Cuando adidas nos presentó esta zapatilla, nos llamó mucho la atención que una marca tan seria con el running como la alemana hiciera lo que, a primera vista, parecía un invento poco prometedor pero, de vez en cuando, adidas tiene estas osadías que no son más que pruebas en el mundo real de posibles avances futuros, algo que hemos visto con modelos como la adidas Los Angeles Trainer con amortiguación personalizable, la adidas Micropacer con cuentapasos, la adidas Radical X29 con mediasuela inflable (que derivó en la Tubular), la adidas Springblade con palas de TPU en vez de espuma, la adidas Intelligent 1 con amortiguación modulada por un motor o, recientemente, la series 4D con amortiguación impresa.
En esta ocasión ha lanzado la adidas Switch FWD (Forward), un concepto desarrollado a la par y muy similar al visto en On Running con las Cloudsurfer, en el que adidas ha dado su peculiar forma de hacer las cosas y que ha resultado en una zapatilla con luces y sombras pero que bien puede ser un reclamo atractivo para un buen número de personas, especialmente para los más jóvenes, que tendrán en la Switch Forward una opción moderna y mucho más apta para actividades físicas que modelos de conceptos similares como Nike TN o Shox.
Para los corredores más serios, la adidas Switch Forward es una zapatilla apta, sobre todo para los que están empezando y la van a utilizar no solo para correr: quizá no es un modelo tan ideal para un runner 100% serio con experiencia y exigente con su calzado en cuanto a rendimiento.
Chasis y mediasuela
No hay más que echarle un vistazo a la zapatilla para que lo primero que te llame mucho la atención sea la mediasuela enorme y peculiar que tiene la adidas Switch FWD con esos agujeros y «columnas» inclinadas, formas orgánicas y ovaladas que rompen frontalmente con la estética normal de una zapatilla de running, y eso que estamos en una época donde las marcas se tiran al río sin salvavidas constantemente, arriesgando tanto en estética como en geometrías, pero la Switch FWD destaca entre las más raras.
adidas nos ofrece unas medidas de perfil oficiales de 44.8 mm en talón y 34.8 mm en antepié, aunque nosotros las hemos medido en 40 mm en talón y 30 mm en antepié, que creemos son más realistas.
Es una zapatilla muy alta y, además, es de esas que se notan especialmente altas por la robustez que posee la mediasuela y la estabilidad percibida, aunque no es precisamente ancha de base en talón ya que tenemos 88 mm, por debajo de la media especialmente en zapatillas de perfil similar (se van a 95 mm o más generalmente). Pero, como digo, al ser un modelo muy estable, adidas se ha permitido ese lujo en la zona trasera.
En antepié sí es una zapatilla ancha de base, con 120 mm, y se nota: da mucha seguridad en esa zona, con flare marcado en el interior y exterior que da un soporte considerable.
La espuma que vemos en mediasuela es una EVA que, además, es contundente, con 62ºHa de dureza en la parte externa (53ºHa internamente) pero, no os alarméis, lo cierto es que la zapatilla no se percibe firme y es que la EVA no es la encargada de aportar la gran parte de la amortiguación, sino que se obtiene por el funcionamiento mecánico de las geometrías que dan forma o esculpen este peculiar modelo.
A lo largo de los laterales de la zapatilla, tanto en la cara interna como en la externa, tenemos ocho agujeros: cuatro de ellos son hendiduras cerradas (uno en talón y tres en puntera) y otros cuatro están abiertos cual túnel a través de los cuales podemos ver hasta la zona central de la mediasuela y se sitúan consecutivamente en la zona central y de principal apoyo de la zapatilla porque son los que van a dar la mayoría de la amortiguación.
Los otros cuatro agujeros, como digo, están repartidos en las zonas del biselado trasero (uno) y en repunte delantero (tres) porque no son zonas con necesidad de amortiguación. Puede paracer una tontería esta disposición pero la verdad es que es un trabajo fino de los diseñadores de adidas.
Otro de los puntos muy interesantes que los diseñadores han aplicado en la Switch FWD y que la separa de la On Cloudsurfer es que, mientras en la On podemos ver de lado a lado a través de los agujeros, adidas ha creído que hay maneras más inteligentes, dinámicas y duraderas de crear esos agujeros deformables y lo ha hecho con formas triangulares.
Si vemos la suela, veremos una serie de triángulos isósceles entrelazados: de esta manera, la cara externa e interna no se deforman en los mismos puntos y la deformación es progresiva, estable y evita alteraciones en mediasuela. Es una solución muy ingeniosa e inteligente y, sobre todo, funciona adecuadamente.
En cuanto al peso, no es ligera precisamente ya que, como digo, cuenta con una EVA densa de 40 mm de perfil y, además, una placa de TPU en la parte superior de la EVA (por debajo de la plantilla) para poder sostener todo el sistema de geometrías de la parte baja y que no se desparrame, dando homogenización y coherencia a la mediasuela a la hora de comprimirse.
adidas ofrece un dato oficial de 335 gramos en 9 US, lo que nos parece un error ya que en la talla 9.5 US que hemos probado pesa 328 gramos, así que el peso real en 9 US probablemente ronde los 310 gramos de peso. En general, por encima de lo que a priori una zapatilla de este segmento maximalista debería pesar.
Suela
En la suela podemos apreciar mucho del trabajo de geometrías de la zapatilla: se pueden ver los triángulos, la placa, las columnas inclinadas y cómo todo se entrelaza para dar un resultado final.
Toda la suela posee muchísimas aberturas o ventanas, en concreto 23, y gracias a ellas se ahorra mucho peso y permiten que la mediasuela tenga ese efecto de amortiguación mecánico al darle su colapso programado.
Toda la suela va cubierta con tres piezas de Caucho Continental de 63ºHa de dureza y con pequeños relieves cual curvas de nivel que aportan algo de tracción en asfalto.
Lo cierto es que es una grata sorpresa que adidas haya no solo implementado su caucho Continental en una zapatilla de 140 € tan peculiar, sino que lo ha expandido por toda la suela, confiriendo a la adidas Switch FWD la capacidad de agarrar y traccionar incluso en asfalto mojado.
Es una de las mejores partes de la zapatilla, si bien tiene una limitación clara y es que va muy bien por caminos de tierra bien cuidados pero, a poco que haya algo de piedra, se puede quedar atorada alguna en las muchas ventanas de la suela.
El desgaste de momento es bueno. La suela es un poco plana pero no afecta demasiado a una zapatilla de este concepto tan peculiar, así que aunque es ligeramente más ruidosa que una zapatilla «normal», no es tan molesta como quizá se podría prever.
Como decía, la durabilidad se estima buena. No vemos apenas desgastes en los 100 km que la hemos usado así que creemos que va a alcanzar 750 kilómetros sin problemas a pesar de ser un modelo ideal para gente de más peso.
Upper de la adidas Switch FWD
El upper de la adidas Switch FWD es diferente a lo que estamos acostumbrados a ver porque se compone de tres capas diferentes, algo que es altamente inusual por el efecto negativo que a priori tendría en la ventilación. Pero, a pesar de esa construcción de triple capa, la zapatilla tiene una buena ventilación del pie.
¿Y cómo lo logra? Lo cierto es que la capa interna es una red mallada de refuerzos plásticos de color verde que forma una especie de estructura interna y está presente en las zonas de que precisan de más soporte o refuerzo (mediopié, talón y zonas laterales del antepié).
Por encima de ese entramado tenemos una malla típica agujereada que haría las veces de capa intermedia.
La capa externa es un jacquard de micro mesh que tiene diferentes densidades. Es transparente en las zonas que permiten entrada de aire y es de color blanco en las zonas de refuerzo, que curiosamente coinciden a la perfección con la estructura interna de color verde antes citada.
Como digo, a pesar de todo este lío, la zapatilla tiene una buena ventilación, sobre todo en la entrada y salida de calor por la parte delantera, aunque necesitaría menos material en la zona media para ser ideal en este apartado.
Esa zona media está muy recargada, tenemos las tres tiras de adidas, termoselladas con un buen grosor. Por debajo, las tres capas de malla pero siendo, en este caso, sustituida la red de color verde por plástico verde que forma los agujeros centrales de los cordones y, además, tiene las uniones de la lengüeta al chasis, haciendo una zona media muy densa.
A pesar de esto, no resulta problemático y ayuda a que la zapatilla tenga un ajuste algo mejor en esa parte media, da seguridad y, como detalle a favor de adidas, vemos que el agujero inferior del sistema de cordones tiene un corte marcado entre él y el agujero anexo superior. Además de ese corte, los agujeros inferiores se separan mucho entre sí para permitir no solo espacio en la caja de dedos sino una buena flexibilidad para que no afecte al confort. Aquí sí se han preocupado de evitar que las deformaciones se canalicen perjudicialmente, algo que no pasa en la mediasuela, como luego veremos.
La lengüeta está bien en general: unida a los laterales, perforada y con acolchados medios. Lo cierto es que se integra muy bien con el resto de la zapatilla, mientras que el collar es alargado, con un recubrimiento interno peculiar pero muy agradable, buenos acolchados y formas ergonómicas con un contrafuerte largo y de rigidez media-alta.
Horma
adidas no siempre es la marca más homogénea a la hora de hacer las hormas de sus zapatillas en general y de running en particular. Lo hemos visto con las grandes diferencias entre Solarglide y Solarboost, por ejemplo. Además, la línea Adizero tiene una horma muy mixta algo ajustada y agresiva; y quizá la nueva adidas Supernova Rise sea la más universal del catálogo actual de los de Herzogenaurach.
La adidas Switch FWD talla grande en general. De hecho, la hemos probado en media talla menos (9.5U US) de nuestra talla en adidas (10 US) y talla claramente media talla de más, así que probablemente muchos corredores tendrán que pedir media talla menos de la habitual.
Al margen de eso, todo lo demás está a un nivel muy universal en general. El ajuste de mediopié es bueno gracias a las tres bandas de la marca termoselladas, el antepié tiene espacio en altura y anchura y el talón está bien acolchado y con un collar alargado y con el Aquiles bien protegido contra rozaduras.
Es una zapatilla apta para plantilleros ya que la plantilla de serie tiene 5.5 mm de perfil, hecha con espuma de poro abierto y reciclada, de 19 gramos y 35ºHc de dureza.
Amortiguación de la adidas Switch FWD
Lo cierto es que la amortiguación de la adidas Switch FWD es bastante buena y abundante. El sistema mecánico de amortiguación funciona muy bien, con un recorrido generoso pero que no se efectúa de golpe y con un efecto de impulso hacia adelante bastante marcado, algo que esperábamos dado el nombre de la zapatilla pero que no deja de sorprender porque muchas veces con este tipo de «pruebas», la mayor parte es marketing.
Pero, como digo, lo cierto es que la zapatilla te impulsa hacia adelante por un efecto combinado de la placa, los agujeros y la alta densidad de la EVA.
Uno no deja de preguntarse cómo sería esta zapatilla si se pudiese combinar con espumas de alto retorno, del 80% o 90%, y no con una EVA del 50-55%, pero también somos conscientes de que la tecnología aún no está en ese punto capaz de ofrecer unas geometrías tan radicales y con un efecto mecánico tan marcado mezclado con espumas de baja densidad (sería como correr con un flan bajo el pie, pero quizá algún día).
Me ha parecido una amortiguación especialmente buena para corredores de peso alto que taloneen ya que la zapatilla es muy robusta, muy estable y la amortiguación mecánica se adapta mucho mejor a este tipo de corredores, sobre todo a ritmos tranquilos más lentos de 5:00/km o incluso 5:30/km.
La transición es fluida a pesar de todo lo que tenemos bajo el pie (triángulos, agujeros, 40 mm…). La ligera segmentación de la mediasuela ayuda a que ésta sea progresiva y bastante fluida. No es perfecta, pero desde luego la esperaba peor.
Quizá el problema más importante de la zapatilla -y es algo complicado de evitar con las formas geométricas que tiene-, es una cosa que a muchos de estos modelos similares a la Switch FWD (recuerdo por ejemplo la K-Swiss Blade Max y algunas Mizuno) les ocurre: las zapatillas con amortiguación mecánica tienden, muchas veces, a modificar demasiado su forma cuando entran en carga, especialmente en comparación con una amortiguación 100% de espuma.
Además, el problema aumenta cuando tienes cortes marcados en esa mediasuela porque por ahí se van a canalizar muchos de los esfuerzos de deformación y estos esfuerzos canalizados van a ir a parar al suelo y al upper.
El upper va a absorber esa deformación al estar unido solidariamente a la mediasuela, creándose una arruga grande en ciertas zonas y en la Switch FWD ocurre en la parte delantera del collar, con la mala suerte de que la deformación transferida al upper no se disipa entre la malla, sino que se «cuela» entre dos de las bandas del logo de adidas, creando un doblez que se separa del pie y que, mientras corres, hace un efecto de falta de sujeción en tobillo bastante notable. Tanto es así que se aprecia cómo esas dos bandas del logotipo se juntan y se separan si nos grabamos en vídeo corriendo.
Es un problema relativo que se minimiza un poco usando el agujero auxiliar de los cordones, pero creo que adidas debería (si tiene pensado renovar este modelo), al menos, modificar la ubicación o los materiales del logotipo ya que evitar esa canalización de la deformación en la mediasuela es complicado, pero sí se puede evitar aumentar el problema cambiando dos cositas en el upper ya que en la situación actual puede derivar en falta de ajuste, inestabilidad percibida, sensación rara al correr y, quizá, con el movimiento continuo, desgaste en el upper o recubrimiento interno del collar.
En cuanto a dinámica, la zapatilla está a la altura de lo que uno espera de un modelo de running 100% serio, funciona bien, se mueve bien y todo se lo debe a su peculiar construcción: su amortiguación mecánica y su segmentación a base de triángulos.
Aun siendo un modelo maximalista, estamos ante una zapatilla de 10 mm de drop, sin mucho arco y que tampoco tiene grandes curvaturas. De hecho los ángulos de entrada en el biselado trasero (22º) y del repunte delantero (27º) son moderados, ambos cortes son muy progresivos, de altura moderada, largos pero paulatinos, no es una zapatilla agresiva en ese sentido y, como digo, esto le va mejor a corredores novatos, de bajo kilometraje y talonadores más que a un corredor de buena técnica o ritmos más vivos, que se beneficia más de la curvatura.
Conclusión
Sin duda alguna me esperaba este experimento como una zapatilla mucho peor para correr de lo que ha resultado ser.
Desde luego no la pondría por encima de una adidas Adizero Boston 12, adidas Supernova Rise, adidas Solarboost, adidas Solarglide o adidas Ultraboost Light, por ejemplo, pero reconozco que es mejor de lo que parece, incluso sorprende en algunos aspectos, como ese empuje hacia adelante, la estabilidad y el agarre que tiene.
Si estéticamente te gusta y no eres un corredor con grandes pretensiones o corres en cinta, ocasionalmente en la calle y, sobre todo, si pesas más de 75 kg y aterrizas de talón, es una opción interesante ya que cuenta con buena dinámica, el upper es bueno, la suela está por encima de la media claramente y los problemas que tiene importan bastante menos cuanto menos volumen o experiencia tienes.
Para los más puristas, la zapatilla tiene una pequeña pega y es que esa deformación innata de las zapatillas tan grandes, segmentadas y con amortiguación mecánica no se gestiona bien y afecta al upper, que acentúa el problema, haciendo que el ajuste de talón se pierda en cada zancada y con una dinámica del talón un poco rara. Además, no es ideal para caminos de tierra por la gran cantidad de agujeros que posee la suela y por donde entra mucha suciedad y piedras que se pueden quedar atoradas.
Usuario tipo de la adidas Switch FWD:
- Corredores neutros o plantilleros de más de 75 kg que busquen una zapatilla de entrenamiento para entrenamientos a ritmos tranquilos (más lentos de 4:30/km) o uso ocasional principalmente en terrenos lisos y bien cuidados (asfalto, parque, carril bici, acera, etc.).







































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