93 milímetros, una medida que casi podría ser la del talón de unas zapatillas mixtas.

Brooks Caldera 6

Gracias a esa gran base de apoyo y a lo fácil que se deforma la suela y mediasuela, el contacto con el suelo es prácticamente continuo con lo que se comportan tan bien en superficies lisas o duras como en superficies irregulares, ya que se hunde ligeramente la suela y, prácticamente se come las piedras o raíces que pises. De hecho, aunque no tienen placa antirrocas, no se le echa en falta, ni aunque te pongas a correr sobre espadas… Bueno, esto no lo sé porque no lo he hecho, obviamente.

La mediasuela está sobredimensionada a medida que nos acercamos a la base, ligeramente combada y con una especie de muretes o contrafuertes que contribuyen a darle ese plus de estabilidad que tanto se agradece al hacer cambios de dirección y que evitan que el flaneo lateral sea excesivo.

Brooks Caldera 6

La verdad es que el tema de la estabilidad me ha sorprendido muchísimo, casi tanto como la dinámica porque tan cómodas son rodando a trote cochinero como yendo a ritmos ligeros por terrenos pisteros por los que casi se podría ir con unas zapatillas de asfalto.

Apenas flexan y torsionan, como es habitual en unas zapatillas maximalistas, pero el rocker delantero y el contacto continuo con el suelo hacen que no eches de menos estos dos aspectos.

Lo que sí creo que le podría venir bien es que se le redondeara o biselara un poco más el talón, para que la entrada fuera algo más limpia, menos intrusiva. Y, de paso, también serviría para que fuera algo más complicado pegarse golpecillos contra el gemelo con el interior del talón, algo que nos suele pasar a los que llevamos los pies muy cerca del centro de nuestro cuerpo.

Suela

La suela es la parte de las Brooks Caldera 6 que más me ha gustado y ha superado con creces las muy altas expectativas que tenía puestas en ella a raíz de lo que venía leyendo y escuchando de ella.

La primera impresión, sin tener las zapatillas calzadas, puede llevarte a engaño porque deja bastante mediasuela expuesta, el taqueado no parece muy marcado (la base es de un milímetro y los tacos sobresalen otros cuatro milímetros) y, sobre todo, porque al no verla completamente cubierta y con tantos «trocillos», te puede hacer recordar algunos problemillas que hubo por arrancamiento en las primeras versiones cuando se las metía en zonas muy agresivas o con rocas puntiagudas como los acantilados, pedreras o tarteras.

Brooks Caldera 6

Pero esas dudas empiezan a desaparecer cuando te las calzas y sientes cómo te adhieres al suelo de casa casi como si fueras un gecko y, en cuanto llevas un par de kilómetros y compruebas lo bien que se han ido comportando por todas las superficies que has pisado (sean off road o no), ya no piensas en otra cosa que en intentar buscarle los límites para ver hasta dónde eres capaz de forzar la tremenda seguridad que te transmiten en cada pisada.

El agarre es excelentísimamente excelente en todas las superficies, sean lisas o rugosas, estén secas o mojadas y eso es muy de agradecer, sobre todo cuando aparece el agüilla.

Pero lo que más me ha sorprendido es su capacidad para adaptarse a las irregularidades del terreno, algo que no suelen ofrecer las zapatillas maximalistas por su limitada capacidad de flexión y torsión que las lleva a comportarse a veces casi como si fueran una tabla rígida.

Aquí es donde entra en juego el enfoque de segmentación de la suela que tan acertadamente ha elaborado Brooks porque permite que la suela, que no es excesivamente gruesa, pueda deformarse y hundirse con mucha facilidad en la mediasuela, adaptándose muy bien a cualquier irregularidad que pises. Reconozco que siempre he tenido predilección por las suelas que se comportan de esta forma.

Brooks Caldera 6

Las piedras parece que se las come y prácticamente ni las sientes en el pie, pero donde más agradecerás esa adaptabilidad será cuando pises raíces o ramas donde entrarán también en juego los tacos multidireccionales que te permitirán realizar, no solo un apoyo firme, sino también una transición muy segura al siguiente paso.

Esa gran seguridad que transmiten se debe también en gran medida al comportamiento de la mediasuela que, como he comentado anteriormente, aunque sea tan gruesa, no tiene mucho recorrido con lo que no se siente un excesivo flaneo lateral cuando se hacen cambios de dirección bruscos o apoyos laterales.

Ojo, no estoy diciendo que sean unas zapatillas de esas que te hacen sentir casi desnudo porque el mazacote que tienes bajo los pies es considerable, pero la agilidad que demuestran las Brooks Caldera 6 en los apoyos me ha sorprendido muy gratamente y supera con creces a lo que he sentido con otras zapatillas maximalistas. Aun así, como pasa con casi todas las zapatillas de perfiles altos, donde más partido se les saca es en trazados no demasiado revirados ni irregulares.

El diseño de la suela es prácticamente simétrico, la gran separación del talón contribuye a la gran sensación de amortiguación y facilita la adaptabilidad a las irregularidades aunque sacrifique un poco de capacidad de retención en bajadas, la ubicación y forma de los tacos ofrece un agarre multidireccional muy bueno y el compuesto utilizado ofrece un grip excelente, incluso en mojado…

Brooks Caldera 6

La única pega que le he podido encontrar es que, en terrenos agresivos a nivel de roce (p. ej. la roca caliza), sufre un poquito más de la cuenta y, si las rocas son cortantes o puntiagudas, pueden llegar incluso a generar algún pequeño mordisco o arrancamiento prematuro en algún taco.

No lo considero un fallo porque, a priori, no son unas zapatillas pensadas para atacar de manera habitual este tipo de terrenos, pero como te dan tanta seguridad, al final te acabas metiendo y, claro, cuando le miras los bajos, te puedes llevar alguna sorpresa con el nivel de desgaste observado.

Aquí es donde podría entrar en juego el resolado, sobre todo si has optado por aprovechar la gran polivalencia que ofrecen las Brooks Caldera 6 para competir en ultras ya que, si ves que te las pules rápido y el chasis sigue en buenas condiciones, no tienes más que cambiarles la suela y, listo, ya tienes de nuevo la bala de plata preparada para disparar a muerte en la siguiente competición.

Upper

Sabor agridulce el que me he llevado con el upper de las Brooks Caldera 6, no porque sea malo, ni mucho menos, sino porque, como me ha pasado con la horma, le noto alguna cosilla que no termina de enamorarme, sobre todo, aquellas cosas que creo que lo complican sin necesidad.

Por ejemplo, la ojetera con esos primeros cuatro ojales en forma de bucle que va hasta la base por el interior no me convencen, no porque no sujeten, sino porque limitan la fenomenal adaptabilidad que creo que podría tener el mediopié si fuera una ojetera más sencilla.

De hecho, la lengüeta tipo botín, finita, agujereada, con un pequeño acolchadillo me encanta, máxime, si encima le sumamos la simple gomilla que le han puesto para sujetar el sobrante de los cordones y el doble pasador que tiene para que sea imposiblemente imposible que se mueva lo más mínimo.

Los cordones tampoco me han convencido, algo toscos, requieren hacer el segundo nudo para que no se desaten y son muy cortos así que, si necesitas utilizar el ojal adicional, tendrás que cambiarlos por otros.

No obstante, no creo que necesites recurrir a ese último ojal porque el collar es excelente, en diseño y acolchados y abraza muy bien a todo tipo de tobillos. Puede parecer un poquito bajo, pero una vez que te pones a correr, si te las has atado adecuadamente, no tiene ningún problema. Esta parte trasera es la que más me ha gustado del upper.

Brooks Caldera 6

Sobre el upper, un conjunto de termopegados hexagonales que quedan vacíos o rellenos en función de si se quiere primar la protección como en la puntera o la transpirabilidad y adaptabilidad como en el mediopié. Solución original y vistosa que quizá reduce un pelín más de la cuenta la adaptabilidad de un upper que habría podido ser mucho más amable con el pie.

Brooks Caldera 6

Delante, una puntera demasiado afilada para mi gusto, con una protección más contundente de lo que parece al verlas en las fotos gracias a esos hexágonos que he mencionado antes.

Brooks Caldera 6

Vienen preparadas para poner polainas, con un bucle en la base de la lengüeta y un velcro en la parte trasera y llevan detallitos un tanto freaks, como lo de los iconos bajo el nombre de la zapatilla o el espacio para poner los nombres de tu “pandilla” (o “crew” como dicen los anglosajones) en la cara interior del talón.

Brooks Caldera 6

No les he metido suficiente tralla como para opinar de manera contundente sobre su durabilidad, pero apostaría a que el upper no es por donde van a morir las Brooks Caldera 6 ya que, si te metes por terrenos muy complicados, posiblemente casque antes la suela.

Horma

La horma de las Brooks Caldera 6 no me ha terminado de gustar, no porque sea mala, sino porque la veo un tanto descompensada o, al menos, yo no he sido capaz de encontrarle el equilibrio y homogeneidad que esperaría y, sobre todo, desea en unas zapatillas de larga distancia.

A nivel de anchura van bastante bien en general e incluso diría que tienden a holguerillas, pero como luego no son especialmente altas, al final te transmiten la sensación de tener un volumen global interior menor del que tienen realmente.

De hecho, si tienes un empeine muy alto o un pie muy voluminoso, ojo, pruébatelas con calma y prueba bien con el atado para asegurarte de que consigues el ajuste deseado, sin agobios, pero sin que el pie te baile más de la cuenta.

Aparte, tienen una puntera quizá más afilada de lo recomendable, especialmente en la parte exterior, donde cierra muy rápido, acercándose peligrosamente al meñique, con el consiguiente riesgo de rozaduras en esa zona si eres de los que no llevan las zapatillas dejando mucha amplitud delante.

En la parte interior, donde el dedo gordo se nota algo menos, pero como la puntera es rigidilla por las protecciones lógicas de una zapatilla de trail, también puedes tener algún que otro problemilla.

Así que, como dije antes, pruébalas bien en la tienda, con los calcetines que vayas a usar habitualmente y, a poco que dudes de cómo que quedan, ve a por media tallita USA más de la habitual, porque seguramente la acabarás agradeciendo en las tiradas largas.

Y, salvo que al hacer esta operación te queden excesivamente sueltas delante, no tengas miedo a que en marcha te puedan quedar más sueltas de la cuenta porque la zona media ajusta muy bien y abraza al pie de manera excelente, al igual que el collar, que también te sujeta el tobillo adecuadamente, sea fino o grueso.

Aquí tengo que poner una pequeña nota al margen porque me ha llamado la atención que, en varios sitios, principalmente yankees, dicen que la horma es excesivamente amplia, que no va bien para pies finos y hasta llegan a recomendar bajar media talla.

No sé si Brooks ha desarrollado versiones diferentes según los mercados, si se debe a que corresponden a diferentes fases del producto y ha variado la horma o qué pero, atendiendo al modelo que me ha llegado para este análisis a fondo, lo tengo claro y, no solo no recomendaría jamás de los jamases bajar de talla, sino que, en la mayoría de los casos iría, como he comentado antes, a media talla USA más de la que tengamos como referencia.

Por último, de cara a ponerle unas plantillas personalizadas, por la amplitud de la base de apoyo, ningún problema y tampoco por el grosor de la plantilla de serie, porque está entre los cuatro y cinco milímetros, con lo que al quitarla, desaloja bastante volumen interior.

No obstante, 100% recomendable probarla bien con tus plantillas y calcetines habituales para asegurar bien el disparo de la talla, que probablemente sea media más de la habitual.

Dinámica de las Brooks Caldera 6

Poca cosa se me ocurre que no puedas hacer con unas Brooks Caldera 6 en los pies salvo tratar de emular a Kilian Jornet en uno de esos cresteos o descensos con los que nos deja a todos boquiabiertos o ponerte a competir en Swimrun donde son más convenientes unas zapatillas mucho más livianas.

Fuera de coñas, la verdad es que la polivalencia y versatilidad de las Brooks Caldera 6 es enorme y, aunque la teoría dice que su zona de confort sea una tirada larga a ritmos medios por terrenos no excesivamente complicados, cuando te metes en faena con ellas, te das cuenta de que te valen prácticamente para todo.

Rodando tranquilo son una auténtica delicia, con una amortiguación tremendamente equilibrada que te recibe con suavidad, pero que no te hace sentir sobre un colchón blandurrio, de esos que desperdician gran parte de la fuerza que ejerces contra el suelo. No es que te vayas a sentir sobre unos muelles, pero sí que agradecerás mucho el puntillo de rebote que ofrece el DNA Loft v3 que, sumado al rocker delantero, te permite pisar bastante el acelerador si se tercia.

De hecho, te costará creerte que estás con unas zapatillas que sobre la báscula marcan 320 gramos en el 9 USA de referencia (310 gramos comprobados para el 8.5 USA) porque, en marcha, las sentirás bastante más ligeras y no deberían hacerte sentir torpón ni falto de agilidad.

Con la gran base de apoyo que tienen y lo acunado que va el pie en su interior, no te debería faltar estabilidad en ningún momento y, como la suela y mediasuela se deforman fácilmente al pisar alguna irregularidad y el caucho tiene un buen grip, nunca te vas a sentir vendido. La única excepción sería, si acaso, el barro chocolatero donde haría falta un taco más pronunciado pero, en todo lo demás, dale candela sin miedo.

Brooks Caldera 6

Por cierto, si se te pone por delante algún arenal, dales una oportunidad porque te sorprenderán flotando por encima de la arena casi como si fueran un hovercraft. Eso sí, si vas a hacerlo habitualmente o durante muchos kilómetros, no estaría de más que te agenciaras unas polainas que seguramente podrás fijar con facilidad gracias al bucle de la parte baja de la lengüeta y al velcro que hay en el talón.

No te amedrentes si comienza a llover porque la suela no va a resbalar salvo si hay mucho barro y, el poco que quede adherido, se va caer rápidamente, en cuanto seque un poco o si pisas alguna superficie dura.

En cuanto al upper, aunque no sean de secado rápido, no debería plantearte demasiados problemas por encharcamiento o porque gane demasiado peso por el agua absorbida. Así que, nada, si hay charcos, a chapotear en ellos sin miedo.

La verdad es que es curiosa la sensación global que tengo a nivel personal con las Brooks Caldera 6 porque, si hubieran sido mis primeras zapatillas de la saga, no haría más que alabarlas porque se adaptan muy bien al tipo de salidas que suelo hacer y me han dado muchos y muy buenos kilómetros pero, como suelo tender hacia los ritmos alegres y los terrenos no excesivamente técnicos, mentiría si no reconociera que añoro, al menos un poquito, la ligereza y sencillez de las dos primeras versiones con las que iba más que sobrado a todos lados.

Aunque, bueno, pensándolo con la cabeza fría, siendo puramente objetivo y valorándolas en global, rápidamente desaparecen todo atisbo de duda ya que esta sexta versión es netamente superior a todas las anteriores ofreciendo un conjunto muy solvente.

Así que, cierro este artículo, poco menos que como lo empecé, destacando por enésima vez que creo que las Brooks Caldera 6 son unas zapatillas de trail running prácticamente universales, para casi todo y para casi todos.

Usuario tipo de las Brooks Caldera 6

  • Las Brooks Caldera 6 son para corredores de cualquier peso y pisada que quieran unas zapatillas de trail running de filosofía maximalista, rodadoras incansables pero con cierta respuesta si se les pisa el acelerador, con mucha amortiguación pero no mucho recorrido ni tacto chicloso y una suela que dé confianza en cualquier terreno y situación.
  • Ideales como zapatillas para entrenar media y larga distancia y perfectas como zapatillas para competir en ultras.
  • Gran opción para quienes primen la polivalencia y versatilidad y tiendan a preferir tener una única zapatilla en su kit zapateril.
  • A tener muy en cuenta como zapatillas para caminar por el monte.

Brooks Caldera 6

Brooks Caldera 6
9.08

Chasis y estabilidad

9/10

    Amortiguación

    10/10

      Ajuste y horma

      9/10

        Upper

        9/10

          Suela

          9/10

            Lo mejor

            • Zapatilla prácticamente universal, para casi todo y para casi todos.
            • Tremendamente polivalentes para media y larga distancia.
            • Ágiles a la vez que rodadoras, con respuesta a la vez que muy amortiguadas.
            • Comportamiento de la suela excelente en todo tipo de superficie y condiciones.
            • En marcha se sienten más ligeras y ágiles de lo que parecen…

            A mejorar

            • … pero han pasado de ser “sorprendentemente ligeras” a “un poco pesadillas”.
            • No le vendría mal un poco más de amplitud (sobre todo a lo ancho) en la puntera.
            • La apariencia tan tochota puede penalizarle un poco.

            6 Comentarios

            1. Hola.
              Tiene amortiguacion tipo Hoka?? No me gusta esa amortiguacion, ya que se hunde mucho el pie. Tengo las Brooks Cascadia 16 y estoy enamorado de ellas, pero me llama la atención este modelo.

            2. Las voy a pedir por Internet, así que me iré a media talla más.
              Veremos quw tal. Promete la cosa, tuve las Salomón ultra glide hice una ultra de 74km pero no me fue muy bien, molestias casi tendinitis empeine por el cierre del cordón y uña casi negra.

              • Si te gustan tochotas, las Caldera 6 tienen muchas papeletas de gustarte. No he calzado las Ultra Glide así que no te sé decir, pero ojalá aciertes con esa media talla más y puedas disfrutarlas.

            3. Muchas gracias Morath, muy amable.
              No me importa q sean muy tochas, solo sumar km, rodar confortable. 💪
              Saludos. Y muchas gracias por los análisis tan completos que hacéis. Se agradece.

            4. Y un comparativo entre las Caldera y las Cascadia, como encajaria?
              Cual es mas agil, para pesos livianos, y terrenos no demasiado tecnicos, que incluso se pueda meter algun km. en asfalto hasta llegar al lio?
              Saludos.

              • cholo, no he calzado las Cascadia 16 así que no te puedo decir con seguridad pero, para lo que describes, me iría sin ninguna duda a por las Caldera 3.
                Las Cascadia 16 son más ligeras, pero creo que siguen siendo más técnicas con lo que a priori serán menos ágiles para terrenos no técnicos. Ahora, si fuera para terreno técnico, Cascadia, sin duda porque ahí sí que se podrán retorcer mejor que las Caldera 6.

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