La historia de adidas en el mundo del atletismo se remonta a los años 20 cuando la familia Dassler poseía la Gebrüder Dassler Schuhfabrik (fábrica de calzado de la familia Dassler): con el calzado salido de la cabeza de Adi Dassler, muchos atletas consiguieron alcanzar el olimpo atlético en aquella época.
Adi Dassler era, como todos los grandes de la historia, un enfermo de su arte, un obseso de la mejora que siempre andaba retocando y mejorando sus zapatillas para intentar que rindiesen o se adaptasen mejor a una prueba concreta.
Desde los años 20 hasta casi la fundación de la marca adidas, en el atletismo dominó una zapatilla, la Waitzer (nombrada en honor al seleccionador nacional olímpico alemán y buen amigo de Adi), que fue la semilla inicial de lo que en nuestros día se conoce como la familia Adizero, los modelos de competición más avanzados de la marca para esta disciplina y que no solo refuerzan la imagen de adidas como la gran dominadora dentro de la historia del atletismo sino que, como vamos a ver, la mantienen a la vanguardia del mismo.
Aunque nos parezca único lo que ha pasado actualmente con la revolución de las placas de carbono en el atletismo, lo cierto es que ha habido varios avances a lo largo de la historia que han dado ventaja a los atletas gracias a la innovación en el calzado. Incluso se han prohibido algunas zapatillas por ofrecer demasiada ventaja, así que lo que ocurre ahora no es nada nuevo, pero desde luego es muy interesante ver cómo las marcas navegan esas aguas desconocidas cual conquistador Español del siglo XVI y por qué, dentro de esta guerra de marcas, adidas está no solo a la vanguardia tecnológicamente sino en cuanto a resultados atléticos, récords, victorias y medallas.
Línea Adizero 2023/2024
Aunque en los años 90 se empezó a ver el uso de placas de carbono en el calzado de running (Brooks y Fila), lo que se considera como el inicio de la innovación que hoy domina el mercado fue un experimento de adidas en 2003, en conjunto con la universidad de Calgary, donde descubrieron que la placa de carbono de longitud completa (Pro Plate) era capaz de darte una ventaja de hasta un 1% respecto a la competencia.
El siguiente paso en la evolución necesaria para lograr lo que hoy en día estamos viviendo, también lo dio adidas en 2013 con la creación por parte de Basf del Infinergy, comercialmente conocido como Boost, material que, por primera vez en veinte años, dejaba atrás el Etilvinilacetato (EVA) para usar un plástico inflado en bolitas que tenía no solo más capacidad de rebote, sino que era más elástico, con más resiliencia y más resistente que la EVA.
Aunque fue Nike quien unió los dos conceptos poco más tarde (2017), creando una brecha de ventaja que hizo ponerse las pilas a todo el mundo, adidas a pesar de ser la gran rival de Nike y la gran perjudicada por ese descubrimiento no corrió a copiar el invento, sino que estudió el éxito y aplicó lo que ellos creían que servía, desechando lo que no acababa de convencerles y, gracias a esa manera de pensar, tenemos una línea Adizero tan exitosa.
Vamos a ir analizando las tecnologías y las decisiones que adidas ha hecho dentro de sus zapatillas para tomar su propio camino en búsqueda del máximo rendimiento.
Placa de carbono
Llevamos cinco años con la placa de carbono en la boca cada vez que se habla del calzado moderno de running, incluso en el telediario se ha llegado a debatir sobre si prohibir o no las placas de carbono en el atletismo, como si esto fuese mágico o algo nuevo.
La placa de carbono en el calzado de running es algo visto, como he dicho, desde hace más de treinta años, e incluso la versión Pro Plate lleva veinte años en el mercado sabiendo que aporta hasta un 1% de ventaja.
Lo cierto es que la placa de carbono solo es capaz de ofrecer un 1% de ventaja si es una placa con forma de cuchara y con curvatura que logre rigidizar las articulaciones de los dedos y reducir el desgaste energético del tobillo.
Las placas de carbono son elementos que hay que utilizar sabiendo que «inmovilizan» partes del pie y eso, a la larga, puede debilitarlo y, por tanto, o bien debemos usarlas con trabajo de fuerza o bien las dejamos solo para competición y días clave.
adidas ha optado por un camino intermedio con los Energy Rods, se trata de unas varillas de fibra de vidrio o carbono reforzadas que pasan por debajo de cada metatarso y tienen diferentes longitudes y grosores, dando así esa rigidez propia de una placa de carbono, pero tuneada o customizada para adaptarse a la longitud y fuerza de cada uno de los dedos.
Además, los Energy rods tienen más capacidad para moverse, tanto lateral como verticalmente, por lo que no rigidizan tanto como una placa y se pueden usar muchos más kilómetros sin derivar en problemas.
Actualmente tenemos los Energy Rods 2.0. Como he dicho, cinco varillas que se entrelazan en la zona de talón creando una superficie plana y rígida que se sitúa en la zona trasera de la zapatilla.
Doble placa de carbono
Para entender porque aparecen las placas de carbono, no solo hay que entender lo anteriormente mencionado sobre que ahorran un 1% en eficiencia por la rigidez de los dedos y la estabilidad del tobillo, sino que su principal función es la estabilidad.
Cuando se trata de sacar el máximo potencial a una espuma, uno se da cuenta de que, si pones espuma a lo loco en una zapatilla, vas a tener más rebote, protección muscular y amortiguación, pero la altura o anchura de la zapatilla crece y crece y el corredor tiene un límite de tolerancia, especialmente en tobillo y rodilla.
Para eso se colocaron las placas de carbono, para dar estabilidad debido a la gran altura que tenían los modelos con tanta espuma y es que aquí entra otro de los grandes beneficios no discutidos de las zapatillas de competición modernas: su altura.
Se ha demostrado que los animales más eficientes en su desplazamiento, los que gastan menos energía, son los que tienen más longitud de pierna respecto a su altura, así que si tenemos una pierna de 85 cm y le ponemos una zapatilla de 5 cm, en teoría nos desplazaríamos más eficientemente, ¿no? Pues sí, pero esa zapatilla debería tener unas cualidades concretas: tendría que ser capaz de replicar la capacidad elástica de la pierna y pie del corredor (fascia y Aquiles) y eso es precisamente lo que las zapatillas modernas hacen.
Gracias a las superespumas y a las placas de carbono son capaces de no solo replicar la elasticidad de la fisionomía humana, sino de mejorarla. La espuma y el carbono pesan menos que los tendones, músculos, hueso y piel; además no se cansan o fatigan y no tienden a lesionarse tan fácilmente y, si lo hacen, se compra otro par.
Así que ahora tenemos humanos con piernas más largas, más eficiencia en el desplazamiento y beneficios dinámicos por la curvatura y rigidez de las zapatillas.
La zapatilla que lleva al máximo potencial esta narrativa es la adidas Adidas Adizero Prime X 2 Strung, es un ejercicio de testeo de los límites posibles, no es un modelo que sea legal para atletas profesionales pero sí para el público general.
adidas la ha dotado con 50 mm de perfil máximo en talón y en esos 50 mm le ha colocado dos placas de carbono superpuestas, con otra espuma de alto retorno entre ellas, prolongando y aumentando ese efecto elástico lo máximo posible dentro de esos 50 mm extra que va a llevar nuestra pierna.
Otra de las confusiones dentro de las Placas de carbono es suponer que son todas iguales, hay dos tipos principalmente:
– Placas tipo cuchara: en talón son más altas y se curvan hacia abajo para repuntar de nuevo en la parte delantera de los dedos. Son sin duda las más eficientes y las que más capacidad tienen de darnos ventaja elástica a la hora de correr, por eso todas las superzapatillas más rápidas tienen este tipo de placa. En el caso de adidas, los Energy Rods 2.0 tienen esa misma forma.
– Placas estructurales: son placas cuya misión es básicamente la de permitir que una zapatilla de alto perfil mantenga la estabilidad y curvatura. No tienen efecto «trampolin» como las de cuchara, pero permiten dar altura a la zapatilla y una dinámica fácil de llevar.
La adidas Adizero Prime X 2 Strung lleva una placa de cada tipo. Sí, ahí es nada, la placa superior es tipo cuchara, con curvatura moderada para no ser agresiva y cuyo extremo trasero reposa sobre una pieza de Light Strike Pro especial que luego explicaré y que le permite mayor impulso.
Por debajo lleva una placa estructural ya que, cuanta más altura quieres ganar, más inestabilidad añades, de esta forma se va añadiendo altura pero mantiene la estabilidad en rangos tolerables con otra placa más, que además te permite mantener esa curvatura marcada del repunte delantero.
Y, como colofón, ambas placas se mueven. Se ha puesto otra Light Strike Pro Energy Core entre ellas para crear un efecto fuelle muy marcado. Y lo cierto es que la zapatilla es un muelle en esa parte delantera.
Lighstrike Pro
La clave de una zapatilla moderna es la espuma, es la llave que ha permitido esta oleada de mejores marcas y récords que antiguamente se pensaban imposibles.
Hay diferentes materiales capaces de lograr ese tipo de ventaja en retorno de energía y retraso del desgaste muscular: Pebax, ETPU, ETPE, TPEE, Olefinas, etc. Cada uno con sus peculiaridades, ventajas y desventajas.
El principal material de la línea Adizero de adidas es el Lightstrike Pro, un elastómero de poliéster termoplástico expandido o TPEE.
Lo que consigue adidas con este material es un alto retorno de energía, capaz de devolver más del 80% de esa energía al corredor pero que, a su vez, evita los problemas de materiales con mayor retorno.
El TPEE o LightStrike Pro es un material más denso, más estable y más duradero que el resto de espumas con prácticamente el mismo retorno, así que adidas ha preferido un alto rendimiento sin riesgos sobre un material más arriesgado para el corredor y con menor durabilidad para cubrir la mayoría de la línea Adizero.
Para los corredores de ritmos más lentos de 3:45/km, este Lightstrike Pro es una de las espumas con más lógica ya que crea un chasis suficientemente estable y, a su vez, es capaz de durar más de 500 kilómetros a ritmos de competición, algo que junto con las suelas que usa la línea Adizero redunda en que una Adizero es una compra mucho más eficiente en cuanto a €/km que lo que el mercado ofrece ahora mismo.
Variantes del Lightstrike Pro
Aunque adidas quiere mantener este nombre para todas sus superespumas, lo cierto es que vamos a hacer una aclaración para informar al corredor de que no todo lo que tiene el mismo nombre es el mismo material.
A parte de la anterior espuma que consideramos es el LightStrike Pro original o protagonista, un TPEE de unos 42ºHc de dureza, existen variantes que adidas no ha querido desglosar o dejar a conocer mucho pero que son muy importantes para el rendimiento de algunos modelos.
Para que veamos que adidas avanza y mucho a pesar de que todo se llame LightStrike Pro, de momento hemos encontrado dos variantes diferentes al LightStrike Pro original, a cada cual más interesante:
Hay que empezar por el Lightstrike Pro de la Adizero Adios Pro Evo 1, la zapatilla de 500€ y super exclusiva. Este modelo recientemente presentado solo cuenta con una espuma y, aunque lo denominan Lightstrike Pro pero con un proceso de inflado diferente, aquí hay mucha chicha que explicar para que los corredores entendamos qué es lo que pasa.
adidas ha querido buscar el límite del rendimiento con este modelo y para ello tiene que apostar por lo contrario de lo que ofrece el Lightstrike Pro normal (durabilidad, densidad, rebote pero sin excesos…) y buscar la máxima ventaja sin la necesidad de ser económico o duradero, sino ligero y con mucho rebote.
Para ello ha creado un proceso de inflado innovador. En vez de inflar la mediasuela en una cámara-molde con fluido supercrítico donde las burbujas cuando se inflan tienden a chocar entre ellas porque el espacio dentro del molde es limitado, lo que ha querido hacer es eliminar ese límite que le da el molde al crecimiento de la burbuja.
En un molde, las burbujas cercanas a éste son más pequeñas que las que están en el centro, por lo tanto las densidades varían y no hay tanta homogenización de material. Por tanto, tenemos un material más denso y pesado.
En la Pro Evo 1 se infla un bloque de espuma (no sabemos si TPEE o Peba) hasta el máximo límite que sea capaz de mantener la cohesión y, una vez inflado este bloque de material, todas las burbujas son de igual tamaño, por eso se nota un bloque muy estable, porque es igual en todos los puntos.
Una vez se tiene el bloque, con una serie de procesos de modelado computerizado denominado CNC (Control numérico Computerizado), una serie de máquinas, cual «Dremel» robotizada, se dedican a lijar el bloque de espuma hasta dejarla con las formas y talla deseadas. Este proceso es muy caro y complejo y es por ello que la Pro Evo 1 cuesta 500€, ahora bien, la ligereza que se consigue con este sistema es impresionante, casi 100 gramos menos pesa una Pro Evo 1 que una Adios Pro 3, y ya sabemos que 100 gramos de peso menos es un 1% de eficiencia extra.
adidas no solo ha logrado récords de ligereza sino también de densidad: estamos ante probablemente la espuma menos densa del mercado y eso en esta guerra de las espumas es una batalla muy importante.
Este material no solo lo hemos encontrado en la Evo Pro 1 sino que la Prime X 2 Strung lleva una pieza en talón que ha pasado por el mismo proceso, si bien a diferencia de la Evo Pro 1 -donde la espuma tenía 35ºHc- en la cápsula del talón este material tiene 41ºHc.
Hablemos ahora del LightStrike Energy Core. Sin abandonar la Prime X 2 Strung, nos trasladamos al antepié, concretamente entre las dos placas de carbono que forman una especie de fuelle: entre ellas aparece una espuma muy blandita, de 35ºHc, tanto que es el material más blando que hemos medido.
Esta espuma puede ser un Pebax o un TPEE de muy baja densidad. En cualquier caso, tiene más retorno y es más ligero que el LightStrike Pro normal y su posicionamiento entre placas en la Prime X 2 Strung es clave para percibir el grandísimo rebote que posee esa zapatilla.
No tenemos datos de densidad pero estamos convencidos de que es un material muy poco denso, probablemente entre 0.11 y 0.12,5 sg, niveles de materiales tipo Pebax.
LightStrike y LightStrike 2.0: dentro de la línea Adizero hay varios modelos que combinan una superespuma, sobre todo LightStrike Pro, con otra parte importante de la mediasuela formada por una EVA mezclada con goma para darle consistencia y abaratar bastante el precio.
Vemos estas combinaciones en Boston, Adizero SL o Adizero Adios, los modelos más asequibles, y el Lightstrike o Lightstrike 2.0 les permite seguir teniendo carácter, ser rápidas y agresivas, pero sin añadir precio a la factura.
Especialmente se ha visto un gran avance con la versión 2.0, la adidas Adizero Boston 12 ahora es una zapatilla súper polivalente dado que la nueva formulación del Lightstrike 2.0 es más blanda y agradable, lo que combina muy bien con el Lightstrike Pro superior.
Suelas
Cuando se pretenden hacer las zapatillas más rápidas o con más ventaja de cada segmento, algo que no se puede dejar en el aire es la suela, tienes que ser capaz de transmitir todo lo logrado en upper y mediasuela de la manera más eficaz al terreno porque, si no, estás perdiendo fuerza para nada y ahí entra uno de los puntos donde adidas claramente saca ventaja a sus rivales más avanzados.
Dentro de la familia Adizero vemos cuatro grandes grupos de suelas o materiales.
Suela Continental
La colaboración entre la multinacional de neumáticos alemana Continental y adidas ha sido un éxito a todas luces.
Todos los modelos de adidas que cuentan con suela Continental han elevado su rendimiento considerablemente ya que su adherencia es brillante tanto en seco como, especialmente, en mojado y su durabilidad también es de lo mejor del sector.
Todos los modelos de la línea Adizero salvo la más económica (adidas Adizero SL) tienen caucho Continental en antepié (solo en la puntera), generalmente para evitar resbalones en el impulso, pero algunas como la Takumi Sen o la adidas Adizero Boston 12 tienen unos paneles de gran tamaño en la parte delantera.
Continental es un seguro de vida: maximiza la adherencia en cualquier condición, no solo para no pegarnos algún susto sino para evitar que en ese traspaso de fuerzas entre corredor y superficie se desperdicie energía potencialmente aprovechable que en una zancada puede resultar insignificante, pero en un maratón siempre influye.
Suela “5.10” Stealth
Tanto Adizero Prime X 2 Strung como adidas Adziero Adios Pro 3, los máximos exponentes de la línea Adizero, las más caras y más avanzadas tecnológicamente y de manera más sorprendente también la Takumi Sen, cuentan con una suela derivada del caucho de escalada Stealth de la marca Five Ten o 5.10 que adidas adquirió hace más de una década y que se hizo famosa y revolucionó el mundo de la escalada cuando desarrollaron este caucho Stealth.
adidas, viendo la capacidad de adherencia superior de este material y la necesidad de ahorrar peso en su calzado de máximo rendimiento, decidió utilizar planchas planas de Stealth en la Prime X, la Adios Pro y la Takumi, y solo hay que usarlas un poco para darse cuenta del agarre que se genera en asfalto (e incluso asfalto mojado) con este caucho tan particular.
Tiene la inconveniencia de que en tierra no agarra, pero en asfalto es un elemento muy importante para entender por qué las Adizero rinden al máximo nivel.
Suela Adizero SL
Cuando probé la adidas Adizero SL me sorprendió la capacidad de agarre, tracción y durabilidad que tiene esa zapatilla sin poseer ninguno de los cauchos especiales de sus hermanas, pero adidas ha demostrado saber sacar el máximo partido a una suela incluso con un presupuesto muy limitado.
Suela Pro Evo 1
Si una suela me ha impresionado a simple vista en veinte años probando zapatillas esa ha sido la de la Adizero Adios Pro Evo 1 y es que ese acabado brillante y liso que saltaba a la vista en la presentación era increíble.
No la he podido probar pero sí tocar y jugar un poco para ver cómo se pega a algunos materiales y, aunque adidas dice que tiene una adherencia similar al caucho Continental pero en versión ligera, lo cierto es que a simple vista y al tacto genera una fricción mayor claramente, sobre todo en superficies lisas como acera o asfalto.
No sabemos mucho más sobre este compuesto, imagino que tiene un porcentaje de butilo considerable para generar esa adherencia y brillo, y tiene toda la lógica que adidas haya creado una suela así para su zapatilla de rendimiento extremo cuya única finalidad es ser la más rápida del mundo.































Brutal reseña. La veré más detenidamente para asimilar.
Material 10/10 para frikis como yo. Algunas curiosidades muy interesantes, gracias
Buenas,
No encuentro info sobre la adizero adios 9
La has podido provar?
no, ha salido recientemente, pero vamos, no cambia lo que es, voladora clásica radical para cortas distancias
Que te parecen para los días de series, para ritmos de 3:25 a 4.
Es que buscava algo sin placa
siempre que sean series no muy largas (sub 2k) las veo bien
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