España desembarcará en el gélido Belgrado con una selección española renovada en casi todas sus especialidades y atípica en sus puntos fuertes: lejos de aquellos años en los que teníamos que fiar las esperanzas de medallas al prolífico ejército nacional del mediofondo, este invierno serán pruebas como el heptathlon, las vallas, el 400 o la altura las que lleven el peso en nuestros anhelos de medallero.

En cabeza de la selección, nuestros dos medallistas olímpicos de Río de Janeiro: Ruth Beitia y Orlando Ortega. Su condición de campeona y subcampeón en los Juegos Olímpicos del año pasado no les convierten, en cualquier caso, en favoritos: con su 1.96 de hace unos días en Salamanca, Ruth Beitia es tercera del ránking continental por detrás de la polaca Licwinko (campeona mundial en 2014) y de la mujer que ha superado la barrera de los dos metros este año, la lituana Airine Palsyte, subcampeona el año pasado en Ámsterdam. Nuestra Ruth acudirá a Belgrado, por tanto, con toda la intención y la capacidad de conseguir su quinto oro europeo, pero sus rivales este invierno vienen con los deberes hechos.

Nuestra otra gran baza es, obviamente, Orlando Ortega. El hombre que ha batido este año dos veces el récord de España en pista cubierta de los 60 metros vallas hasta dejarlo en 7.48 segundos acude a Belgrado como segundo europeo del año, por detrás de un imparable Andrew Pozzi (7.43), explosivo en pista cubierta y trotón al aire libre. Nuestro subcampeón olímpico parece una apuesta segura de medalla, pero tendrá muy poco margen: o estar al 120% y disputar el oro al británico Pozzi, o tener cuidado de no ser atropellado por el ejército de franceses con Dimitri Bascou, Pascal Martinot-Lagarde o Garfield Darien.

Las combinadas, cuarto de siglo después

Hace 25 años, un tal Antonio Peñalver batía el récord de España de heptathlon en Génova con más de 6.000 puntos, poco antes de ser subcampeón olímpico de decathlon en Barcelona. Dentro de dos semanas, otro español llegará a Belgrado con la esperanza y la capacidad de proclamarse campeón de Europa: su nombre es Jorge Ureña y con los 6.249 puntos que consiguió hace unos días en Praga llega a la cita continental con la mejor marca europea de este invierno, por delante de atletas como el subcampeón europeo Adam Helcelet y sin conocer el estado de forma exacto de los rivales que van a acudir por invitación: el francés Kevin Mayer, por ejemplo, acaba de hacer marca personal en pértiga y ha anunciado que su objetivo es ir a por el oro.

De los grandes favoritos a las grandes sorpresas del invierno que, de una u otra forma, se han abierto paso en los ránkines europeos: España llegará a Belgrado con un trío de 400 metros digno de pelear por puestos de honor en la final. Óscar Husillos (récord nacional con 45.93), Lucas Bua (46.23) y Samuel García (46.35) llegan a Belgrado entre los cinco primeros de la lista europea del invierno: sólo el checo Pavel Maslak (campeón mundial y europeo) está diferenciado del resto como claro favorito.

Husillos tendrá que demostrar tanta habilidad para pelear la calle libre como tuvo en Salamanca para subir al pódium, Lucas Bua tendrá que demostrar que su carrerón de semifinales no fue casualidad y Samu García tiene una oportunidad de oro para refrendar el campeonato que hizo hace tres años en Zurich. El lamento unánime del atletismo español es saber que no tendremos un relevo de 4×400 que con Marj Ujakpor y Darwin Andrés Echeverry podría haber luchado por la medalla de oro. Aauri Lorena Bokesa y Laura Bueno correrán la prueba femenina.

Un mediofondo joven y veterano

La buena noticia de la juventud de nuestra escuadra de mediofondo es, sin duda, la renovación del sector mas emblemático del atletismo español, y al que siempre se fía la imagen general de nuestra selección en un gran campeonato. Pero que la edad no engañe: España llegará a Belgrado con cinco atletas olímpicos, y ni por esas tenemos asegurada la medalla.

El 800 masculino tiene un tridente preparado para pelear por todo: Kevin López (1:46.58) llega preparado para conseguir el oro que le falta después de haber sido tercero en París y segundo en Gotemburgo. En segundo europeo del año por detrás de – oh, sorpresa – el polaco Adam Kszczot, y con el siempre sorprendente Amel Tuka a una sola centésima. Con él viajarán el salmantino Álvaro de Arriba y el alicantino Daniel Andújar, los dos entre los diez primeros europeos del año y con la vista puesta en pelear un puesto en la final.

En la prueba femenina, la mujer del año del atletismo español, Esther Guerrero, tendrá oportunidad de dar salida a ese buen sabor de boca que dejó en Río de Janeiro: este año ha corrido en 2:01.72, arrasando con facilidad dentro de nuestras fronteras y mostrando una solvencia que invita a pensar en que podría estar en la final en Belgrado, donde ninguna corredora parece capacitada para atacar la condición de favorita de la polaca Jozwik.

Solange Pereira será nuestra única representante del ‘milqui’, decimonovena este año en el ránking europeo, por lo que estar en la final sería un auténtico triunfo para ella tal y como hizo en Ámsterdam. Mismo color en la prueba masculina: una selección muy joven con Marc Alcalá, Alberto Imedio y la gran sorpresa del año, el toledano Sergio Paniagua, tendrá como gran objetivo meter un español en la final. Alcalá es sexto en un ránking europeo del año muy apretado y abierto a sorpresas en una final táctica.

En lanzamientos y saltos, mucha densidad y muchas posibilidades de ir a la final a dar la sorpresa: Borja Vivas y Carlos Tobalina vuelven a estar con solvencia por encima de los veinte metros, entre los quince primeros del ránking europeo, aunque los metales parecen reservados para aquellos que han lanzado un metro más. En Salamanca, nuestros saltadores se han puesto en posición de privilegio después de un invierno gris: Eusebio Cáceres es quinto europeo del año (7.98) y Pablo Torrijos es sexto (16.70). Miguel Ángel Sancho, con sus 2.25 de este invierno, tendrá que rendir por encima de su nivel de este invierno para pisar la final.

Lo mismo sucede en mujeres: Juliet Itoya sacó billete para Belgrado en Salamanca a última hora con 6.51, en un concurso histórico por el alto nivel, y eso le permite estar entre las doce primeras europeas. Ana Peleteiro, con sus 13.76 de este año en triple, también tendrá que mejorar sus prestaciones para atacar la final. Con sus 16.83 metros en lanzamiento de peso de Salamanca, Úrsula Ruiz tendrá que seguir fiando su actuación a su meteórica progresión este invierno.

El fondo, por último, será una combinación de juventud, debutantes y veteranía: Nuria Fernández y Adel Mechaal lideran una selección con Carlos Mayo, que repite después de Ámsterdam, y tres debutantes: Ana Lozano, Blanca Fernández y el jovencísimo Jordi Torrents. Misma combinación que en los sesenta metros lisos: Ángel David Rodríguez, después de su excelente campeonato de Salamanca, viajará a Belgrado con la joven Cristina Lara. Caridad Jerez, con sus 8.11 de este año, sigue a más de una décima de las mejores europeas.

Edad media: 26 años

Los números hablan de una selección moderadamente joven y bastante renovada: la media de edad se ubica en los 26 años. El más joven es el debutante Jordi Torrents (19 años), atleta recién llegado de la categoría junior y seleccionado a través de los criterios especiales para llevar a atletas menores de veintitrés años. La más veterana, cómo no, es Nuria Fernández, que correrá los 3.000 metros en su trigésimo tercera internacionalidad. Con respecto a la participación anterior, además, aumenta la proporción de mujeres: de las nueve de Praga a las trece de Belgrado.

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Alberto Pozas
Periodista que preconiza el decathlon como forma de vida. Tribunales en Cadena SER, actualidad en Foroatletismo. A veces me dejan el micro.

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