Las Salomon S-Lab Sonic 2 presentan una serie de refinamientos sobre las zapatillas voladoras de esta casa francesa que hace no mucho decidió dar un salto desde su posición dominante -y casi suprema- en el mundillo de las zapatillas de trail running hacia el asfalto.

En Salomon no se han andado con chiquitas como demostraron con sus predecesoras, las Salomon S-Lab Sonic (que tan buena impresión nos causaron a muchos), y como han vuelto a dejar patente con las otras dos zapatillas que completan la colección de asfalto de 2017: las Salomon Sonic como zapatillas de entrenamiento y las Salomon Sonic Pro 2 como zapatillas mixtas. ¡Vaya tres mosqueperros tienen ahora mismo los de Annecy!

En un primer vistazo y para alguien que no tenga la versión anterior, las Salomon S-Lab Sonic 2 pueden parecer casi el mismo modelo pero, si las pones una al lado de la otra, rápidamente ves los cambios, leves en el upper y muy significativos en la suela y mediasuela (no hablo sólo del Vibe, que conste) y, si te las calzas, las diferencias se hacen aún más patentes.

Salomon S-Lab Sonic 2

No obstante, el perfil de uso de las Salomon S-Lab Sonic 2 sigue igual: unas voladoras no radicales, neutras pero muy estables, con un ajuste férreo y ceñido al pie, transición de la pisada muy rápida, tacto firme, agarre y durabilidad tremendos.

Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos por partes, deleitándonos con cada una de las maravillas que incluyen estas zapatillas de Salomon.

Mediasuela

La mediasuela de las Salomon S-Lab Sonic 2 tiene, cual huevo sorpresa, un regalito en su interior que se denomina Opal, un nuevo compuesto de polipropileno termoplástico (TPP) con el que Salomon ha querido sumarse a la carrera de la innovación en materiales para las mediasuelas, apartado muy de moda tal como os comentamos en aquel artículo en el que repasábamos cómo amortiguan las zapatillas para correr de la actualidad.

La idea inicial del Opal viene porque estaban buscando cómo disminuir el impacto de las vibraciones que se producen durante la pisada y, al final, acabó surgiendo la tecnología Vibe, que incluye además al Energy Cell+, el derivado de la EVA que ya utilizaban antes y que crea la estructura principal de la mediasuela.

Es decir, la mediasuela es de Energy Cell+ y, dentro de ella, se ubican unas piezas de Opal para dar ese plus de amortiguación y atenuar las vibraciones.

En las Salomon S-Lab Sonic 2, sólo hay en el talón, para que el antepié sea todo respuesta gracias al Energy Cell+. No va pegado sino únicamente depositado en una cavidad que, lógicamente se cubre por arriba con el footbed para que no se salga.

Salomon S-Lab Sonic 2

El Opal mide unos 6 milímetros de alto, que viene a ser un tercio (o algo menos) de la mediasuela, y el motivo de no pegarlo es para que no haga bloque y afecte al comportamiento dinámico, principalmente a la flexión.

Su tacto es significativamente más blando que el Energy Cell+ y se nota mucho cuando apoyas el talón, no sólo por la diferencia con el antepié sino comparándolo con la versión anterior.

Se ha optado por mantener las alturas, alrededor de los 23 milímetros en el talón y 15 milímetros en el antepié (en la anterior me salió un milímetro más, pero pueden ser diferencias de fabricación o en mi medición) pero el tacto varía, sobre todo en el talón.

El drop es de 8 milímetros y es curioso porque, aunque ese corre muy bien con ellas de mediopié y antepié, cuando pisas de talón transmiten una sensación un tanto rara.

La transición es muy rápida gracias al trabajo del Profeel Film 3D que actúa como una catapulta y a las grandes ranuras de flexión, pero si el apoyo de talón es con un tobillo poco reactivo, te quedas como clavado y necesitas un poco de empuje para empezar a rotar el pie.

No sé bien cómo explicar este efecto pero me ha parecido curioso y me ha costado un poco hacerme a él. Cuando corro ligero, a ritmos medios o rápidos y caigo de mediopié, genial, pero si clavo talón, depende de cómo de ágil vaya: si voy rapidillo, perfecto, el pie transiciona a toda velocidad desde el talón a la puntera y sale con mucha fuerza pero, si voy cascadete y clavo mucho el talón, me quedo un poco frenado.

Posiblemente, este comportamiento venga motivado no por un mal diseño sino por una característica muy buena de las Salomon S-Lab Sonic 2: su gran estabilidad en el talón, el gran apoyo que ofrecen y que las convierte en unas de las voladoras más estables que me he calzado.

Si el talón fuera más estrechito, segmentado y dejara más libertad, seguramente no se notaría ese freno pero, como (casi) te obligan a apoyarlo bien y entero, notas esa “doble fase”.

Lo bueno es que así ya te aseguras de que empiezas bien la pisada, con un buen apoyo del talón y lo agradecerán sobre todo los que vayan a ritmos un poco más modestos y los que tengan una pisada algo rebelde, igual que también lo agradeces si estás utilizándolas fuera del asfalto, donde no van nada mal por cierto.

El tacto global es firme, no sólo por el propio Energy Cell+ sino también por la suela, de la que hablaremos más adelante.

No tiene apenas recorrido y tampoco es un material especialmente respondón así que no penséis en tactos del estilo del Boost y del EVERUN, son más bien tipo Adiprene+ (me recuerda mucho a ese comportamiento).

Lo bueno es que no flanea apenas y dura mucho. Pero también le afecta bastante la temperatura exterior y se nota la diferencia entre cuando anda frío y cuando está achicharrado (el frío lo endurece mucho y el calor hace que se ablande bastante).

Suela

La suela de las Salomon S-Lab Sonic 2 es impresionante, ale, ya lo he dicho. Que ya te lo esperabas siendo unas Salomon, vale, pero es que, aun así, siguen sorprendiendo por su agarre, por lo bien que van en asfalto y en tierra y por su infinita durabilidad, ¡es como si no se desgastara!

La responsabilidad de este comportamiento corre a cargo del diseño (a ese segmentado tan marcado que tiene lo denominan Geometric Decoupling) y, cómo no, al Premium Wet Traction Contagrip, uno de los mejores cauchos que hay actualmente y que es de los poquitos que es capaz de ser lo suficientemente duros como para resistir a la abrasión y agarrar en prácticamente cualquier situación (normalmente, hacen una u otra cosa, pero no ambas a la vez).

Diría que toda la suela tiene el mismo compuesto, lo que le daría aún más mérito aunque, siendo un poco quisquilloso, se nota algo firme de más o, al menos, quienes gusten de amortiguaciones algo blanditas, lo notarán durete, sobre todo porque se suma su efecto al de la amortiguación.

Para quien no haya calzado nunca unas Salomon de asfalto, siempre recurro a compararlas con unas Mizuno porque podría ser un tacto de amortiguación bastante parecido. Curiosamente, a pesar de esa dureza de la suela, no son nada ruidosas.

Aunque las Salomon S-Lab Sonic 2 sean de asfalto, es una suela que funciona tan bien por esa superficie como por tierra y, de hecho, superan con creces a sus predecesoras y a algunas de sus hermanas de door to trail.

La parte delantera es una amalgama de tacos (prácticamente) cuadrados, con gran separación entre ellos con lo que se comportan prácticamente como tacos totalmente individuales, permitiendo una buena flexión y bastante adaptación a las irregularidades del terreno en el caso de que las haya.

Salomon S-Lab Sonic 2

Con esa gran segmentación, la flexión es muy buena, pero no de la que permite hacer un gurruño las zapatillas sino de la que simplemente las arquea con lo que se aprovecha muy bien el efecto catapulta de Profeel Film 3D.

En cuanto al talón, también está muy segmentado pero con una cara interior pensada para dar mucho apoyo, responsable en gran medida de la sensación de gran estabilidad que comentaba en el apartado anterior.

Salomon S-Lab Sonic 2

Las medidas de la base son bastante estándar pero se siente mucha seguridad y es por lo comentado de la firmeza de la mediasuela y la suela y porque, al ser relativamente bajitas y concentrar gran parte del peso tan cerca del suelo, el centro de gravedad baja mucho.

Aunque veáis toda la zona media descubierta, no os preocupéis si pisáis alguna piedra porque no vais a deslizar ya que el Profeel Film 3D no es totalmente rígido y permite cierta deformación.

Upper

Salomon S-Lab Sonic 2

El upper de las Salomon S-Lab Sonic 2 es una de las zonas que más choca a los que nunca hayan tenido unas Salomon y, curiosamente, siendo una de sus mejores zonas, es también de las que más reticencias puede causar a algunos, sobre todo, por el Endofit (la lengüeta tipo botín).

Es un upper con una finísima capa súper transpirable y que apenas empapa nada, sin costuras y con una amalgama de refuerzos sintéticos termopegados que no limitan en absoluto su capacidad de adaptación al pie, permitiéndole mimetizarse con éste como una segunda piel.

Sin embargo, no es un upper de los que queden ceñidos, al menos no en el antepié donde, de hecho, queda relativamente sueltecillo, mucho más que en el resto de zonas.

Salomon S-Lab Sonic 2

Los refuerzos exteriores, que conforman el Sensifit ya no son una única pieza como en la versión anterior sino que son varias que se superponen y que, al ser más finitas, permiten una mejor adaptabilidad del upper. Al tacto es muy suave, por fuera pero, sobre todo, por dentro y extremadamente transpirable, tanto como para dejar pasar la luz casi como si no existiera.

Salomon S-Lab Sonic 2

Esto las haría ideales para el triatlón si no fuera por el Endofit porque, con esa lengüeta elástica tipo botín, cuesta calzarlas a lo bruto y hay que ir con un poco de cuidado, primero, para meter bien el pie y, después, para dar un tironcillo hacia arriba y estirar bien la lengüeta y que no queden arruguillas.

Eso sí, una vez puestas, el ajuste de la zona media es perfecto, imposible ponerle pegas. Como mucho, el hecho de que el elástico va un poco hacia atrás y los que tengan el arco bajo o sensible pueden notarlo un poco molesto (no tanto como para hacer rozaduras pero sí lo suficiente como para notarlo presente).

Lo que sí me preocupa es cómo “estropea” el Endofit la posibilidad de utilizar unas plantillas personalizadas porque estrecha bastante la zona y porque estrujaría la plantilla, sin dejarle apoyar adecuadamente.

La plantilla que traen de serie es finísima, como la que vemos en otras S-Lab de trail y viene con un poco de pegamento aunque, como decía antes, no me veo cambiándola por otra salvo sustituyéndola por otra igual.

Aunque sea una lengüeta tan finita, los cordones no nos van a molestar nunca porque son planitos y los laterales de la ojetera quedan bastante juntos. Ojo a los cordones y atadlos bien, con un doble nudo porque se desatan con bastante facilidad.

Salomon S-Lab Sonic 2

Lo que también me ha gustado mucho del upper de las Salomon S-Lab Sonic 2 es la zona trasera pues ofrece una sujeción férrea, de las de verdad, pero sin agobiar, es de matrícula de honor.

No son nada angostas, más bien amplias en la base pero el contrafuerte envuelve muy bien el astrágalo y el collar se encarga de hacer el cierre sujetando el tobillo con mucha firmeza.

La única pega es que al apoyar el talón se puede abrir un poco por el borde, algo que no parece limitar su funcionalidad y que podemos solucionar -en el caso de que nos moleste- utilizando el ojal adicional.

A nivel de durabilidad, las tengo como el primer día y la única recomendación especial que haría es la de llevar cuidado si se manchan de barro o de salitre porque esos dos elementos suelen ser bastante agresivos con este tipo de uppers tan finitos y, si las dejamos sin enjuagar, al endurecerse, puede hacer que se cuartee la tela, típicamente en el antepié, donde se hace la doblez de los juanetes o en la zona del dedo gordo si las usamos sin calcetines.

No digo que haya que dejarlas impolutas cada vez que las usamos, pero si hemos corrido por zona de playa o se han embarrado, dadle un enjuagado con agua frotándole un pelín y os durarán mucho. Si no, lo mismo os las encontráis con un patatón a mitad de algún entrenamiento.

Por cierto, detalle de calidad el de los reflectantes, que puedes pensar que no existen hasta que llega alguien, te alumbra y los hace salir a la luz, nunca mejor dicho.

Salomon S-Lab Sonic 2

Horma

La horma de las Salomon S-Lab Sonic 2 es curiosa y difícil de describir, al menos con un único adjetivo ya que ofrece un ajuste muy ceñido y cierta estrechez en la zona media, un ajuste férreo y contundente en el talón y tobillo y, sin embargo, en el antepié es más bien amplia, sobre todo pensando en el segmento de zapatillas voladoras.

Por lo tanto, probadlas bien y con calma antes de tomar una decisión respecto a si os van bien o no y, sobre todo, no os apresuréis a aumentar de talla porque tallan normal de largo y me extrañaría que alguien tuviera que subir de talla por el largo. Otra cosa es que os parezcan estrechas, pero eso ya sería cosa de ir a por un ancho especial (que no existe en este modelo).

La zona del antepié se me hace prácticamente perfecta, amplia para que los dedos no se sientan constreñidos, con un upper que cede bien pero sin ser tan holgado como para no sujetar bien la zona de los metatarsos y que el pie baile en los apoyos laterales (por ejemplo, al hacer giros bruscos).

La zona media es la que determina el éxito o fracaso de la horma pues, si eres de pies anchos, arcos bajos o te agobian los uppers ceñidos, no te encontrarás a gusto de ninguna manera, ni siquiera quitando los cordones porque el Endofit se te ajustará como una segunda piel. Por el contrario, si te gusta ir apretadete, te enamorarás de ese botín interior.

En cuanto al talón y tobillo, pues un poco de todo porque si bien es cierto que en la base dejan espacio, la sensación final una vez atadas es de firmeza y contundencia, con un collar bastante cerrado y que, al no tener mucho acolchado, puede no ser del agrado de los que gustan de esos típicos collares con un dedo de anchura de foam.

A mí me parece perfecto, con el puntito justo de acolchado para que no roce pero sin pasarse y que en unos cuantos usos queda chafado y que, aunque se amolde a nuestra forma del tobillo, haga que se pierda capacidad de ajuste.

Dinámica de las Salomon S-Lab Sonic 2

Las Salomon S-Lab Sonic 2 son rápidas pero no radicales y lo que más destacaría de su dinámica es la sensación de estabilidad, firmeza y austeridad que transmiten.

Salomon S-Lab Sonic 2

No son unas zapatillas de esas que al calzarlas te incitan a que salgas corriendo a toda mecha con ellas, no las notas especialmente ligeras (rondan los 220 gramos, quizá un pelín más porque mi 8.5 USA ha marcado 212 gramos), ni te sientes pegado al suelo, no rebotas contra el suelo cuando das unos saltitos en casa…

Sin embargo, cuando empiezas a correr, notas que pisas cada vez más a fondo el acelerador y que ellas siguen respondiendo, que no te hacen de freno, al menos, mientras no llegues a ritmos de esos en los que ya casi empiezas a despegar como un avión (digamos que rondando ya los 3’/km pelados).

Esas sensaciones son el resultado de todo lo que hemos ido viendo en los apartados anteriores, son una de las cosas que más me han gustado de las Salomon S-Lab Sonic 2 y que me hicieron destacar tanto a sus predecesoras porque me parece que las hace tremendamente versátiles.

No es fácil hacer unas zapatillas que sean capaces de correr tan rápido, con una transición de la pisada tan rápida y que, además, tengan tanta estabilidad, que sean capaces de mantenerte el pie en su sitio sin molestarte, sin inmiscuirse en los movimientos que quieres realizar y, mucho menos, que sean capaces de correr tan bien en asfalto o fuera de él.

Salomon S-Lab Sonic 2

Si las vas a usar en competición, a lo mejor te da igual pero si lo que quieres son unas voladoras que te sirvan para entrenar, para los rodajes controlados, las series y tocas pista, asfalto y tierra, pruébalas y ya verás cómo te van de bien, es una pasada cómo van en tierra compacta.

Si tienes una buena técnica, aunque sean unas voladoras, vas a poder alargar mucho su uso, casi tanto como el de unas mixtas cañeras (yo les he hecho tiradas de 15K-20K ligeramente por debajo de 4’/km tan a gusto, sin notar que me cargaran en exceso) y, si eres de los que se mueven alrededor de 1h24′ en media maratón o de 2h48′ en maratón y te gusta ir con voladoras, tenlas en cuenta.

No te van a fallar en ninguna superficie, tampoco si está mojado y te durarán tanto o más que unas zapatillas mixtas, lo que compensa un poco su elevado precio.

El upper es como un calcetín, literalmente, en la zona media por el Endofit así que, una vez atadas (y hecho el segundo nudo para que no se desaten solas), ya te olvidarás de ellas hasta que finalices el entrenamiento o competición.

Son algo firmes en el tacto de la amortiguación, al menos sabes que vas a tener esa misma sensación durante todo el entrenamiento, sin que se vayan reblandeciendo aunque vayas a hacer dos horas con ellas. Sin embargo, si prefieres los tactos blanditos, a lo mejor deberías mirar otro modelo.

Ojalá los corredores asfalteros abran un poco los ojos y le den una oportunidad porque estoy seguro de que a muchos le sorprenderían estas Salomon S-Lab Sonic 2, que podrían aspirar perfectamente al cetro de mejores voladoras no radicales. ¿Lo harán a final de año? Quién sabe.

Usuario Tipo de las Salomon S-Lab Sonic 2

  • Corredores neutros (o levemente pronadores) que quieran unas zapatillas voladoras no radicales de tacto firme, con mucho efecto catapulta, un ajuste muy ceñido al pie y que funcionen perfectamente bien tanto en asfalto como en tierra, bien para entrenamientos cañeros, bien para competiciones de media o larga distancia.

Salomon S-Lab Sonic 2

Salomon S-Lab Sonic 2
9.02

Chasis y estabilidad

9/10

    Amortiguación

    9/10

      Durabilidad

      9/10

        Upper

        9/10

          Suela

          10/10

            Lo mejor

            • Durabilidad y agarre de la suela excelentes.
            • Upper fino, transpirable y suave al tacto.
            • Muy estables.
            • Amortiguadas pero con bastante respuesta.
            • Ajuste excelente, férreo.

            A mejorar

            • Son carísimas, están totalmente fuera de mercado.
            • Cordones: Se desatan si no les haces un doble nudo.
            • El Endofit llega hasta muy atrás y estrecha mucho la horma.

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