Las agendas y compromisos (ESG) adquiridos a niveles sociales, culturales y de gobernanza de los principales inversores de las marcas de calzado (Vanguard, Blackrock o Fidelity), incluida Saucony a través de su matriz Wolverine World Wide, están promoviendo firmemente muchas de las corrientes que vemos actualmente en la sociedad, entre las que se encuentra la sostenibilidad de los productos.
Saucony se ha fijado un objetivo para 2030 por el que todos sus productos tienen que ser, en cierta manera, sostenibles, y uno de sus grandes pasos hacia ese logro es la zapatilla que hemos probado estos días, la Saucony Triumph 21 RFG o Run For Good.
Se trata de un modelo que desde Saucony aseguran cumple con las máximas exigencias de calidad y rendimiento y que nada tiene que envidiar a la Saucony Triumph 21 «normal» que recientemente también hemos probado.
Hay que saber que Saucony Triumph 21 y Saucony Triumph 21 RFG no son exactamente iguales, ya no solo en cuanto a sostenibilidad sino que hay diferencias marcadas entre ambas zapatillas que vamos a ir relatando a través de toda la review.
Chasis y mediasuela de la Saucony Triumph 21 RFG
Lo primero que hay que saber, y tiene lógica si conoces los tiempos de creación de una zapatilla y, sobre todo, el gasto asociado al desarrollo de las mismas, es que la Saucony Triumph 21 RFG no es una alternativa más sostenible que la Triumph 21 sino que es un modelo basado en la Saucony Triumph 20, que se ha cogido de referencia y se ha trabajado para ofrecer una versión sostenible.
Así que por ese lado puede sonar un poco a tocomocho pero, como veremos, es una buena noticia para todos los corredores.
En cuanto a perfiles, tenemos 39 mm en talón y 29 mm en antepié con el clásico drop de 10 mm de la Triumph.
Donde empezamos a ver alguna diferencia es en la amplitud de base, la Saucony Triumph 21 RFG está cerca de la Triumph 21, pero es ligeramente más estrecha en antepié, con 117 mm en esa zona y 94 mm en talón.
En cuanto a geometrías y curvatura de chasis, seguimos manteniendo un biselado muy prominente en cuanto a estética, pero no mucho en cuanto a efectividad: se trata más de un efecto visual ya que tiene 17 mm que es un dato muy en la línea de cualquier zapatilla de entrenamiento para talonadores.
En antepié el repunte se va a 42 mm, que también está más o menos en el rango normal de su categoría así que podemos decir que, aunque visualmente las líneas y ángulos de la Triumph 21 y 21 RFG parecen más agresivos, posee una curvatura normal, algo que beneficia a la mayoría de corredores ya que, desde que te la pones, te encuentras a gusto con el chasis y no tienes que adaptarte a nada raro (ni repuntes marcados, ni arcos altos, etc.)
Uno de los grandes avances de la Triumph 21 RFG es el material que se ha usado para realizar la espuma. Es un poliuretano de origen natural: concretamente el 55% de la suela es un derivado del maíz.
Lo cierto es que, tras probarla, el PWRRUN Bio+ (así se llama la espuma ETPU) funciona muy bien y apenas se aprecian diferencias de rendimiento entre la Triumph 20 y la 21 RFG. Donde sí se nota un poco de cambio es respecto a la Triumph 21 porque ya hablamos en su correspondiente review que nos resultó ligeramente más firme.
El PWRRUN Bio+ lo hemos medido en 43º Hc de dureza, tres grados menos que la Triumph 21, algo que mucha gente no apreciará pero que existe y se puede llegar a percibir.
Lo que se crea con esta «discrepancia» es una oportunidad para el corredor ya que ahora tenemos dos Triumph 21 a la venta con diferencias entre sí:
- Si quieres algo más blando y sostenible, la Saucony Triumph 21 RFG es mejor opción.
- Si quieres algo más vanguardista y estable, la Triumph 21 es mejor alternativa (si bien las diferencias son pequeñas, se agradece un poco la variedad).
En cuanto al peso, la RFG se va a los 295 gramos según Saucony, dato que nos creemos porque en una talla 10 US nos ha pesado 315 gramos.
En este punto sí hay que tirar de las orejas a la marca. Si entramos en la web española, el peso de la Triumph 21 es de 255 gramos, datoq que ya os adelanto está lejos de la realidad; pero si entramos en la web de USA, para la misma zapatilla nos dan 279 gramos, dato que es más aceptable pero que también ponemos en duda ya que, cuando hemos probado la Triumph 21 en talla 10 US nos ha dado 317 gramos, mientras que la RFG ha pesado en la misma talla 312 gramos.
Si en talla 9 US la Triumph 21 tiene un peso oficial de 279 gramos y la RFG de 295 gramos, ¿cómo puede ser que en una talla más la RFG pese cinco gramos menos que la Triumph 21? En fin, es difícil fiarte de la información oficial últimamente.
Lo cierto es que la RFG ha logrado ser, al menos, igual de ligera que la Triumph 21, lo que tiene bastante mérito y, además, se vende por el mismo precio, 190 € PVP (esos 190 € contrastan un poco con los 150 € que vale la zapatilla en USA, pero ese es un melón para abrir otro día).
He dicho que la Saucony Triumph 21 es más estable que la RFG y es cierto, pero la diferencia, al igual que el tacto de amortiguación, es mínima: ambas zapatillas son relativamente estables, con rendimiento y dinámica similares, así que la decisión entre una y otra la haría por otros motivos que no estén centrados en la mediasuela salvo que seamos corredores con un peso que se sale del rango recomendable de la Triumph, por ejemplo:
- Si pesas menos de 70 kg, seguramente recomendaría la RFG antes.
- Si pesas más de 85 kg, quizá la Triumph 21 tenga más sentido y, aún en esos casos, la diferencia va a ser testimonial, se va a notar más pero no es algo demasiado relevante.
Suela
La suela de la RFG sigue los mismos patrones, líneas y geometrías que las Triumph 20 ó Triumph 21: ¿si funciona, para qué cambiar? Así que vemos un talón dividido por una línea central que actúa como facilitador para que el talón se abra al entrar en carga y aporte estabilidad dinámica.
Además, este talón está protegido por dos piezas de caucho que se extienden por el mediopié y cubren en perímetro del antepié. Estas piezas tienen un taqueado rectangular y con tacos algo más contundentes porque es muy importante que la zapatilla aporte estabilidad en esas zonas perimetrales.
En la zona central del antepié tenemos una serie de líneas longitudinales, cinco en concreto, que simulan los metatarsos del pie. Cada una tiene un dibujo diferente en cuanto a taqueado, pero estos tacos comparten un patrón: son más pequeños y están enfocados a dar algo más de tracción.
Donde sí ha habido un cambio es en el material utilizado. Estamos hablando de una zapatilla sostenible así que una de las partes más importantes también debería serlo y es por ello por lo que Saucony ha decidido utilizar una suela caramelo o gum sole.
Estas suelas muy típicas en deportes interiores de equipo como el balonmano o el fútbol sala se remontan a más de cinco siglos atrás en el tiempo. Los españoles que empezaron a explorar las selvas de las indias occidentales ya se encontraron con nativos que hacían sangrar a los árboles para obtener un líquido posteriormente llamado látex (líquido en latín) que se ponían en los pies y calentaban en hogueras para endurecerlo y darle forma. A este material le llamaban Cahuchu o Caoutchouc (caucho) y, actualmente, ese proceso aunque modernizado sigue siendo muy similar al utilizado para crear, por ejemplo, la suela de esta RFG.
Esta suela de caramelo que posee la RFG está compuesta en un 80% de goma obtenida de manera natural, le da un aspecto más casual ya que este tipo de suelas se usan mucho en calzado sneaker con uppers blancos y está bien que Saucony declare el porcentaje de goma natural con el que ha creado esta suela porque, generalmente, las marcas que usan suelas de caramelo las crean a partir de polibutadieno, que no es precisamente el material más sostenible.
La goma natural es un material que tiene unas características algo diferentes a los cauchos normales, y en Saucony lo saben así que han tomado medidas para adaptarlo y que pueda tener el mismo rendimiento que la Triumph 21.
Cuando probamos la Saucony Triumph 20, nos resultó más blanda que la Triumph 21, la RFG en teoría es más parecida a la 20, pero en realidad está entre ambas en tacto. Esto se debe a que la suela de caramelo tiene unas particularidades: se desgasta antes pero da más agarre que un caucho normal, así que Saucony ha decidido aplicar una suela de caramelo algo más firme, 70ºHa (Vs. los 65ºHa de la Triumph 20 ó 21), y es por ello que la amortiguación de la RFG está entre ambas zapatillas en sensaciones aunque, como digo, son pequeñísimas diferencias.
Tras probar la RFG, lo cierto es que no hay muchas diferencias reales en durabilidad o agarre, Saucony ha equilibrado los materiales para que no haya discrepancias importantes en el comportamiento de la suela en diferentes terrenos, en cómo se desgasta o en cuánto dura.
Espero que la RFG tenga una durabilidad muy similar a la Triumph 21, entre 750 km y 850 km.
Upper
El upper es uno de los puntos donde más se ha ganado en sostenibilidad, tanto en el material utilizado para configurar la malla como en los tintados de la misma.
El material con el que se ha hecho la malla es algodón, material natural donde los haya, que se puede reciclar fácilmente y que resulta muy agradable al tacto.
Con este hilo de algodón han creado un engineered mesh con un patrón o dibujo diferente tanto a Triumph 20 como a Triumph 21 y que es de bastante calidad, tanto en la malla interna como externa.
Para colorear la malla de la RFG se ha utilizado un tintado natural. Colorear o pintar los uppers de las zapatillas es un proceso más contaminante del que se puede creer ya que miles de litros de agua se contaminan en estos procesos, así que Saucony ha decidido atajar mucha de la polución derivada de la creación del calzado de esta manera: es por eso que vemos una RFG con colores pastel y no muy llamativos o brillantes.
Otra de las cosas que han sustituido son los termosellados. En vez de eso, los logos y refuerzos van cosidos, algo que al final tiene una funcionalidad similar al termosellado, aunque es algo más arriesgado en cuanto al tema de rozaduras. No hemos experimentado este problema corriendo, pero diría que tiene un potencial punto susceptible en la punta delantera del logo ya que ahí tiene una alta densidad de hilo e interiormente se nota áspero al tacto por dentro pero, reitero: no nos ha supuesto problema alguno.
Aunque por confort la RFG nos parece mejor zapatilla que la Saucony Triumph 20 o la Saucony Triumph 21, lo cierto es que el uso de algodón no es el mejor para ciertas situaciones: es un material que absorbe humedad así que altera un poco la estructura ya sea una camiseta o un upper de una zapatilla. No sería un modelo que usaría en lluvia o recomendaría a alguien con mucha sudoración en los pies. Además, una vez ocurre esto, la ventilación empeora claramente.
Vemos que en la zona media del upper hay dos tirantes con forma de V invertida que en el vértice forman uno de los pasadores para los cordones y que, después, mueren en el chasis.
Esta tira, muy parecida a la usada en la Saucony Triumph 20, da mucho ajuste en mediopié y aporta seguridad a la zapatilla, sobre todo porque la Triumph 21 RFG no tiene mucho arco y con este tipo de soluciones ganamos confianza sin necesidad de añadir una altura de arco que pueda molestar a algunos corredores.
En el collar, vemos que la estructura y soluciones aplicadas en la Triumph 20 se mantienen: un recubrimiento interno con dos materiales diferentes, uno centrado en la zona del Aquiles y otro en los laterales.
La RFG cuenta con más acolchados y es más confortable en esa zona trasera que la Triumph 21, además las geometrías del talón sujetan mejor esa parte al terminar más afiladamente que la Triumph 21 normal.
En los últimos años, algunos corredores han roto el upper de algunas Saucony en el lateral del antepié, parece ser un problema que se ha solucionado o, al menos, mejorado hasta unos niveles de baja importancia.
Habrá que ver cómo evoluciona un upper de algodón con el paso de los kilómetros. De momento, no he escuchado nada que haga pensar que no va a durar y no he experimentado ninguna sensación en ese sentido, pero es una duda que tengo que solventar y merece la pena decirlo, sobre todo para que los usuarios que han tenido esas malas experiencias anteriormente estén atentos o aporten su experiencia con este modelo.
Horma
La Saucony Triumph 21 RFG talla correctamente. En general no vais a encontrar ningún problema con esta horma ya que se puede considerar bastante estándar. Creo que puede irle algo mejor al corredor de pies estrechos que al de pies anchos pero, como digo, es muy estándar en todos sus puntos.
No es una zapatilla con arco marcado así que se convierte en una gran opción para corredores con soporte plantar personalizado (plantilla) que quieran un modelo neutro de entrenamiento.
Donde más ajuste y contención vamos a encontrar es en la mitad trasera de la zapatilla, desde el talón hasta la zona de los logotipos es la parte de sujeción principal ya que el algodón del upper no da mucha estructura delantera, lo que es otra de las diferencias respecto al knit de la Triumph 21 o a un engineered mesh como el de las Triumph 20: el algodón no tiene tanta estructura.
La plantilla de la Triumph 21 RFG es especial, de ETPU con 7 mm de perfil, 33 gramos de peso y 40ºHc de dureza.
Amortiguación y dinámica de la Saucony Triumph 21 RFG
La Saucony Triumph 21 RFG sigue siendo una zapatilla de gama alta de amortiguación neutra por lo que está a la vanguardia en este apartado.
Dentro de su categoría la situaría un poco en la zona media: no es demasiado blanda ni con demasiado recorrido sino que su amortiguación es, sobre todo, funcional. A nadie le va a resultar dura y ni insuficiente, además cuenta con cierto rebote y elasticidad así que, para los amantes de los materiales más avanzados, la Triumph 21 RFG aporta algunas de esas sensaciones más vanguardistas.
Diría que es una zapatilla, sobre todo, funcional: suele gustar a la mayoría de los corredores que la prueba, que en estos tiempos no es algo tan común. Se está convirtiendo en la opción menos arriesgada de su categoría ya que cumple con todo lo que puedes esperar de una zapatilla de su precio y nivel y tiene muy pocos puntos débiles.
La dinámica de la zapatilla es muy buena, es en el talón donde apreciamos más recorrido, pero la transición y el equilibrio de amortiguación son más que destacables y fluidos.
El corredor ideal para esta Saucony Triumph 21 RFG es alguien que se mueva entre 70 kg y 85 kg con ritmos de entrenamiento más lentos de 4:20/km, siendo los ritmos alrededor de 5:00/km los ideales.
Si sois usuarios de Saucony Endorphin Pro 3 o Saucony Endorphin Speed 3, la Triumph es uno de los modelos de entrenamiento cuyo uso tiene más lógica para luego competir con esas zapatillas. De hecho, dentro de su categoría es la zapatilla a priori ideal para luego competir con cualquiera súperzapatilla con placa de carbono.
Conclusión
Sin ser personalmente un gran defensor de estas corrientes sostenibles forzadas a la población, sí me parece una gran idea que se avance en la tecnología y los medios que favorezcan la creación de materiales o productos menos impactantes para el medio ambiente.
Saucony ha creado una Triumph 21 RFG bastante sostenible y con mucha lógica ya que aporta prácticamente el mismo rendimiento y al mismo precio.
Y lo cierto es que además de aportar una alternativa para todas aquellas personas que se toman muy en serio el cambio climático, es una zapatilla que tiene una ventaja sobre la Saucony Triumph 21 normal y es que estéticamente es una zapatilla mucho más adecuada para usarse de manera casual.
En una época donde hay millones de personas que no corren pero que usan zapatillas tipo HOKA o Skechers para el día a día, tener una alternativa igual o más cómoda, sostenible y con un aspecto mucho más atractivo es algo que no hay que obviar para nada, sobre todo desde el punto de vista de la marca.
La Saucony Triumph 21 RFG no solo es un ejercicio de «mira lo que puedo hacer», sino que es un salto de aprendizaje para el futuro de la marca y es una opción igual de seria que cualquier otra zapatilla «no sostenible» del mercado: no dudaría mucho en usar una RFG como principal zapatilla de entrenamiento, tenga o no preocupación por la sostenibilidad.
El rendimiento es realmente el mismo que una Triumph 21 normal y el único punto mejorable que le hemos encontrado es el tema de que el algodón absorbe más humedad que un poliéster como el de la Saucony Triumph 20 o incluso un flat knit como el de la Triumph 21.
Pero estamos ante un algodón de calidad (no es un algodón de una camiseta de Cola Cao de los 80) así que, aun siendo algo a mejorar, es una zapatilla totalmente aprovechable por cualquiera que busque un modelo de entrenamiento, especialmente de los concienciados con el medio ambiente pero que también busquen calidad tope de gama.
Personalmente os diré que yo uso más la RFG que la Triumph 21 porque el tacto ligeramente más suave me gusta más y no suelo sacarla cuando llueve. Así que, como veis, no hay grandes diferencias entre ellas: usad la que mejor se os ajuste a vuestras preferencias, no penséis que por es peor producto porque es sostenible.
Usuario tipo de la Saucony Triumph 21 RFG
- Corredores neutros, plantilleros o supinadores de más de 70 kg que busquen una zapatilla amortiguada para entrenamientos largos o competiciones largas en tierra o asfalto a ritmos más lentos de 4:20/km.









































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