Desde la irrupción del maximalismo en trail provocada por HOKA, más y más corredores están demandado zapatillas altas, anchas y cómodas para realizar no solo sus entrenamientos diarios, sino también maratones y ultramaratones en competición con este tipo de calzado.

Dada la capacidad tecnológica actual que tienen las marcas, ahora es posible ofrecer zapatillas relativamente ligeras pero estables, comodísimas pero ágiles y, además, con polivalencia en cuanto a terrenos. Es por ello por lo que Brooks decidió crear esta Caldera hace ahora siete temporadas, porque podía ser el futuro del trail y ya en 2024 hay que decir que esta nueva edición es una de esas zapatillas que van a generar grandes ingresos para la marca de Seattle porque no solo es un buen producto, sino que ataca directamente a la línea de flotación de las vacas sagradas del sector como la Speedgoat o las New Balance Hierro ya que esta Caldera cumple con creces todas las exigencias del enorme público que demanda este tipo de zapatillas para trail running.

Chasis y mediasuela de la Brooks Caldera 7

No hay más que echarle un vistazo para darse cuenta de que estamos ante una zapatilla totalmente maximalista y, de hecho, no lo intenta ni disimular, la Brooks Caldera 7 es alta y muy ancha: tenemos 38 mm en talón y 32 mm en antepié con un drop de 6 mm resultante (los datos oficiales de Brooks son 34 mm y 28 mm).

Brooks Caldera 7

La base es incluso más llamativa que los perfiles ya que llega a los 121 mm en antepié, 93 mm en mediopié y unos descomunales 113 mm en talón, todas medidas claramente por encima de la media, especialmente en mediopié y talón, donde se busca dar una base contundente y consistente al corredor y que resulta en una percepción de estabilidad enorme.

Brooks Caldera 7

Brooks ha realizado mucho trabajo de geometrías en la zapatilla, no solo en cuanto a dinámica, sino en la búsqueda de acunar el pie lo máximo posible para maximizar esa percepción de estabilidad.

Los bordes que rodean sendos laterales tienen un aspecto «montañoso», con picos que sobresalen sobre la mediasuela y se elevan por el upper. Este diseño busca ese efecto estético que, personalmente, me parece precioso (mucho más que las primeras Caldera, que tenían un bloque tipo ladrillo) y, además, logra una contención muy grande de plantilla y pie, algo que en trail running es fundamental y, de manera más marcada, en la mitad trasera del pelotón, que van a ser principalmente los usuarios de este tipo de segmento de amortiguación maximalista.

Lo que además acompaña a este tipo de diseño es que los bordes laterales delanteros no cuentan con esos picos montañosos que dan soporte lateral sino que son más bajos para permitir que sean más flexibles y se adapten mejor al terreno en zonas que así lo piden, como las subidas, mientras que las «montañas» laterales se ubican más atrás para dar contención y estabilidad, especialmente en zonas de bajada.

La espuma que lleva la Brooks Caldera 7 es el DNA Loft v3, una EVA mezclada con goma y que recibe un proceso de inflado supercrítico con nitrógeno.

Lo cierto es que resulta en un modelo muy cómodo y con un peso bastante contenido para el volumen de mediasuela que posee: la Caldera 7 da en báscula 300 gramos exactos en talla 9 US y 319 gramos en la talla 10 US que hemos probado (266 gramos en talla 8 US de mujer), cumpliendo dentro de la normalidad en este segmento tan competido.

El tacto del DNA Loft v3 es algo que luego trataremos pero sí creo importante destacar una característica de las espumas a la que solo nos referimos cuando es algo muy evidente y es la variabilidad de amortiguación que se produce con los cambios de temperatura.

Si habéis usado algún modelo con frío y con calor, veréis que la elasticidad no es precisamente la misma, siendo menos elástica una espuma en el frío. Pues bien, traemos a colación este tema en la Brooks Caldera 7 porque su DNA Loft v3 tiene poca variabilidad elástica con frío y con calor: he podido usarla en la meseta castellana a temperaturas bajas y con nieve y también con 30ºC en el norte de España y me ha sorprendido que no tenga o no se note apenas esa transición o adaptación del material a la temperatura.

Es una zapatilla que va a darte casi siempre las mismas sensaciones y, teniendo en cuenta que es un modelo para ultramaratones (y la duración y terrenos de los mismos), es un aspecto medianamente importante que cuando corres a 20ºC la zapatilla amortigüe bien pero que, cuando cae la noche, se moje y pases por zonas altas de una montaña con o sin nieve a 5ºC o menos, la sensación no cambie demasiado, y esto la Caldera 7 lo hace como pocas.

Suela

En general, la Brooks Caldera 7 me ha sorprendido muy positivamente, tanto que se ha convertido en una de mis zapatillas favoritas, compartiendo rotación y alternándose, en función del terreno, con la Merrell Agility Peak 5, pero sin duda donde más floja me la esperaba y más me ha sorprendido es en la suela.

Habiendo probado el caucho Trail Tack en las Catamount 1 y 2, que comparten más o menos geometrías de taco y disposición de los mismos, esperaba que la Caldera 7 se comportase más o menos de manera similar, lo que no es malo porque el Trail Tack de las Catamount es muy duradero y en seco funciona muy bien.

Pero la Caldera 7 no trae ese mismo material sino el Trail Tack Green, un compuesto con un 25% de goma reciclada y lo cierto es que es claramente mejor que lo que probé en la Brooks Catamount 2 hace unos meses, especialmente en cuanto a adherencia. Este Trail Tack Green es más pegajoso y esto se nota claramente en las zonas, a priori más flojas, que tenía la Catamount 2, roca mojada.

No es que la Caldera 7 con el Trail Tack Green sea maravillosa, como un Vibram Megagrip o algo así, pero sí es un paso adelante claro, es una mejora palpable cómo la zapatilla se comporta en roca mojada, asfalto mojado y cemento mojado, por encima de la media sin duda alguna y, si a eso le unes una buena durabilidad y lo bien que tracciona en terreno seco, hay que felicitar a Brooks por ese paso adelante en un aspecto donde necesitaba mejorar claramente respecto a la competencia.

Brooks Caldera 7

La durabilidad va a ser menor que un Trail Tack normal, pero la diferencia no es tanta. Ahora bien, la adherencia y la tracción sí han mejorado en un porcentaje mucho mayor de lo que la durabilidad ha descendido.

El taqueado es tipo chevron o pezuña, pero con ángulos moderados, tacos más separados y distribuidos adecuadamente por la suela para dar estabilidad (filas del perímetro), tracción (tacos centrales) y, además, cuenta con algunos surcos que dividen los tacos en dos para ganar cierta movilidad que resulta en mayor tracción y capacidad del taco para trabajar.

Es un modelo sin placa antirrocas y lo cierto es que tiene sentido que no la lleve. Son casi 40 mm de perfil así que estás protegido de las rocas y posibles molestias derivadas por las mismas, ya sea por un impacto repentino y fuerte sobre una roca puntiaguda o por repetición de impacto que pueda afectar o estresar alguno de los metatarsos.

Es cierto que la ausencia de placa puede hacer que arranquemos algún taco si somos un poco cafres y la metemos por bajadas técnicas sobre todo, pero es una zapatilla que no debería ir de manera repetida por zonas de alta tecnicidad, aunque es cierto que puede soportar ese tipo de terrenos por encima de lo que muchos piensan: la Brooks Caldera 7 está lejos de ser un modelo ATR o de terrenos fáciles, puede afrontar terrenos de tecnicidad intermedia y ligeramente técnicos sin demasiado problema.

Brooks Caldera 7

Como curiosidad, decir que la suela y la mediasuela se unen de una forma peculiar, ondulada para ser más concreto. Es algo poco habitual y que creemos responde a la necesidad de darle una adaptabilidad dinámica que se traslade a una percepción más agradable de la amortiguación al correr por zonas irregulares: la suela traslada el impacto del terreno a la mediasuela y, teniendo esta estructura, hay más contacto entre ambas y la dispersión de impacto y adaptabilidad al terreno de la suela mejora. Digamos que se traduce en una fluidez de la pisada mejorada.

Upper

Me ha llamado gratamente la atención el upper de la Brooks Caldera 7: es complejo, muy elaborado y más protegido de lo que esperaba.

Tenemos una malla de doble capa bastante curiosa ya que la capa externa es un TPEE (elastómero de poliéster termoplástico) que da durabilidad a la zapatilla.

Brooks Caldera 7

Este tipo de hilo es más resistente que un poliéster normal y eso va a proteger de roturas y enganchones a la malla, que además es relativamente permisiva con el paso de aire.

En la capa interna ya tenemos un poliéster más común, con una estructura de trenzado paralelo, alternando zonas de densidad media con zonas de baja densidad, que se mueven cual acordeón para expulsar aire caliente y adaptarse a las formas del pie en carrera.

Los laterales del antepié y la puntera están formados por un termosellado de color negro muy generoso que sin duda da buena protección al pie y, además, sirve de contención lateral para cuando nos metemos por zonas algo complejas. No esperaba un nivel de protección tan alto en una Caldera, que quizá en la mente del gran publico se vea como un modelo apto para caminos fáciles y poco más, pero desde luego no es el caso de esta séptima versión.

En mediopié tenemos más termosellados, tanto el logotipo como el panel que une los cordones con el chasis, todo formando una estructura seria que consigue un buen soporte y ajuste para el pie.

Brooks Caldera 7

En talón, el contrafuerte es recio y contundente, algo normal en un modelo de amortiguación como la Caldera 7. Además, cuenta con unas formas ergonómicas y un recubrimiento interno de calidad media.

Brooks Caldera 7

Lo que no ha acabado de convencerme aún y creo que va a ser un proceso de otros 100 kilómetros, es el sistema de cordones y los propios cordones.

Brooks Caldera 7

Para empezar, no soy gran fan del sistema total de pasadores en lugar de agujeros, pues tienden a girar los cordones y, aunque en la Caldera 7 funcionan muy bien y queda más bonito estéticamente hablando, funcionalmente prefiero un sistema de agujeros clásico.

Pero quizá lo peor sean los cordones. Son de buena calidad, planos y bien diseñados pero tienen demasiada estructura: les cuesta muchos usos dar de sí para que los nudos que realizamos puedan apretarse mucho y dar seguridad. Hasta que no pasen unos meses, puede ser una lucha continua al no ahogar el nudo a los cordones que lo forman y pueden llegar a desatarse.

La Brooks Caldera 7 tiene algunos detalles importantes resaltar, como que está diseñada para su posible uso con polaina ya que tiene un velcro trasero y un cordón recto en la parte baja del sistema de cordones para amarrar el otro lado de la polaina. A mayores, tiene un elástico con tirador para sujetar el sobrante de los cordones sobre el empeine que, a falta de bolsillo, viene muy bien.

La lengüeta es un capítulo del que me gustaría hablar ya que es la primera vez en mucho tiempo que veo a Brooks hacer una lengüeta como Dios manda, o sea, de grosor intermedio, buena ergonomía y sujeta a los laterales.

Brooks Caldera 7

Es una guerra que llevo luchando años para que modelos como Ghost incorporen este tipo de lengüetas, que es evidente que funcionan bien o mejor, pero que Brooks nos cede a cuentagotas. Afortunadamente, la Brooks Caldera 7 puede disfrutar de tener una de estas lengüetas y, como digo, se agradece mucho.

La ventilación es una característica muy importante en calzado de largas distancias y especialmente con amortiguaciones excelsas ya que las espumas suelen generar calor que se suma al propio del cuerpo. Creo que la Caldera 7 ha mejorado un poco en este apartado, las dos capas de la malla dejan que el aire entre sin demasiado impedimento y eso ayuda a ventilar mejor y secar mejor el pie.

El poco volumen de la lengüeta también ayuda y Brooks se ha preocupado de dar salida de aire en la zona baja del mediopié, se nota que es un elemento mejorado y se agradece. Quizá por ello también Brooks le ha puesto plantilla de EVA, menos elástica para no generar tanto calor.

No es que sea una maravilla en ventilación o transpirabilidad pero sí la pondría por encima de la media.

Horma

En general diría que es un modelo que talla adecuadamente. Ahora bien, de las pocas cosas que cambiaría en ella es la altura de la puntera en la caja de los dedos, es algo baja la protección de puntera y, en algunos casos, podría ser motivo de una elección de media talla más. En mi caso, para largas distancias (más de 80 km) quizá me lo plantearía, aunque en general con una talla US habitual no deberías tener problemas más allá de ser baja sobre los dedos en la parte delantera.

No es una zapatilla rara, te haces muy fácil a ella y en este sentido se parece a la Brooks Ghost Max de carretera, sin elementos protagonistas, sin gran curvatura, sin un arco que con el paso de los kilómetros pueda derivar en molestias…. Todo es natural, fácil y sencillo buscando la mejor zapatilla posible para largas distancias.

Cuenta con una plantilla de serie de EVA de 5 mm, 20 gramos de peso y 50ºHc de dureza, lo que es algo alto para la mediasuela que posee, pero es que el strobel board es algo curvado (acunado) y eso hace que la percepción de la amortiguación mejore y la plantilla no se note firme o interfiera con lo que ofrece la mediasuela.

Desde luego es un modelo muy apto para plantilleros siempre cuidando que, en la parte delantera, la altura del protector de puntera no nos moleste. Si nuestro soporte plantar es de más de 7 mm en antepié, probablemente sea demasiado para lograr comodidad sobre los dedos y quizá tengamos que ir a media talla más siempre que no afecte al asentamiento de la plantilla personalizada.

Amortiguación de la Brooks Caldera 7

Si por algo destaca la Brooks Caldera 7 es por su nivel de amortiguación. Está muy bien amortiguada y no solo porque tenga un tacto agradable, blandito para trail, sino que es equilibrada, tiene una buena transición, el hundimiento de la misma es progresiva y, en general, si buscas un modelo muy muy cómodo, esta zapatilla es una bendición.

Para los más fieles de Brooks, que seguro que muchos usuarios de Glycerin estarán leyendo esta review para ver si la marca ofrece algo similar para el trail running y no sabe si es Catamount, Caldera o Cascadia, deciros que la homóloga de la Brooks Glycerin 21 es, sin duda, la Brooks Caldera 7: el nivel y tacto de amortiguación son muy parecidos y, en cuanto a geometrías, estaría entre una Brooks Ghost Max y una Glycerin con detalles de ambas, pero en general nada problemáticos para nadie y todos ellos formando un conjunto muy disfrutable.

La transición es muy fluida, toda la mediasuela es del mismo material con la misma dureza, no hace acto de presencia un arco marcado ni ningún elemento que rompa con esa armonía así que es una zapatilla muy apta para correr muchas horas ya que todo está en sintonía.

Brooks Caldera 7

En cuanto a dinámica, lo cierto es que es una zapatilla que ha mejorado en este aspecto pero que tampoco busca ser tremendamente movible o ágil.

Brooks no es muy de chasis curvados pero con la Caldera en general siempre ha intentado unirse a esta tendencia en cierto modo porque, siendo realistas, las Caldera en general y la 7 en particular son modelos sin mucho biselado trasero: tenemos 13 mm de altura del biselado trasero así que estamos ante un modelo totalmente apto para gente que talonee y, al no tener formas radicales, también muy apto para entrar de mediopié.

Brooks Caldera 7

El repunte delantero sí que se sale un poco de la media pero levemente, teniendo 52 mm de altura y comenzando al 72%, datos que animan a pensar que es dinámica y, tras haberla probado, lo cierto es que no se puede decir que sea ágil pero tampoco torpe. Este repunte algo temprano y algo alto beneficia un poco al corredor, facilitando el moverla.

Nuestra gran duda con el paso de los kilómetros va a ser cómo evoluciona el DNA Loft v3 ya que es un material que, a veces, tiende a perder resiliencia en el último cuarto de su vida útil, a partir de los 600 km. Aunque, con tanto volumen de mediasuela, somos optimistas respecto a la amortiguación de la Brooks Caldera 7 en esas fases de uso.

En general esta zapatilla no es para gente ágil o de ritmos vivos, sino para los corredores que quieren algo cómodo, estable pero que no cueste mover, todo ese público que ha estado usando Speedgoat, Hierro, Tomir, Trabuco Max o Ultra Glide, por nombrar algunas, puede encontrar una alternativa excelente en la Brooks Caldera 7 en términos de amortiguación, estabilidad, etc.

Conclusión

Muy sorprendido con el rendimiento global de la Brooks Caldera 7: puede ser una opción excelente para ultramaratón y maratón para gente que busque comodidad y estabilidad por encima de la agilidad.

A priori, los síntomas que nos ha dado en 100 km en relación a la durabilidad es que, aunque no va a llegar a la de modelos anteriores, va a estar muy cerca y, a cambio, ha mejorado claramente su adherencia y agarre por lo que es un producto en global bastante redondo.

Hay pocos puntos negativos, algunos quizá mejorables, aunque el principal puede ser el termosellado delantero que limita la altura vertical y lateral, lo que no será problema para muchos pero, si el pie se te hincha mucho o quieres espacio extra, ya sea por ser plantillero, preferencia personal, ventilación mejorada… Quizá sea buena idea probársela, no es estrecha pero en puntos concretos tampoco es permisiva, va a ser un asunto muy particular de cada uno, de la forma de su pie y preferencias.

Sin duda se coloca como mi opción principal para rodajes y entrenamientos en zonas de tecnicidad baja y media, principalmente en seco y, sobre todo, cuando quiero ir cómodo despreocupado del resto de cosas.

Usuario tipo de la Brooks Caldera 7

  • Corredores neutros o plantilleros de hasta 100 kg que busquen una zapatilla de trail con gran amortiguación para la mayoría de carreras que no tengan alta tecnicidad y una zapatilla de entrenamiento o competiciones largas para ritmos medios o lentos.

Brooks Caldera 7

Brooks Caldera 7
9.3

Chasis y estabilidad

10/10

    Amortiguación

    10/10

      Ajuste y horma

      9/10

        Upper

        9/10

          Suela

          9/10

            Lo mejor

            • Diseño más atractivo
            • La suela tiene mejor adherencia y tracción
            • Amortiguación casi ideal para su cometido, blandita pero progresiva
            • Gran estabilidad

            A mejorar

            • Voluminosa para los corredores más ligeros
            • Los cordones necesitan mucho uso para ser domados
            • No cuenta con marcas complementarias premium (Vibram, Matryx, BOA...)

            6 Comentarios

            1. Jónatan, enhorabuena como siempre por otra magnifica review,

              Solamente una cuestión. ¿Cómo comparas el upper de esta con la de la anterior Caldera 6? No he probado ninguna de las dos pero por comentarios, las Caldera 6 pecaban de ser muy estrechas (con puntera muy puntuaguda) y muy poco volumen en la caja de dedos que provocaba ampollas en los dedos de los pies. Me preocupa porque ya actualmente tengo uñas negras (en ambos dedos «digitus Secundus Pedis») que me han provocado unas NB More V4 que en teoría son bastante anchas y llevo muy comodas. Y eso que la talla que uso (US 8) me encaja perfectamente para no rozar con la puntera, no lo entiendo.

              Para mis primeras zapas de Trail, estoy entre estas Caldera 7, Hoka Stinson 7 y las Altra Olympus 5. El perfil que busco es amortiguación y estabilidad, es decir, unas «tanquetas» que me permitan correr sin que mi musculatura sufra y sin que me penalice mi pobre técnica.

              Muchas gracias de antemano.

              • tendria que valorar primero cuanto espacio dejas libre entre tu dedo más largo y la puntera, es más que el ancho de un dedo de la mano, el ancho del pulgar, menos que un dedo?

                la caldera 7 es mejor que la 6 en anchura, pero claro, la more es ancha, asi que o sospecho que lo de las uñas te vienen de mala talla en largo o poco ajuste y control del pie, o tienes el pie muy ancho

            2. Hola Jonatan. Muchas gracias por tu respuesta. La verdad es que es una cosa rarísima, las More V4 me quedan perfectas de talla. Me sobra un espacio equivalente a una uña entre la punta de mis pies y el protector frontal de la zapatilla. Por mucho que se me dilate el pie en verano no rozo ni de casualidad. Tampoco creo que esté rozando con la parte superior del upper porque habría hecho un agujero ya o el upper habría perdido estructura por esa parte. Voy a ir en cualquier caso al podólogo, pero creo qué puede ser que a veces cuando corro pongo los dedos en forma de garra. Ya os cuento.

            3. Hola Jonatan. Igual no me he explicado bien. Cuando digo que dejo el espacio de una uña es como la uña del dedo gordo, es decir, entre un 1 cm y 1,5cm. Esta claro que para Trail tendré que comprar entre media y talla completa más (de la habitual) para ir sobre seguro. Gracias

            4. si, lo habia entendido, pero el ancho de la uña del dedo gordo es como el meñique en anchura y siempre recomendamos al menos el ancho del dedo corazon de espacio (yo uso más incluso)

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